All Star y The Star-Spangled Banner

 

Grant Morrison, Grant Morrison, ¡Grant Morrison! Si fueras Beetlejuice te aparecerías para explicarme un par de cosas de tus guiones, pero como no lo eres, la gente solo tiene que imaginarse en qué pensabas cuando te metiste a escribir. Dejemos un punto muy claro: creo que nunca serás Alan Moore, pero te acercas peligrosamente. Creo que tienes mucho de hype contracultural hecho de pirotecnia que desaparece una vez cerrado el libro o novela gráfica y muchas veces quedo con la sensación de que te parodias, de que nos tratas de convencer que tu nombre es Gart Mortison. Pero siempre logras ser tú, para bien o para mal.

Ahora que en nuestro mercado están disponibles ediciones económicas de sendas sagas de Batman y Superman, decidí volver a leerlos. Ambas están escritas en parte por Grant Morrison, el pelado escocés que comenzó a escribir cómics en 1986, para luego romperla durante los 1990's en DC Comics. La saga de Batman es un largo arco argumental diseñado para crucificar al personaje en una batahola anticlimática y que en realidad no se sale de los estándares medios de la serie. Su sacrificio tiene el mismo impacto que la muerte fílmica de Dumbledore, o sea, el efecto “Qué-más-hay-para-comer”. En un solo capítulo vi tu destello, aquél en donde Batman y Robin asisten a la isla  y los reúnes con una sarta de héroes de nombres olvidados. Diversión, posmodernismo, mitificación y desmitificación, todo bien servido.

Pero no es sino hasta el tercer tomo de All-Star Superman, publicado por Unlimited en Chile, cuando te superas. ¿Qué adoramos de ti? No le tienes miedo a tomar un tema por muy ridículo que sea, tu erudición infinita en lo profano y lo divino, tus personajes al límite que están sacados de un sueño de David Lynch, tu narración no lineal, tu amor al pop, tu vómito incontenible de ideas de ciencia ficción. Lanzarnos a la cara una aventura en el planeta de Bizarro y construir uno de los episodios más delirantes de la historia de Superman, con una Liga de la Justicia bizarra que hay que verlo para creerlo y un Zibarro que es el epítome de la figura trágica. Pero nada más demoledor que revertir el himno de la nación más poderosa de la Tierra y hacerlo pasar por una casual circunstancia de la historia. Altamente recomen… no, obligatorio para todos los lectores de Nerd News.