La fórmula de Andrés Finat, director de ‘Sumergida’

El joven cineasta conversa con NerdNews acerca de su proceso creativo de su ópera prima: un interesante y bien logrado drama que reflexiona sobre la salud mental y que es estreno directo en Ondamedia.

‘Sumergida’ es el debut en la dirección de largometrajes de Andrés Finat, cineasta que comienza de esta manera una interesante y prometedora carrera. Su filme, que es estreno directo en Ondamedia desde esta semana, es la historia de una joven llamada Angela (Luna Martínez), el centro de una reflexión sobre la salud mental en Chile.

—Tu película se iba a estrenar en cines por estos meses ¿no?

—Sí, nosotros en un inicio íbamos a estrenar en abril de este año, en salas, pero bueno, por razones poco viables, no pudo ser así. Y se atrasó hasta que salió la oportunidad de estrenar en Ondamedia, a través de streaming, que es la opción que, finalmente, tomamos.

—Es, sin duda, una sensación extraña ¿no? Estar estrenando en una plataforma en vez de estrenar en cines, como es el formato para el que fue hecha esta película. En el fondo, tu película está estrenando, tal vez, una nueva manera de consumir cine de ahora de adelante, o quizás que eso sea lo habitual, en vez del cine. ¿Has pensado en eso?

—Sí, es extraño en verdad. Pasan varias cosas, o sea, por un lado, se extraña el hecho de poder mostrarla en una sala de cine, más que nada, porque en lo personal me gusta el contacto con la gente, el contacto con el público. Sentir qué energía queda en la sala después del visionado, qué te dice la gente, esas impresiones. Por otro lado, está acá la oportunidad de hacerlo por Onda media, en streaming, que es bacán, porque pueden llegar a todo el territorio chileno, de manera gratuita, puedes abarcar una gran cantidad de gente, estratos de edad, socioeconómicos, es más transversal. Pero también, por otro lado, pasa que, como tu decías, es una película que está hecha para verla en el cine. El sonido, por, sobre todo, creo. Entonces, hay hartos sentimientos encontrados con respecto al tema. 

—También, en este mismo confinamiento, en tu propia vida, ¿has podido consumir más cine de lo habitual, en línea, en streaming, o te has conservado con un consumo habitual?

—He visto hartas series, me he puesto al día con películas, pero, no necesariamente a través de plataformas oficiales. He visto harto cine de Lynch, por ejemplo, y eso no lo encuentro en plataformas. He tenido que descargarlo. Pero, sí, al principio vi harto cine chileno en Ondamedia, series en Netflix, ha subido.

—Hay algo interesante que tiene que ver con tu cine, con tu primera película, ‘Sumergida’, que tiene un ambiente casi onírico, donde a veces, es difícil distinguir entre realidad y ficción…

—Es curiosa esa pregunta, porque, en un principio, nuestra principal referencia es ‘La escalera de Jacob’ de Adrian Lyne, no sé si has tenido la posibilidad de verla.

—Por supuesto, Adrian Lyne, con Tim Robbins, ambientada en la guerra.

—Es un peliculón, yo la amé desde el primer día que la vi, y me dieron muchas ganas de tenerla como referencia para algún proyecto. Pero también vimos con mi equipo cine de Lynch. No lo referenciamos directamente, pero sí se fue dando alguna especie de relación, entre ese cine y lo que es ‘Sumergida’. Creo que Lynch hace algo que nadie más puede hacer, Lynch es Lynch, y es imposible imitar su cine. Pero, sí es interesante que se hayan dado algunas similitudes, si se les puede decir así.

—Mencionaste ‘La escalera de Jacob’, ¿por qué viste esa película? Es una película noventera, que está alojada en el rincón de trivia de algún perdido cinéfilo ¿Cómo diste con esa película?

—Mi hermano grande, Eugenio, él para mí siempre ha sido un referente en todo tema artístico, por decirlo así. Él es matemático, pero sabe mucho de poesía, mucho de cine, de música. Y un día estábamos en la playa, y llegó y me dijo “¿quieres ver una película buena?”, y yo dije “bueno”. Y me mostró ‘La escalera de Jacob’, estaba con mis padres, los cuales no entendieron ni un carajo de la película, pero yo la disfrute muchísimo, y pensé, qué bonito poder jugar así con el tiempo, poder jugar así con la percepción del tiempo, con la percepción de la realidad, esto de dónde está metido el personaje. Por ahí la encontré, y creo que es una película muy interesante.

—¿Hace cuánto tiempo te mostró esta película tu hermano mayor? Hace muchos, pocos años. Tu eres muy joven.

—Debo haber tenido… yo creo que hace unos cinco o seis años me la debe haber mostrado, algo así. 

—Esta película es tu ópera prima, y de alguna manera marca el inicio de una carrera muy interesante, me gustaría saber, ¿cómo fue el proceso de creación de este largo?

—Fue un proceso largo para todos, esta película la hicimos con un equipo hermoso de gente. La película, obviamente, partió de una idea mía, yo tenía ganas de algo que se enmarque en el thriller, y tratar el tema de la salud mental. Entonces, empezamos a meternos en el tema, ahondar, conversar entre nosotros. En especial con Joaquín Salinas y Lorenzo Galindo, que son los dos coguionistas. Y ya cuando llegamos a la historia, empezamos a ver cómo hacerla, efectivamente, como tú dices, es una película con harta atmósfera, y es un desafío tremendo, un desafío súper difícil. Uno que ha visto hartos thrillers entiende que, valga la redundancia, la atmósfera es algo importantísimo, y es algo en lo que hay sumergir al espectador o espectadora.

Entonces, empezamos a referenciar, a ver harto cine, a probar. Hicimos pruebas de atmósfera, hicimos pruebas de personaje, hicimos pruebas de locación. Al principio esto se enmarcaba con un luthier, con unos pianos. Después encontramos el agua, y se empezó a dar de manera orgánica. Fue un proceso de harta conversión, y de harta reflexión, en el proceso de desarrollo y también de preproducción. Ya en el rodaje fue mucho trabajo de conversación con el elenco, en especial con Luna Martínez, harto trabajo de mesa. Antes de eso me tocó entrevistar chicas que tenían una historia similar a Angela. Eso, fue por ahí.

Y a la hora de armar este protagónico, porque es la voz de una mujer, digámoslo, es difícil siendo hombre, tal vez, abordar y ponerse los zapatos desde un punto de vista femenino. ¿Cómo fue el trabajo con la actriz, Luna Martínez, para lograr ese perfil, y lograr que ella fuera esta chica, esta protagonista de carne y hueso?

—Luna le dio muchísimo al personaje, ella llegó para terminar de formarlo, terminar de encontrarlo/la. Encontrar cuáles son los temores de Angela, encontrar cuáles son sus afecciones, sus emociones, sus pensamientos, su espíritu, su todo. Existía el desafío de tener una protagonista mujer, pero, creo, y creemos como equipo, es algo que se conversó, que, la salud mental, por volver a poner el tema sobre la mesa, es algo que es transversal al género, es transversal a la edad, es algo súper presente. Quisimos instalar eso desde un principio, es algo que le puede llegar a toda la gente. Pero, al mismo tiempo, esto se enmarca en una mujer. Entonces, parte del desafío, de la manera de que afrontamos, como te decía antes, también fue entrevistar a varias mujeres, conversar con amigas, parejas, mi madre, hermana. Y empezar a ir encontrando esto, que había que lograr conocer y retratar de alguna manera.

—Tú eres muy joven, y esta es tu primera película. ¿A qué edad la filmó tu equipo o tú, qué edad tenías cuando terminó el rodaje?

—A ver, perdona yo soy muy malo con los números. Tenía 24 o 25 años. 

—Súper joven. ¿Ya tienes un nuevo proyecto que estés desarrollando o ya hayas filmado?

—Sí, hice un par de video clips hace poco, que es algo que me gusta bastante. Pero tengo ganas de volver a la ficción, al largometraje de ficción. Tengo un proyecto que se enmarca fue del thriller. Tengo ganas de hacer un drama, a mí me gustó harto el drama, y me gusta mucho el drama romántico, mucho, mucho. Ya se va a venir algo así, quizás más adelante cuando esté más maduro, pero por el momento tengo ganas de hacer un drama. Y también estoy empezando a trabajar un cortometraje con una amiga directora. 

—Con relación a los videos clips, ¿has hecho videos de qué artistas, de qué tipo de música?

—Uno de mis mejores amigos, hermano de la vida, del alma, del espíritu, Matu Cosmelli, un cantautor chileno, también vocalista de una banda que se llama Bender Bucowski. Que le ha empezado a ir bastante bien. Le hicimos un video clip, de una canción que se llama ‘No te compro’, que habla harto sobre el estallido social. Entonces, fue súper bonito. Tiene toda una secuencia, que es en un estudio todo negro, una mujer de rojo completo. Y al mismo tiempo aparece Matu, que es el protagonista junto a esta chica pintada de rojo, Javiera Carrillo, tremenda actriz, hermana de la vida, amiga muy querida, en Plaza Dignidad. Y eso fue bastante cine documental, por decirlo así. Estábamos haciendo coreografías, con cuerpos pintados en medio de la gente, entre cánticos, otras interpretaciones artísticas entre medio, los pacos, por un lado, las lacrimógenas. Era una cosa media surrealista, pero al mismo tiempo belleza. Fue una experiencia muy bonita. 

—¿Crees que el estallido social, y lo que ha pasado en Chile, sea una fuente de inspiración para los cineastas, y tal vez para ti mismo, en proyectos que vengan a futuro?

—Totalmente, o sea, yo creo que, en un año, quizá, dos años más van a haber muchas producciones acerca de lo que pasó, y de lo que está pasando. El cine es un acto político, veas desde donde lo veas. Nosotros en ‘Sumergida’ hablamos de la salud mental, pero hablar de la salud mental también es un acto político, siento yo. O sea, vivimos en una sociedad con un sistema capitalista que nos hace olvidar la empatía, y de ahí vienen muchas depresiones. Entonces, si hablamos de un estallido social con la fuerza que tuvo el 18 de octubre, y todo lo que vino después, sí, totalmente es una fuente de inspiración y una fuente de energía. O sea, hay que hacer algo con respecto a esto, y que mejor que el cine que puede contar historias, y la historia de un país, más aún. 

—Eres parte de una generación de cineastas jóvenes, tal vez de los más jóvenes que me ha tocado entrevistar ahora. Retrospectivamente ¿te ha servido la experiencia de otros directores que han hecho este camino antes que tú?

—Sí, hay algo que yo valoro mucho, que fue estar muy atento a las historias y a las experiencias que nos contaban nuestros profesores en la escuela. El saber cómo era antes, desde sus propias palabras. El saber cómo ha ido avanzando, como ha ido evolucionando, como hay nuevas oportunidades, como ha ido creciendo el tema de la distribución y el marketing, que es algo importantísimo a la hora de hacer cine, y que quizás antes no se valoraba tanto, no se tenía tanto en cuenta. Y hoy en día, a uno le enseñan, uno ya entiende desde un principio, incluso a la hora de rodaje, tener material para marketear la película. Experiencia de otros directores y directoras, a mí me tocó entrevistar y conversar con Claudia Huaiquimilla, cuando estaba haciendo mi tesis, y me dio muchas herramientas para lo que sea mi próximo proyecto. Yo hablé con ella después de haber hecho ‘Sumergida’. La construcción de personajes, cómo generar una identificación con el espectador, la importancia de la empatía, creo que ha habido una cantidad de cineastas hacia atrás que han hecho prueba y error, prueba y error, y han salido muchos estilos, muchos temas, muchos personajes distintos. Y el conocer sus experiencias, verlas, si es que se tiene la oportunidad, conversar con ellos, es algo hermoso.

 Me tocó en el festival de cine de Carahue hablar con Gonzalo Justiniano, que también estaba en el festival. Él estaba mostrando ‘Cabros de mierda’, si no me equivoco. Y nos tocó conversar harto en el desayuno, por ejemplo, y él nos contaba sus historias de cuando tenía que estar grabando en plena dictadura, con las balas pasando de un lado a otro. Uno empieza a pensar, la labor del audiovisual hoy en día, con todo el estallido social. Y cómo era antes, y como ahora esa agresividad sigue, pero de otra manera. 

Claro son importantes las experiencias anteriores, y el bagaje que viene de otros cineastas.

—¿Sabes nadar?

—Sí, sí me gusta mucho nadar. Es muy curioso haber terminado haciendo ‘Sumergida’, de hecho. Porque me gusta mucho el agua. Me tocó, por suerte, poder nadar mucho cuando chico. Tuve clases, en un momento, en la misma piscina donde grabamos ‘Sumergida’, de hecho. Así que, es bonito. Me acuerdo cuando estábamos trabajando la idea, ya había llegado todo el tema del agua, fui y me inscribí en una piscina. Quería estar en una piscina grande. Pasaba harto rato metido ahí, me sumergía, salía, trataba de sentir el agua cálida de la piscina temperada. Ver qué sensaciones eso te provoca, para poder llevarlo a la dirección de actores, al tratamiento audiovisual. Me fui por las ramas, pero sí, sé nadar y me gusta bastante. 

—Te quiero agradecer por esta conversación, y nos vemos. Pueden ver tu película en Chile por Ondamedia, y también, me imagino que pronto la vamos a poder ver en otro streaming, en otros territorios ¿no?

—Sí, se va a ver… de hecho, me enteré hace poco, cuando estábamos en el Festival de cine de las Alturas, en Jujuy, Argentina, además de ganar el premio a mejor dirección, quedamos seleccionados para una muestra de cine andino. Entonces la película se va a ver en siete países latinoamericanos durante distintos días. Es por el 19 de agosto, si no me equivoco. Así que va a estar dando vuelta por Latinoamérica, y hay otras cosas que estamos preparando y viendo oportunidades en otros países. 

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