NerdZoom: Entrevista con Jorge Olguín, director de ‘La Casa’

En agosto pasado, el periodista y crítico de cine Ernesto Garratt Viñes entrevistó al director Jorge Olguín, quien se ha construido su carrera con películas de terror como ‘Ángel Negro’ (2000), ‘Sangre Eterna’ (2002) y más recientemente ‘La Casa’, estrenada el año pasado.

En esta entrevista, Olguín habló sobre los estrenos de algunas de sus películas en el sitio Ondamedia, sobre el cine de géneros como el terror y de su experiencia en Hollywood.

Para leer la entrevista original, pueden visitar el Especial ‘Cine Chileno en Ondamedia’ que NerdNews preparó hace un tiempo. 

Revisa la entrevista completa a continuación:

Especial Ondamedia, el streaming del cine nacional

Imagen: Roberto Mazuela

En NerdNews sabemos lo difícil que es hacer y exhibir cine en Chile; por esta razón, que involucra el apoyo y la difusión, es que valoramos tanto instancias como Ondamedia, un servicio gratuito de streaming que ha permitido a miles de chilenos disfrutar de lo mejor del séptimo arte local.

Este mes, Ondamedia ha estrenado una serie de cintas de gran de calidad que, debido a la pandemia, debieron abandonar las salas antes de su periodo de exhibición originalmente programado, eso en el caso de que hayan alcanzado su estreno, pues muchas otras quedaron enlatadas. El resto del contenido también incluye algunos clásicos de siempre, que ningún cinéfilo pasaría por alto.

A continuación, te dejamos con el espacio hecho por el equipo de NerdNews, que incluye entrevistas a los realizadores y elencos, así como también reseñas de algunas películas representativas que pueden encontrar en el sitio.

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El cineasta chileno conversa con NerdNews sobre el actual estreno en Ondamedia de algunos de sus filmes clásicos, como ‘Sangre Eterna’ y  ‘Caleuche’.

Jorge Olguín dice que está aprovechando este confinamiento, entre otras cosas, para repetirse algunos filmes clásicos y que necesariamente respiran vida fuera del nicho del terror, ese que ha sido y es su principal fuente de ejecución. Director de clásicos recientes como la primera película de vampiros chilena, ‘Sangre Eterna’ (2002), y de la primera de terror chilote, ‘Caleuche’ (2012). En esta charla con NerdNews, eso sí, el principal motivo de alegría cinéfila del realizador chileno, es estrenar en el streaming de Ondamedia justamente estos dos títulos de su filmografía.

—En esta pandemia, en este confinamiento, ¿has visto muchas películas de noche?

—Sí, mucho. He estado trasnochando, incluso he hecho revisiones de clásicos. Porque, lo bonito de esto, o sea, “lo bonito”, porque no tiene nada de bonito, me parece muy mal, es que de alguna manera ha permitido revisar a través del streaming, ver películas clásicas que se han puesto de nuevo en esta pantalla más pequeñita, pero, ahora es digitalizado. Entonces, es una bonita oportunidad revisar clásicos. Ha sido muy entretenido. 

—El otro día, cuando hablamos de noche para invitarte a conversar en NerdNews, te pillé viendo ‘Solaris’, el clásico del cine ruso.

—Sí, de (Andrei) Tarkovsky, ahí estuvimos… una película bien larga, con su ritmo. O sea, he estado revisando mucha filmografía, me encanta eso, fue como revisar, no solamente las películas del género. La gente piensa que uno cuando hace cine de terror, ve puro cine de terror, no es así. Revisar de todo. De hecho, con la polémica de ‘Lo que el viento se llevó’, también me dio pie para seguir revisando más clásicos.

—Además, que hay algo interesante dentro de lo que es tu personalidad. Eres un director cinéfilo ¿Qué fue primero, la cinefilia o las ganas de ser cineasta?

—Yo creo que la cinefilia. Fue un conjunto, yo creo que el cineasta era inconsciente, porque yo jugaba a hacer películas, sin cámara, sin nada, jugando a hacer películas. Con actores imaginarios, todo imaginario. Pero, en el fondo, soy un espectador, me encanta ser espectador. Después, cuando adolescente descubrí que gente realizaba las películas, había directores, realizadores, artistas detrás. Ahí comencé a investigar. Bueno, en ese tiempo no existía el internet, así que me metía a la biblioteca a sacar libros de cine, la enciclopedia Salvat, por ejemplo. Todavía la tengo guardada, la tengo en colección, ahí. 

—Uno guarda esas cosas, son demasiado entrañables. Aparte, nosotros somos de una generación que aprendió cine leyendo, no viendo internet ni Wikipedia. Uno leía en papel los datos, la trivia, las historias de estos cineastas y estos talentos. ¿cierto, Jorge? Qué tiempo ha pasado.

—No.¡Uf, mucho! Bueno, y con las limitaciones de la televisión, la televisión me dio la oportunidad de ver películas, pero obviamente, cortadas, con comerciales entremedio, censuradas, sobre todo en esa época de los ’80.

—En Chile.

—Así que, probablemente, fue la escuela, leer y la televisión. 

—Hay algo interesante que tiene tu filmografía y tu carrera de director, que no es solamente el hecho de hacer cine, sino que apostaste por un cine de género. Ya, tus trabajos cortometrajes, de estudiante en la escuela, como en ‘Bloody Mary‘, eran súper interesantes y marcaban una tendencia hacia ese sentido. Cuando realizas ‘Ángel Negro’, la primera película slasher chilena, o de asesinos en serie en nuestro país, hiciste historia. ¿Por qué te gusta el cine de terror?

—Siendo sincero, soy un miedoso. Y, creo, que el cine de terror me ayudó a controlar mis propios miedos, y genera una especie de catarsis. También, debo reconocer, y creo que ahora es evidente lo que usé, es que la realidad es vital. De repente el cine funciona como aleación, pero también funciona como una especie de catalizador, de poder sobrellevar situaciones, emociones. Funciona como una catarsis con la pantalla, y después sientes que sobreviviste a eso, y te hace un poco de alivio. Y sin darme cuenta, mi cine de terror tiene una sensación de escapista. Finalmente, se hace más realista. La materia prima que tengo es la realidad, o sea, tengo que inspirarme en la realidad para hacer cine fantástico.

—Además, digámoslo, el cine de género ya es escaso en Latinoamérica, está más reservado a las grandes industrias de países más desarrollados. Y tú fuiste un pionero en ese sentido, en Chile. ¿Ha sido difícil este viaje, desde ‘Ángel Negro’, hasta las películas más recientes que podemos comentar, dentro de tu filmografía, como ‘La casa’?

—He tenido la fortuna de poder seguir realizando películas, llevo seis largometrajes estrenados. Pero, no ha sido un camino fácil. Hacer cine independiente en Latinoamérica, bueno, es raro decirlo, es redundante, porque generalmente…

—Es como sine qua non, es sinónimo…

—Exacto. Entonces, es muy difícil, porque dependemos de los fondos estatales, dependemos de los festivales, dependemos de muchas instancias para poder llevar a cabo nuestra filmografía y que, de alguna manera, logre comercializarse o distribuirse. Lo cual es complejo. Y, cine fantástico fue más raro todavía. Sobre todo, cuando comencé con las primeras películas, porque era una especie de bicho raro, que no era muy comprendido, ni en los festivales convencionales, y después, me encontré un poco solo; no solo, en realidad he estado muy bien acompañado en los festivales internacionales de género, donde algunos me apadrinaron. Y de esa forma, uno ha ido posicionando las películas, y logré tener distribución internacional, justo en el momento en que se puso de moda el DVD, que me ayudó mucho a que mis películas tuvieran distribución por ese formato.

Pero, en general, hacer cine, hoy en día, a pesar de las tecnologías y todo, sigue siendo muy difícil, para muchos jóvenes cineastas. 

—Hablando de esta soledad, me imagino que en el concierto de lo que es nuestra generación, hablo de profesionales del cine, pero más en tu nicho de director, quizás te sentiste un poco solo en esos comienzos, porque el cine chileno no se ha caracterizado por hacer cine de género. Más bien, cine arte, cine de autor, drama, o un cine pop distinto. Entonces, creo que, además, tu forma parte de un nicho en el nicho mismo. Quiero decir, quizá te sentiste muy solo en los inicios de tu carrera, en el concepto de los cineastas chilenos. 

—O sea, de alguna manera, siempre he sido un freak. Lo fui en el colegio, lo fui en la universidad, y lo seguí siendo en el cine; y lo sigo siendo. Sigo siendo una cosa extraña. Pero, de alguna manera eso me ha dado una… creo que, de alguna manera, he sido honesto con mis gustos, con mi forma de expresarme, y eso me ha dado un poquito de originalidad, ha servido de inspiración también, para otros cineastas, para otros colegas en Latinoamérica. Y he tenido también, cierto apoyo en algunos momentos; por ejemplo, Guillermo del Toro me apoyó en algún momento. Como te dije antes, los Festivales de cine importantes, de cine fantástico me dieron la oportunidad y me apoyaron mucho. Entonces, he estado solo, pero no tan solo, como que esa rareza me ha ayudado a llamar la atención, y bastante. 

—Hay muchas cosas interesantes en tu filmografía. ‘Ángel negro’, que es la primera película de asesinos en serie, y es una historia bastante original. Ya lo hemos conversado en ocasiones anteriores, pero no deja de asombrarme. Y tal vez, sería bueno, para no ser reiterativo, contar que tu hiciste, no sé si la primera, pero una de las primeras de vampiros, dos años después, en el 2002, con ‘Sangre Eterna’; has sido de los primeros que ha hecho películas de zombis, ‘Solos’, el 2008; entonces, en el fondo, vas llenando con tus películas,las casillas de lo que no se ha hecho en Chile. ¿Cómo ha sido ese proceso de venir a inaugurar y poner una banderilla, en los géneros donde antes no existían, por lo menos, contenidos así de profesionales?

—En realidad, hay un factor muy importante, que nos preguntaron mucho en festivales internacionales. Por ejemplo, en Portugal me preguntaron mucho sobre eso, cuando llevé ‘Sangre Eterna’, porque estaban un poquito impactados, porque nunca habían visto cine chileno, y la primera película que ves es ‘Sangre eterna’, una película de efectos especiales, qué pasó en Chile con la dictadura que transformó todo eso. Y claro, tiene que ver con la dictadura, porque, finalmente, yo aparecí en un esquema en el tiempo después de la llegada de la democracia a Chile.

El cine que quería ser comercial en los años ’50, ’60 chileno quedó estancado. Y surgió también, una visión autoral muy potente latinoamericana, que también quedó estancada en los años ’70, por lo cual, recién en los años ’90, cuando comenzaron a regresar estos cineastas chilenos exiliados, armaron las escuelas de cine, de las que yo surgí. Entonces, yo fui un hijo de eso, fui un hijo de estas primeras escuelas formadas por cineastas que regresaron a Chile, y por eso inauguré mi género. Entonces, tú me dices ¿por qué en Chile no se ha experimentado con el género? ¿Por qué no han surgido otros cineastas? Es porque, claro, hubo un vacío cultural muy importante, y muy grave, que hizo que yo surgiera de las escuelas de cine, con estas películas de género. Y de alguna manera, como tú dices muy bien, esos casilleros, llenando, un poco, esos vacíos. Yo lo hago de manera inconsciente. No es que haya pensado voy a hacer una de vampiros, ahora una de zombis. De hecho, la de zombis no la quería hacer, fue una propuesta de un manager que me propuso hacer la película.

Y esa falencia de vernos reflejados, nuestros sueños y nuestras pesadillas y nuestras mitologías, porque después empecé a indagar en las mitologías chilenas. 

—Hay algo interesante sobre lo que acabas de decir, que es que uno va haciendo lo que se puede hacer. ‘Solos’ es una película de zombis que tú no quisiste hacerla, siempre me has comentado eso. Bueno, un par de veces antes. Pero es curioso cómo nacen los hijos fílmicos, a veces, sin que uno quiera. Y ahí están, defendiéndose solos. ¿Cómo es esa experiencia, con ‘Solos’, y otras películas que has buscado y no has podido hacer, por más que has movido cielo, mar y tierra?

—’Solos’ surgió por una eventualidad. Después del éxito de ‘Sangre eterna’, que me llevó hasta a conocer Hollywood, y todo eso, después de una muy mala experiencia en Hollywood, llegué con este proyectito bajo el brazo. Y también, en un momento en el que el cine estaba cambiando. Estaba comenzado en cine digital, a imponerse sobre el cine de 35 mm, que estaba muriendo. Y se me dio la oportunidad de hacer un experimento de película, una maqueta digital para después presentarla como un proyecto de largometraje, pero finalmente, entregué la maqueta y terminaron estrenándola como si fuera una película.

Pero bueno, nació así, y con el tiempo, tiene su público, les ha gustado, se distribuyó internacionalmente, en plataformas, en DVD, y me dio la oportunidad de experimentar en el género de los zombis, pero con una visión postapocalíptica, que más encima, cuando la filmamos el 2008, jamás pensamos lo que está ocurriendo ahora. Es increíble como uno, sin darse cuenta, al construir estos sueños o pesadillas, a veces, refleja los temores. Como lo que ha sucedido ahora, con esta pandemia. 

—Es un poco profético.

—Sí, bueno, el arte es un poquito así. Generalmente, el arte siempre se adelanta un poco, porque uno está observando, uno exorciza cosas, y a veces se acerca mucho. 

—Jorge, para los que no saben, nos puedes contar o resumir tu experiencia en Hollywood, que quizás no fue tan buena, o que te llevó a tener este proyectito bajo el brazo. Para los que no lo conocen,

—Sí, lo que pasa es que después de ‘Sangre eterna’ hubo mucho interés, por ejemplo, de MIRAMAX, en realizar el remake de la película. Me llevaron a Estados Unidos, de hecho, la película fue premiada allá, en un festival, Scream Fest. Después se distribuyó en DVD, y muchos productores de Hollywood tenían muchas ganas de hacer la versión norteamericana. Y ahí, por problemas de distribución y cosas así, no sé realizó el remake, pero sí, a mí me empezaron a ofrecer proyectos en Estados Unidos. Comencé a tener representante, agente, manager.

Y me ofrecen un proyecto bastante ambicioso, una película de 30 millones de dólares, sobre un videojuego de PlayStation, ‘Clock Tower’. Donde, me contrataban solamente como un director, por contrato, no era una película mía, autoral, sino que tenía que ver los guiones que me iban ofreciendo, trabajar con guionistas, productores. Y, el proceso que iba a durar, supuestamente, unos seis meses, se transformó en más un año. Entonces, fue desgastante. Al proyecto nunca le daban luz verde, era muy complejo. Y ahí descubrí que todos los mitos que había escuchado sobre Hollywood eran reales, y eran brutales, y lo viví en carne propia.

Entonces, después de eso, regresé a Chile a retomar un proyecto, que era ‘Caleuche’, que lo había dejado abandonado, y claro, regresé también con ese proyecto entre medio, que fue un hijo que salió híbrido, que fue ‘Solos’, producto de esta conexión con Estados Unidos.

Una especie de salidas, que necesitaba sacar, después de haber estado tanto tiempo encerrado en la compañía en Estados Unidos, encerrado entre un hotel y la productora, que estaba a cargo de la película. Encerrado, con puras ganas de filmar, sin llegar a término. Entonces, yo me retiré de ese proyecto, y me di cuenta de que era algo común. Yo pensé que sólo me sucedía a mí, pero me di cuenta de que así funciona la industria, es dura, es brutal. Entonces, preferí continuar y seguir mi tema acá. Teniendo la oportunidad de producir mis películas y desarrollarlas acá. 

—Y tener el control ¿no? Tener el control de lo que tú quieres decir.

—Sí, ese es un tema que se aprecia mucho, que a veces es un poco incomprendido. Porque mucha gente dice, “pero cómo no jugártela más”, es que es muy difícil. La gente a veces no entiende el drama, por ejemplo, como te digo con ‘Solos’, funciona, la pueden ver, pero a mí me duele mucho que las películas no se resuelvan como realmente uno quiere. Eso le queda a uno de por vida, o sea, si algo no te gusta, lo vas a ver cien veces, hasta que te mueres lo ves. Entonces, es preferible tener control de tu proyecto, aunque es muy difícil a veces, porque el cine es una mezcla rara, es un híbrido entre arte e industria. Necesitas recursos, y a veces hay que tranzar cosas para poder llevar a cabo la película, entonces es complejo, es un estigma que tenemos al momento de producir y realizar películas. 

—Al igual que realizadores como Guillermo del Toro, eres muy fanático, te gusta mucho el uso de efectos especiales. Recuerdo haber estado en el set de ‘Sangre eterna’, una película de vampiros, de jóvenes santiaguinos que practican un juego de rol, donde se convierten en vampiros, y se cruza este límite entre realidad y una fantasía delirante. Y el uso de efectos especiales, ya en esa época, era algo vanguardista para nuestra pequeña industria chilena. ¿Qué tanto te gusta usar efectos especiales, qué tan importantes son para contar tus historias, Jorge?

—Me gustan porque son un elemento extremadamente… o sea, el proceso de crear los efectos es muy interesante, siempre me gustó cuando niño jugar a eso. Las películas y los cortometrajes que hacía caseros estaban llenos de efectos especiales, obviamente, hechos de manera intuitiva. No había internet en ese tiempo, por lo que no había tutoriales de nada, había que recreárselas. Y de alguna manera, siempre los efectos especiales,son como estar jugando, poco ser niño; jugar a ser un mago, crear ilusión, crear el efecto. Me encantan, pero siempre he tenido la convicción de que son una parte más de la historia, o sea, igual que el guion, que los actores. Los efectos son un elemento narrativo para poder construir, es difícil de controlar. Y yo, de puro kamikaze, quise jugar, llevar esos juegos de adolescente a la realidad, al trabajo real. Trabajar con efecto, prótesis, maquillaje, efectos físicos, generalmente. Son los que me gustan más. Ahora han avanzado mucho los efectos digitales, pero les tengo un poco de miedo después de la experiencia ‘Caleuche’, donde traté de hacer más efectos físicos, pero cuando aparecieron los digitales no me gustó mucho, sobre todo por la época. Pero yo creo que es un fetichismo que, generalmente, tenemos los que nos gusta el género fantástico. De poder crear estos trucos, esta ilusión de los efectos especiales.

—Recordemos que tu película ‘Caleuche’ es una historia ambientada en el sur chileno, con su mitología y sus historias de corte irreal. Es una película que es una superproducción del cine chileno, con muchos efectos especiales incorporados, y quizás se trate de tu trabajo más desafiante en ese sentido. ¿Qué tanta úlcera llegaste a tener con ese trabajo de coordinación, de recursos tan enorme?

—La producción en sí misma, fueron casi siente años de proceso para que por fin pudiera realizarse la película, entremedio estuvo hasta Guillermo del Toro de productor ejecutivo. O sea, fue un proyecto muy grande que, finalmente, se realizó con las condiciones que había. Se realizó con aportes del Estado brasileño, del estado chileno, fue una coproducción internacional. Hubo un tercer coproductor, que fue Buena Vista, Disney, entonces era un proyecto muy complejo de realizar, y de alguna manera, me llevó a filmar a la misma isla de Chiloé, llevar una cantidad enorme de infraestructura para filmar allá. También tuvimos que recrear escenas acá en la costa central, tuvimos que crear tomas submarinas, crear maquetas de barcos, crear olas artificiales en galpones gigantes de avión. O sea, fue una película muy técnica, muy compleja, que, de alguna manera, tratamos de llevar la visión o la fantasía chilena a la pantalla. Una ambición de muy niño, que yo tenía, de plasmar parte de la mitología de Chiloé, que es mucho más compleja, tiene mucho compendio de seres fantásticos, y esto era un fragmento, una impresión de lo que podría ser, contar una historia así, fantástica, sobre la isla de Chiloé. Pero, finalmente, estaba un poco más centrado en el evento de la pesca. La película se trata de eso, entre la pesca artesanal y la pesca industrial, que es una historia real en Chiloé. 

—También hay algo interesante, en tu siguiente película ‘Gritos del bosque’, que, además, marca un hito técnico en nuestro país. Estaba destinada a ser la primera película 3D del cine chileno. También tiene esta mirada que recoge la raíz chilena, y aquí sus protagonistas, interpretadas por Carolina Arredondo y Fernanda Urrejola, son de ascendencia mapuche…

—Fue una fusión necesaria, porque, bueno, fue una historia muy compleja. Primero, porque, trata de llevar la cosmovisión mapuche a un relato de entretención, a un relato de suspenso y elementos fantásticos. Por lo cual, la decisión de llevarla a formato 3D, fue por eso, la idea de rescatar los bosques nativos de la zona de Arauco, de la región del Biobío, porque ahí se filmó la película, una zona que está desforestada por las grandes corporaciones. Donde estos pequeños bosques nativos funcionan, aun hoy en día, para los ritos de los pueblos originarios. Entonces, mi idea de rescatar y filmar esos bosques reales necesitaba que el espectado se impactara con el asunto, entonces decidimos utilizar tecnología 3D. Que era muy complejo, porque aquí en Chile no existía una productora en sí misma, ni la tecnología.

Tuvimos que ir experimentando, hasta lograr dominar la técnica. Al momento que la dominamos, comenzamos a construir esta película, y tuvimos el desafío mayor, que fue, interpretar a la cosmovisión mapuche, por lo cual me tuve que asesorar con las comunidades de la zona, que fueron demasiado generosas, tanto así que terminamos casi cuatro, cinco años trabajando allá, terminamos casi incorporándonos en la comunidad. Y mientras yo filmaba con lentes 3D, tecnología 3D, estaban sentadas al lado mío las machis asesorándome, viendo si los elementos correspondían, y, sobre todo, el lenguaje. Yo llevé a los actores a involucrarse a las comunidades mapuche. Tuvieron que aprender de ellas, aprender el lenguaje, aprender a interpretarlo, no sólo actuarlo, sino a saber lo que estaban contando, a tal punto que, por ejemplo, la actriz Carolina Arredondo, cuando estaba hablando, estaba sintiendo, estaba relatando el mapudungun. Aprendieron mucho. 

Yo creo que fue un acto precioso esa película que, finalmente, no logró el impacto que yo quería en términos comerciales, porque la herramienta 3D significó un elemento contrario a lo que yo pensaba. Fuimos pioneros, nosotros terminamos la película el 2014, y en ese momento había solo, al rededor, de cuatro películas latinoamericanas en ese formato, que estaban experimentando en el 3D. Y ahí se tocó un tema con la industria, con los cines, con la distribución, sobre todo. Por lo cual quedó delimitada la distribución, y después, lamentablemente los sistemas de streaming, no se desarrollaron con 3D, quedaron cerrados. Por lo cual, los espectadores, por lo menos por ahora, en la plataforma en que va a aparecer la película, en Onda media, la van a poder ver solo en 2D. 

Son cosas que pasan que uno no puede dominar, son cosas que tienen que ver con los formatos. 

—En Chile vamos a poder tus películas en el sitio de cine chileno, Ondamedia.cl. Y me imagino que, en otros territorios, las distribuciones van a ser con derechos autónomos…

—Sí, estoy precisamente en ese proceso… Bueno, la última, ‘La casa’, es la que va a tener mayor visibilidad en este momento, porque logramos un acuerdo muy bueno con una compañía norteamericana, por lo cual, la película va a estar en muchas plataformas. Va a estar en iTunes, Amazon, en algunas regiones en Netflix. Y en otros sistemas más que están en Norteamérica, y tal vez, incluso hasta en Blue Ray. Y eso va a tener una continuidad con las películas anteriores, así que le va a dar un empujoncito a la distribución de las películas antiguas. 

—Qué tan difícil ha sido para ti llevar esta pandemia, y, si te ha ayudado a crear tu siguiente proyecto, si te ha dado más energía, o, todo lo contrario, te ha pasmado.

—Creo que, todo lo contrario. Si bien ha sido difícil la atmósfera que se siente, yo estoy acostumbrado a trabajar encerrado, a trabajar en postproducción mucho tiempo, meses. También preproduciendo encerrado, pero, ahora es distinto, el aura es distinta. Sin embargo, yo estaba desarrollando, junto con mi productora una película para este año, y claro, la transformó. No sé si para bien o para mal, generalmente siempre es para bien, pero la cambió, el proyecto es distinto. Pero, todo este encierro nos ayudó a focalizarnos mucho más, con mucha más atención sobre el proyecto. Nos obligó a estar así, por lo cual es un proyecto que yo pensé que se iba a demorar más, va a ser mucho más rápido. También, entre medio hay proyectos de series. En realidad, estamos trabajando en dos largometrajes, y en una serie para el próximo año. Así que todo eso se adelantó con este encierro. Así que fue provechoso.

—¿Y son de género estos productos que estás haciendo, también vinculado al terror?

—Un largometraje no, es drama puro. Los otros dos sí, la serie es fantástico puro, y el largometraje que estamos, en este momento, ya encima, también, diría ciencia ficción incluso, ya pasamos del horror a la ciencia ficción.