‘Ragnarok’: Mitología nórdica con un giro ambientalista

Por Javiera Catalán S.

Como dijo el sabio director ganador del Oscar, Bong Joon-ho, si logramos sobrepasar la barrera de dos centímetros que significan los subtítulos, podremos encontrar un universo gigante de nuevas producciones de todas partes del mundo. Eso aplica también para nosotros, porque hay vida más allá del español y el inglés.

De esta forma descubrimos series como la alemana ‘Dark’ o la danesa ‘The Rain’ – ambas disponibles en Netflix -. Y hace unas semanas llegó a la plataforma de streaming un nuevo ejemplo de ese universo por explorar: la coproducción noruega-danesa ‘Ragnarok’, cuya primera temporada cuenta con tan solo seis capítulos.

Si están familiarizados con la mitología nórdica o con las películas de Marvel, ‘Thor’, ya sabrán lo que es Ragnarok. En simple, el fin del mundo, algo así como el apocalipsis para los cristianos. Y de eso trata esta serie escrita por Adam Price, que se ambienta en la actualidad, y que logra dar un giro al mito fundacional de las creencias vikingas y a la eterna enemistad entre los dioses y los gigantes.

Esta es una serie adolescente, que se asemeja un tanto a la premisa de ‘American Gods’ de Neil Gaiman, con la idea de los dioses teniendo que adaptarse a la vida moderna. Pero a diferencia de la producción de Starz, ‘Ragnarok’ no toma tantos riesgos – ni en el libreto ni estéticamente, aunque si muestra hermosos paisajes naturales de Noruega. Tiene una premisa simple, pero, les adelanto, atrapante. El protagonista, Magne (David Stakston), llega a vivir de vuelta al pueblo ficticio Edda, con su hermano – sospechosamente parecido a Loki – y su madre, años después del fallecimiento de su padre.

El pueblo se ha visto expuesto a fuertes cambios climáticos principalmente producidos por la actividad industrial a cargo de la familia Jutul. Magne, que usa lentes y es un poco torpe, al llegar a Edda comienza a notar que sus sentidos se agudizan y ya no necesita usar lentes – Spiderman, who? -, porque ha adquirido los poderes del dios Thor. Puede correr 100 metros en seis segundos, lanzar un martillo a más de un kilómetro, y todo ese significa que ha sido elegido y de él depende el futuro de su gente. Todo se pone turbio cuando otros habitantes del pueblo se convierten en los enemigos principales del joven, que, hasta ese momento, es un loco incomprendido.

Esta serie es para maratonearla en una sentada, porque, a pesar de la simpleza de su narración y lo no tan original de su guión, logra hacer que el espectador enganche con esta historia de hombres, dioses, gigantes y criaturas mitológicas, que se enfrentan – y aquí viene lo interesante – por la sobrevivencia del medio ambiente.

La conciencia medioambiental es lo que sostiene la trama, ya que los villanos quieren más que conquistar el mundo, quieren destruirlo. Y eso lo transforma en una interesante forma de revisitar un relato más que conocido, que ha inspirado cómics, libros, películas y series, pero que ahora le da una vuelta, y a través de las tragedias adolescentes cuenta una entretenida historia de rencillas y venganza.

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