¿Por qué todos amamos a Phoebe Waller-Bridge?

Por Javiera Catalán S.

Si buscan ‘Phoebe’ en Google, el segundo resultado que les va a aparecer es la genial Phoebe Waller-Bridge, protagonista y creadora de las mejores series de la segunda mitad de la década pasada. Solo es superada en el motor de búsqueda por un personaje de ficción, Phoebe Buffay – una de las más queridas de la pandilla de ‘Friends’– interpretado por Lisa Kudrow durante más de diez años.

La verdad es que el último tiempo Phoebe Waller-Bridge se ha vuelto mi obsesión, y he intentado ver todo su trabajo, que se desarrolló principalmente desde el 2015 en adelante. Mi primer acercamiento a esta actriz y guionista de 34 años fue más o menos por el 2017, cuando buceando por las aguas misteriosas de Netflix, y cuando lidiaba con mi otra obsesión, el acento inglés, me topé con una serie de Channel 4, de tan solo seis capítulos, de menos de 25 minutos cada uno, era ‘Crashing’.

La premisa era simple, aunque un poco rara según mi opinión. “A cambio de un alquiler barato, un variado grupo de inquilinos veinteañeros se instalan como guardias de un hospital abandonado, donde no faltarán las risas”, dice la acotada sinopsis de Netflix sobre esta serie que se estrenó el 2016, y que tiene como creadora y protagonista a Waller-Bridge. En corto, es una sitcom sobre un grupo de jóvenes que se ahorran plata del arriendo viviendo en edificios abandonados con orden de demolición – Londres, ¿no?-. A una “comunidad” ya establecida, llega Lulu a perturbar la tranquilidad. Lulu es interpretada por Phoebe Waller-Bridge que, con su comedia, hace que la serie – que suma en total no más de dos horas de duración – sea un bálsamo. Es graciosa y liviana, aunque no trivial ni superficial. Tiene situaciones disparatadas, típicas de la comedia inglesa, pero no deja de ser excelente. En ese entonces no me preocupé demasiado de saber quién era la genia detrás de ese libreto, así que seguí con mi tarea de nutrirme de series y películas británicas, olvidándome un buen rato de Phoebe Waller-Bridge.

Su cara volvió a aparecer en mi feed de Instagram y en el timeline de Twitter el año pasado, cuando la segunda temporada de su serie – que también escribió y protagonizó – ‘Fleabag’ (literalmente bolsa de pulgas), se ganó toda la atención de los Emmy, que la galardonaron con los premios a Mejor comedia, Mejor dirección, Mejor guión, y Mejor actriz en comedia. Pero alto, hagamos un stop ahí. Todos esos premios fueron para la segunda temporada, así que lógicamente tiene una primera. Pero cómo, ¿cuándo pasó esto? ¿Por qué no lo supe antes?.

La segunda temporada de ‘Fleabag’ se estrenó en marzo del 2019 y continúa la historia inconclusa de Fleabag (Waller-Bridge), una mujer londinense que tiene un café temático dedicado a los cuy o conejillos de indias – sip, lo que leen -, aunque esto tiene una explicación bien fundamentada. Fleabag sobrelleva a su manera el dolor de perder a su mejor amiga, que se suicidó por accidente cuando se lanzó a una bicicleta con el objetivo de quebrarse un dedo para hacer sentir mal a su ex – pésima idea -. Tiene una relación de amor y odio con su hermana, Claire – un personaje tan bien hecho y actuado que, a pesar de su frialdad, despierta todos los sentimientos en el espectador. Y una relación casi nula con su padre viudo, que se volvió a casar con la mejor amiga de su esposa muerta.

En general la trama suena sencilla, es una mujer normal, sin ningún talento sobresaliente, más que una personalidad avasalladora, pero como personaje está tan lleno de matices que hace una conexión perfecta con – sobre todo – las espectadoras, y logra un vínculo instantáneo con su historia. Fleabag es una antiheroína. Pero ¿no lo somos todos? Es decir, nadie en 100% malo o 100% bueno, todos transitamos por un escala de grises que nos hacen cometer errores y también capaces de pedir perdón.

Y si bien la serie es graciosa  a rabiar, saca carcajadas cada vez que quiere, y las actuaciones son excelentes – en el elenco está la ganadora del Oscar, Olivia Colman -, lo que más atrapa es una innovación refrescante en la televisión. ‘Fleabag’ rompe la cuarta pared. Nos hace parte de su razonamiento, de sus travesuras, somos su más íntimo confidente, nos adelantamos a las acciones del resto de los personajes, estamos ahí, con ella, caminando por Londres.

Fleabag’ nació como un desafío para la creadora. Una amiga le pidió que creara un monólogo de diez minutos para una noche de Stand-up. Eso resultó tan bien que Waller-Bridge lo adaptó a una obra de casi una hora que presentó en el Festival Fringe de Edimburgo – un festival de artes escénicas y música -, y por el cual ganó el premio Fringe. Esto fue el 2013, el 2016 se estrenó la primera temporada, el 2019 la segunda, y paralelamente estrenó la obra de una sola mujer, la misma que presentó en el Festival Fringe, en el Off Broadway de Nueva York.

La segunda temporada es incluso mejor que la primera, algo difícil, considerando la calidad. Se mueve tan fácilmente entre la comedia y la tragedia, que da una sensación de bipolaridad al tenerte muerto de la risa y al minuto al borde de las lágrimas. Cuenta con la participación de Andrew Scott (‘Black Mirror’, ‘Sherlock’) como el “Hot priest”, algo así como el “cura sexy”. Les dejo a ustedes la tarea de imaginar de qué va la trama de esta segunda parte, que también tiene seis capítulos, y que se pasa tan rápido que llega a ser doloroso. Sobre todo porque la creadora declaró que no habrá tercera temporada.

Pero Phoebe Waller Bridge no ha alcanzado su éxito y el amor incondicional de sus fans – que incluye al ex presidente Barack Obama – solo por ‘Fleabag’, ya que su genial mente también es la productora ejecutiva y showrunner de ‘Killing Eve’, una serie tan adictiva como perturbadora, también protagonizada por mujeres. Sandra Oh es Eve, una agente del MI5 que se obsesiona por encontrar a la asesina profesional/sicaria, Villanelle, interpretada por Jodie Comer. Una relación tan obsesiva entre ellas como la que desarrolla el espectador con el trabajo de Waller-Bridge.

Killing Eve’ es de esas series que uno no puede parar de ver, y la gran mente maestra detrás es Phoebe Waller-Bridge, cuyo trabajo le valió una nominación al Globo de Oro y varias en los Emmy. También ha tenido pequeños papeles como actriz en películas como ‘Solo: Una historia de Stars War’, como la droide L3-37, o en ‘Hasta pronto, Christopher Robin’, como Mary Brown.

El nuevo gran desafío de la actriz y guionista es la más reciente película de James Bond – a estrenarse en abril de este año -, la vigésimo quinta de la franquicia, ‘Sin tiempo para morir’. Donde fue la encargada, junto a Neil Purvis y Robert Wade – viejos conocidos del agente 007 -, de escribir el libreto que pone término a la participación de Daniel Craig como el espía más conocido, y más adaptado al cine, de la historia.

Otro proyecto que nos tiene expectantes es la serie de HBO ‘Run’, donde además de ser productora ejecutiva, tiene un papel. Esta producción, aún sin fecha de estreno, será protagonizada por Domhnall Gleeson (‘Ex-Machina’) y Merritt Wever (‘Inconcebible’). Pero cualquier proyecto de involucre a Phoebe Waller-Bridge tiene un estándar de calidad asegurado, y ya me tiene pendiente de cualquier lanzamiento.

¿Les ha pasado cuando ven, escuchan o leen algo tan bueno que les gustaría poder experimentar esa sensación de la primera vez de nuevo?. Tener un botón de reset, olvidar que ya la vieron, y poder disfrutarla desde cero. Eso quiero con todo lo que tenga el nombre de Phoebe Waller-Bridge. Quisiera poder reír de nuevo con los chistes de ‘Fleabag’, con la misma sorpresa que lo hice la primera vez. O ponerme tensa de la misma forma que la primera vez que vi ‘Killing Eve’, y estoy segura que con su trabajo futuro me seguirá pasando. Dejen que les pase a ustedes también.

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