‘La ciudad que nos unió’: Una declaración de amor en una fantasía urbana

‘La ciudad que nos unió’ de la triple ganadora del Premio Hugo a mejor novela, N. K. Jemisin, es el primer libro de su nueva trilogía, y trata sobre el nacimiento de la ciudad de Nueva York a un nivel multiversal, y que en esta realidad —la nuestra—, es representada por un joven avatar. El chico, un pintor afroamericano, gay, sin hogar, que sobrevive, gracias a su astucia y a la caridad de un enigmático personaje que se hace llamar Sao Paulo. 

Sao Paulo, según él mismo cuenta, está en Nueva York para asistir el nacimiento de la ciudad. Una especie de comadrona, y a la vez, un avatar guía que informa al joven pintor y lo entrena para su futuro como un ente que, pronto dejará de ser un individuo, para convertirse en la sociedad neoyorquina, su cultura, historia e identidad.

A través de la sabiduría que imparte Sao Paulo, la autora nos presenta los conceptos básicos del imaginario de su novela: “Esta ciudad va a morir (…) si no aprendes las cosas que tengo que enseñarte, si no ayudas, llegará el momento y fracasarás(…) o quizá nazca muerta, se convierta en el cascaron de una ciudad que sobrevive para conservar la posibilidad de volver a nacer en un futuro a pesar de que su chispa vital se haya apagado (…) Eres el catalizador, o bien de la fuerza, o bien de la destrucción.”, le explica Sao Paulo al artista callejero.

Después de escuchar las lecciones que le da su albacea, el joven pintor siente la necesidad de dibujar con aerosol bocas abiertas en las paredes de los edificios neoyorquinos, porque percibe que la ciudad se sofoca y necesita ayudarla a respirar. Esta sensación de asfixia, el protagonista la comparte y la reconoce como propia. 

La primera parte de la historia, es una versión alterada del cuento ‘La ciudad que nos unió’, que N. K. Jemisin incluyó en la antología de relatos del mismo nombre, publicada al español por Pengüin Random House el año 2019.

Sin embargo la obra original cambia justo en el momento final, cuando el nuevo avatar finalmente se enfrenta al enemigo: un ser que aparece como una serie de abominaciones Lovecraftianas (la intransigencia de H. P. Lovecraft y su odio por Nueva York, es algo que la novela alude a cada momento), y que toma la forma de cada manifestación de racismo e intolerancia que alguna vez tuvo que enfrentar el protagonista como un hombre gay y afroamericano.

“¡Ha intentado quitarle el bolso!

«Zorra, no he hecho nada», pienso, pero es demasiado tarde. Otro de los turistas saca el teléfono para llamar al 911. Ahora todos los policías de la zona sacarán el arma nada más ver a un varón negro.”, relata el pintor cuando enfrenta uno de los ataques del enemigo. 

No es primera vez que N. K. Jemisin toma estos conceptos de la realidad, para criticar y recrear sus universos literarios, de hecho, en su trilogía ‘La Tierra Fragmentada‘, la opresión y el abuso, fundamentan sus denuncias, que son un fiel reflejo de su sensibilidad política.

“(…)Me preguntan muy a menudo de dónde saqué las ideas para la ‘Trilogía de la Tierra Fragmentada’. Creo que es muy obvio que provienen de la opresión estructural que forma parte de la historia de la humanidad, así como me hace sentir la historia actual de Estados Unidos (…)”, expresó Jemisin, en su discurso de aceptación del Premio Hugo 2018 en la categoría de mejor novela, por ‘El cielo de piedra‘ del sello Nova de Pengüin Random House.  

‘La ciudad que nos unió’, continúa con el joven pintor,  mal herido y en coma, que comienza a desvanecerse mientras la ciudad que acaba de personificar, actúa instintivamente para protegerlo de la amenaza, ocultándolo en las calles subterráneas de Nueva York.

“El avatar se derrumba y cae inmóvil en la madera dura del puente a pesar de los esfuerzos de Sao Paulo por sostenerlo. Ya la recién nacida ciudad de Nueva York se estremece en mitad de su triunfo”, describe, Jemisin.

Sao Paulo, presente en la batalla, se da cuenta que algo cambió con relación a otros nacimientos de ciudades. Un giro que presagia la ruina  de Nueva York, tal como pasó con la Atlántida, Pompeya, Sodoma y Gomorra, Tenochtitlán, Nueva Orleans y Puerto Príncipe.

En ese momento, y representando los corazones y el alma de sus respectivos distritos, Nueva York elige a sus avatares humanos, quienes refuerzan la premisa crucial de N. K. Jemisin en esta novela y que está relacionada con la pertenencia a la ciudad.

Los distritos del recién nacido

El primer avatar que se da a conocer en la trama, es Manny, el alma de Manhattan: un estudiante de etnia ambigua, que llega a la ciudad para estudiar ciencias políticas, pero que al bajarse del tren, olvida todos sus recuerdos incluso su nombre, pero tiene la sensación de que la violencia le resulta desconcertantemente fácil y su arma es el dinero.

“(…)Eres uno de esos tipos: inteligentes, encantador, bien vestido y con la frialdad suficiente como para estrangular a otra persona en un callejón si hubiera callejones en Manhattan” —comenta Brooklyn— “Das una patada y salen decenas de personas así debajo de las piedras en Wall Street o la zona del ayuntamiento. Aunque daba por hecho que serías más cruel. El tipo de persona que no se limita a las amenazas” concluye.

Brooklyn Thomason, —el avatar de Brooklyn— es una elegante abogada negra de mediana edad, concejal del distrito, que es seguida por un grupo de fanáticos desde los días en que era conocida como la rapera MC Free. Los poderes de Brooklyn vienen desde su sensibilidad artística, por lo tanto sus armas mortales contra el monstruo multidimensional son las rimas y las composiciones musicales.

El avatar de Queens, es una mujer india de 25 años llamada Padmini Prakash, estudia ingeniería financiera, carrera que odia; y trabaja para Wall Street, labor que también odia pero soporta para mantener su visa de trabajo. Padmini, defiende su ciudad a través de las ecuaciones matemáticas. Súper poder que recibe con gusto y orgullo.

El penúltimo avatar y uno de los más importantes para la unión de los distritos, es el Bronk; Bronca Siwanoy, es una artista Lenape —una de las quinientas naciones indígenas norteamericanas— de la tercera edad que dirige el Centro de Arte del Bronx. Bronca recuerda con alegría su participación en los disturbios de Stonewal, así como también sus carretes en las discotecas gays, imágenes en las que se centra constantemente para potenciar su arma secreta y alejar los tentáculos del enemigo.

A Bronca se le otorgó también, la memoria ancestral de la ciudad: “El Bronx tiene más historia”, explica ella. Este conocimiento adicional, la convierte en un avatar crucial para convencer a los demás distritos de reunirse, ya que se necesitan unos a otros para sobrevivir los ataques de la Mujer de Blanco, forma que toma el enemigo para manipular y atacar a los avatares. Conjuntamente, Bronca comprende la manera de manejar la realidad superpuesta y se la enseña a los demás.

Por último, el quinto distrito, Staten Islan; representada por una mujer blanca de 30 años, con ascendencia irlandesa llamada Aislyn Houlihan, una xenófoba que vive bajo el control de su padre; un hombre machista, racista y prejuicioso, que nunca la ha dejado salir de la Staten Islan para visitar la ciudad. Aislyn se excluye, y desecha por completo la posibilidad de responder el llamado de la ciudad para convertirse en el avatar de su distrito, complicando aún más la misión de los cinco.

Para despertar al sexto avatar dormido de toda la ciudad y vencer de una vez por todas al enemigo, los cinco distritos deben unirse. Sólo juntos pueden salvar Nueva York, dentro del mundo narrativo, al derrotar a la Mujer de Blanco; y en el espíritu del tiempo cultural o la realidad activa, situando la esencia de Nueva York más allá de la riqueza y la etnia. O sea, rompiendo las construcciones culturales viciadas.

‘La ciudad que nos unió’, es una fantasía urbana de múltiples capas. Como es común en las buenas obras de ciencia ficción, introduce la política y los cimientos culturales indeseados de una sociedad, con el objetivo de reproducir ideas y paralelismos que sirven para darle una veracidad única a la historia.

Jemisin es hábil para reinterpretar las leyes de la física cuántica —la teoría de la M y la teoría de cuerdas son esenciales en su imaginario—, y presentar conceptos como el racismo, la homofobia, la xenofobia como si fuesen personajes; ideas de carne y hueso —graciosos, irónicos, violentos, sarcásticos e inteligentes— que incitan a la acción, justamente, de otros conceptos materializados y representados en la magnífica ciudad de Nueva York.

Los detalles que comunican puntos políticos, están desplegados con una imaginación increíble. Sorprendente si es primera vez que lees a N. K. Jemisin. Sobre todo en los puntos de vista, que son proporcionales a las distintas perspectivas étnicas y culturales que existen en la ciudad. ‘La ciudad que nos unió‘ es una novela representativa y da acceso libre a todos, incluso aquellos que no gustan mucho de la fantasía o la ciencia ficción.

Recomendada con furia.

Ficha Técnica

Título original: The City We Became‘.
Autora: N. K. Jemisin.
Editorial: Sello Nova (Pengüin Random House 2020).
Precio de ref.: $ 18.790

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