Vivaldi… ¡¿en Nerd News?!

Este es el bombón cultural de la semana. Y nació gracias a uno de esos alambicados placeres que cultivamos nosotros, los… bueno, nerds. No se trata de mirar por la cerradura (ahora webcam) de la vecina; tampoco se trata de ver qué procesador se sobrecalienta primero, si el del iPod o el del iPhone. No, este del que les hablo (que es un poco más constructivo) es el de perseguir autores ¡Claro! ¿Cómo no saber que el director de fotografía de la última película de Ridley Scott también trabajó en Piratas del Caribe (1, 2, y 3) y en Alice in Wonderland, de Tim Burton? (debe ser amigo de Jonny Deep, digo yo).

Y hablando de Ridley Scott, esta vez el laberinto neuronal de la búsqueda me llevó a encontrarme cara a cara con el pasado… ¿Sabía usted que…? Max Richter, el compositor de la banda sonora de Prometheus, fue encargado por Deutsche Grammophon (si, uno de los más famosos sellos alemanes de música clásica) para recomponer Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi.

 

Sí, señor. Entendió bien. Recomponer a Vivaldi. Tarea no menor, si se tiene en cuenta que mientras más “oreja” es una composición musical (mientras más fácil decodificarla), más difícil es intervenirla sin “ofender” a quienes están acostumbrados a oírla. Por lo mismo, recomponer Las Cuatro Estaciones, la pieza del período barroco más conocida en el mundo, no resulta nada fácil.

 

Pero ¿qué es esto de re-componer? Bueno, tal como suena: en base a las partituras escritas por el “cura rojo” alrededor de 1723, se debe armar una composición nueva. Richter agregó instrumentos, deconstruyó armonías, suprimió pasajes completos, eliminó silencios y sobrepuso fragmentos típicos de la obra ¿El resultado? Bueno, no alcancé a tomarle la patente al camión (!). Desde chiquito mi papá me dijo que eso era malo. Como meter los dedos al enchufe ¡Caca! Querer ser mejor que un genio es cosa difícil. Yo, personalmente, nunca he logrado aceptar una intervención musical. Menos del barroco. Esos señores las tenían todas: la potencia de su imaginación y el silencio -que hoy no tenemos- para escucharla. Tenían el don y el medio adecuado. Pero frente a este trabajo sólo cabe decir que sí, que se puede hacer una versión moderna del barroco. Claro que debe ser otro genio quién lo logre… Y este Richter claramente pinta para tal. Póngale oreja. Se sorprenderá.

 

Tal como a Piazzola respecto del tango, a Richter, respecto de la música clásica, se lo amará o se lo odiará. Pero, ya saben, la indiferencia es el peor castigo para a un artista. ¿Quiere juzgar?, vaya a: http://soundcloud.com/classicsandjazz/sets/recomposed-by-max-richter/

 

No voy a llenar la columna de links (es una lata cuando te lo dan todo en bandeja): les dejo la home-nerd-work para la casa. Arriésguese: conózcalo, ámelo u ódielo, pero no lo ignore.

 

Yo me despido.

 

¡Hasta la próxima!

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