Retronerd: “Thundarr, el Bárbaro”

saturday-morning-cartoons-1980s-volume-1-20100504014045912-000 (1)Año nuevo, secciones nuevas en NerdNews. Así que con esta entrada inauguramos el espacio Retronerd, en el que revisaremos periódicamente series de televisión, películas y otras varias expresiones de la “cultura nerd” del pasado remoto. Así que abróchense el cinturón, porque despegamos de inmediato.
Debo haber tenido entre 10 y 11 años, era verano y estaba viendo televisión en la casa de mis abuelos. Eran los tiempos en que durante las mañanas, digamos entre once de la mañana y una de la tarde, el Canal 13 pasaba “dibujos animados” y series como “Jim West” (tranquilos, ya hablaremos de ella).
Estaba en eso, cuando sin aviso de ninguna clase en la pantalla apareció el título de “Thundarr, el Bárbaro”. ¿Qué era eso? No lo sabía, pero después de ver el primer episodio, a la mañana siguiente estaba de regreso —inmóvil— frente al televisor, esperando a que volvieran a transmitirla.
Extraña combinación entre “Conan el Bárbaro”, “La Guerra de las Galaxias”, “Mad Max” y “El Planeta de los Simios”, “Thundarr, el Bárbaro” me impresionó porque más allá de su gráfica —y lejos de tener una trama infantil—, era una apuesta tremendamente audaz para la época.
La historia va así: Es 1994 y un cometa pasa cerca de la Tierra, y aunque no colisiona con nuestro mundo, sí afecta su atmósfera, parte la Luna en dos y producto de eso sucede un cataclismo que destruye a toda la civilización. Pero 2.000 años después la Tierra resurge, convertida en un mundo en el que existen hechiceros (unos más poderosos que otros), así como mutantes de toda clase. Y lo más importante, la tecnología del siglo XX está por todos lados, convertida en ruinas.
thund09En este contexto, los protagonistas son Thundarr, un bárbaro que es dueño de la Espada Solar (un arma del siglo XX muy parecida a la de los caballeros jedi); la princesa Ariel, perteneciente a una de las pocas tribus más desarrolladas de este mundo postapocalíptico y que es un poderosa hechicera; y Ookla, una especie de Wookiee al que no se le entiende nada, pero que es puro músculo y corazón. Ellos tres recorren lo que parecen ser las ruinas de Estados Unidos, México y Centroamérica (hay mucha selva y pantanos), viviendo diferentes aventuras. Incluso en un capítulo llegan a Londres.
Verla hoy implica darse cuenta de cuánto han progresado las animaciones, pero al mismo tiempo hay que reconocer que los guiones siguen bastante intactos, con momentos imperdibles como los siguientes:
-En Nueva York una raza de mutantes vive en los túneles del metro. Y aparece un afiche de “Tiburón”.
-Un hechicero se topa con un experimento genético congelado (parece un hipogrifo) e intenta revivirlo usando como guía el “libro sagrado de Frankenstein”.
-Una tribu rescata un portaaviones averiado y lo pone a flote nuevamente adosándole enormes troncos de árboles.
-Una máquina del tiempo lleva a los protagonistas de regreso al siglo XX.
-Las Vegas es una especie de ciudad perdida.
-Un avión Concorde transformado en pieza central de un culto religioso.
De verdad que vale la pena darle una segunda mirada, porque los 21 capítulos encierran más de una sorpresa. Sólo un dato: Aunque la mayoría de los personajes principales fueron creados por Alex Toth (“El Fantasma del Espacio”), Jack Kirby (sí, el gran Jack Kirby) tuvo a su cargo la creación y diseño de la mayoría de los restantes villanos y hechiceros.

 

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