Mi top 10 en las mejores películas del siglo 21 de la BBC

Fui convocado hace unos meses por la BBC para dar mi opinión con las 10 mejores películas del siglo 21. Mi lista con mi versión de las 10 mejores producciones para el cine en estos primeros 16 años del siglo 21. El mail, que era un honor para mí, sin duda, me tomó por sorpresa y, repito, fue y es un honor ser llamado a dar tu opinión junto a otros 176 críticos del mundo entre los que se cuentan amigos y colegas como Samuel Castro, de Colombia, y Arturo Aguilar, de México.
Las listas, para mí, cambian día a día. Ayer Taxi Driver pudo ser mi top 1 de las mejores películas de la vida, hoy ese sitio lo puede ocupar Blade Runner y mañana quizás Mi Vecino Totoro. Las listas se mueven en mi cabeza dependiendo de muchas cosas, de estímulos particulares, de lecturas, de conversaciones, de memoria. De ver de nuevo la película en cuestión cuando pienso mucho en ella. Son muchas cosas a considerar.
Creo que la lista que le mandé a la BBC la cambié unas 10 veces antes de presionar “send”. Y en esos cambios se alteró bastante.
En general, de las 100 películas que forman parte de la lista general de la BBC con las 100 películas del siglo 21, y que pueden ver acá (http://www.bbc.com/culture/story/20160819-the-21st-centurys-100-greatest-films), muchas de ellas estuvieron en los borradores de mi lista y otras tantas otras están en mi lista final. Una lista arbitraria, personal y sobre todo debatible. Sofia Coppola y su Lost in Translation estuvo mucho tiempo en mi cabeza o In the Mood of Love, de Wong Kar-wai.
Pero me quedé con el listado final, que de seguro hubiera seguido mutando, cambiando dependiendo del día, hasta que no me quedó más que someterme al plazo final. ¿Y qué criterios usé?  Creo que toda mi lista se resume en la idea del cine como un artilugio fisgón en el laberinto de la mente: un laberinto con las caras del miedo, del apocalipsis y de una tragedia que puede ser un sueño de unos fantasmas contado al revés como la tercera cinta en mi lista: Mulholland Drive, de David Lynch, que fue la que se llevó el número uno del listado general.
Conversando con un amigo cinéfilo, quizás la mejor manera de comprender esta genialidad de David Lynch, que se mete de lleno con la alucinación del sueño de Hollywood, sea como el sueño de un fantasma contado al revés. Así puede leerse la trágica historia de una aspirante a actriz que entra en una zona oscura y con los códigos de las pesadillas en este clásico del director de “Corazón salvaje”.
Tanto Old-boy, de Park Chan-wook,que es mi número 1 personal de lo mejor del siglo 21, como Children of Men, de Alfonso Cuarón, mi número 2, son para mí películas que proyectan de manera perfecta esa idea del fin del mundo alojadas en las cabezas de sus protagonistas. El fin del sueño. El fin de todo. En Old-boy, es el fin de SU mundo, para su protagonista, alguien sometido a un castigo infernal que, después de décadas de presidio injusticado a manos de un opresor anónimo, le servirá para refundar un mundo nuevo y jamás imaginado. Y en Children of Men, el mexicano Alfonso Cuarón nos habla de lo que pasa cuando el mundo ya se ha acabado. Cuando prendes la luz y te das cuenta que es como Blade Runner pero de día, sin neón y sin la lluvia poética de la cinta de Ridley Scott.
Mi top 10 personal, o la mayoría de las películas en ese top 10 creo, son  películas que funcionan como un radar audiovisual en la cabeza de sus protagonistas en donde lo que más resuena es cómo, CÓMO, muestran los lugares donde se mueven, sufren, aman y, sobre todo, temen. Amé la manera en que Campanella cuenta el raconto del hombre de leyes que es Ricardo Darín sobre un pasado oscuro en la dictadura argentina y lo que vemos son sus recuerdos. Recuerdos de un mundo peor también son los que quiere borrar Jim Carrey en Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdo, cuando trata de eliminar su relación con Kate Winslet.
Amé NO, de Pablo Larraín, porque filmó la campaña del NO como si fuera un sueño y puso, como si fuera una instalación de arte, las imágenes originales y ochenteras de esa campaña con las imágenes actuales de sus protagonistas. Y así antes y presente, los dos momentos, chochando, filmados con la misma cámara U-Matic me produjeron un singular sentido. ¿Resultado? La alegría no llegó y el mensaje de esperanza y de cambio, en el presente, resuena brutalmente añejo, arrugado, cansado. Sin vitalidad.
Donnie Darko, esa genialidad de Richard Kelly, es otra manera de abordar la reconstrucción de la realidad a partir de un personaje con una actividad intensísima en su cabeza: Es una película que, como la cinta de Michel Gondry y como muchas de esta lista mía, rearman la realidad en una fábula prodigiosa, según cada autor responsable, con estilos y estéticas audiovisuales superiores. Y, como pasa en Donnie Darko, en este tipo de película que puse en la lista, creo, me quedo con las emociones del miedo, la desesperanza y la sensación del acabo de mundo inminente como experiencia básica en un menú que también comparten Red Social, de David Fincher, sin duda uno de los faros en este nuevo siglo de creadores, junto a Denis Villeneuve con su perfecta Sicario y toda la paranoia impuesta por ese pequeño genio llamado Damien Chazelle en Whiplash.
Para mí, el buen cine de este nuevo siglo habla de los fantasmas en que nos hemos convertido cuando no hemos sido capaces soñar nuevas utopías, como vemos de alguna manera que así pasa en Mulholland Drive. Habla del nihilismo que campea en títulos como Old-boy y Children of Men porque creo que así está el pulso de la real realidad. El desapego, el individualismo y el acto de alienarse y atrincherarse dentro de uno mismo, dentro de la cabeza de uno mismo, que es donde se libra la batalla final, es un tema que me apasiona y que, creo, es parte de la forma en que vivimos en este siglo 21: un siglo que era esperado con ansías por mi generación, esa que creció con ideas de un futuro esplendor y con la fecha límite mental de 2001, el año en que haríamos contacto… ¿con nosotros? ¿con alguien? y que ha llegado y ya la hemos visto pasar, hace mucho, sin las ilusiones ni esperanzas proyectadas antaño.
Mi lista, creo, según el día en que la hice, es una lista que refleja lo que siempre he pensado diferencia a una gran película de una película no más. Una película no más puede dejarte tarareando y feliz o impactado unos largos momentos. Pero una gran película, creo, destruye el mundo de la real realidad para recrearlo de nuevo en una absorbente realidad que está hecha del mismo material de los sueños. Una gran película borra la frontera que la une a lo que llamamos realidad y se convierte en una copia unica que imita como nadie la vida. Una gran película, creo, es un pequeño Apocalipsis que destruye y recrea todo en su interior, una y otra vez.
Ernesto Garratt – El Mercurio (Chile)
1. Oldboy (Park Chan-wook, 2003)
2. Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006)
3. Mulholland Drive (David Lynch, 2001)
4. The Secret in Their Eyes (Juan José Campanella, 2009)
5. Sicario (Denis Villeneuve, 2015)
6. No (Pablo Larraín, 2012)
7. Donnie Darko (Richard Kelly, 2001)
8. Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004)
9. The Social Network (David Fincher, 2010)
10. Whiplash (Damien Chazelle, 2014)

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