Centro Cultural La Moneda presenta el libro “El Ancho Mundo. Aproximaciones a Magallanes”

La obra muestra perspectivas especializadas y profundas, acompañadas de fotografías, gráficos, estudios, entrevistas y relatos

El Centro Cultural La Moneda (CCLM) acaba de lanzar un nuevo libro. Se trata de “El Ancho Mundo. Aproximaciones a Magallanes”, que fue inspirado en la exposición del mismo nombre, presentada en 2021 en el CCLM. 

El libro reúne múltiples miradas para escudriñar el territorio y maritorio austral de Chile. Contempla perspectivas especializadas y profundas acompañadas de fotografías, gráficos, estudios, entrevistas y relatos.

La exposición aplicó una metodología de interculturalidad definida como una co-curaduría bajo la dirección curatorial de Beatriz Bustos Oyanedel junto al equipo de CCLM y representantes de los pueblos Kawésqar (grupos familiares Nómades del mar y Atap), Yagán (Kipashituwako y Lom Sapakuta) y Selk’nam (Corporación Covadonga Ona). Integrantes de estas comunidades y pueblos determinaron qué y cómo se presentaría lo referido a sus culturas. 

El libro recoge  las miradas de representantes de estos tres pueblos originarios, tanto en temáticas generales como en opiniones específicas. Distintos textos e imágenes  ayudan a captar la complejidad de las formas de habitar estos  territorios y maritorios, por lo que se abordan temas científicos e históricos a través de estudios sobre glaciares y la biodiversidad, el impacto de las pandemias en pequeñas comunidades, las transformaciones en la economía y sus efectos en el medioambiente y la vida de quienes habitan estos parajes, la riqueza en biodiversidad especialmente de las turberas patagónicas y, por otro lado, las reiteradas violaciones a los derechos humanos que ahí han tenido lugar. 

El punto de partida de la exposición fue el paso de Hernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano y su tripulación por el estrecho que hoy lleva su nombre. Con un espíritu de cuestionamiento, tachando el concepto de descubrimiento, en el entendido de que durante milenios habitaban estos paisajes miembros de diferentes pueblos, se desarrolló el contenido de este libro y su cuidado diseño.

Expertos por cada temática

Al inicio del libro, bajo el título “Una amplia conversación”, se narra el proceso y la metodología intercultural aplicada para llevar a cabo esta co-curaduría. A continuación, se pueden leer los ensayos del ecólogo y filósofo Ricardo Rozzi, los arquitectos y académicos Daniel Matus y Boris Cvitanic, los geógrafos especialistas en glaciología y oceanografía Andrés Rivera y Francisca Bown, así como de los/las investigadores/as sociales Gustavo Blanco, Macarena Libuy, Alberto Harambour y Karina Rodríguez. En formato de entrevistas, se profundiza en las áreas de conocimiento de la abogada Daniela Abarzúa, el sociólogo Carlos Gigoux, para concluir con la bióloga y ecóloga Bárbara Saavedra.

Con el texto de Ricardo Rozzi se conocen los bosques en miniatura que convierten a Magallanes en centro mundial de biodiversidad. Mediante el ensayo de Andrés Rivera y Francisca Bown se indaga en los glaciares y sus respuestas a los cambios climáticos. Ligado a esta temática, se suma la entrevista a Bárbara Saavedra sobre las turberas de la Patagonia, reservas masivas de agua en un contexto mundial de sequía.

Al trabajar con comunidades organizadas de pueblos originarios, surge el tema de la apropiación cultural, concepto que profundiza la abogada especializada Daniela Abarzúa. Por su parte, el sociólogo Carlos Gigoux desarrolla la noción de colonización de imaginarios sobre pueblos indígenas.

El Covid-19 también se encuentra entre los temas de este libro. Fue abordado en torno al poblado costero más austral del mundo, mediante el texto de Gustavo Blanco, Macarena Libuy, Alberto Harambour y Karina Rodríguez. Por otro lado, se relata una visión panorámica sobre la industrialización y desindustrialización de Magallanes con el ensayo de Daniel Matus y Boris Cvitanic.

En la parte final de este libro, se presentan imágenes y textos de los núcleos que conformaron la exposición exhibida en CCLM desde julio a diciembre de 2021, a través de una “circunnavegación” por la muestra y una catalogación detallada de cada una de las obras y piezas, reunidas según su ubicación en cada eje temático de la exhibición.

El libro tiene un precio de $ 25.000 y puede ser adquirido de forma presencial en La Tienda del CCLM, ubicada en el Centro Cultural La Moneda, así como en la plataforma digital: https://latiendacclm.cl/producto/catalogo-el-ancho-mundo/

“Los dragones del Edén”: Regresa a librerías el clásico del astrónomo y divulgador Carl Sagan

A meses de conmemorar el aniversario 26 de la muerte de su autor, este texto fundamental está de regreso en librerías con una vívida y fresca portada que celebra la invaluable contribución de la obra de Sagan al campo de la divulgación científica.

Los dragones del Edén es ya todo un clásico, fue publicado por vez primera en 1977 y galardonado con el premio Pulitzer. Casi cuarenta años después, conserva toda su frescura e interés. En una impresionante ojeada panorámica que abarca desde la prehistoria hasta la época actual, el astrónomo y astrofísico Carl Sagan explica la evolución intelectual y mental del ser humano, habla de nuestros antepasados y sus antagonistas, describe la mecánica de nuestro cerebro y la de otros animales y dilucida el papel que han desempeñado los ordenadores en el conocimiento de los mecanismos de nuestro cerebro y en el almacenamiento de la información en nuestra memoria.

A meses de conmemorar el aniversario 26 de la muerte de su autor, este texto fundamental está de regreso en librerías con una vívida y fresca portada que celebra la invaluable contribución de la obra de Sagan al campo de la divulgación científica.

En este fascinante relato del narrador y cocreador de la premiada y muy popular serie documental Cosmos es posible hallar también alucinantes incursiones en el terreno del mito y la leyenda, así como atrevidas especulaciones sobre los cauces futuros por los que, de acuerdo con el autor, va a discurrir la evolución del hombre.

Isaac Asimov dijo de este libro: «Carl Sagan posee el toque del rey Midas. Nunca había leído hasta ahora un relato tan interesante y cautivador sobre el tema de la inteligencia humana». Carl Sagan fue profesor de la cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias Espaciales y director del Laboratorio de Estudios Planetarios de la Universidad de Cornell; Distinguished Visiting Scientist del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) del Instituto de Tecnología de California y cofundador y presidente de la Sociedad Planetaria, la más importante del mundo dedicada a temas del espacio.

A lo largo de su vida, recibió numerosas distinciones (Premio Pulitzer, medallas de la NASA, el Premio Apollo, el Premio Masursky y la medalla del Bienestar Público de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos), y un asteroide, el 2709, fue bautizado con su nombre. Al concederle su premio más importante, la Academia Nacional de Ciencias constató: «Nadie ha conseguido nunca transmitir las maravillas ni el carácter estimulante y jubiloso de la ciencia con tanta amplitud como lo ha hecho Carl Sagan… Su habilidad para cautivar la imaginación de millones de personas y para explicar conceptos complejos en términos comprensibles constituye un magnífico logro».

Luis Saavedra Vargas: el mejor escritor de ciencia ficción chileno que usted no conoce (y que debiese leer)

Lleva décadas en el mundo literario, siendo mentor, guía y editor de talentos consagrados y emergentes. Siempre en solidario segundo plano, apoyando a los demás. Pero llegó la hora de que la figura del escritor Luis Saavedra Vargas sea el foco. Su primer libro firmado como solista, “Lentos animales interdimensionales”, es un compilado de 16 cuentos donde la ciencia ficción nacional demuestra que posee a uno de los cultores más potentes de América Latina. Claro, no tiene plan de marketing ni Comunity Manager, pero sí un talento y obra que hablan por sí mismas. Este es el mundo interior del señor Luis Saavedra.

Por: Ernesto Garratt (publicado originalmente en https://www.lared.cl/2022/cultura/luis-saavedra-vargas-el-mejor-escritor-de-ciencia-ficcion-chileno-que-usted-no-conoce-y-que-debiese-leer)

Luis Saavedra Vargas se ríe detrás de sus lentes de lectura cuando hablamos sobre lo que hemos escuchado como escritores ante las mismas respuestas: “que la ciencia ficción es de nicho”, “que no vende”, “que no es literatura”. Luis Saavedra, uno o sino el mejor escritor de ciencia ficción chileno que usted no conoce (y que debiese leer), no cree en ese tipo de respuestas ni en las visiones nacidas desde la academia literaria que ignora y menosprecia el tipo de historias que él viene apoyando desde hace décadas en Chile. 

Las obras completas como gestor y editor de Luis Saavedra más su libro en solitario “Lentos Animales Interdimensionales” catalogados en Goodreads.com

Guía, mentor, editor y apoyo para varias generaciones de escritores y talentos emergentes y consagrados, Luis Saavedra Vargas ha estado detrás de la promoción y gestión cultural de lo que muchos llaman con desprecio “ciencia ficción chilena”, pero que él se ha encargado de cuidar y hacer crecer en nuestro país. ¿Ejemplos de su aporte como gestor cultural? Las numerosas ediciones de Poliedro, compilados de la sci fi local con varios autores que se han iniciado en sus páginas. Las ediciones de Fobos, ejemplares valiosos con ensayos y puntos de vista novedosos sobre el arte de anticipar el futuro en las letras, suman al aporte de Saavedra; y para qué hablar de los talleres, cursos y quizás lo más importante, su solidaria estampa y apoyo en un medio, el literario, cruzado por egos, egoísmos y envidias de distinto calibre. 

La misma risa que esgrime en esta conversación la mostró por primera vez que lo conocí. Fue en los años 2000s, en un Encuentro de Fantasía y Ciencia Ficción en el Centro Cultura de España, antes de la Comic-con y sus materialistas senderos. Recuerdo que estábamos en una charla-discusión entre Jedis (fans de Star Wars) y Treekies (fans de Star Trek) y me doblé de la risa cuando ambos y rivales grupos discutían qué nave era mejor: si el Millenium Falcon, de La guerra de las galaxias; o la  Enterprise de Viaje a las estrellas. 

Los gritos iban y venían, los ánimos se caldeaban en un salón repleto de ambos equipos, los Jedis y los Treekies. Hasta que desde una orilla alguien desenrolló en lo alto un plano gigante de la nave corealiana de Han Solo y con el índice apuntando hacia un punto donde en inglés se leía “Restrooms”. 

-¡El Millenium Falcón tiene baño!, muéstrenme dónde mean y cagan los Treekies en la Enterprise. ¡Muéstrenme!

Un silencio recorrió la sala y, desesperados, los Treekies desenrollaron un plano gigante del Enterprise buscando los “restrooms”. Varios manos y miradas se posaban en diversos rincones de la nave y en ninguna parte se anotaba la palabra “baños”. 

-¡No tienen baños!- gritó el muchacho Jedi que sabía que había ganado esta partida estéril, inútil pero sin duda, imposible de olvidar. 

-Los Treekies no tienen baños, ¡leru, leru!-. 

-Luis: ¿Cómo comenzaste en la escritura de ciencia ficción y cómo ha sido tu proceso en un país donde la academia menosprecia este género?.

 -No recuerdo un momento exacto. Soy hijo de los 1970s; dictadura de Pinochet, Star Wars y una noción del futuro de la Humanidad que todavía era optimista. Un cóctel propenso al fantástico y la imaginación fílmica. Me gusta decir que el momento en que me incliné hacia la ciencia ficción fue a principios de los 1980s, cuando mi madrina me regaló un ejemplar de Un anillo alrededor del sol, de Isaac Asimov. Desde entonces, me declaré un fanático del género. Y como buen fanático, un día pensé que la lectura no era suficiente y pasé a la siguiente etapa. Empecé haciendo pequeños textos, más surrealistas que otra cosa, y luego dibujé un cómic fantástico y primitivo en un cuaderno que todavía conservo. La intención que me devoraba era crear ciencia ficción contemporánea en Chile. Conocía libros de género chilenos, pero todos ellos me parecían pretéritos. Conocía autoras y autores nacionales, pero eran de una época anterior a la mía. Entonces me atreví a escribir para llenar ese vacío, porque desconocía que el panorama no era tan yermo y había una cierta actividad ya desarrollándose, aunque desconocida. La historia de la ciencia ficción chilena es una historia de náufragos que se reconocen y luego se odian, pero esa es para otro artículo.

“Lentos animales interdimensionales”, editado por la editorial ariqueña Cathartes, es un viaje encomiable de 16 relatos anclados en Chile y la América Latina menos conocida. Se trata de un conjunto de textos que avanzan quizás de menos a más y como anota con certeza el sitio especializado www.comiqueros.cl, “mientras en el primer cuento del volumen, titulado ‘El río del mundo’, tiene solo una perspectiva en la voz de un narrador protagonista, páginas después vemos historias narradas de manera coral. Este es el caso del ‘Viajero incandescente’, donde un grupo de criaturas que parecen más cercanas a la fantasía demuestran que la ciencia ficción puede ser la respuesta detrás de la magia. Los temas también se van profundizando, y uno de los más recurrentes es la muerte. Ya sea a través del propio yo con la vejez que nos espera, tema tratado en el cuento ‘El último rey de Macedonia’, por medio del duelo (Este incómodo momento) o por medio de los intentos de Camilo Santelices de alargar su vida a través de androides, ya que no soporta esperar la muerte a la que le ha condenado su enfermedad. Este relato, llamado ‘Todos nosotros, zombies’, es probablemente uno de los mejores del tomo y no parece una coincidencia que esté dedicado a Hugo Correa”.

-Tu primer libro de cuentos es un trabajo impresionante, podría decirse que está a la altura de los trabajos de escritores estadounidenses por el tono y terminación acabada. ¿Tienes referentes en este sentido que puedas comentar?

-Mi primera y última referencia está en la ciencia ficción norteamericana. Mi escritura está cruzada por la cultura gringa antes que cualquiera otra, desde citas al cine de carretera y los laconismos de las grandes llanuras hasta la violencia de la vida personal de J.D. Salinger. Era inevitable, de niño me acostumbré a ver televisión desde la apertura de transmisiones hasta la carta de ajuste, fui tevito y una esponja. La parrilla de programas de esas décadas está plagada de series estadounidenses, dobladas a un castellano que todavía anda resonando en mi cabeza porque no era castellano, sino un dialecto que todos comprendíamos, pero nadie reconocía como propio. Y en cuanto a literatura, la ciencia ficción que cayó en mis manos venía toda del país del norte del Río Grande; eran ocasionales los textos rusos o europeos, y aún más escasos los latinoamericanos. Sin embargo, mentiría si no reconociera también mi veta propia, la de mi experiencia de vida. La experiencia de vivir en un país llamado Chile, en una región llamada Latinoamérica. Así que mis personajes también atraviesan golpes de estado, la inequidad disfrazada de chiste amargo, la piel y los ojos oscuros, y el río Mapocho. Jamás me negaría a mí mismo la oportunidad de habitar una cierta geografía emocional y física que mezcla conceptos de cyberpunk y un pasado convulso de rostro pétreo y colosal, que es cómo imagino a la América que no se llama América. Es en esta intersección de sombras estelares y soles de fusión fría que mi voz resuena. 

-Has sido una guía y has hecho de mentor de varios escritores a quienes has ayudado o has guiado, ya sea desde el rol de editor, gestor cultural y la publicación incansable de iniciativas como Poliedro… en este sentido cuéntame ¿cuándo decidiste poner foco en tu propia carrera? 

-Lo había olvidado. Lo olvidé todo cuando me di cuenta que estaba todo por hacer. A finales de los 1980s encontré una comunidad dedicada a la ciencia ficción, la SOCHIF (Sociedad Chilena de Ciencia Ficción y Fantasía), que me acogió y me dejó actuar. SOCHIF venía del quiebre del Club Chileno de Ciencia Ficción, que vivió en la década de los 1970s y se extinguió con la llegada de la democracia. Fue un momento de gran efervescencia social y política, y sentíamos que algo renacía, que había un llamado a construir. Eventos, fanzines, fándom. Me transformé en secretario, me sumergí en las actividades como en un sueño y dejé olvidado mi primer motor, aquel que me daba el fuego. Me uní a otro colectivo, Ficcionautas Asociados, fungí de organizador de eventos y edité publicaciones y fanzines. Y luego de mucho tiempo, desperté de ese sueño y me di cuenta que había sido negligente conmigo mismo. Renuncié a la Alciff, Asociación de literatura de ciencia ficción y Fantástica chilena, en un acto de autoafirmación. De otro modo, iba a continuar involucrándome en actividades. Ya estaba trabajando en “Lentos Animales Interdimensionales”, junto a Cathartes Ediciones, y no había sido consciente de todo los textos que había dejado diseminados a lo largo de la flecha del tiempo, lo que me recordó aquella pulsión de la escritura. ¿Eso significa que me arrepiento de mi otra historia en la ciencia ficción? No, fui muy feliz, conocí mucha gente, que creo que fue lo mejor que me pasó, guardo grandes recuerdos, hice todo lo que pude.  Ese fue mi aporte al género en Chile y no me queda nada más. Así que aquí estoy de nuevo, en el principio. Esta es una historia que la tengo que escribir solo.

Ilustración que acompaña el relato “La creación del perdón” del libro “Lentos Animales Interdimensionales” de Luis Saavedra.

– En “Lentos Animales Interdimensionales, tu primer libro autónomo, tuyo firmado en solitario, hay un abanico notable de registros e historias de sci fi y fantasía pero siempre con los pies en la tierra… ¿Cómo definirías ese estilo? 

No lo sé, es imposible que uno defina su propio estilo estando tan encima de su obra. El libro es un abanico de las inquietudes que a través de los años me han atacado y dominado, pero siempre hay una constante que atraviesa todos los textos, que es el amor y la muerte. Entre estos dos polos sucede toda la vida y la literatura, así que puede que sea una definición acomodaticia, facilista, pero que me sirve de vehículo. Creo que lo más importante de todo es la creación de una voz propia, y con esa voz consolidada puedes abordar cualquier género y cualquier tópico con éxito. ¿El por qué no voy mucho más allá del planeta Tierra? A pesar que siempre leí inmensas sagas galácticas, con escenarios complejos y grandilocuentes, que desbordaban sentido de la maravilla, decidí quedarme en el misterio que es el ser humano. Hubo un movimiento dentro de la ciencia ficción anglosajona que se llamó New Wave, que decía que ya era habíamos explorado el espacio exterior y ahora le tocaba el espacio interior, en referencia al lugar sicológico. En mis relatos, se explora más ese tipo de espacio, que se me antoja igual de maravilloso que un nuevo planeta. Por eso no tengo muchos textos que salgan de la Tierra, pero en esos textos trato de reproducir esa sensación de maravilla que me dejó con la boca abierta, en libros como El nombre del mundo es Bosque o Mundo Anillo. 

Luis Saavedra tiene una auto conciencia enorme. Sabe que si tuviera Comunity Manager, que si ridiera tributo al mercadeo de RRSS tal vez sería un influencer. Pero lo suyo no es iluminar sin fondo. Incómodo, arruga la nariz y se toma el marco de los lentes para decir esto: 

“Los dejo invitados a visitarme en mi libro ‘Lentos Animales Interdimensionales’, que se vende en las webs de Buscalibre y Pirita Distribución. Es un libro que se lee con tranquilidad, ojalá al borde de una silla cómoda, ojalá bebiendo un vaso de lo que más les reconforte. Acérquense a mí a través de sus textos y después me invitan un café para contarme qué les parecieron”.

13 escritores chilenos reimaginan el futuro en la antología “Cyberpunk”

Año 2021. En medio de una pandemia, el encierro y los estallidos sociales, se revalidan los movimientos contraculturales que dieron tanta fuerza a este género literario, caracterizado por lo marginal y sus luces de cromo y neón. Alta tecnología y un bajo nivel de vida.

Áurea Ediciones apuesta por una antología que se posiciona en el futuro inmediato, algo que delinearon escritores como William Gibson, Dan Simmons y Philip K. Dick, a través de trece historias que tienen en común la tecnología, el factor humano y la libertad de información. Esta tarea queda en manos de autores nacionales tan destacados como Francisco Ortega, Ernesto Garratt, J. L. Flores, Carlos Reyes, M. M. Kaiser, Inti Carrizo, Aldo Berríos, Ignacio Fritz, Sergio Amira, entre otros.

¿Hemos extraviado nuestra humanidad frente a los avances de la tecnología? El imaginario literario y cinematográfico lo ha discutido en obras como Blade Runner, Matrix y Neuromancer, pero ya estamos parados en pleno futuro, y ahora toca dar otro salto significativo para los problemas que se avecinan: la inteligencia artificial ya es un hecho, las megaciudades están a la vuelta de la esquina, los videojuegos forman parte esencial del desarrollo formativo y la informática es el lenguaje del posmodernismo. Las corporaciones ostentan una función cardinal frente al consumidor promedio, diagramando su estilo de vida en muchos sentidos, ya no más buscando su aprobación.

Realidades y realidades virtuales se ponen de acuerdo para hacer frente al totalitarismo, todo en medio de un lugar siniestro y moralmente débil, considerando que el progreso nos ha llevado a revivir nuestra fractura social.

El resultado es, a lo menos, un interesante ejercicio, el impacto que tendrán las nuevas distopías en los próximos diez años.

Datos de libro:

Autores: Francisco Ortega • J. L. Flores • Carlos Reyes • Aldo Berríos • Ignacio Fritz • Javier Valderrama • M. M. Kaiser • Luis Trujillo • Sofía Ramos Wong • Ernesto Garratt • Inti Carrizo-Ortiz • Sebastián Panatt • Sergio Amira
Páginas: 189
Formato: Paperback, 13×21 con solapas
ISBN: 9789566021841
Género: Ciencia Ficción, Cyberpunk
Sello: Soyuz
Publicación: Noviembre 2021

Cinco hitos en dos décadas de Harry Potter

Con el especial “Harry Potter: Regreso a Hogwarts” la saga del joven mago vuelve a estar en boca de todos. Después de dos décadas incrustada en la cultura pop, estos son algunos de los aprendizajes que podemos sacar de una de las franquicias más exitosas de la literatura y el cine. 

1. LA FANTASÍA NO ES DE NICHO

 Si usted es un creador y/o artista y en más de una ocasión un productor y/o editor le ha respondido que la fantasía es de nicho, usted puede reírse en su cara sin ningún pudor. ¿La razón? La escritora J. K. Rowling tuvo tantas respuestas negativas antes de materializar su historia del joven mago Harry Potter, que al final el tiempo y las ventas le dieron la razón. A 20 años del estreno de la primera película de Harry Potter y luego de un total de ocho películas transcurridas, la saga Harry Potter acumula una recaudación de siete mil, setecientos millones de dólares. Leyó bien. US$7,7 billions, como escriben los anglosajones. Es decir, $6.559.525.900.000 de pesos chilenos. 

Cuatro de las cinco películas más taquilleras de la historia son de ese mal llamado “nicho”: 1.Avengers: Endgame (2.797 millones de dólares), 2. Avatar (2.787 millones de dólares), 4. Star Wars: El despertar de la Fuerza (2.068 millones de dólares) y 5. Avengers: Infinity Wars (2.048 millones de dólares). Así que después de dos décadas de Harry Potter está más que demostrado que el género de “fantasía” no es de unos pocos. Todo lo contrario. Se trata de un tipo de relato que en países como el nuestro es visto con prejuicio e ignorancia, pero en mercados más desarrollados es grito y plata. Y no hay ningún truco debajo de la manga en esta afirmación ni trampa de ningún tipo. Solo es la magia de una historia bien contada. 

2. CRECER EN PANTALLA TIENE PROS Y CONTRAS 

El trío protagonista de Harry Potter son tres niños que crecieron en pantalla frente a nuestros ojos. Daniel Radcliffe (Harry Potter) Emma Watson (Hermione Granger) y Rupert Grint (Ron Weasley) fueron gradualmente dejando su infancia atrás y ante la presión, la propia Emma Watson acaba de confesar en el especial de HBO Max “Harry Potter: Regreso a Hogwarts”, en el que la mayor parte del elenco se reunió para celebrar el vigésimo aniversario de la serie de películas, que pensó en renunciar a mitad de la saga. 

“Cuando comencé, una cosa de la que [el productor] y el estudio me hablaron fue que Emma no está segura de querer volver y hacer otro Potter”, señaló David Yates, director de la quinta entrega, “Harry Potter y la orden de el Phoenix”.  “La gente definitivamente olvida lo que asumió y la elegancia con que lo hizo”, dijo su coprotagonista Tom Felton. “Dan [Radcliffe] y Rupert [Grint], se tenían el uno al otro. Tenía mis compinches, mientras que Emma no solo era más joven, estaba sola”.  “Encontré una entrada en el diario que era como, hmmm”, recordó Emma Watson. “Pude ver que, a veces, me sentía sola”.  “Creo que estaba asustada”, continuó hablando con Grint. “No sé si alguna vez sentiste que llegaste a un punto de inflexión cuando dijiste, ‘Esto es para siempre’”.  “Yo diría que tenía sentimientos similares a Emma”, sumó Grint más tarde. “Es una especie de contemplación de cómo sería la vida si lo llamara un día, pero en realidad nunca hablamos de eso. Supongo que lo estábamos pasando a nuestro propio ritmo. Estábamos en el momento. En ese momento, realmente no se nos ocurrió que todos estábamos teniendo sentimientos similares”. Emma Watson también confesó que se enamoró de Tom Felton durante el making of de la saga, el actor a cargo del rol de Draco. 

3. A VECES, NACE UN ÍDOLO

Robert Pattinson, que logró fama con su propia saga “Crepúsculo” y ahora será el protagonista de“The Batman”, hizo su debut a lo grande en el cine de gran presupuesto en 2005 con “Harry Potter and the Goblet of Fire”. Su rol de Cedric Diggory, que repitió en  2007 en “Harry Potter and the Order of the Phoenix”, le ha dado satisfacciones impensadas para un joven que filmó con 18 años su ingreso a la saga del señor Potter. 

 “Recuerdo que fui a Tokio por primera vez y me senté en mi habitación, mirando la ciudad y pensando ‘¿Cómo ha sucedido esto?’”, decía sobre la prensa mundial de la película. “Fue realmente especial y realmente me gusta esa película … no estaría actuando si no fuera por eso”.  También reveló Pattinson que los cineastas detrás de la película eran especialmente protectores de las estrellas de la película, muchas de las cuales tenían 11 años en ese momento.  “Era un ambiente realmente agradable en Harry Potter. Incluso en comparación con las películas que he hecho desde entonces, la forma en que trataban a los niños estaba muy protegida”, continuó. “He visto películas en las que ves a un niño que tiene su tutor y no parece exactamente que vaya a la escuela. Quiero decir, es como si estuvieran cumpliendo con un requisito legal. Pero en Harry Potter, era como si estuvieran en la escuela y estaban haciendo un trabajo al mismo tiempo”.

4. SECUNDARIOS DE LUJO NECESARIOS

Alan Rickman, Gary Oldman, Emma Thompson y un largo etcétera de actores secundarios de lujo han ayudado a darle sustento dramático a la saga de Harry Potter en el cine. Sin embargo, por lo que podemos concluir después de ver HBO Max “Harry Potter: Regreso a Hogwarts”, la excelente actriz Helena Bonham Carter tuvo un protagonismo extra fílmico a esta asistencia actoral en el coro de señeros talentos.  El actor Daniel Radcliffe, de actuales 32 años, ha confesado en este especial de HBO MAX que alguna vez estuvo enamorado de Helena Bonham Carter, de 55 años. La actriz, que interpretó a la retorcida Mortífaga Bellatrix Lestrange en las películas, rebuscó en sus cosas y encontró una vieja carta que Radcliffe le escribió durante la realización de las películas después de que ella le pidió su autógrafo. 

La carta decía:  “Estimads HBC (Helena Bonham Carter), fue un placer ser su coprotagonista y posavasos, en el sentido de que siempre terminaba sosteniendo su café”, escribió Daniel Radcliffe. “Te amo y desearía haber nacido 10 años antes. Podría haber tenido una oportunidad. Mucho amor y gracias por ser genial”. Radcliffe vaciló al leer la última parte, pero Carter lo animó con una carcajada. “Puedes compartir”, dijo. “¿No es agradable? Siempre lo atesoraré. Eso está en mi baño, Dan”, agregó.

5. CUARÓN, EL MEJOR DIRECTOR DE LA SAGA

 De las ocho películas de la saga, hay consenso en que la que dirigió el ganador del Oscar, Alfonso Cuarón, resulta no solo la mejor sino que la más osada en términos narrativos. Estamos hablando de la tercera parte, “Harry Potter y el Prisionero de Azkaban”, de 2004, que logra establecer el tono que veríamos en las siguientes películas. El infantilizado Chris Columbus estuvo a cargo de los primeros dos filmes de la saga, “Harry Potter y la piedra filosofal” y “Harry Potter y la cámara secreta”, pastiches livianos que lograron pasar a un espesor más respetable gracias al aporte del realizador mexicano, que por lo demás también es una de las caras presentes en la reunión de los 20 años de HBO MAX. 

En dicho especial el director explicó por qué siempre está nublado en su cinta de Harry Potter. 

“Para Azkaban, se trata de cruzar la mayoría de edad. Están traspasando el umbral entre la infancia y la adolescencia. En los dos primeros (filmes), Harry todavía es un niño, hay un mayor optimismo en torno al tono en sí. Sin embargo, cuando el niño cumple 13 años, hay una gran nube que ensombrece todo lo que rodea a Harry, y necesitábamos transmitir eso también estilísticamente “.

Alfonso Cuarón venía de rodar la osada “Y tu mamá también” (2001) y su impronta más adulta y oscura sobre la franquicia de Rowling se notó inmediatamente. El dolor de la adolescencia cobró más sentido e intensidad y le idea del loop temporal que a veces parece dominar los pensamientos juveniles cobró materialidad con el recurso de volver en el tiempo, sobre los propios pasos de uno mismo. Lo que hizo Cuarón fue un tremendo aporte que, sin embargo, no tuvo parangón con el resto de las secuelas, dirigidas por Mike Newell (“Harry Potter y el Goblet de Fuego”) y David Yates (a cargo de las cuatro finales cintas). 

Marcelo Simonetti bendice la novela “Oráculo de la fortuna” de Aldo Berríos

Lo que van a leer es un profundo texto escrito por el novelista Marcelo Simonetti sobre otro escritor: Aldo Berríos y su nueva novela “Oráculo de la fortuna”. Pasen y disfruten.

Por Marcelo Simonetti

Alberto Bruna es un escritor en silla de ruedas que se gana la vida escribiendo galletas de la fortuna. Su ser encierra en sí mismo una paradoja, es una suerte de oxímoron, como la “dulce amargura” o un “ruidoso silencio”. Las galletas de la fortuna o mejor dicho el mensaje que traen consigo le ofrecen al destinatario de turno un fragmento del futuro, una revelación insospechada de lo que el destino le depara.

Pero por más que Alberto Bruna sea el encargado de esa tarea, la de escribir futuros posibles —algunos de ellos esperanzadores, otros sencillamente delirantes—, su propia vida pareciera no atisbar esperanzas de un futuro, sumido en una suerte de abulia respecto del día a día. “Las palabras tienen recovecos que aún desconozco. Tratas de armar una historia, predecir cómo irá ese día, porque efectivamente eres escritor, pero en la vida no tienes ningún poder, y eso duele. Una vez escuché por ahí que la depresión nace como una forma de adaptarse a metas inalcanzables, poco realistas.

Pero qué saben ellos. ¿Será que algunos estamos hechos de ficción? Quizás por eso nos conmueve tanto el arte, porque necesitamos poner algo entre nosotros y la realidad. Nunca fuimos mejores de lo que creímos, ese es el tema”, escribe Bruna. Es este personaje al que seguiremos a lo largo de El oráculo de la fortuna, y seremos testigos de su transformación en un hombre que, probablemente, no terminará siendo radicalmente distinto, pero que si ofrecerá la esperanza hacia una vida nueva. En ese tránsito lo acompañarán tres mujeres con sus bemoles, virtudes y vicios. Y el acercamiento a cada una de ellas nos irá revelando el carácter y la sicología de este escritor que lucha por terminar una novela mientras escribe galletas de la fortuna que se distancian de lo que habitualmente encontramos en ellas:

El autor Aldo Berríos

“No pidas respuestas a una galleta, escoria humana”, “No puedo creer que te hayas comido mi casa”, “La amabilidad es contagiosa, igual que la gorda de tu vecina”, son algunos de los mensajes que Bruna escribe al amparo de una botella de vodka, un paquete de cigarrillos y la televisión encendida.

El libro es un viaje a los claroscuros de su protagonista, pero por encima de todo es un viaje a la soledad misma. De una u otra manera, todos los personajes de El oráculo de la fortuna están intensamente solos, llevan en sus venas el virus de esa enfermedad, y aunque por ahí a alguno de ellos esa condición, la del solitario o solitaria, pareciera calzarles a la perfección, sabemos que hay algo que les falta, que están incompletos, como si en el camino hubieran perdido una pierna, un brazo, las orejas, varias costillas, como si sobrellevaran una condena y la soledad fuera una especie de ciénaga en las que se empantanan al punto de hacerla el territorio que habitan.

Con todo, el libro termina siendo luminoso, porque sobre el último tercio de la historia, Aldo Berríos deja entrar la luz. Aldo Berríos ha escrito una novela engañosa, que se lee con fluidez y de una sentada, pero que no por eso deja de ser compleja. Dentro de la novela hay otros textos, una carta y fragmentos de otra novela que funcionan como esas muñequitas rusas a las que se alude en la historia, y que eran los regalos que el padre de Bruna les enviaba desde Moscú. Es, además, una historia cruda, de amor y desamor, con la que no pocos lectores terminarán empatizando.

Si al fin y al cabo la vida es una galleta de la fortuna, que muchas veces debemos quebrar para poder encontrar en esa fractura el sentido a la vida.