‘Star Trek’: 50 años viajando a donde nadie ha ido antes

El espacio… la frontera final. Estos son los viajes de la nave espacial Enterprise. Su misión de cinco años: explorar extraños nuevos mundos… Descubrir nuevas formas de vida y civilizaciones… Ir temerariamente hasta donde ningún ser humano ha llegado antes”.
Es probable que para varias generaciones esta introducción y el tema musical compuesto por Alexander Courage sean los dos elementos más inconfundibles de la serie de televisión ‘Star Trek’ —conocida en castellano como ‘Viaje a las estrellas’—, la creación de un ex policía llamado Gene Roddenberry. Y que la cadena NBC estrenó con ciertos reparos el 8 de septiembre de 1966.
Medio siglo después, ‘Star Trek’ celebra en grande sus Bodas de Oro con su decimotercera película en cine, ‘Star Trek: Sin límites’ y una nueva serie de televisión —la primera desde 2005—, ‘Star Trek Discovery’, que Netflix estrenará en enero del próximo año.

Pocas series de televisión pueden decir lo mismo. Salvo, probablemente, ‘Doctor Who’. Por eso resulta ineludible revisar esta verdadera franquicia de la ciencia ficción que comenzó como un modesto programa de televisión y acabó expandiéndose al cine, la literatura, el cómic y los videojuegos, entre otros.
Star Trek’ surge en 1966, en tiempos en que el mundo estaba dividido por la Guerra Fría, Estados Unidos enfrentaba profundos problemas de corte racial y la Guerra de Vietnam alcanzaba uno de sus puntos más difíciles.
En medio de ese mundo convulsionado es que Gene Rodenberry plasmó a través de la televisión un futuro en el cual los grandes conflictos y necesidades de la humanidad habían sido resueltos, el mundo ya no estaba separado en naciones y el planeta entero se había lanzado a explorar el espacio —tres años antes que Neil Armstrong llegara a la Luna— tras el nacimiento de la Federación de Planetas Unidos.

Eso explica que en el puente de mando de la USS Enterprise (NCC-1701) hubiese una experta en comunicaciones afroamericana, un navegante de origen japonés y un oficial ruso, por ejemplo.
El núcleo protagónico de la tripulación estaba compuesto por el capitán James T. Kirk (William Shatner), el primer oficial Spock (Leonard Nimoy) —mitad humano y mitad vulcano—, el médico en jefe, Leonard McCoy (DeForest Kelley); el ingeniero en jefe de la sala de máquinas de la nave, Montgomery Scott (James Doohan); la experta en comunicaciones espaciales y lenguas alienígenas Nyota Uhura (Nichelle Nichols); el piloto Hikaru Sulu (George Takei), el navegante Pavel Chekov (Walter Koenig), la asistente Janice Rand (Grace Lee Whitney) y la enfermera Christine Chapel (Majel Barrett, esposa de Rodenberry).
De esta forma, semana a semana, este elenco protagonizaba todo de aventuras, visitando diferentes planetas y civilizaciones, interactuando con todo tipo de formas de vida, viajando en el tiempo e incluso a un universo paralelo en que la Federación era un imperio terrestre y todos los tripulantes eran particularmente malvados.
La serie original se extendió a lo largo de tres temporadas (1966-1969), pero su influencia se proyectó mucho más allá. Por ejemplo, hubo una serie animada (2 temporadas) del mismo nombre entre 1973 y 1974 que contó con las voces del elenco original.

Posteriormente se pensó en revivir la franquicia hacia comienzos de 1978, bajo el nombre de ‘Star Trek: Phase II’, en la que volvería todo el elenco original, menos Leonard Nimoy, quien había rechazado el proyecto. Lo que significaría incluir a un nuevo oficial vulcano: Xon, interpretado por David Gautreaux.
Pero finalmente Paramount Television tomó la decisión de cancelar el proyecto televisivo con miras a que la serie diera el salto de la televisión al cine. Así fue como nació ‘Star Trek: The Motion Picture’ (1979), la primera cinta que abrió la pantalla grande al sueño de Rodenberry. Y que ubica a ‘Star Trek: Sin límites’ como el largometraje número trece.
El legado de ‘Star Trek’ va mucho más allá de la televisión. Así lo demuestra que los seguidores de la serie —a través de una intensa campaña de cartas— convencieran a la dirección de la NASA para que bautizara como “Enterprise” al primer transbordador espacial de Estados Unidos; que sus comunicadores fueran, a la vuelta de los años, un preámbulo que llegarían a ser los teléfonos celulares. O que en uno de sus capítulos se produjera el primer beso interracial de la televisión estadounidense.

La serie original ha sido, obviamente, el punto referencial a partir del cual fue creciendo este universo con nuevas series: ‘Star Trek: La nueva generación’ (1987-1994), ‘Star Trek: Deep Space Nine’ (1993-1999), ‘Star Trek: Voyager’ (1995-2001) y ‘Star Trek: Enterprise’ (2001-2005). Y desde 2017, la mencionada ‘Star Trek: Discovery’, cuya historia estará situada en el universo original de las series de televisión —no en la línea alternativa de las películas de J.J. Abrams— y transcurrirá diez años antes de los viajes de Kirk y Spock
De esta forma, ‘Star Trek’ se proyecta hacia el futuro, más allá del tiempo y el espacio, en busca de nuevos espectadores dispuestos a ir temerariamente a donde nadie ha ido antes.

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