‘Un amor a segunda vista’: Amor, madurez y aceptación

Si me hubiesen dicho que Richard Curtis se aburrió de los británicos, decidió hacer sus maletas y partir a vivir a París, después de ver ‘Un amor a segunda vista’ me lo creería. Porque esta cinta francesa, dirigida y escrita por Hugo Gélin – el mismo de ‘Dos son familia’ – tiene esa magia típica del cine de Curtis. Esos saltos en el tiempo o esos cambios de realidad que resultan tan familiares, que casi casi creemos que es posible que ocurran en nuestro mundo.

La película de Gélin se centra en la vida de Raphael (François Civil), un joven estudiante cuya pasión secreta es convertirse en un autor famoso de ciencia ficción, a partir de la historia de Zoltan, un relato “biográfico”, si es que se puede decir, porque se basa en sus experiencias personales, pero en un mundo distópico donde es el encargado de salvar al mundo.

En ese proceso creativo, y siendo todavía un adolescente, Raphael conoce a Olivia (Joséphine Japy), una joven que igual que él, tiene la ambición de ser famosa, pero como una gran pianista, igual que lo fue su abuela. Y esa relación juvenil e intensa se transforma en algo más maduro y duradero, y en un montaje de pocos minutos se da a conocer que la relación entre ambos se extendió por muchos años.

Raphael logró terminar su novela y con la ayuda de Olivia, publicarla. La historia ya no trataba sólo de un solitario Zoltan, sino que se le había unido Shadow, una compañera fiel en su misión de salvar a Francia y al mundo. Olivia, por el contrario, no lo logró tener éxito en su vida profesional, y con la fama de Raphael, tampoco pudo mantener su vida personal.

El giro mágico viene cuando Raphael, en un intentó de finalizar las aventuras de Zoltan, cuya historia se había extendido por varios libros, mata a Shadow, su compañera más devota. Esta decisión editorial tiene un fuerte impacto en la vida real de Raphael, cuando en una noche de borrachera y luego de una fuerte pelea con Olivia, despierta en un mundo en donde su vida es completamente opuesta.

En esta realidad paralela, nunca publicó los libros de Zoltan, por lo tanto, no es un famoso autor, tampoco vive en una gran casa, ni tiene un auto del año. Trabaja como profesor de literatura en una escuela primaria. Y lo peor, nunca conoció a Olivia, nunca fueron pareja, nunca se casaron y vivieron juntos. Por lo tanto, Raphael convencido por su amigo Félix, de que se trata de una falla en el espacio/tiempo, decide reconquistar a su mujer para poder volver a su realidad.

Ella se ha convertido en una pianista famosa a nivel internacional y está a punto de casarse con su novio, en este universo alterno, en donde los papeles se han invertido y la fama de la que gozaba Raphael, ahora la goza Olivia.

Lo interesante, y el por qué es una película muy disfrutable, es que, además de la comedia, proporcionada principalmente por lo disparatada de la situación, tiene un trasfondo que se centra en la maduración del personaje principal. Aquí el gran conflicto es ético. ¿Corresponde querer volver a su realidad?, donde él sabe con certeza que su esposa es infeliz, o ¿vale la pena reconstruir su vida desde el punto en que su yo del universo alterno la dejó?, para que el amor de su vida pueda cumplir el sueño de su vida.

Esta comedia romántica habla de ceder y aceptar. No siempre la vida es tal cual queremos que sea, y muchas veces para mantener relaciones sanas con nuestro entorno, es importante desprenderse del individualismo y pensar a mayor escala. Esta cinta es una excelente opción para una tarde en casa.

Pueden disfrutar ‘Un amor a segunda vista’ en iTunes, Google Play y el VOD de VTR.

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