“Wild Cards”: el proyecto literario que nació bajo la guía de George R. R. Martin

Años después, cuando vi a Michael Rennie salir de aquel platillo volante en El día que se detuvo la Tierra, me acerqué a mi señora y dije: ‘ése sí que es el aspecto que debería tener un emisario extraterrestre’. Siempre he sospechado que fue la llegada de Tachyon lo que les dio la idea para esa película, pero ya sabe cómo Hollywood cambia las cosas. Para empezar, aterrizó en White Sands, no en Washington. No tenía un robot y no le disparamos. Teniendo en cuenta lo que pasó, quizá tendríamos que haberlo hecho, ¿verdad?”.
Con este párrafo arranca “Wild Cards. El comienzo” (Océano / $16.500), el primer título de una saga que se publicó por primera vez en 1986 y que tiene al hoy famoso escritor George R. R. Martin (http://www.georgerrmartin.com/) en su tapa, pero esta vez no como autor, sino como editor.
Es que el creador de la mundialmente famosa saga “Canción de Hielo y Fuego” —que ha servido de inspiración para “Game of Thrones“, la exitosa serie de HBO―, en la década de 1980 se aventuró con un proyecto colectivo al cual convocó a otros escritores de ficción como Stephen Leigh, John J. Miller, Leanne C. Harper, Kevin Andrew Murphy, Roger Zelazny, Pat Cadigan, Walton Simons, Edward Bryant, Carrie Vaughn, Melinda M. Snodgrass y Michael Cassutt, entre otros.
De esta forma, “Wild Cards” actualmente suma más de treinta libros, de los cuales los cuatro primeros por fin están disponibles en las librerías locales.
¿Pero de qué se trata esta saga de culto asociada al nombre de George R. R. Martin? Básicamente se podría decir que es una historia sobre superhéroes, con toques de los “Hombres X”, tributaria de la literatura pulp, la serie de televisión “Héroes”, y con una fuerte vocación ucrónica, aunque siempre desde la vereda del realismo.
Es que todo comienza el 15 de septiembre de 1946, cuando sobre la ciudad de Nueva York es liberado un virus extraterrestre capaz de reescribir el ADN. El resultado es simplemente catastrófico, ya que cerca del 90 por ciento de la población expuesta a dicho virus fallece al entrar en contacto con él.
Sin embargo, el verdadero alcance de este episodio se ve en el diez por ciento que sobrevive a esta experiencia única. Un nueve por ciento queda con graves mutaciones físicas y la gente los conocerá a partir de ese instante como Jockers. Mientras que el uno por ciento restante que logró sobrevivir a aquel temible virus verá sus vidas cambiar en 180 grados cuando descubran que han adquirido superpoderes. Y entonces la gente los empezará a llamar Ases.
Así es como la historia de la humanidad toma un camino impensado, ya que los sobrevivientes al virus Wild Card ahora son más que humanos y el reflejo de una nueva clase de sociedad. Hombres y mujeres que producto de sus mutaciones y nuevos poderes se volverán de gran interés para sectores tan disímiles como los militares o la mafia. Y Jetboy, Golden boy, Dr. Tachyon, Jack Braun y Croid Crenson serán solo algunos de los nombres con que muchos de los Wild Cards comenzarán a ser conocidos por la gente.
Las historias de “Wild Cards. El comienzo” y la segunda parte, “Wild Cards. Ases en lo alto“, son un conjunto de relatos independientes que van formando una especie de novela coral que permite ir conociendo en profundidad a estos “mutantes” o “superhéroes”. Los mismos que a medida que vayan pasando los años, irán reescribiendo todo lo que conocemos del siglo XX. Un fascinante mundo alternativo donde también tendrán su espacio figuras reales como Grace Kelly, Fidel Castro o Richard Nixon, aunque haya casos en los que sus roles sean radicalmente diferentes a los que conocemos.
Los acontecimientos de “Wild Cards. El comienzo” se desarrollan a partir de la segunda mitad de la década de 1940. La siguiente entrega, “Wild Cards. Ases en lo alto“, se mueve entre las décadas de 1960 y 1970.  Mientras que el tercer y cuarto  título, “Jokers salvajes” y “El viaje de los ases”, respectivamente, transportan al lector a la década de 1980. Y a medida que los libros van avanzando en el tiempo, los relatos van dejando atrás su estructura fragmentada y se comienzan a articular con una arquitectura narrativa que permite leerlos ya como si fuera una novela. Sin duda, una saga que vale la pena conocer y leer.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te podría gustar...