‘Steelheart’ y ‘Firefight’, una distopía calamitosa

El mundo no anda muy bien. No al menos en las páginas del mundo literario. En los últimos años, las editoriales han publicado decenas de novelas distópicas que se convierten en puntas de lanza de sus sellos, pues despiertan con entusiasmo el interés de compra del lector joven y adulto-joven.
Es claro que existe interés y de hecho una inocultable fascinación por este subgénero de la ciencia ficción que explora y proyecta los temores más arraigados de las nuevas generaciones de frente a la sociedad actual y adulta. Y la industria del entretenimiento lo sabe y lo aprovecha, poniendo a sus lectores en un estado de ánimo propicio para pensar críticamente sobre los acontecimientos y problemáticas actuales, que se desprenden como metáfora o reflejo de los mundos indeseables —pero sospechosamente parecidos a los nuestros— que se encuentran en ese tipo de novelas.
Hay novelas —y no es infrecuente encontrar sus adaptaciones al cine— en donde los protagonistas, modificados genéticamente, son recolectados y desmantelados, órgano por órgano, como piezas de refacción para mantener vivos a las clases altas de un gobierno neo feudal; corredores puestos en laberintos incomprensibles; poblaciones que miran con desolación cómo los bebés no logran sobrevivir más de tres días y pronto se extinguirá la especie humana; juegos brutales de sobrevivencia para entretenimiento de las audiencias mediáticas y muchas otras historias ubicadas en escenarios post-apocalípticos, extraños, tóxicos y no obstante familiares.

Estas novelas futuristas no presentan un tiempo idealizado. Por el contrario, muestran por lo general un futuro terrible en donde, al menos en este siglo, los jóvenes son las víctimas y, a la vez, los héroes, si no es que como dice el slogan de la trilogía Partials de Dan Wells, “La única esperanza para la humanidad no es humana”.
En este contexto, Ediciones B nos trae a Chile la trilogía de los Reckoners del prolífico escritor norteamericano Brandon Sanderson, cuyo primer y segundo libro: Steelheart y Firefight, respectivamente, ya están en todas las librerías de nuestro país, al tiempo que la Twentieth Century Fox en conjunto con Shawn Levy (productor ejecutivo de la exitosa serie de Netflix: Stranger Things), ya están trabajando en su adaptación.
Testigo en peligro 
He visto sangrar a Steelheart. Sucedió hace diez años, cuando yo tenía ocho. Estaba con mi padre en el First Union Bank de la calle Adams“, asegura David Charleston, protagonista de la saga, diez años después de la muerte de su padre a manos de Steelheart.
Un humano súper poderoso, un ángel de la muerte, un dios que luego de llegar a la ciudad de Chicago Nova, la envuelve en la oscuridad absoluta, lo que bien podría reflejar la maquinaria comunicacional que usaban los dictadores de antaño para mantener al pueblo asustado y obediente o, para decirlo sin mayor contexto: esconder un gran secreto.
David Charleston, el único testigo sobreviviente a la destructora ascensión del Épico, describe desde la mirada de un adolescente que se vio obligado a crecer solo, una civilización en decadencia en donde la humanidad acepta el sometimiento y los abusos,  a cambio de vivir de algún modo, en una ciudad que entrega ciertas comodidades. Como aquellas personas que, en la Segunda Guerra Mundial, tuvieron que vivir “la zona gris, concepto descrito y posesionado en el inconsciente colectivo por el escritor italiano y sobreviviente al Holocausto, Primo Levi.
La zona gris” era ese espacio confuso entre “los verdugos indudables y las víctimas del todo inocentes: en él habitaron los prisioneros que a cambio de una ración más de pan, o medio litro de suplemento de sopa actuaban como ejecutores o sicarios de los nazis”, describe Primo Levi en su libro Los hundidos y los salvados.
En este sentido, Charleston reflexiona “Steelheart podía tomar todo lo que se le antojara, pero para tener un imperio necesitaba gente que lo ayudara a gobernar. Burócratas, oficiales de su ejército, contables, hombres de negocios, diplomáticos. Como la élite de una dictadura de la vieja escuela, esa gente vivía de las migajas que Steelheart dejaba a su paso (…) eso significaba que eran casi tan culpables como los Épicos de la opresión en que vivíamos el resto“.
Habrá héroes 
Los Épicos, son seres con poderes específicos, estos los caracterizan y diferencian unos de otros: algunos poseen la habilidad de manejar realidades paralelas, otros el ilusionismo, la capacidad de convertir la materia en acero, volar, percibir el peligro, controlar el agua, entre otras cualidades.
Todo al más estilo X -Men, con la diferencia de que estos mutantes poderosos comenzaron a aparecer en la Tierra después de que un cometa llamado Calamity se posara en la atmósfera y al menos hasta la segunda entrega, Firefight, no se conoce el porqué de su origen. 
De hecho, lo único claro sobre Calamity es que se ve como una estrella de color rojo, que alcanzó su brillo más intenso justo un año antes de que los hombres se convirtieran en Épicos. Pero nadie sabe el porqué ni el cómo sigue brillando en la oscuridad y tampoco tienen la menor idea de la relación de los Épicos con ella.
Luego de la invasión de Steelheart a la ciudad, David trata de llevar una vida medianamente normal,  estudia  y  trabaja en las fábricas que abastecen de armas a los grupos de control del tirano de acero (otro guiño a los Sonderkommandos creados por los nazis) y en su tiempo libre de forma obsesiva compila información sobre los Épicos: Los sigue, compra  fotografías de avistamientos, los investiga, teoriza. Sin embargo, está indefenso frente a ellos, tanto como lo estuvo cuando tenía ocho años y vio a Steelheart  asesinar a su padre; un hombre sencillo que se atrevió a soñar con un ángel vengador, un héroe de la humanidad. Un Épico bueno.
Donde hay villanos, habrá héroes“, repetía su padre en una época en donde todavía existía esperanza y los ciudadanos eran muy ignorantes.

David sabe que su máximo poder es la información, pero sin los contactos adecuados entiende que es una ventaja inútil. Por esto es que busca la oportunidad de unirse a los Reckoners, una célula de rebeldes que desde la llegada de los Épicos a la Tierra se han dedicado a exterminarlos.
Para lograr contactar a los Reckoners, David se infiltra temerariamente en una operación cuyo objetivo era asesinar a Fortuity,  uno de los grandes Épicos.  Frente a esto, al grupo de rebeldes no le quedó otra opción que seguir con el plan original de ataque, solo que incluyendo y, en ocasiones, evadiendo al inesperado integrante.
David, con apasionados argumentos y dando pruebas de su conocimiento, logra seducir al líder de los Reckoners: “El profesor“, quien a su vez siente que el adolescente podría ser la clave para derrotar al Épico supremo. Sí. Muchos lo han intentado y fracasado en el pasado, pero en esta oportunidad tienen la ventaja de incluir al grupo, un integrante que ha visto sangrar a Steelheart.
El protagonismo de David, dentro de la célula rebelde, comienza cuando el grupo reflexiona sobre las debilidades de Steelheart y de los Épicos mayores. Tienen claro que todos tienen debilidades. Pero como tales, las ocultan muy bien, por tanto podría ser cualquier cosa. David aporta todos los datos que logra recordar de sus notas, las que tiene ocultas en su departamento.
Tia, la Reckoners hacker, menciona que tal vez —y basado en los Épicos que se vieron debilitados mientras eran cazados por ellos—, existe un patrón: estos podrían disminuir por ciertos pensamientos, por no comer algunos alimentos o comer los equivocados. Los puntos débiles son más variados que los poderes en sí.
En términos generales, así da inicio Steelheart, la primera de las tres novelas de la saga de Brandon Sanderson; historias palomiteras, si se quiere, que cumplen su objetivo: entretener, pero además tiene una lectura más profunda que deriva de posibles interpretaciones, metáforas diversas y un caleidoscopio de personajes con personalidades variopintas y graciosas.
David Charleston, un chico valiente y temerario, que no piensa mucho antes de exponerse a los peligros, y aunque rechace la idea en reiteradas oportunidades, es un nerd obsesivo que ha dedicado su vida a descubrir los puntos débiles de los Épicos y pésimo para hacer comparaciones y metáforas.
Tía, Abraham, el profesor, Cody y Megan, todos del equipo Reckoners, tienen características muy particulares que, de seguro, en sus interacciones los hará reír: Tía, la hacker adicta a la coca-cola, y Cody con su acento escocés, tradiciones irlandesas y ancestros italianos o franceses (nunca se decide, digamos que es un hombre del mundo) son solo ejemplos.
Odio y admiración 
Los Épicos son los personajes que hacen transitar a David Charleston entre el amor y el odio. No solo combate contra el asesino de su padre, Steelheart, a quién odia con toda su alma, sino que también lucha contra otro al que admira, el Épico llamado Nightwielder cuyo poder es crear sombras que utiliza para aniquilar a la población y además se encarga de mantener a Chicago Nova en oscuras; esa noche eterna que les dice a los humanos sobrevivientes, no se pongan cómodos, en cualquier momento serán exterminados.
Hasta aquí, el autor no se molesta en explicar la relación de Calamity con los Épicos, tampoco en su origen. Y hay que asumirlo.
Ello, por supuesto, da pauta a las interpretaciones. Existen muchas teorías, reflexiona David Charlestón: que los épicos son la siguiente etapa en la evolución humana, que son el resultado de un castigo enviado por este Dios llamado Calamity, que son extraterrestres, o la infaltable teoría conspirativa, que son el resultado de un proyecto del gobierno.
Pero todas esas teorías se vienen abajo cuando los Reckoners se enfrentan a los hechos. No eran extraterrestres, solo personas comunes y corrientes que habían obtenido poderes. De hecho, al transcurrir las novelas, los Reckoners compilan evidencia suficiente para sustentar esta hipótesis y los científicos solo se admiten desconcertados por la genética de estos seres. Qué son. Qué relación tienen con Calamity.

Las interrogantes anteriores siguen sin respuestas, pero aún así, Sanderson logra engancharte con el resto de la historia. Cuando el ritmo se acelera, rara vez cede; el estilo de la novela se asemeja a la de un cómics: tiene diálogos cortos y cada capítulo termina con un cliffhanger que aumenta la ansiedad a niveles ilegales (menos mal que solo basta girar la página para que esto concluya).
Poder corruptor
Lo que le hizo falta a Sanderson, quizá lo de pulir el impacto inicial de Steelheart, se compensa en términos de entretención, acción, persecuciones, la conciencia y la intriga que provoca los secretos que también son parte importante de la formación y origen de la tecnología los Reckoners.
En ambas entregas, destaca un punto sumamente importante, queda claro y es una realización súper inteligente del autor: la idea de que el poder corrompe. 
Los épicos carecen de moral o de conciencia hasta un punto increíble. Eso incomodaba a algunos en el plano filosófico. Teóricos y eruditos se hacían preguntas acerca de la absoluta falta de humanidad que demostraban muchos épicos: ¿mataban porque Calamity, por el motivo que fuese, solo escogía a gente terrible para que consiguiera poderes o lo hacían porque unos poderes tan asombrosos viciaban a quienes lo poseían y los volvían irresponsables?
“No había respuestas concluyentes. No me importaba; No era ningún erudito. Sí, yo investigaba, pero igual que un fan de los deportes cuando sigue a su equipo.  Me importaba tan poco por qué hacían los Épicos lo que hacían como a un fanático del béisbol las leyes de la física que entran en juego cuando un bate golpea la bola (…) Solo una cosa importaba: a los Épicos la vida de un ser humano corriente les traía sin cuidado. Un asesinato brutal era para ellos la respuesta adecuada a la mayoría de las infracciones menores“, relata David Charleston.
Ambos libros desarrollan esta idea. El poder es directamente proporcional a la ambición de tenerlo a toda costa y, en ese aspecto, puede extrapolarse la ficción en medio de la vida real y cotidiana del mundo.
Y esta misma arrogancia del poder fue la que destruyó el gobierno y al mismo Steelheart. Y en la ficción tenemos el ejemplo de la Rebelión en la Granja, del escritor George Orwell, situada en una pequeña granja en Inglaterra y en un tiempo indeterminado. La historia es una ironía que representa la política y la sociedad en Rusia. Los animales se revelan y expulsan a los humanos, y ponen como líderes a dos cerdos: Bola de Nieve y Napoleón. La granja en un principio, funciona bien, de hecho es más próspera que cuando la asistían los seres humanos, sin embargo, el poder corrompe al cerdito Napoleón y, después de expulsar a Bola de nieve, se convierte en un tirano segregacionista. Esta historia tiene muchos temas, incluyendo la influencia del poder en la corrupción de un ser humano (cerdo) y el liderazgo, y el intento de fortalecer a la clase obrera, manteniéndolos ignorantes.
Surgimiento de los héroes
En el caso de las novelas de Sanderson, este concepto se hace más evidente en la segunda entrega, Firefight. La historia de esta novela transcurre solo unos meses después de Steelheart, y se presenta la cuestión de que si los héroes a los que tanta fe tenía el padre de David Charlestón, ya han surgido.
Al final de Steelheart, David se ve obligado a cuestionar su odio hacia los Épicos cuando se revela que tanto Megan, (su amiga y objeto de afecto) como el Profesor, tienen poderes, pero evitan usarlos por las terribles consecuencias sicológicas que esta acción acarrea: la de corromperse hasta convertirse en seres amorales y siniestros. Esta revelación llena de nuevas esperanzas el corazón de David, bueno, no solo de esperanzas sino que también de conflictos éticos. ¿Los Épicos deben ser exterminados, aún si tienen la intención de ser buenos?
El argumento de Firefight es básicamente el mismo que Steelheart, pero esta vez los Reckoners se trasladan a Babilar o Babilonia restaurada, una versión decadente de la ciudad de Nueva York, pero con un giro. Casi tres cuartas de la ciudad y rascacielos, están bajo el agua, gracias a la nueva némesis de los Reckoners: Regalia, una épica que puede controlar el agua y al igual que Steelheart es una mutante diabólica que no tiene empatía por nada.
El nuevo escenario descrito por Sanderson, es fantástico. La ciudad no tiene luz, pero es iluminada por pinturas fluorescentes, las vestimentas también son coloridas y las partes de los edificios que no están sumergidos, son invernaderos que abastecen a la ciudad de frutas exóticas. Cuestión que se explica en los últimos capítulos de la novela.
David sigue siendo un personaje simpático que aparentemente se niega a la desesperación. Cuando las situaciones se ponen feas, como sucede con frecuencia cuando un equipo de seres humanos tiene que enfrentarse a un psicópata que destruye ciudades enteras y un cerebro casi omnisciente que ha inundado a todo Manhattan, David se las arregla para mantener el optimismo.
Del lado de los buenos, se presentan nuevos personajes, igual de particulares y divertidos que los ya conocidos en Steelheart. Entre ellos están Mizzy, la francotiradora,  Exel, el informante y Valentine, la erudita; Mizzy y Valentine son de un grupo racial diferente y hace de la interacción entre personajes, escenas mucho más refrescantes.
Algunas decisiones (increíblemente sorpresivas)  de algunos personajes, podrían tener un impacto terrible en la última entrega de la saga (habrá que esperar pasa saberlo). Otra cuestión es que, si bien este es el segundo libro de la serie, también incluye Mitosis, un relato cuya acción se sitúa entre los libros uno y dos y que se cita constantemente a lo largo de la novela. Por esto motivo, es recomendable leerla antes de comenzar a leer la segunda entrega de la saga: Firefight.
Firefight es una novela convincente. Al igual que en Steelheart, Sanderson utiliza giros argumentales para distraer la atención de las revelaciones más dramáticas. Mientas que en el primer libro, está hecho para atraer a los lectores a ese mundo distopico, en donde los caballeros de la noche, los hombres de acero, se alzan malvados y tiranos, en el segundo libro profundiza en su mitología y comienza a responder las grandes interrogantes: ¿de dónde vienen los Épicos? ¿Qué los hace tan malignos?
Esas revelaciones y los misterios más profundos generan la incertidumbre necesaria para satisfacerla en el próximo capítulo de la serie, Calamity, un nombre inmejorable para seguir sumergido en una distopía de la vida real.
Los Reckoners: Steelheart y Firefight
Brandon Sanderson
Ediciones B (Nova)
Precio de ref.: $14.900 / $13.900

 

 

 

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