Se fue el verdadero corazón de ‘Star Wars’

Que la Fuerza te acompañe Carrie.
Era, se supone, la princesa de la historia. Y algo había de razón en esa etiqueta. Carrie Fisher, hija de la realeza de Hollywood, del cantante Eddie Fisher y la actriz Debby Reynolds, era la que tenía más pedigrí del elenco original de Star Wars en 1976. Harrison Ford, ya mayor comparando con sus compañeros, y Mark Hamill, con hambre de fama, solo querían entrar al mundo de donde Carrie Fisher quería salir: Hollywood y su laberinto de lágrimas.
Como hija de celebridades, nunca, nunca quiso ser una. Así me lo dijo en el último Festival de Cannes. Siempre evitó la fuerza gravitacional del mundo Fama, porque sabía, porque intuía que iba a ver peligros.
Y los hubo.
Los tuvo.
La destrucción de Alderaan en Star Wars fue el equivalente a la destrucción de su propia vida producto de sus adicciones, trastornos y miedos y demonios. Pero Carrie Fisher los encaró. Enfrentó sus miedos. La baja autosetima, la paranoia, la cocaína, el alcoholismo.
Ella bajó el infierno, allí, en el horror, descubrió un antídoto: la comedia. Reír. Reírse. Y escribir con humor sobre eso.
Carrie Fisher hizo entonces libros autiobiográficos que se convirtieron en películas, como ‘Postcards from the edge’: sobre su atormentada relación con su madre y los excesos.
¿Cómo Carrie Fisher pudo ser tan importante para un montón de chicos y chicas en Chile? ¿En Sudamérica? Oigo a un compañero de trabajo, un millenial con potencial, quejándose sobre la pena que tenemos los viejos por la muerte de este ícono.
Nada. Es una respuesta que se siente. Carrie Fisher era el verdadero corazón de la saga: una chica fuerte y vital a lo largo de los capítulos que importan (olvidemos el I, II, III y VII, que no existen en verdad).
Y la podemos ver en ‘Rogue One’ como siempre la recordaremos: una guerrera joven, joven y, a pesar de su fragilidad, lista para enfrentar el mayor de los miedos. Al imperio, Al mal, a las adicciones, a la vida y sus infiernos.
Un saludo para una actriz que hizo de una valiente en una saga para niños y que, en su vida, fue una corajuda que se equivocó y se levantó una y otra vez. Una y otra vez. Hasta que en el aire, arriba allá cerca de las estrellas, como corresponde a su estatus, su corazón quiso dejar de latir en un vuelo comercial.
Adiós Carrie Fisher.

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