‘Tenet’: Rompecabezas XL

Calificación:

Convengamos que ‘Tenet‘ probablemente no es la mejor película de Christopher Nolan. A veinte años de haber comenzado en el cine, hay otras candidatas para ese título, entre ellas ‘Memento‘ (2000), ‘Batman: El Caballero Oscuro‘ (2008) o ‘El origen‘ (2010). Durante esta última década, Nolan más bien ha pulido su técnica y ha consolidado sus ambiciones, apertrechándose de grandes recursos financieros. Ha logrado ser uno de los pocos cineastas capaces de convencer a la industria sobre quién tiene la razón. En su caso siempre es él.

Los guiones de sus películas son propios (o con su hermano Jonathan Nolan) y el equipo con que trabaja es casi siempre el mismo, otorgándole cierto sello de autoría a todo lo que hace.  Se toma muy en serio a sí mismo y difunde con destreza esa creencia. Tiene 51 años y pareciera que nació maduro, con una habilidad técnica sorprendente.

Tenet‘ se sostiene sobre todo por aquel manejo de los recursos de puesta en escena y vale la pena verla en salas de cine. Es más, si se poseen los medios, es recomendable apreciarla en pantalla Imax. La trama nos interna en los juegos temporales que cercan la vida de un personaje principal al que solamente conocemos como el Protagonista (John David Washington). En el principio, el Protagonista no tiene demasiado claro para qué hace lo que hace, pero sí que debe hacerlo bien. Es un profesional.

El Protagonista es un reflejo de la suerte de esta película: en muchas oportunidades no tenemos idea de adónde se dirige todo, pero no hay dudas de que hay ritmo y tensión en el camino. Es la principal debilidad y al mismo tiempo virtud de ‘Tenet‘, quizás el filme dónde su autor más arriesga la cuerda de la credibilidad del concepto de viaje temporal.

Lo viene haciendo desde ‘Following‘ (1998), su primer largometraje, y aquí invoca el tópico, pero dentro de una trama de espionaje. El espectador se da cuenta más o menos al mismo tiempo que el personaje de John David Washington que la misión de este es impedir una Tercera Guerra Mundial.

La conflagración no se desarrolla en nuestra época, sino que es articulada en un futuro no tan lejano dónde la humanidad ha desarrollado una tecnología (la entropía inversa) que le permite retroceder en el tiempo. Es por eso que una guerra en el futuro puede ser prevenida o activada en el pasado.

El Protagonista se hace ayudar por Neil (Robert Pattinson), un experto del espionaje internacional que lo ayudará a encontrar al hipervillano de la historia. Se trata de Andrei Sator (Kenneth Branagh), oligarca ruso y traficante de armas cuya pareja es la distinguida y al mismo tiempo atribulada aristócrata inglesa Katherine Barton (Elizabeth Debicki).

Es cierto que en ‘Tenet‘ los personajes tienen la espesura de un tabique de cholguán, pero en realidad eso no ha importado nunca demasiado en las películas de Christopher Nolan. Lo que cuenta es que el rompecabezas venga con todas sus piezas. En ‘Tenet‘ no falta ninguna, pero hay algunas que se cayeron bajo la mesa y habrá que tomarse más tiempo en armar el puzle del tiempo.

Ficha Técnica

Título original: Tenet‘.
Dirección: Christopher Nolan.
Duración: 150 minutos.
País: Reino Unido-Estados Unidos.
Año: 2020.
Reparto: John David Washington, Robert Pattinson, Kenneth Branagh y Elizabeth Debicki.

Christopher Nolan: Un cubo de Rubik para entretener

En su nueva película, ‘Tenet’, el realizador de Dunkerque cuenta la historia de un espía que debe impedir la Tercera Guerra Mundial. Muchos han dicho que es su filme más laberíntico, pero pocos que su manejo del espectáculo cinematográfico está mejor que nunca. Aquí se analizan algunas de sus cintas más ejemplares, incluyendo ‘Following’, un debut cuya huella se siente hasta hoy.

Una de las ventajas que ofrece la era del streaming y la descarga (legal o pirata) es la posibilidad de acceder al cine a bajo costo y con la posibilidad de ver una, dos o tres veces una película. También se puede disfrutar por secciones, por secuencias o por planos. Apuntar a pie de página lo que más atrajo, sacar conclusiones, irse a una enciclopedia y continuar donde se quedó. El sentido de la inexorabilidad del tiempo se puede revertir mediante estos mecanismos y si no se entendió siempre podemos retroceder. Como en los libros. Como en ‘Ulises‘, de James Joyce. O peor, como en ‘Finnegans wake‘, el imposible libro del irlandés que no se entiende ni a la primera ni a la segunda ni a la última.

En este sentido, Tenet, la última y enredadísima película de Christopher Nolan se puede saborear como una novela para armar. Tenemos claridad de que se estrena en pantalla grande en Chile y de que las circunstancias sanitarias no están como para ir dos o tres veces a terminar de comprender la producción de Warner Bros. Sin embargo, siempre se puede llegar a casa y ver de nuevo Tenet en una copia blu-ray o, como lo hará la gran mayoría, en una versión extraída de las profundidades de la red.

Pero aquí todas las experiencias ayudan: la de la sala y la del cine en el dormitorio. Da lo mismo si los recovecos de la trama despistaron al espectador, pues Nolan maneja tan bien el espectáculo cinematográfico que en el peor de los casos uno podrá salir del multicine con la extraña sensación de haber pasado un buen rato con un artefacto sin pies ni cabeza. Tal vez las tengamos que poner nosotros mismos.

Pasa lo mismo con David Lynch: ‘Mulholland Drive‘ (2001) era muy buena, a pesar de ser un océano de cabos sueltos. La diferencia es que el realizador de ‘Terciopelo azul‘ (1986) noquea a un nivel, digamos, “artístico”. Nolan lo hace como un ejecutivo que hace películas. Eso sí, tiene un defecto: su persona cae mal y sus triquiñuelas en el guion parecen arrogantes a lado de los escapes surrealistas de Lynch, el genio loco por excelencia. El director de ‘Dunkerque‘ (2017) quiere que su libreto sea un reloj y el autor de ‘Twin Peaks‘ (1990) quiere que sea más bien una instalación artística. Por defecto, los amantes del cine tendemos a tolerar menos a los directores taquilleros que a los directores artistas.

Escribo esto desde el punto de vista de quien entendió más o menos el 60 por ciento de Tenet, pero aún así pasó un buen rato y optó por no angustiarse ante los obstáculos del guion. En la PSU de conocimientos sobre la película tal vez sacaría menos de 500 puntos, pero seguiría contento pues me entretuve más de lo que me frustré.

Del escritor al agente secreto

Tras dos décadas de carrera en el negocio del largometraje (Nolan, como Hitchcock y Spielberg, no ve pecado en ser artista y ganar dinero) uno puede observar y tratar su obra como él mismo contempla y trata sus guiones una vez terminados. Podemos apreciar el entramado cronológicamente o de atrás hacia adelante, que es uno de sus métodos preferidos. Podemos, a la larga, armar este rompecabezas con el mismo sentido del juego que Nolan parece exhibir al escribir sus historias.

Veamos. ‘Tenet‘, que en inglés significa principio o dogma, es una palabra palíndromo, que es como se denomina a las expresiones que se leen igual de izquierda a derecha o viceversa. La más conocida tal vez sea Ana. El título de la película alude a que buena parte de su historia se contará en sentido contrario o se nos hará creer que algunos segmentos decisivos son así

Es un tipo de prestidigitación temporal que Nolan ya había utilizado en ‘Memento’ (2000), aquella tragedia del hombre que no podía recordar su rutinario pasado inmediato, pero sí el lamentable episodio de su esposa asesinada.

SPOILERS A CONTINUACIÓN

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En la película ‘Tenet‘, el personaje principal nunca tiene nombre y simplemente es conocido como El Protagonista (John David Washington). El Protagonista es un agente ultra secreto que ha sido reclutado para impedir el fin del mundo debido a una guerra que se libra no ahora, sino que unos cuantos años después en el tiempo.

En el futuro, la humanidad ha desarrollado la llamada “entropía inversa”, una tecnología que permite retroceder en el calendario y en cada acción de los hombres. Se puede devolver la bala de un revólver a su culata y también se puede evitar la Tercera Guerra Mundial. A nuestro héroe no le toma mucho tiempo darse cuenta de que él mismo tal vez venga desde ese futuro.

La cinta plantea una serie de viajes en el tiempo, pero también los multiplica: a veces hay varias travesías de muchas personas en idéntico momento y en sentidos opuestos. Leer esto en el papel (o, en estos tiempos, en la pantalla) puede parecer un mamotreto y un ladrillo, pero verlo es otra cosa. He ahí la capacidad virtuosa de Christopher Nolan para hacernos pasar un buen rato con sus laberintos espacio-temporales.

En una película como ‘El origen‘ (2010) los viajes también eran desorientadores, pero se producían a nivel de los sueños (y pesadillas) de los cerebros de los personajes. En ‘Interestelar‘ (2014)la cuestión era bastante más cuántica y el personaje principal (Matthew McConaughey) se trasladaba a través de agujeros de gusano por el espacio interestelar. Y, claro, también debía salvar a la humanidad. En ‘El origen’, Cobb (Leonardo DiCaprio) no es tan heroico, pero si más empresarial: un ladrón que trabaja para las grandes corporaciones al que le ofrecen limpiarle el historial criminal a cambio de plantar una idea en la cabeza de un magnate.

Todo esto nos lleva al primer largometraje de Christopher Nolan, el notable ‘Following‘ (1998), una pieza de 60 minutos en blanco y negro hecha durante los fines de semana, entre amigos, en su propia casa y en la de conocidos. Su protagonista es Bill (Jeremy Theobald), un joven aspirante a escritor que dice seguir a las personas por las calles de Londres para alimentar sus historias. Ni él mismo se cree esa patraña, pues en realidad se la pasa todo el tiempo con la página en blanco en su deplorable y mal iluminado departamento.

Uno de sus “seguidos” le da a beber de su propia medicina: lo confronta en un café, le pregunta porque lo persigue a todas partes y le propone que en vez de continuar con su patético hobby mejor aprenda de él. Se presenta como Cobb (el mismo nombre del criminal de cuello y corbata de ‘El origen‘), se expresa con claridad, tiene buenos modales y se dedica a robar en las casas. En poco tiempo transformará a Bill en su alumno y cómplice de atracos.

Cobb es un auténtico ganador y Bill es un pobre diablo. La película intercala escenas de Bill con corbata y cara afeitada con otras en tiempo presente, desprolijo y de pelo largo. Es el Bill del futuro, evidentemente pasándola mal, en contraste con el de ahora, levemente mejor. Los juegos de tiempo ya estaban presentes en el ADN de esta primera película, pero también era evidente el clásico esquema “nolaniano” del personaje a la deriva en un laberinto del que puede salir mal parado. O tal vez no salir.

A medida que se desarrolla Following sentimos piedad por el ingenuo escritor y admiramos la astucia de Cobb, su embaucador. Es parecida a la pena que se experimentaba en ‘Memento‘ por el desmemoriado Leonard Shelby (Guy Pearce), que también escribía, pero a la fuerza y en sus brazos: es ahí donde anotaba todo para no perder la pista de su propia existencia.

La verdad de las cosas es que, en este esquema de rompecabezas y cubos de Rubik, el mundo algo arquetípico y lineal de los justicieros parecería no ser el más apto para las búsquedas de Nolan. A menos que se tratara del único superhéroe sin superpoderes, capaz de vencer al peor villano sólo con su cerebro y su dinero, justamente las dos cuestiones más valoradas por el realizador.

Su trilogía de Batman fue la que le dio al director el aura de “rey del blockbuster inteligente”. Fueron ‘Batman inicia‘ (2005), ‘El caballero oscuro’ (2008) y ‘El caballero de la noche asciende‘ (2012). Continuó por esa senda con ‘El origen’, ‘Interestelar‘ y ‘Tenet‘. En ‘Dunkerque‘ apostó al género bélico, pero fiel a su naturaleza, no quiso contar una batalla cualquiera. Más bien optó por la anti-contienda, una especie de “entropía invertida” en plena Segunda Guerra Mundial, esta vez a través de un ejército que no va hacia adelante y que no lucha. Por el contrario, sus héroes se repliegan brillantemente y vuelven a casa.

A estas alturas, creo que Nolan ha ganado la partida. Podrá ser presuntuoso y pisarse la cola en sus argumentos, pero el espíritu del narrador está ahí y se sale por todos los poros. Contra eso no valen las entropías invertidas ni los puzles temporales. Es simplemente buen cine.

Christopher Nolan y ‘Dunkerque’: “Intento usar agresivamente el tiempo”

El aplaudido director de ‘Batman’, ‘Memento’ e ‘Interestellar’ estrena en Netflix la espectacular cinta bélica ‘Dunkerque’. En esta entrevista de archivo con Ernesto Garratt, Nolan cuenta cómo filmó esta película narrada desde tres tiempos y puntos de vista —aire, cielo, tierra—, pero con un suspenso fulminante.

Amantes del cine de calidad. Ojo.

Netflix acaba de estrenar en su grilla ‘Dunkerque’ (2017), debut en el cine bélico de Christopher Nolan. Es cierto que sus admiradores queremos ver en pantalla grande ‘Tenet’, película que a pesar de las limitaciones para juntarse en recintos cerrados, impuestas por la Organización Mundial de la Salud como medida para prevenir el contagio del Covid-19, Nolan se empeñó en lanzar este 2020. Pero mientras esperamos ese momento, en NerdNews reeditamos para ustedes, la entrevista que Ernesto Garratt le realizó al cineasta en Los Ángeles, California, en el contexto del estreno de ‘Dunkerque’.

Esta historia bélica basada en hechos reales, marcó un antes y un después en la carrera del director. Se puede ver en esos doce años que existen entre, el hombre que dirigió ‘Batman Inicia’ en el 2005 y el que presentó ‘Dunkerque’ el 2017,  un crecimiento en su inventiva, mejor manejo de las técnicas narrativas y un refinamiento inigualable de una de sus principales obsesiones: el uso del tiempo.

Nolan, a lo largo de su prodigiosa carrera, ha usado el tiempo y la manera en que es percibido por sus personajes y por los espectadores como su principal atractivo que, en conjunto a la nula subestimación del público, Christopher nos desafía a cuestionar, y quizá hasta aprehender  sus particulares historias en la pantalla grande.

Sentado dentro de un hangar de la ciudad de Los Angeles, con traje elegante, camisa y corbata, Nolan se acomoda la chasquilla antes de contestar por qué ‘Dunkerque’, basada en el real asedio de los nazis a las fuerzas aliadas apostadas en las costas francesas, corre desde tres puntos de vista y durante tres momentos distintos.

Desde el muelle, los soldados Tommy (el extraordinario debutante Fionn Whitehead), Gibson (Aneurin Barnard) y Alex (la estrella pop Harry Styles) son parte de los 400 mil combatientes que tratan de salir de las cercadas playas de Dunkerque a lo largo de una semana.

Desde el mar, el flemático Mr. Dawson (Mark Rylance, ganador del Oscar al Mejor Secundario por ‘Puente de espías’), su hijo Peter (Tom Glynn-Carney) y el niño George (Barry Keoghan) son los civiles que van a bordo de un yate para tratar de salvar a los soldados atrapados durante un viaje que dura un día.

Y desde el cielo, los pilotos Farrier (Tom Hardy) y Collins (Jack Lowden) maniobran sus veloces Spitfire y disparan contra aviones nazis durante una hora.

Semana, día, hora. Tierra, mar, aire. Una combinación que Nolan hila con talento y sincronía en una creciente tensión de suspenso y miedo: nunca se ve la cara del enemigo, no hay nazis en cámara ni sangre en pantalla. En un juego de puntos de vista conjugado con tiempos distintos, se corona como un maestro del cine cerebral, que le exige al público pensar durante sus películas, como ya lo hizo con ‘Memento’ (2000), donde cuenta el relato al revés y donde un antihéroe está atrapado en un confuso y eterno presente, ya que no es capaz de recordar nada de su pasado reciente. También lo hizo con ‘El origen’ (2010), sobre un ladrón de ideas que se mete en los sueños de otros y los tiempos de las diferentes capas oníricas se perciben de manera distinta: mientras más adentro en los sueños, más lento parece el paso de las horas. Al contrario, en ‘Interestellar’ (2014), un astronauta y padre de familia se angustia porque pasar una hora en un planeta equivale a siete años en la Tierra.

—¿Cuán importante es el tiempo en su obra y en esta película?

—Creo que el tiempo, en cualquier película, es una herramienta muy interesante para los directores de cine, y yo intento usarlo agresivamente, como herramienta para la narrativa. Lo que quería hacer en esta película era contar la historia intensa y subjetivamente. Es de mucho suspenso, con una narrativa de primera persona, pero también sentí la responsabilidad de crear un conocimiento mayor de los eventos de ‘Dunkerque’. Eso incorpora múltiples experiencias y una contraposición de escenas. El cine es capaz de darle al espectador esa noción subjetiva del tiempo. Quería crear una película que nunca abandonara la subjetividad, pero que diera una imagen más amplia de los eventos que sucedieron, sin tener que empujar cosas encima de mapas. 

UNA GUERRA DE SUSPENSO  Y SIN SANGRE 

El abuelo de Christopher Nolan peleó en la Segunda Guerra Mundial y fue una inspiración para narrar una de las gestas más importantes de la historia inglesa. Y durante la filmación de ‘Dunkerque’, el director visitó su tumba.

Nunca conocí a mi abuelo porque falleció durante la guerra —cuenta Nolan—. Fue marino del Bombardero Lancaster e hizo varias misiones. Y trágicamente murió cuando justo estaba por retirarse. Nunca lo conocí, pero mi padre siempre estuvo fascinado por la aviación y las fuerzas aéreas, entonces en esta película sentí una enorme responsabilidad de conseguir una sensación de realidad y autenticidad.

Usando más de mil extras en las playas de Dunkerque, con embarcaciones y aviones reales, Nolan recreó un verdadero campo de batalla que luce y se oye real. Rodada con cámara Imax, se emplearon miles de rollos de celuloide, al estilo de la vieja escuela, para darle a esta pieza un aspecto único en la era de las películas vistas en celulares y computador.

Era una necesidad que las sensaciones y las emociones de lo que fue Dunkerque resultaran auténticas. Y para eso hay que ser selectivo en los detalles. Por ejemplo, puedes recrear una versión perfecta de un destructor británico con efectos digitales o podrías decir: ¿Cuál es la nave que nos podría servir? Hay una francesa, que es más grande, pero la podríamos disfrazar para que se parezca a una británica. Intentamos conseguir expertos en historia naval que nos indicaran las diferencias, pero las sensaciones que produce la película son más importantes que ver una nave real o una versión de ella.

Para Nolan, el mejor efecto es la empatía en el espectador, sobre todo “quienes realmente estuvieron ahí y lo que sintieron realmente”.

La semana pasada hicimos una proyección en Londres para los veteranos que estuvieron ahí. Estar presentándoles nuestra versión de lo que vivieron fue una de las cosas más terroríficas que he hecho profesionalmente.

A diferencia de otras cintas bélicas, lo más notable de ‘Dunkerque’ es que no incluye sangre ni gore (efectos sangrientos), ni tripas volando por los aires.

—El guion siempre se basó en el suspenso —dice Nolan y repasa los títulos que él y su equipo vieron para subrayar la idea de misterio durante un momento de alto estrés: ‘El salario del miedo’ (1953), de Henri-Georges Clouzot; ‘Enviado especial’ (1940), de Hitchcock, y ‘Rescatando al soldado Ryan’ de Spielberg. 

El suspenso es un idioma cinematográfico que te dice que no puedes quitar tus ojos de la pantalla. El horror te dice que alejes la mirada y mires al lado. Nosotros buscamos el suspenso, una forma de conectar con el público que no fuera el horror. Y cuál es la última ambición de este director nominado tres veces a los Oscar al hacer una película como ‘Dunkerque’ —Dinero, mucho dinero —dice riendo—.

No, mi intención es entretener. La palabra entretener es ambigua, porque hay muchas formas de hacerlo y podría sonar raro que eso suceda con una historia real basada en la guerra. Pero lo que puede hacer el cine para una audiencia es darle una experiencia vigorizante que no podría vivir en sus propias existencias, llevarlos a algún lugar que nunca imaginaron. Sea ciencia ficción o ‘Dunkerque’, mi objetivo es que al final de la película el espectador tome aire y piense: “Vaya, qué experiencia”.

SILENCIOS Y MÚSICA: DE HARRY STYLES  A HANS ZIMMER.

En los encuentros con la prensa, una pregunta constante para Nolan es cómo fue trabajar con la estrella pop Harry Styles, ex cantante de ‘One Direction’ y ahora solista inglés que sube como la espuma en el mundo adolescente.

—¿Perdona, Harry quién? —responde risueño para luego explicar este rastro pop—. Necesitábamos gente joven, irónicamente desconocida, para que actuara en esta película. No queríamos tipos de 30 años que interpretaran a niños de 19: queríamos jóvenes; rostros que la gente no hubiera visto. Así es como llegamos a un proceso, de miles de audiciones, de ir a escuelas de actuación, de ver gente de agencias, de verdad caras nuevas. Vimos mucho talento, vimos a Fionn (Whitehead) al comienzo como alguien que podría actuar de Tommy y varias posibilidades, pero no podíamos encontrar al personaje de Alex. En algún momento, Harry envió (su “tape”) al director de casting, y le dijimos “si quieres venir como persona desconocida y lanzarte en las audiciones, eres bienvenido”. Y eso hizo. Para mí, él era perfecto para ese rol. Estoy muy emocionado con su trabajo y también de que la gente lo vea, porque creo que es una actuación muy difícil, pero muy lograda.


—¿Tenía temores de que la creciente popularidad de Harry Styles opacara la gloria del filme?


—No. Él es muy famoso en un ámbito en particular. Bueno, ahora que es solista y tiene su nuevo álbum quizás haya cambiado, pero en ese momento yo no tenía mucha idea de quién era. Mis hijos sabían y aun así no lo había visto mucho y eso es cierto para mucha gente de mi edad. Pero no creo que, como director, uno deba preocuparse tanto de ese bagaje. Cuando elegí a Heath Ledger como El Guasón para ‘The Dark Knight’, muchas cejas se levantaron preguntando si iba a funcionar. Pero mi trabajo es ver el potencial en la gente que no ha hecho esto antes. Independiente de si estás hablando de una estrella pop, un actor de cine o haciendo un casting con David Bowie, veo algo que pueda funcionar.

Tanto Harry Styles como Tom Hardy y el resto del elenco, sacan poco la voz en una película que podría decirse que opera con la lógica del cine mudo: pocos diálogos en contraste con un espectacular despliegue audiovisual y, sobre todo, una espectacular música compuesta por Hans Zimmer, que es una protagonista en sí misma y que acompaña la idea de creciente tensión y paso del tiempo en un mundo dominado por el miedo.

—El guion se escribió de acuerdo a los principios de la música. Creé una suerte de aproximación geométrica basada en un efecto musical que he usado en mis otras películas. Creo que se llama… ‘Shepards Tone’. Consiste en un tono que sube continuamente y que nunca sale de rango. Lo que hice en el guion fue intentar crear una narrativa que fuese equivalente a eso, donde cada historia presiona la otra, pero nunca termina ya que estás pedaleando una serie de clímax. Siempre supimos que la música iba a tener que reforzar esa idea con Hans Zimmer. Para la música de esta película grabé un reloj que tengo, que hace un sonido muy insistente y se lo mandé. Le dije que intentáramos construir un ritmo de estructura musical encima de eso, y cuando editamos la película, agregamos capas del sonido y volvimos a incorporar el tic tac para ver cómo funcionaría. Al final del proceso, lo que tuvimos, para bien o para mal, fue una fusión que unía música e imagen: algo que nunca habíamos podido hacer antes y que están muy, muy fusionados.

Es el sonido y la música del miedo, de un suspenso que rodea e inunda cada segundo de ‘Dunkerque’: en el suelo, en el mar, en el aire; en una semana, en un día, o en una hora. 

Postergan indefinidamente el estreno de ‘Tenet’

Son muchos los que esperaban el estreno de la nueva película de Christopher Nolan, ‘Tenet‘. Posiblemente era una de las películas más esperadas de este año, todo estaba listo y dispuesto a que llegara a la pantalla grande, pero ustedes saben la historia mejor que yo: El Covid-19 no ha permitido volver a la gente al cine, y pese a que se intentó postergar para el verano boreal, la realidad fue más fuerte.

De acuerdo al reporte de Deadline, el estudio Warner Bros. optó por sacar oficialmente del calendario de estrenos hasta nuevo aviso, a esta cinta protagonizada por John David Washington y Robert Pattinson.

Existe la remota posibilidad de que se estrene en lo que queda de segundo semestre, pero lo más probable es que todo indica que la veremos recién a inicios del 2021. 

Por ahora, sólo debemos esperar.