The Walking Dead: 
O matas o mueres…o mueres para matar


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La mirada fría y alienada del Gobernador se dirige a quien fuera su hombre de confianza. Un golpe directo a la cara y todo se va a negro.  “Es hora de graduarte”, dice a Milton mostrando la perversión que por meses trató de mantener oculta bajo la imagen del pseudo protector de Woodbury.  Para el Gobernador ya no es necesario cuidar las apariencias, ya no es necesario fingir ser el hombre de bien: ahora sólo importa que su gente se someta a las maniobras de manipulación que él espera. En el caso de Milton, esto significa asesinar a Andrea al interior del cuarto de torturas en que ambos yacen.  “O matas o mueres”,  es el consejo del villano a su amigo. “O mueres para matar”, añade después, cuando es evidente que uno de sus dos prisioneros se convertirá en un caminante y terminará masacrando al otro.
En el último capítulo de la tercera temporada de “The Walking Dead”, Robert Kirkman terminó por consolidar la fuerza  vengativa del Gobernador como eje antagónico de lo que queda para el futuro de la serie.  La maldad que poco a poco dejó entrever el personaje interpretado por David Morrissey llegó a su punto culmine en una season finale marcada por la disputa entre los habitantes de Woodbury con el grupo de Rick en la cárcel.
Y aunque quizás se extrañaron los enfrentamientos con los zombies (como había sido la fórmula de las temporadas pasadas)  y las muertes masivas de algunos personajes principales (hay bajas, pero en un número menor a lo visto antes), queda claro que desde ahora  la verdadera lucha por la sobrevivencia es entre bandos de humanos. Los caminantes parecen ser sólo una parte más del paisaje de un mundo sin moral, mundo en el que ahora Rick debe redimirse.
Porque la locura que desató en Rick la muerte de Lori se comienza a evaporar. La bondad y generosidad que había perdido con el duelo vuelven a estar latentes, e incluso empieza a manifestarlas con los habitantes de Woodbury. No obstante, esta calma podría no llegar a Carl, pues él ya se apropió de las tácticas de defensa que aprendió de su padre en sus días de mayor inestabilidad emocional.  Para el adolescente lo importante es “hacer lo que se tiene que hacer”, que en la práctica es lo mismo que el “matar o morir” del Gobernador.
Los hechos de este último episodio permiten pronosticar que la cuarta temporada de “The Walking Dead” incluirá a un Gobernador más similar al psicópata que creó Kirkman para el cómic. También se deja la puerta abierta para la estrecha amistad que desarrollan en las viñetas Rick con Tyreese.  Por ahora, sólo queda esperar hasta octubre, cuando se estrenen los 16 nuevos  capítulos de la primera serie que logró llevar a los zombies a una dimensión que sobrepasa al terror.

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