‘Spider-Man: Lejos de Casa’: Tomar el poder, y también la responsabilidad

Para bien o para mal, las nuevas películas de Spider-Man protagonizadas por el actor británico Tom Holland dan cosas por sabidas: una de ellas es que el tío Ben no está, otra es que Peter Parker ya pasó por todo el proceso dramático e incómodo de ser mordido por una araña radioactiva, por ende, ya conoce sus poderes y sabe controlarlos.

Todo hace que este Spider-Man, a pesar de ser un adolescente, tenga claro lo que significa ser un superhéroe. Aquí, el discurso de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” está bastante presente. Por lo mismo, no es tan descabellado que Peter Parker quiera mantener su identidad oculta a toda costa, evitar tareas demasiado titánicas y limitarse a ser el “vecino amistoso del barrio”.

Con esa premisa arranca ‘Spider-Man: Lejos de Casa’, la segunda parte de esta nueva historia en donde Marvel ha insistido en enfocarse en la juventud del superhéroe, algo que, sumado a la entrañable interpretación del veinteañero Tom Holland, dota de su propio sello al personaje dentro del universo cinematográfico. En cierta forma, Spider-Man es el miembro más “mundano” de los Avengers, un adolescente lo suficientemente noble para querer poner sus poderes al servicio de los demás, pero que experimenta todas las contradicciones y los miedos que eso conlleva.

Los eventos de esta segunda película suceden un año después de ‘Avengers: Endgame’. A través de divertidas secuencias explicadas con tipografía Comic Sans, nos enteramos qué pasó tras la muerte de Tony Stark y tras el regreso de la mitad de la humanidad luego de ser borrada por cinco años. Peter Parker (uno de los eliminados) regresa con sus 16 años intactos, dispuesto a tomarse un break de sus labores superheroícas para irse a un viaje de estudios con sus amigos a Europa.

Mantenerse en la “zona de confort” de un superhéroe encaja con sus deseos de adolescente: ir al colegio, pasarlo bien con su mejor amigo Ned (Jacob Batalon) y declararse a MJ (Zendaya) la chica que le gusta desde el final de la primera película. Sin embargo, todo eso cambia cuando aparece una nueva amenaza, y Peter se vea en la obligación de retomar sus labores de Spiderman. En esto contará con el apoyo de Nick Fury (Samuel L. Jackson) y Mysterio, un interesante personaje interpretado por Jake Gyllenhaal, que de a poco se convertirá en un mentor para el joven e inexperto Peter.

Si bien nunca vemos a Iron Man, su presencia cruza toda la historia. Sin la figura paterna de Tony Stark, Peter Parker debe arreglárselas por su cuenta, mantener a sus amigos a salvo, y de paso salir de esa sombra protectora para defender su título de Avenger y de heredero del legado Stark. En un tercer acto notable, acompañado de impresionantes efectos visuales, Peter le da una vuelta de tuerca a la idea de tomar el poder, y la responsabilidad, confiando en su propio criterio (o en su sentido arácnido, si lo leemos en un código menos metafórico). De esta forma, ‘Spider-Man: Lejos de Casa’ empodera y hace brillar al personaje aún más que la primera película.

Sin ánimos de entrar en terreno de spoiler, recomendamos quedarse hasta el final para una de las escenas poscréditos más osadas que se han visto en el MCU, que da fuertes guiños a una continuación de esta historia, y deja claro que tenemos Spiderman para rato.