Noche de Bodas con un Nerd

Siempre había pensado que a la gente que le gustaba “Star Trek” era rara. ¿Cómo podían rayar con un personaje con las orejas puntiagudas y una nave espacial que parecía plato? Pero bueno, nunca tuve amigos que siguieran ese universo porque yo era una chica más pop, que le gustaba la música, lo último en videos y los conciertos de rigor a fines de los 80 y comienzos de los 90. Cliente habitual de la Feria del Disco y poster de Rick Springfield en la pieza. Esa era yo hasta el día en que el amor golpeó a mi puerta.

Conocí a un chico, lindo, tierno, todo un galán. De esos que les gusta a las mamás y en mi caso a las hermanas también… De a poco me fue conquistando y revelando un poco de su “lado B”. Le gustaba ver “Babylon 5”. Marcianos, estación espacial y gente con pelos parados, caras de lagartija y una señora que tenía el cráneo por fuera de la cabeza, pero que después se metió dentro de un huevo y salió con pelo. ¡Qué cosa más rara!

Y así pasaron algunas tardes de pololeo viendo las historias de esa estación espacial, aunque confieso que muchas veces me dormí. Por eso nunca supe cómo el capitán que era humano de repente se hizo marciano de esos con el cráneo por fuera.

Las tardes de pololeo siguieron y al igual que “Babylon 5”, la cosa terminó en casorio. Y allí estaba la chica pop vestida de princesa con un moño maravilloso que parecía nido de pajarito. Llegamos a la habitación del hotel, champagne y todas esas cosas cuando decido ir al baño para salir convertida en la flamante novia sexy. Parto por el babydoll blanco de rigor (obvio) y como el nido de pajaritos a las 4 de la mañana duele, desarmé el moño. ¡Horror! El pelo estaba a lo marciano de cualquier serie de ciencia ficción. Me acordé del embajador Londo Mollari cuando me vi en el espejo (sí, algo aprendí viendo la dichosa serie).

Después de solucionar el inconveniente del pelo con agua y un moño, la  novia sexy ya estaba lista para su noche inolvidable. Y allí estaba él, lindo como siempre,  en la cama… con el control remoto en la mano… la tele prendida… ¡viendo “Star Trek”! “Este capítulo no lo había visto”, fueron sus palabras. No lo podía creer, después de todo este tiempo recién me entero que era uno de ellos y que toda esa cosa de “Babylon 5” era sólo parte del entrenamiento para lo que vendría.

Estaba claro, me había convertido en la “Señora de Nerd”.

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