‘Sueño de Invierno’: Los fríos del alma

Calificación:

Dos grandes escritores rusos abrigan e irrigan el cuerpo de esta película ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes del 2014. Se trata, nada menos, que de Antón Chéjov y Fiódor Dostoyevski. El primero preocupado siempre de los diarios desajustes y pequeñeces de la vida burguesa. El segundo atendiendo con dedicación a los dilemas morales de los humillados y ofendidos de este mundo, por citar el título de uno de sus libros. De Chéjov no observamos nada de su habitual humor, aunque sí su ironía y cinismo en los lacerantes diálogos, que son muchos. De Dostoyevski no vislumbramos los ecos y las sombras del cristianismo, pero sí el carácter trágico de los personajes: por un momento, estos turcos de Anatolia parecen comportarse con la misma grandeza y miseria que los antihéroes rusos del autor de ‘Crimen y Castigo‘.

Pero el realizador Nuri Bilge Ceylan (Estambul, 1959) no es un burócrata de las adaptaciones de grandes clásicos y, según sus propias palabras, las mencionadas referencias literarias le sirvieron sólo de base para ir más lejos. Y vaya dónde llegó.

Desde que por primera vez quiso llevar a imágenes el relato ‘La Esposa‘ de Chéjov hasta el rodaje de ‘Sueño de Invierno‘ pasaron 15 años, siguiendo los estándares de la morosa y meticulosa estrategia de trabajo del cineasta. En el camino le fue añadiendo otros ingredientes, en particular a Dostoyevski, específicamente algunos pasajes de ‘Los Hermanos Karamázov‘ relacionados con el orgullo herido de un personaje de estrato social bajo. También incorporó a Franz Schubert en la banda sonora (el primer motivo del ‘Andantino’ de su ‘Sonata para Piano Número 20‘), que funciona como un leitmotiv de las continuas soledades del alma que se precipitan en la historia.

Llegada la hora de rodar, Nuri Bilge Ceylan eligió el paisaje casi sobrenatural de Capadocia (en medio de la región de Anatolia), una zona del centro de Turquía donde las casas, los hoteles, las iglesias y, la vida misma, están literalmente incrustadas en las rocas y las montañas. Es como si todo transcurriera en singulares colmenas cortadas a pique en la piedra de las colinas. El resto de la película la construye un soberbio grupo de actores y una puesta en escena dónde la fotografía crepuscular y melancólica se funde la perfección con Schubert, Chéjov, Dostoyevski y las aflicciones del espíritu y la carne.

¿Qué es lo que acontece en ‘Sueño de Invierno’? Asistimos, parafraseando el título de la película de Bernardo Bertolucci, a las escenas de la vida de un hombre ridículo. Un titán todopoderoso y vacuo, encerrado en su imperio de egoísmo, superioridad moral y privilegios de clase. Se trata de Aydin (Haluk Bilginer), un ex actor que heredó las tierras de su padre y que hoy vive de las ganancias de su hotel y de las rentas de los inquilinos en propiedades aledañas. Aydin, barbudo y casi siempre de abrigo negro, vive con dos mujeres que son su condena y su pecado: su hermana Necla (Demet Akbag), más cáustica y al mismo tiempo más realista que él; y Nihal (Melisa Sözen), una esposa que por edad podría ser su hija, infeliz, muy atractiva y arrinconada por el egocentrismo y la fatuidad de su cónyuge.

Paralelamente se desarrolla una subtrama que involucra a una humilde familia formada por Ismail (Nejat Isler), su hermano Hamdi (Serhat Kilic) y el pequeño Ilyas (Emirhan Doruktutan), el hijo de Ismail. Deben la renta de su destartalada casa, dónde además viven más personas, son hostigados constantemente por el capataz de Aydin y están a la deriva económica y existencial.

Desde su púlpito de la holgura financiera y desde su habitación llena de libros y memorabilia de sus tiempos de actor, Aydin escribe columnas para un periódico local, predica lo bueno y lo malo sobre estas pobres gentes (aludiendo a otro título, esta vez del propio Dostoyevski) y, antes que nada, alimenta sus certezas, sus miserias y su soledad. Aparte de un viejo amigo que más bien es sólo un antiguo conocido, es probable que nadie sienta el menor atisbo de cariño por este personaje. Es más, es todo un mérito del realizador que un carácter tan perfectamente despreciable pueda ser el centro motor de la película y que de vez en cuando, sólo muy de vez en cuando, podamos sentir compasión por él.

Esta película demoró mucho tiempo en estrenarse en Chile debido a las reticencias de los distribuidores, asustados siempre por sus tres horas de duración. Es una de las mejores obras del cine reciente y, en mi opinión, no tiene un segundo que le sobre. Demoledora.

Ficha Técnica

Título original:Kis Uykusu‘.
Año: 2014.
Duración: 196 minutos.
Dirección: Nuri Bilge Ceylan.
Guion: Ebru Ceylan y Nuri Bilge Ceylan a partir de obras de Chéjov y Dostoyevski.
Reparto: Haluk Bilginer, Melisa Sözen, Demet Akbag, Nejat Isler, Serhat Kilic, Emirhan Doruktutan, Ayberk Pekcan, Tamer Levent.

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