Una galaxia entera ha perdido a su princesa

La sensación de incredulidad y vacío es como un puñetazo directo a la boca del estómago. Carrie Fisher se ha ido. Y con ella, la princesa Leia Organa. No puede ser de otra manera.
Para varias generaciones, sobre todo para la mía, ha fallecido la actriz, pero también el personaje al que ella dio vida. La misma que se convirtió en un referente al momento de poblar de protagonistas femeninas aquella galaxia muy, muy lejana. Padme, Rey y Jyn Erso son directas tributarias de la fuerza y el temple de Leia, pero también de su sencillez y ternura.
Sí, ya lo sé, Leia no existe, dirá alguien. Es solo una ficción creada por George Lucas. Error. Existe en millones de personajes que a lo largo de este mundo sienten que perdieron a alguien cercano y especial, aunque jamás la hubieran conocido en persona. Una prueba clara de la fuerza que cobran los nuevos mitos, porque ‘Star Wars’ es la piedra angular de la mitología del mundo de hoy. No importa al país donde viajes o el idioma que allí hablen, porque lo más seguro es que si mencionas a Leia, Luke, Han Solo o Darth Vader, todos te comprenderán.
Me viene a la mente una escena de la película ‘El reino del fuego’, aquella cinta de 2002 dirigida por Rob Bowman y protagonizada por Matthew McConaughey y Christian Bale. Para los que no la recuerden, se trataba de una historia acerca de cómo el planeta (sí, el nuestro) es arrasado por dragones (sí, dragones que vuelan y escupen fuego), hasta devolverlo prácticamente al Medioevo. En ese mundo postapocalíptico, dos de sus personajes recrean la escena del duelo entre Vader y Luke en la ciudad flotante de Bespin, en lo que parece ser una iglesia abandonada, ante una expectante audiencia de niños que nunca vieron ‘Star Wars’. Todos ellos se estremecen con la pelea, pero sobre todo, con las palabras finales: “Yo soy tu padre”.
Esa es la fuerza de los mitos; la importancia de los héroes y heroínas, de que existan princesas que no esperan ser rescatadas y rufianes intergalácticos con corazón de oro. Eso es ‘Star Wars’ y Carrie Fisher, con su interpretación de Leia, la hija de Darth Vader, la hermana de Luke, la esposa de Han Solo y la madre de Ben, fue parte fundamental de eso.
A pesar de su partida, la volveremos a ver a fines de 2017, cuando se estrene el Episodio VIII. Y estoy seguro de que sin importar el lugar, la edad, el idioma o el género, cuando veamos aparecer a la princesa Leia en la pantalla, la sala entera de cine estallará en aplausos.
No es un adiós, sino hasta siempre. Gracias Carrie. La Fuerza está contigo.

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