NerdZoom: ‘Blade Runner’, los legados de Ian Holm y Joel Schumacher, ‘Dark’ y varias ñoñerías más

Capítulo 2.

Los miembros de NerdNews: Ernesto Garratt, Mariana Poblete, Javiera Catalán Soto y Hugo León Delgado, conversaron sobre el aniversario número 38 de ‘Blade Runner‘, los legados de los recientemente fallecidos Ian Holm y Joel Schumacher, la nueva y última temporada de ‘Dark‘ y varias ñoñerías más.

Disfrútenlo a continuación.

‘Dark’: Hoy es el fin del mundo y vivimos para contarlo

Por Víctor Silva.

Este 27 de junio de 2020 veo el apocalipsis de ‘Dark‘ anunciado el 27 de junio de 2020 en su trama. Ver el fin del mundo, en este fin del mundo, es casi poesía accidental, ficción hecha realidad y realidad hecha ficción: todo el proceso, un círculo perfecto que además de la coincidencia de fechas, supone ese morbo en las semejanzas con el estado terminal en la serie ‘Dark‘ y el acabo de mundo que experimentamos en nuestra realidad asolada por el Covid-19 .

Dicen que los grandes artistas tienen esa capacidad de predecir los eventos de sus respectivos tiempos, anticiparse al Zeitgeist o espíritu de su época.  Los creadores  y guionista Jantje Friese y Baranbo Odar así lo han hecho con su “bebé”, ‘Dark‘: han dibujado y pintado de oscuros colores los temores de esta época bisagra en la que estamos viviendo, un pasaje de cambios entre lo que fue y lo que será. Han montado un quilombo global jugando como pocos con todo lo que se ha dicho y hecho con viajes en el tiempos, el leitmotiv de esta serie cuya tercera temporada y final ata cabos y explica lo que muchos buscamos: la razón de ser de las muchas paradojas y conexiones  en los viajes en el tiempo que ocurren bajo el alero de la planta nuclear de una pequeña localidad alemana.

Siempre he pensado que Dark es la versión adulta, negra y  hasta incestuosa de ‘Volver al futuro‘: la edulcorada obra de Robert Zemeciks con un héroe que siempre sabe lo que quiere y lo consigue, pese a los obstáculos. Si Marty McFly se escapa de las seducción de su propia madre en ‘Back to the future‘, en ‘Dark‘ en cambio el joven Jonas no desea escapar al amor que siente hacia su propia tía Martha. Con el trágico tenor de una pieza germana, las tres temporadas de ‘Dark‘ van expandiendo siempre con originalidad y talento bajo el movimiento de una muñeca rusa dentro de otra muñeca rusa y así sucesivamente, en un aparente caos de viajes temporales: entre los 50, los 80 y el presente; pero en el fondo se trata de un ordenado desorden donde todo detalle calza.

VISIÓN CRISTIANA

Dark‘ y ‘Volver al futuro‘ tienen mucho qué ver y no solo por los viajes en el tiempo. Robert Zemeckis es uno de mis directores “cristianos” favoritos: cada uno de sus trabajos está marcado por la perdida de un paraíso y por el juego traicionero del libre albedrío, materializado en los recovecos que deben caminar sus héroes. Volver al futuro es la historia de cómo revisitamos el pasado para cambiar el curso errado, pecaminoso de lo que hicimos como yerro. Para Zemeckis hay una predestinación sagrada, algo que debe pasar para darnos una lección moral. ‘Cast Away‘, ‘El Vuelo‘ encajan en ese precepto y para qué hablar de sus dibujos animados digitales (‘Expreso Polar’, ‘Cuentos de Navidad‘, etc).

Dark‘ también posee en un ADN una gran carga cristiana en su forma y fondo. Adán y su “iglesia” de seguidores, la guerra por el tiempo y la metáfora de Dios como dueño del antes y ahora y después se encadenan hasta dar forma a una de las series más inexplicables y quizás más provocadoras y misteriosas del último tiempo.

Reconozco que los saltos temporales pueden ser desorientadores, pero en esta tercera temporada solo me atrevo a decir que ya no hay más  de lo mismo. Sin SPOILERS, valga este acto de fe. Véanla y crean la palabra sagrada que les transmito.

La idea de la perdida de un  paraíso que ya no volverá, la idea del castigo divino final, del arrepentimiento, de la creación de bandos que luchan por lo mismo, se supone, el control de la partícula de Dios. Todo está conectado, hilado, hasta el más mínimo detalle. Piezas de relojerías aceitadas, engranajes  que giran todos hacia la misma dirección: hacer funcionar el efecto y el truco de los viajes en el tiempo. Porque, saben, ‘Dark‘ no es una serie sobre viajes en el tiempo: en sí misma esta deslumbrante producción alemana es una máquina del tiempo cuyo gran misterio a lo largo de tres temporadas es ir corriendo el velo del secreto de  cómo diablos funciona el intrincado sistema del loop temporal que permite que todo se repita una y otra vez hasta el fin del mundo: un 27 de junio de 2020: es decir, el día en que escribo estas líneas.

ETERNO RETORNO

Al igual que ‘Cien años de Soledad‘, de Gabriel García Márquez, ‘Dark‘ trabaja la idea del eterno retorno pero en vez de repetir a los tipos de José Arcadios y Aurelianos Buendía, generación tras generación, como pasa en la novela colombiana, hace algo más osado: hace viajar a personajes del presente para que se “repitan” en el pasado o futuro. Es decir, las versiones jóvenes, maduras y ancianas de los viajeros temporales juegan papeles relevantes en las distintas épocas que aparecen en la serie e incluso más de una vez se topan con su otro yo más viejo o joven.

Y en esos bucles temporales el más notable es el caso de Charlotte Doppler:  ¡es hija de su propia hija!

Una idea seguramente que homenajea  el cuento corto de Robert A. Heinlein (el mismo que escribió ‘Starship Troopers’, que sería convertida en película por Paul Verhoeven) ‘All you zombies!‘ (adaptado en la cinta ‘Predestination‘ con la notable Sarah Snook y Ethan Hawk) y que en una idea va más lejos ya que el protagonista es su propio hijo y también madre y padre. ¡todo al mismo tiempo!

Es como la serpiente que se come la cola a sí misma. Figura que también sirve para explicar la gran arquitectura de ‘Dark‘: de órdenes y desobediencias que van con la repetición del ciclo, una vez más. Es la idea que manda, capítulo tras capítulo, la inefable predestinación: pase lo que pase, no importa lo que uno haga, repetirá la misma condena previa ¿de los padres, de los ancestros?.

Dark‘ es algo superior en TV porque ha experimentado durante tres temporadas con una nueva (aunque vieja ya, nada nuevo hay en la ciencia ficción) manera de narrar sin un orden cronológico, al contrario. Uno debe estar atento para unir las piezas de esta historia que, pese a todo, pese a sus saltos al futuro o al pasado, es más presente que nunca. 

‘Dark’: La desesperanza del eterno retorno

¿Cómo partir escribiendo sobre ‘Dark’ si el solo hecho de verla ya es un desafío que requiere toda nuestra atención? Y es que tratar de explicarla es imposible, y sin revelar secretos de la nueva temporada es incluso peor. Lo que nos queda es intentar tomar hechos clave y ponerlos en contexto, para poder crear un mapa que nos permita entender su intrincada trama. Porque desde su primera temporada esta serie alemana – la primera producida por Netflix de dicho origen – ha presentado más preguntas que respuestas, y lo único certero es que, como ha planteado varias veces el propio guion de la serie, “lo que sabemos es una gota, lo que desconocemos un océano”.

Y el próximo 27 junio, el día del fin del mundo, donde se dará inicio al último ciclo de la triqueta, se estrenará la tercera y última temporada de ‘‘Dark’. Un timing perfecto, para una serie que se ha destacado por no dejar ningún cabo suelto. Y que ha resultado casi profético y un poco desalentador frente al contexto mundial que estamos viviendo, donde vemos tristemente que la realidad supera la ficción. Un apocalipsis sería, tal vez, el menor de nuestros problemas actualmente. Pandemia, desempleo, crisis social, hambre, ¿apocalipsis?, un pelo de la cola.

En este mundo real, observamos día a día a las autoridades tomar decisiones que no nos satisfacen, o que directamente atentan contra nosotros y contra la estabilidad social. Porque vivimos en una sociedad condenada, donde cada día vemos caer las estructuras que parecían cimentadas. Y porque hemos estado sumidos en un estado de letargo tan profundo del que recién estamos despertando, que poco nos extrañaría que el apocalipsis sea nuestra última llamada de atención para despertar de ese sueño fatal.

Por Víctor Silva.

DETERMINISMO VS LIBRE ALBEDRÍO

Y a pesar de la costumbre, es imposible pensar en la ilógica arbitrariedad de esas decisiones. Pero ¿y si va más allá?, qué pasa si, al igual que lo plantean series como ‘Devs’ y ‘Dark’, el determinismo que se disfraza de libertad es lo que mueve toda esta complicada trama que estamos presenciando.

Ese determinismo es lo que activa a ‘Dark’ de principio a fin, nada es el azar, tanto dentro como fuera de la ficción. Sin ir más lejos, el hecho de que su creador y director, Baran Bo Odar, es hijo de un químico trabajador de la industria nuclear, un tópico que, es de los más importantes, incluso definitorio, para el desarrollo de cada hecho que se desarrolla en el universo, mejor dicho, multiverso de ‘Dark’.

Las influencias del propio Odar y Jantje Friese para crear la serie no dejan de ser importantes. Aunque a algunos se les haya metido en la cabeza que los alemanes se inspiraron en otra favorita de Netflix: ‘Stranger Things’. ´Porque comparten la premisa de un pequeño pueblo que tiene una planta nuclear y ocurren extrañas desapariciones. Pero han declarado hasta el cansancio que el rodaje de ‘Dark’ ya llevaba tiempo cuando se estrenó la primera temporada de la serie de los hermanos Duffer.

Aquí las reales inspiraciones cinematográficas vienen la mano del misterio y el tono policiaco de David Fincher, algo que se evidencia incluso en la paleta de colores, que ha sido acusada por muchos como “muy oscura”. También en la mitología que logró construir David Lynch con ‘Twin Peaks’, y J. J. Abrams con ‘Lost’, dos series suceso en sus respectivas épocas, y que despertaron en los espectadores la necesidad de crear teorías para lidiar con la incertidumbre, algo que ciertamente ‘Dark’ ha replicado al extremo. Creo que ninguno de nosotros ha estado ajeno a imaginar posibilidades, que a veces nos llegan a parecer absurdas.

Pero si hablamos de influencias científicas y filosóficas, ahí entramos a hilar fino, así que tampoco ahondaremos mucho en aquello, porque por razones obvias, no tenemos la erudición para explicar cómo funciona el bosón de Higgs, o como se conoce popularmente, la partícula de Dios. Y si lo intentara entraría en un agujero negros imposible de escapar. *Wink wink*.

Otra fuerte influencia es la teoría Einstein-Rosen, que básicamente plantea la existencia de agujeros de gusano que conectan puntos distantes entre sí del espacio/tiempo, o incluso universos paralelos. Una teoría que calza en la trama de manera perfecta, porque los túneles en las cuevas de Winden son eso, portales hacia otros momentos en el espacio o en el tiempo.

Y si hablamos de los simbolismos que hay en la serie, ahí nos metemos en una conversación digna de la semiótica. Porque la aparición de la tabla esmeralda o la triqueta celta no son en vano, tienen una razón poderosa para estar ahí. Los principios básicos de la alquimia y la posibilidad del perfeccionamiento de las cosas, el paraíso que le obsesiona a Adán. Las tres dimensiones del triquel, las tres vidas que viven las personas. “La primera termina con la pérdida de la ingenuidad. La segunda, con la pérdida de la inocencia. Y la tercera, cuando perdemos la vida misma”.

Incluso la lluvia – que está permanentemente presente – simboliza algo y el hecho de que nadie se moleste por estar constantemente empapado, es algo que, por lo bajo, me  inquieta.

El leitmotiv filosófico de ‘Dark’, y que ya habíamos mencionada antes en este texto, es una mezcla entre el Determinismo epistémico y el determinismo causal, es decir, todos los hechos se desarrollan inevitablemente y por condiciones precedentes. ¿Suena bastante familiar no? Porque “el apocalipsis debe suceder”. Algo que se asemeja bastante a la paradoja de la predestinación, el hecho de que todo funciona como piezas de ajedrez en una partida jugada por fuerzas más allá de nuestra comprensión.

Esta es una hipótesis que se ha usado en muchas otras películas y series. Como en ‘Donnie Darko’ de Richard Kelly, que plantea una idea parecida a la de ‘Dark’, frente a la imposibilidad de frenar ciertos acontecimientos que delimitan la realidad. O en ‘Predestinación’ de los hermanos Spierig, cuyo nombre de antemano define qué línea sigue su argumento.

Y así una larga lista de ficciones que indagan el concepto de bucle temporal o de determinismo, series como ‘Tales from de loop’, ‘Continuum’ o ‘Doctor Who’. Y películas como ‘Loop’, ’12 Monos’, ‘La chica que saltaba a través del tiempo’ e incluso ‘Volver al futuro’, todas han hurgado los confusos laberintos del tiempo, y en la mayoría de los casos “tu papel en todo esto es más grande de lo que imaginas. Pero cualquier decisión a favor de algo es en contra de otra cosa”, todo está conectado y todas las piezas calzan en su perfecta ubicación.

En ‘Dark’ incluso el elenco está perfectamente armado para hacernos creer que cada actor que le da vida a un personaje concreto proviene del mismo árbol genealógico, o que se las han arreglado de alguna manera para maquillarlos haciéndolos parecer de la edad que les corresponde representar. Pero no, es solo un excelente trabajo de casting. Y si nos adentramos en el árbol genealógico que mueve la serie, tampoco es fácil comprender sus ramas que se enredan como trenzas. Sobre todo, en la temporada final, y les aconsejo verla con lápiz y papel en mano, para no perder ningún dato clave.

CADA PIEZA EN SU LUGAR

El tejido argumental de ‘Dark’ es un Tetris perfecto, donde cada pieza encuentra su lugar. Eso es lo que llaman determinismo, y es lo que ha movido al protagonista en cada paso que ha dado. Siendo Jonas, ha recorrido un camino específico para convertirse en ‘el extraño’, y desde ahí ha seguido una ruta única para finalmente llegar a su último ciclo como Adán.

El suicidio de Michael, y la visita preventiva de su hijo que, irónicamente, lo motiva a matarse. La posterior desaparición de Mikkel, y toda su ‘nueva’ vida en la década del ‘80. Que a su vez causa el viaje de Ulrich, que provoca el de Hannah. Y así, una sucesión de hechos que urden un entramado tan complejo que es difícil de comprender a la primera. Incluso la relación de Jonas y Martha, aunque prohibida, sigue un camino singular que desemboca en un resultado imposible de cambiar. “No somos libres en lo que hacemos, porque no somos libres en lo queremos”, le dice Jonas adulto a su versión más joven.

La causa y el efecto imposibles de modificar, el nudo que no se puede desatar. Es ahí donde se desarrolla la desesperanza, la pérdida de fe a causa de la imposibilidad de hacer cualquier cambio. Porque en este puzzle donde cada pieza encaja perfectamente, no hay espacio para tomar atajos, mucho menos para cambiar el rumbo. Y si ese determinismo disfrazado de libre albedrío nos hace creer que ahora las cosas son distintas, la verdad es que no lo son.

La imposibilidad de hacer un cambio es lo que mueve esta tercera temporada, el eterno retorno como una maldición. Todos están condenados a cometer los mismos errores y aciertos, una y otra vez, infinitamente. En un loop maldito, una paradoja infinita, una serpiente que nunca termina de comerse a sí misma.

La partida está echada, y no hay más posibilidad que seguir el camino que una mano desconocida ha asignado. Seguir siendo peones en este juego infinito llamado vida, donde no se es otra cosa que esclavos del tiempo. Y cualquier intento de cambio no es más que la condena eterna de repetir el bucle.

‘Dark’ es una serie que ha sabido morir joven y lo ha hecho de la forma más digna y perfecta. Sus creadores la concibieron en tres partes, una decisión para nada aleatoria, porque se entiende cada una de las temporadas como una de las puntas de la triqueta. Se despide con gracia y alejándose muy honrosamente de sus inspiraciones, como ‘Lost’, que no supo darle cierre al entramado que tan complicada y largamente tejió durante más de las temporadas necesarias.

Esta, la primera serie de factura alemana producida por la plataforma de streaming Netflix, completa su ciclo. Y sin duda se quedará grabada a fuego en nuestras mentes, no solo por lo difícil de comprender que puede llegar a ser, sino porque nos obliga a pensar en cosas que normalmente no pensamos.

Las dos primeras temporadas fueron la gota que nos preparó para llegar a este punto, que concluye de manera genial. Los creadores arriesgaron todo y supieron cautivar incluso al más quisquilloso. Ahora nos dejan sumergirnos en ese océano tan desconocido, para que le digamos adiós a una de las mejores series de los últimos años.

El apocalipsis está cerca en este tráiler de la última temporada de ‘Dark’

El final es el comienzo.

Este próximo 27 de junio se estrenará la tercera y última temporada de la serie original de Netflix, ‘Dark‘.

Por esta razón, el servicio de streaming ha dado a conocer el tráiler oficial de esta nueva tanda que promete cerrar la historia, y asimilar bien los saltos en el tiempo y los misterios que azotan al pueblo de Winden, en el norte de Alemania.

A continuación y sin más preámbulos, los dejamos con este adelanto.