Tenemos algo que decir sobre Keanu Reeves

Por Michelle Martínez

Llevamos casi seis meses de 2019, pero cuando se haga el resumen de aquellas cosas que marcaron este año, lo más seguro es que contemos el inesperado, glorioso y también espontáneo boom de Keanu Reeves en internet. El actor de 54 años está en todos lados por estos días, aparece en comedias románticas de Netflix, en películas de acción, presta su voz para secuelas de ‘Toy Story‘, para videojuegos futuristas…

Quizá deberíamos preguntarnos el porqué de este fenómeno. Keanu Reeves es un actor que no ocupa titulares o portadas de revistas a menudo, su popularidad a nivel mundial fue alta, pero breve, a fines de los años 90 con películas como ‘My Own Private Idaho’, luego a mediados de los 2000 con la saga ‘Matrix’. Keanu no tenía alguna razón fuerte para volver a aparecer en el 2019, al menos no a un nivel tan alto como lo está haciendo ¿Por qué estamos tan obsesionados con él entonces?

Más allá de ser un actor conocido por usar constantemente la expresión “whoa” (Aquí un video: https://www.youtube.com/watch?v=Odo5hwu9-wM) Keanu Reeves siempre se ha caracterizado por ser un tipo cuya humildad y modestidad no encaja con el nivel de fama que tiene. Esto, por alguna razón, ha llamado la atención este año, quizás porque es algo que no estamos viendo mucho. Cada vez nacen más influencers, youtubers, podcasts, blogs, sitios webs, un largo etc; podríamos aventurarnos a decir que, gracias a internet y las redes sociales, hoy todos tenemos la oportunidad de ser líderes, o sentirnos líderes, famosos incluso, de alguna manera.

La figura de Keanu Reeves llega a romper las estructuras, como una persona que goza de casi tres décadas de fama y exposición, pero que, de alguna manera, se las arregla para mantener un bajo perfil. Keanu logra ese equilibrio entre lo público y lo privado que todos quienes vivimos la transición del mundo analógico al digital estamos constantemente buscando.

Cuando escuchamos historias que cuentan los y las fans sobre la impresionante humildad con la que el actor suele interactuar con ellos, al punto de comprarles helados, recordar sus nombres o disculparse porque no puede seguir hablando cuando llegan los paparazzi. Cuando vemos fotos del actor usando el metro o alimentando a las palomas en una banca, nos sorprendemos de que ese tipo de celebridad hollywoodense exista.

¿La “Keanumanía” se debe solo a la mera existencia de Keanu Reeves? No lo sabemos, pero es llamativo que existan páginas como @Keanuthings, que con solo subir fotos del actor haciendo cosas acumulen 228 mil seguidores, o que nos resulte de tanto interés saber que evita tocar con sus manos a las mujeres que se sacan fotos con él. Si a esto le sumamos el desgarrador background del actor (en los años 90, Reeves vivió en simultaneo la muerte de su mejor amigo, su hija y luego su pareja) tenemos una figura que despierta interés, pero también admiración.

Alguien que, a pesar de las luces, la fama y las desgracias, logra mantener la simpleza, la integridad y sobre todo la humildad, podría ser un modelo de persona al queremos idolatrar en este momento.

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