‘Yes, God, Yes’: Identidad y aceptación

Calificación:

Mañana se estrena en la plataforma online de Cinemark, ‘Yes, God, Yes’, una cinta pequeña —cuyo relato transcurre en un aburrido suburbio de los Estados Unidos de este milenio— que sin mucho presupuesto y con una cinematografía sencilla, logra abordar de manera genial un tema que en ciertos sectores, aún es tabú: la sexualidad

En esta película de tan sólo 77 minutos de duración, la protagonista es Alice —Natalia Dyer, Nancy en ‘Stranger Things’—, una adolescente promedio, sin muchos amigos y sin vida social en general. El contexto tampoco se lo permite, porque en su colegio católico los chicos más populares son los religiosos y devotos de Dios, y todos han optado por el celibato. Ella, que ha vivido su vida siempre al margen, se siente más ajena cuando le toca enfrentar el despertar sexual y el descubrimiento de la verdadera identidad, uno de los momentos más conflictivos de la vida.

Con el internet en sus primeras etapas de desarrollo, Alice comienza a explorar no sólo las desconocidas aguas de la web, sino que también de su propio deseo, que con el paso del tiempo se desata. Porque a pesar de no tener experiencia, su curiosidad siempre puede más.

‘Yes, God, Yes’, basado en el corto homónimo escrito y dirigido por la realizadora Karen Maine, quien antes había explorado el universo sexual femenino con la película ‘Obvious Child’ una de las realizaciones más directas y concretas en cuanto al aborto; y en esta oportunidad, logra retratar de manera veraz, y a ratos, muy cómicamente la vida de Alice, que se ve sobrepasada por un rumor que se esparce por la escuela donde la virginidad es una de las cualidades más importantes.

Aderezar la ensalada”, es el término que usan sus compañeros para acusar a Alice de haber tenido relaciones sexuales en una fiesta que, traducido al lenguaje católico, significa pecar. Y ese eufemismo es un concepto que podemos comparar a “untar mantequilla a tu pan”, la infame pregunta que le hacen a Cady Heron, protagonista de ‘Mean Girls’ en su primer día de clases.

Y con ese chisme recorriendo los pasillos de la escuela, Alice comienza a sufrir la mirada inquisidora de todos, incluso de sus profesores, que antes de corroborar la información que circula, prefieren culparla y echar sobre ella una suerte de maldición. El slutshaming —avergonzar a una mujer con su vida sexual— es sutil pero agresivo, y sólo genera en Alice más interés.

En ese momento la joven decide asistir a un retiro de fin de semana, que según todos los que ya lo han vivido, es indescriptible y “les cambió la vida”. Eso me recuerda al EJE, una actividad que se volvió muy popular durante mis años de escolar, y que muchos de mis compañeros vivieron. Su única reflexión posterior a la experiencia era: “no puedo contarte, tienes que vivirlo”.

Volviendo a la película, entregada a esa nueva curiosidad Alice se suma a Kirkos, un EJE a la estadunidense. Un descanso de cuatro días cerca de un lago, donde el objetivo es acercarse a Dios y alejarse de los malos pensamientos. Pero lo único que encuentra en ese lugar es que todos quienes la rodean están tan confundidos como ella, pero han sabido mantener el secreto. Usan máscaras para esconder sus verdaderos deseos, que muchas veces van en contra de sus propias convicciones.

‘Yes, God, Yes’, retrata de manera certera las dudas de la adolescencia, sobre todo una que está coartada por el miedo y los dogmas. Y a pesar de lo denso que podría llegar a ser su trama, Karen Maine lo hace con gracia y delicadeza, dejando espacio para la comedia y también para el drama.

Con una impecable actuación de Natalia Dyer esta cinta independiente habla de manera más consciente de ciertas preocupaciones de la adolescencia, que otras películas que se ambientan en espacios similares —por ejemplo ‘Lady Bird’—, toman muy a la ligera.

Ficha Técnica

Título original:Yes, God, Yes‘.
Año: 2019.
Duración: 77 min.
País: Estados Unidos.
Dirección: Karen Maine.
Guion: Karen Maine.
Elenco: Natalia Dyer, Alisha Boe, Timothy Simons, Donna Lynne Champlin, Francesca Reale y Wolfgang Novogratz.

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