La gran ignorada de los Oscar: La radical película “Titane”, Palma de Oro en Cannes

Se trata de una cinta provocadora y una alegoría de ciencia ficción extrema que le debe mucho al cine de David Cronenberg. A pesar de sus méritos y galardones, no logró ni una nominación al Oscar. Esta es la historia de una mujer y su extraña veneración a los autos como literal pérdida de la humanidad pero también como literal nacimiento de algo nuevo y sorprendente. Ganadora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, “Titane” es obra y gracia de una joven directora francesa: Julia Ducournau, la misma que nos hizo sacudirnos de espanto, angustia y sorpresa en “Voraz” (“Raw”).

Por: Ernesto Garratt publicado originalmente en https://www.lared.cl/2022/cultura/la-gran-ignorada-de-los-oscar-la-radical-pelicula-titane-palma-de-oro-en-cannes

Lo que es genial para Cannes, a veces es ignorado por los Oscar. Recordemos casos emblemáticos como la sublime película “Taxi Driver”, ignorada por los premios de la Academia de Hollywood pero premiada con la Palma de Oro por el festival francés. “Apocalypse Now”, la obra maestra de Francis Ford Coppola, “Corazón Salvaje”, de David Lynch, corrieron igual suerte y ahora le toca el turno a la directora francesa Julia Ducournau: su radical y fabuloso filme “Titane”, que triunfó en el último Cannes con la Palma de Oro, ha sido completamente ignorada en las nominaciones para el Oscar 2022. Ni siquiera como Mejor Película Extranjera.

Disponible en la señal de cine arte streaming Mubi, “Titane” es la demostración del nacimiento y consolidación de una nueva y poderosa voz narrativa. La de Julia Ducournau, cineasta francesa que no teme las comparaciones con el referente más obvio: el cine del canadiense David Cronenberg. Al igual que el director de “La mosca”, “Crash” y “Videodrome”, desde su impresionante debut con “Raw”, recordemos, una película que provocó conmoción en la audiencia, Julia Ducournau se ha movido en las mismas coordenadas que su colega canadiense. Es decir, en la zona del cuerpo humano como campo de batalla donde la psiquis y el espíritu e incluso, la máquina, van ganando terreno y modifican y mutan y mueven órganos, la piel, las facciones, hasta crear algo nuevo y fundido entre la carne y el metal.

Agathe Rousselle, la protagonista de “Titane”.

La ciencia ficción como terreno de provocación radical es la punta de lanza de “Titane” y lo que ocurre en este mundo narrativo no tiene necesariamente una explicación científica racional. Lo que va a pasar ante nuestros ojos simplemente va a pasar y el acierto de la historia es que logra que lo vayamos aceptando a pesar de lo dis-asociado con la realidad que pueda parecer todo.

La protagonista se llama Alexia (la periodista y actriz Agathe Rousselle, aplaudo su talento) y de niña sufre un fuerte accidente en auto junto a su padre. ¿Resultado? Los médicos deben injertar placas de titanio en su cerebro y mientras Alexia crece, aumenta su obsesión fetiche por los autos.

Crash, incómoda y fascinante | El Correo
“Crash” de David Cronenberg
Deborah Harris en “Videodrome” de David Cronenberg.

Con esa premisa en mente, y abriendo los vasos comunicantes con la polémica cinta “Crash” (la historia de una banda de gente que se erotiza con los choques en auto), del ya mencionado Cronenberg (quien a su vez se basó en el escritor inglés J.G. Ballard), “Titane” negocia con la realidad “real” y nos seduce con su re-interpretación de la misma mediante un punto de vista femenino y quien, de nuevo, sin explicaciones, rompe los protocolos culturales y del orden natural impuestos.

Alexia (una extraordinaria Agathe Rousselle), la protagonista, es una especie de Orlando, el personaje de Virginia Woolf que vive centurias cambiando de sexo y caminando entre ser hombre mujer en una época, para luego ser hombre en otra. Pero en el caso de Alexia, el cambio de sexo es solo aparente y un disfraz para sobrevivir y dura solo una vida porque el cambio que quizá durará centurias esta contenido en el hermoso y perturbador fotograma final.

“Titane” posee una energía audiovisual apabullante y aunque la protagonista necesite pasar inadvertida para salvar su vida, la verdad es que la película desde el punto de vista estético logra cualquier cosa menos ser discreta al sobrevolar la zona de ciencia ficción delirante que visitamos acá.

Vincent Lindon en “Titane”.
Garance Marillier en “Titane”.

Pero calma. En “Titane” no están las faltas de ideas de Hollywood, que son sustituidas con muchos efectos especiales y situaciones clichés cuando encaramos una superproducción. Digamos que aquí es todo lo contrario: justamente las ideas que están presentes acá se vienen cocinando y exponiendo desde hace décadas en este anticipatorio género cinematográfico de la sci fi anglosajona, por eso la cita y el respeto a los mundos que Ballard, Cronenberg y otros artistas han estado mostrando desde un aparente delirio, un delirio que en verdad se trata de una brillante lucidez que no hace otra cosa que poner esta metáfora a la vista: qué nos pasa como seres humanos que podemos llegar a sentir un fetiche y pulsión por autos y cultura del consumo en vez de ser parte de un tejido social. .

“Titane”, con su provocación, con su rabia, con su brutal radicalidad, se trata de la desconstrucción de una ser humano a partir del injerto (simbólico y literal) de titanio en su cabeza durante su niñez (¿la implantación de la idea de que necesitamos amar al auto y su cultura de consumo?) para convertirse en una nueva identidad, en una entidad que no respeta ningún orden ni moral ni cultural ni social establecidos con tal de correr a toda velocidad sobre el asfalto.

‘Titane’: Afinidades sin esencia

Calificación:

El pasado 2 de diciembre llegó a las salas cinematográficas de México ‘Titane’, la nueva película de la directora y guionista francesa Julia Ducournau (‘Raw‘, 2016), controvertida ganadora de la Palma de oro en el 74 Festival de Cannes, edición celebrada entre el 6 y 17 de julio de este 2021.

Como ha quedado claro en diversas entrevistas con la cineasta parisina, a Julia Ducournau le disgusta que se le refiera como la primera mujer directora que conquistara (en solitario) el galardón destinado a la mejor película en Cannes. Y es comprensible porque el logro no es —ni se incrementa— por su género en un historial ciertamente dominado por hombres, sino por la propuesta y  calidad de su película.

La legítima reticencia de Ducournau para ser clasificada como una mujer directora o directora mujer parecería inscribirse en la agenda social contemporánea que discute sobre diversos estereotipos y roles de género. Y, tal vez, resultaría anecdótica de no ser porque, en esencia, parte de esa polémica preña de profundos simbolismos y significados ‘Titane’.

Una especie de niña Ritalín, Alexia (la debutante Agathe Rousselle), sufre un accidente a bordo del automóvil de su padre. No es que ella lo deseara, aunque sin duda tiene responsabilidad cuando se produce. El papá sale ileso, aunque la chica se golpea la cabeza en el vidrio de la ventanilla y como consecuencia se le debe implantar una placa de titanio en el cráneo.

Lo primero que hace al salir del hospital, en una clara y extraña muestra de su mecanofilia (atracción sexual hacia los autos), es correr a besar el carro recién chocado. Esa parafilia irá en aumento. Tendrá consecuencias y fertilizará la trama.

Años más tarde, Alexia se ha convertido en una sensual —acaso vulgar— bailarina enamorada de los coches tuneados que, en las expos, parece llegar al éxtasis.  Es también una asesina serial. Mata y, mientras lo hace, la película acompaña las violentas acciones con explosivas piezas musicales de espíritu tarantinesco.

Alexia, que continúa bajo el techo de sus padres, se siente cada vez más acorralada por la policía —y, de hecho, siempre, desde niña, luce insatisfecha y nihilista—, por lo que decide no sólo cambiar de vida, sino de identidad, de apariencia y de género. Toma el lugar de Adrien Legrand, un niño desaparecido 10 años antes.

Vincent (Vincent Lindon), el papá de Adrien, es un capitán de bomberos que ha vivido años tormentosos sin su hijo. La vigorexia lo consuela y se arponea las nalgas con anabólicos a cada instante más necesarios en dosis y frecuencia de aplicación. 

Por eso cuando el supuesto Adrien Legrand aparece en la comisaria no duda en aceptar la suplantación, que más que una farsa es una auténtica oportunidad de recuperar la felicidad perdida. Por supuesto, no requiere una prueba de paternidad. ¿Acaso creen que un padre no es capaz de reconocer a su hijo?, pregunta Vincent a las autoridades.

Entonces Vincent se dedica a procurar el bienestar de su hijo Adrien, dueño de una nariz destrozada, un corte de cabello trasquilado y un silencio, en apariencia, impenetrable.

El padre se esmera en consentir a su vástago. Le cocina. Le baila (‘She’s Not There’  de The Zombies) y suma a la otrora asesina serial a su contoneo cuerpo a cuerpo como un muñeco hasta acabar en tiernas luchitas.

También lo enrola en el heroico cuerpo de bomberos y advierte a los demás: Para ustedes yo soy Dios y si yo soy Dios, mi hijo es Jesucristo.

Con sus palabras, Vincent protege a Adrien de los cotilleos, del bullying que recibe ante su apariencia deforme, casi monstruosa. Y sin embargo femenina, delicada. Encantadora.

Integrado a la cuadrilla de bomberos actúa, ayuda a la sociedad al atender sus emergencias y baila con virilidad en el cuartel. No a ritmo de Jean-Baptiste Lully o Jean-Philippe Rameau como correspondería en un ballet de la relevante tradición francesa.

Se mueven, se tocan, se estrellan, en ritualizadas escenas en cámara lenta de slam (‘Crap on my Mind’  de Romanger) o en sonidos synth pop estadounidenses y punzantes (‘Light House’ de Future Islands).

‘Titane’ contiene cuatro escenas de bailes memorables, bizarras; íntimas y grupales a la vez. La puesta en escena de Ducournau alterna la clara austeridad del día cotidiano y los remarcados filtros de colores en secuencias provocadoras, gore, que están ahí para catar la gradación y tolerancia estética del espectador.

Sin duda, deben existir espectadores que se integran en esa propuesta como quien disfruta de la complicidad en una noche en el antro, mientras que el estómago fisiológico y moral de otros puede ser severamente perturbado.

Es el momento de asumir qué es lo que se está viendo en realidad en la pantalla, por lo demás con actuaciones poderosas, carismáticas y —retorcidamente— entrañables.

Desear un desarrollo tradicional y consecuente del argumento y de los personajes, sin duda, puede ser decepcionante. O un enfoque errado. Si se deja de buscar con ansiedad la lógica de la historia, de la vida real, es posible dejarse llevar y conseguir las llaves de un nuevo nivel de significados, como si un easter egg abriera codificados escenarios y mensajes. 

Adrien oculta sus sinuosidades femeninas con vendajes malhechos, para seguir siendo lo que no es. Ella, Alexia, fue quien se destrozó la nariz, estrellando una y otra vez su cara en un lavabo para poder irrumpir en la vida de Vincent.

Gracias a esa desfiguración, ahora Adrien es capaz de sonreír, aunque no parecería quererlo. Alcanza cierta satisfacción al mirar a Vincent continuar su vida gracias a la farsa. Su felicidad paterna se percibe en bailes a ojos cerrados, suelto, despreocupado, contento y en confianza con los muchachos bomberos que tiene a su mando. Incluso, si alguien deseara interrumpir ese estadio idílico no dudaría en reventarlo en el camino. ¿O sí?

Adrien, como todo serial killer, siente los deseos de matar, pero en rigor más bien salva vidas cuando heroicamente brinda primeros auxilios al ritmo de la ‘Macarena’: “Tatatatatatata Macarena, tatatatatatata cosa buena”, canturrea Vincent al motivarlo a dar RCP.

Las líneas siguen torciéndose cuando en lugar de sus fluidos corporales de mujer, el hijo chorrea aceite. Está embarazada. Su aventura de aquella noche en la expo de autos tuneados ha tenido consecuencias, y ahora en su vientre —que necesita deformar para ocultar y acaso impedir su crecimiento— lleva el fruto de su aventura sexual no dentro ni sobre sino con el vehículo saltarín (lowrider car).

¿Es posible que todo se haya desencadenado por la placa de titanio en el cráneo de Adrien? En estas profundidades de la historia, a punto de un alucinante y milagroso alumbramiento, ¿importa?

‘Titane’ es una película que se aborrece o se le rinde culto, casi desde los primeros minutos de su metraje. Haters y feligreses podrían tener razones al argumentar su aproximación a la cinta de Ducournau, porque lo sorprendente es que se trata de ese tipo de obras creativas que admiten y reclaman la interpretación del espectador para cumplir su cometido artístico. Y devuelve al público justo lo que quiere ver.

El cuadrante de posibles significados, así como el aparato crítico bajo el que puede analizarse ‘Titane’ son abundantes y, por ello mismo, líquidos. No definitivos. Las aproximaciones pueden esgrimir puntos postreros del extremismo francés, condimentos del subgénero body horror, postulados del Manifiesto Cyborg de Donna Haraway o una agenda inclusiva posmoderna en la que para no referir titanio ni titania procede el titane.

Es complicado no pensar en David Cronenberg y ‘Crush’ o  ‘The Fly’; en ‘Transformers’, ‘Alien’ y ‘Terminator’; incluso en ‘Christine’, aunque tal vez esas asociaciones no tengan que ver con ‘Titane’, que más bien armoniza —con espolvoreo de buen humor y ternura— en el propio catálogo de Ducournau. ‘Raw’ es ese vínculo.

Y es que la clasificación del género de esta película es tan inestable y subjetiva como su protagonista. ¿Se trata de una obra de terror, de ciencia ficción, de romance; de redención, acaso?

Alexia es una slasher trunca, una amante de las máquinas, un hijo pródigo impostor, una futura madre en apuros, un bombero valeroso y seductor que redime a la psicópata con tendencia dismórfica. Todo en la misma historia de su existencia.

Pero, sobre todo, es un ser que no parecería encontrar su identidad a través de la esencia, sino en la afinidad y apetencia del momento que vive. Y nada de ello, nada de aquello en lo que se convierte, es permanente o definitivo.

Alexia-Adrien es una constante y rabiosa transformación, una incómoda y a la vez amorosa mutación que se libera de la piel de los roles y los géneros. De la sociedad, de la historia y de su tiempo.

Ficha Técnica

Título original:Titane‘.
Año: 2021.
País: Francia
Dirección: Julia Ducournau.
Reparto: Agathe Rousselle, Vincent Lindon, Garance Marillier, Myriem Akeddiou y Dominique Frot.

Julia Ducournau, ganadora de la Palma de Oro en Cannes por ‘Titane’, explica su provocativa mirada

Por Gabriela Bravo desde Cannes, para Culturizarte.

Culturizarte fue el único medio chileno presente en el primer Festival de cine de Cannes realizado en pandemia. Desde la Costa Azul la profesional de las comunicaciones Gabriela Bravo, justamente integrante de Culturizarte, tuvo oportunidad de charlar junto a otros miembros de la prensa acreditada con la responsable de la polémica ‘Titane‘, Julia Ducournau, la segunda cinta de la directora francesa después de la controversial ‘Raw‘.

Ganadora de la Palma de Oro 2021

Intensa e incómoda, ‘Titane’ relata la historia de Alexia, -interpretada por una extraordinaria Agahthe Rousselle- una mujer que cuando niña sufrió un grave accidente de auto y que parte de su cráneo tuvo que ser recompuesto con placas de titanio. De manera enfermiza Alexia se aferra a este sufrimiento como el único sentimiento que puede expresar o comprender, transformándose en una sicópata”, escribe Gabriela Bravo.

Y sigue: “Tras una serie de asesinatos, Alexia se ve forzada a cambiar de identidad, haciéndose pasar por Adrien, un niño que había desaparecido hace 10 años. Nuevamente Alexia maltratará su cuerpo para entrar en este personaje. Lo singular de la historia es que el padre de Adrien, Vincent -un capitán de bomberos interpretado por Vincent Lindon- decide aceptar a este nuevo “Adrien” para aplacar el sufrimiento de la pérdida de un hijo”.

Julia Ducournau explicó cómo fue el proceso creativo que dio vida a ‘Titane‘. “Comencé la escritura de ‘Titane’ en la post producción de ‘Raw’. Cuando uno pasa cinco años con una película como ‘Raw’ la verdad es que dan ganas de contar otras historias (…)’Titane’ nació de las ganas que tenía de poner el amor como centro del relato, el amor incondicional, absoluto, despojado de todo determinismo, quise ir más lejos en relación a la aceptación del otro. Cuando hablan de ‘Titane’, no se piensa forzosamente en una historia de amor, pero para mí lo es”.

Consultada respecto al tratamiento de los roles masculinos y femeninos en ‘Titane‘, la directora respondió: “Mi intención en la película es hacer que el público acepte que la cuestión del género es absolutamente irrelevante. Hay que tratar de liberarse de las ideas preconcebidas sobre lo que el ser humano debería ser, porque somos muchos en este planeta. En la película Alexia no se transforma porque quiere sino porque debe hacerlo, ella es perseguida por la policía (…) Sin embargo, en un momento ella vuelve al baño donde está Vincent y considera la idea de matarlo, pero lo necesita; es en este momento que la película tiene un vuelco porque es el momento en que decide transformarse en esa persona, es en ese momento que quiero que el público lo acepte y que crea que este dueto padre e hijo si puede suceder. Son como nosotros y se tienen amor, ese es el centro de la película”.

Cannes 2021: La cinta de terror ‘Titane’ se impone y es la gran sorpresa del certamen

La crítica se ha arrodillado ante Julia Ducornau.

Hace aproximadamente 5 años atrás, se estrenó la película ‘Raw’, ópera prima de Julia Ducornau y que fue alabada por los medios especializados, quedando en varias listas de las mejores películas de ese año, como la del crítico Mark Kermode y llevandosé el premio FIPRESCI de Cannes 2016.

Ahora, la directora francesa vuelve a sorprender con su último filme ‘Titane’, que ha remecido al Festival y se ha convertido en la favorita de la prensa especializada para ganar la Palma de Oro.

La película trata sobre Alexia (Agathe Rousselle), una mujer que cuando era niña le implantaron una prótesis de titanio y que pasa sus días haciendo bailes eróticos, teniendo sexo con automóviles y matando gente. Un día, y hartándose de la pésima relación con su padre (Bertrand Bonello), decide hacerse pasar por el hijo de un padre soltero (Vincent Lindon), que aún está traumatizado por su desaparición hace una década. Sin embargo, una serie de asesinatos empiezan a pasar en la región y las pulsiones de Alexia empiezan a volverse más retorcidas.

Con eso, la cinta ha sido alabada por la dirección de Ducornau, la crudeza de su trama y por su originalidad, a tal punto que fue calificada por el medio IndieWire como “una de las películas más salvajes que se han proyectadas en Cannes” .

Además, en su reseña para The Playlist, Jessica Kiang escribe que “El trabajo de Ducornau tras la sensacional ‘Raw’ es como siete películas de terror más un romance bizarro y tierno entre padre e hijo, soldado en un automóvil y pintado en llamas”

En esta misma línea, medios como los diarios El Mundo y El Periodico.com comparan ‘Titane’ con el filme ‘Crash’ de David Cronenberg, mientras que el sitio ARA dice que la historia de la cinta tiene una similitud de un filme de Quentin Tarantino y Variety afirma influencias de parte de ‘Gozu’ de Takaishi Miike.  

Pero otros críticos, como Peter Bradshaw de The Guardian, no fueron tan entusiastas con el filme, recalcando que si bien ofrece lecturas interesantes sobre la identidad de género “es fatigoso y crudamente dirigido, sin el estilo y la simpatía de ‘Raw’”.   

La cinta se estrenó el 14 de julio en Francia.