Por qué “Gravedad” es un nuevo clásico

Cuando ves cómo el director mexicano orquesta un plano secuencia de 17 minutos en la órbita de la Tierra, reitero, en un plano secuencia -una toma sin cortes- durante 17 minutos, queda en evidencia que “Gravedad” es, tarán tán, fuera de este mundo.
Nueva demostración de que el cineasta mexicano bordea la genialidad, esta vez acaba de instalarse dentro de los libros de historia del cine. Si en 2006 fue injustamente ignorado con la magistral “Children of men” o “Hijos del hombre”, un relato de ciencia ficción con tono realista sobre el cual me expresaré luego, finalmente Alfonso Cuarón está siendo encumbrado al sitial que se merece: el de un iconoclasta innovador que filma como los dioses, aunque se trate de una franquicia como la de “Harry Potter”, sobre la que también me referiré más adelante.

“Gravedad” es un sistema que funciona perfecto y en cuyo centro está la clase de vida que ya no vemos en las películas de grandes efectos especiales. Porque en la ciencia ficción de los grandes estudios por lo general los -mal hechos- personajes están al servicio de los -mejores- efectos y trucos y acá es a la inversa: el efectismo y la espectacularidad está al servicio de los dos astronautas varados en el espacio: la doctora Ryan Stone (una notable Sandra Bullock) y  el carismático y parlanchín Matt Kowalski (George Clooney).
Con estas dos estrellas se sostiene un thriller imaginativo en la desolación de las estrellas, en la ausencia completa de oxígeno y gravedad.
La cosa va así: Una lluvia de desechos espaciales provocada por una negligencia rusa, crea el caos en esta misión espacial de la doctora Ryan y el comandante Kowalski, quienes salvan con vida en una desastrosa caminata espacial que cobra las vidas de los demás tripulantes en el espacio.
El tono realista de esta gran pieza ha hecho creer a muchos periodistas que esta épica realmente se filmó en el espacio, en la órbita terrestre. Es parte del sello de Alfonso Cuarón, quien, si me permiten retomar la idea, fue el responsable de la mejor película de la saga de Harry Potter porque estimulaba un carácter más creíble del niño mago. El prisionero de Azkabán es una película que buscó, aunque fuera en los márgenes mojigatos de Hollywood, darle un toque más real al paso por la adolescencia de Harry Potter. Y Cuarón lo consiguió.
Tomando algo del cinismo e ideas que respira su gran película latinoamericana “Y tu mamá también”, sobre dos chicos (Gael García y Diego Luna) en búsqueda de su sexualidad e identidad, este Harry Potter según Cuarón buscaba sus propias raíces e identidad en un viaje en el tiempo, al pasado, que lo tuvo pisando sus propios pasos y, de alguna manera, siendo su propio padre.
En “Children of men”, Alfonso Cuarón también aplicó su regla de oro de verosimilitud con una narración quizás irreal, pero gracias a tu talento, quedó convertida en una maravilla del género anticipatorio: en el año 2027 las mujeres no pueden tener más hijos. Es una epidemia que está mermando las esperanzas de la humanidad y citando desde “Blade runner” hasta Pink Floyd, Cuarón levantó una de las mejores películas de ciencia ficción de la década con su historia de un cínico y descreído antihéroe que debe custodiar a la única mujer embarazada que queda en el planeta hasta buen y seguro puerto.
Alfonso Cuarón filma como los dioses porque es capaz de comunicar y emocionar con el formato más complejo del cine, entre otras gracias: el plano secuencia. Ya lo hemos visto usarlo en sus películas previas, en especial en “Children of men” (¿recuerdan cuando el protagonista y madre primeriza y su bebé atraviesa una zona de fuego cruzado?).
En “Gravedad” de nuevo lo hace y da una lección de cine con el uso de un plano secuencia inolvidable que, para los fanáticos de este cuento de hacer buen cine a costa de la espectacularidad técnica, nos hace renovar la fe en en que el cine aún no olvida su, justamente, primordial función de gran espectáculo.
Mezcla perfecta entre “2001 Odisea del espacio” y “Máxima velocidad” o si se quiere, una versión de “2001” en Redbull (les aseguro que no se van a aburrir), “Gravedad” es el nacimiento de un clásico del cine frente a nuestros ojos.
Ha nacido una estrella.

2 thoughts on “Por qué “Gravedad” es un nuevo clásico

  1. ¡El plano secuencia de Children of Men es brutal! Y hablando de verosimilitud en la ciencia ficción, también me recordó a la revelación de Distrito 9, el Neill Blomkamp. Ambos representantes de la gran tradición de aquella ciencia ficción que nos invita a pensar en nuestra condición humana histórica y existencial.

  2. Súper de acuerdo César, Distrito 9 fue toda una revelación y junto a grandes títulos como Brazil de Terry Gilliam o la fundacional Metrópolis de Fritz Lang, nos hacen pensar y reflexionar sobre la condición humana en el presente real y concreto de hoy en día.

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