‘Salvador Dalí: En busca de la inmortalidad’: Un viaje al interior de la mente de un genio

Por Javiera Catalán S.

Dalí es sinónimo de genialidad, de surrealismo, de locura, de España, de París, de arte y de bigotes bien peinados. Todos tenemos nociones de quién es este artista catalán del siglo XX que, junto al grupo de los surrealistas, cambió el juego para siempre en la pintura de entre guerras, y que siguió revolucionando el arte hasta el final de sus días, que llegaron en 1989, a sus 84 años.

Pero poco se sabe de esos últimos días, incluso, poco se sabe de sus primeros días. Y justamente de eso – y de mucho más – trata el documental biográfico ‘Salvador Dalí: En busca de la inmortalidad’, dirigido por David Pujol, y que se estrena hoy exclusivamente en las Salas de Arte de Cine Hoyts y Cinépolis (La Reina, Parque Arauco, Casa Costanera, Los Trapenses, Paseo Los Dominicos).

Esta es una película íntima, que reconstruye a través – principalmente – de fotografías la vida de Dalí. Se nos presenta al pintor desde sus primeros años en Cadaqués, el pueblo de sus amores, cuyos paisajes inspiraron gran parte de sus obras y donde se instaló definitivamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, época que lo obligó a estar lejos de su querida España. Pero fue en Nueva York, su residencia durante los años de oscuridad, que finalmente se le abrieron las puertas al mundo y a la fama que tanto ansiaba desde su juventud.

Y así, la cinta de 109 minutos se convierte en un repaso por todo el prolífico trabajo de su vida. Nos entrega detalles sobre su amistad con otros grandes próceres del surrealismo, como Luis Buñuel y André Breton, o su trabajo con Alfred Hitchcock y Walt Disney. También nos cuenta de sus idas y venidas con su familia conservadora, pero por sobre todo, nos habla de su gran inspiración y amor de su vida: Gala Dalí.  La mujer rusa, diez años mayor de la que se enamoró cuando ella aún estaba casada con el poeta francés Paul Éluard y que se convirtió en su gran musa hasta el día de su muerte, en 1984, luego de eso el genio no volvió a ser el mismo.

Y de esa relación de amor se habla con mucha candidez, a pesar del acento informativo que se extiende a través de los 22 capítulos en que está dividido el documental, que cuenta con material inédito de la colección personal de los Dalí. A través de ese amor, el director permite que el espectador haga un viaje hacía el centro de la imaginación de Dalí, sobrepasando las barreras de esa locura que lo hizo tan famoso y logra desmitificar al personaje, convirtiéndolo en un ser humano con cualidades y defectos, como cualquiera de nosotros.

La búsqueda de la inmortalidad, el miedo a la muerte y las ganas de trascender, fueron el motor que movieron a Salvador Dalí durante toda su vida, y este documental le hace justicia a esa búsqueda incansable por pasar a la historia como el genio que fue. Este documental, que es muy emotivo por lo demás, no es solo para aquellos que se declaren abiertamente fanáticos del pintor, sino que es para cualquiera que considere que posee un poco sensibilidad, porque no se queda en tecnicismos, sino que habla de algo mucho más importante, la vida, el amor y la muerte.

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