Homenaje a Ilda Cádiz Ávila: Olvidada escritora de ciencia ficción chilena

Este miércoles 19 de agosto, a las siete de la tarde, el destacado escritor Luis Saavedra hará una charla gratuita vía zoom para rendir homenaje a Ilda Cádiz Ávila, olvidada pieza clave de la ciencia ficción chilena en su edad de oro. Para ser parte de esta interesante conversación, solo deben inscribirse vía mail hasta el mismo miércoles a la siguiente dirección: cathartes.ediciones@gmail.com

Luis Saavedra, escritor de larga y brillante trayectoria en el sci fi nacional, está a cargo de una exposición que nos servirá para conocer más de esta clave artista de la escena local.

—¿Quién era Ilda Cádiz Ávila? ¿Por qué es importante conocerla?

—Ilda Cádiz Ávila fue una escritora de literatura fantástica, parte de lo que se da en llamar la Edad de Oro de la ciencia ficción chilena, entre 1959 y 1975. Ella participó también activamente en la creación de una de las primeras asociaciones dedicadas a la ciencia ficción, el ‘Club de Ciencia Ficción de Chile’, en 1975. Sus libros, ‘La tierra dormida’ y ‘La casa junto al mar y otro cuentos’, reúnen su obra corta, en tanto que existe una novela histórica, ‘La pequeña Quintrala de Joaquín Toesca’, casi perdida para siempre en el incendio de su casa editorial. Su voz tiene muchos tonos para descubrir: aunque es una autora que toca temas que ahora nos parecerían clásicos como el espacio y los robots, su complejidad finalmente la convierte en prioridad para rescatarla para las generaciones que hoy en día leen literatura fantástica. Y no sólo fantástica. Pienso claramente en esa novela de destino tan infortunado, que recoge un increíble episodio de nuestra historia pequeña y que hoy, que está tan en boga la ficción con base histórica, encajaría perfectamente en cualquier estantería. Un texto que habla de la relación de un Joaquín Toesca con treinta años, que contrae nupcias con Manuela Fernández de Rebolledo Pando, de apenas diecisiete. Una relación que se volvió amarga y que tuvo hasta un episodio de envenamiento.

—¿Por qué hay tanto misterio en torno a su figura?

—Pienso que no es un misterio como tal, sino un desconocimiento de su voz dentro del género. Chile es un país en que su memoria siempre anda perdida y siempre se está reinventando desde las cenizas. De hecho, de no ser por el francés Remi-Maure, quien acuñó el término Edad de Oro de la ciencia ficción chilena, en 1982, para definir un período y un grupo de escritoras y escritores, quizás hubiéramos pasado por alto completamente todas estas obras. En los años posteriores, gente como Moisés Hassón Camhi y Roberto Pliscoff, siguieron hurgando en librerías de viejo a la caza de libros que parecen tocar el género. Hoy en día, Macarena Areco, académica de la Universidad Católica escribe ensayos sobre la memoria de la ciencia ficción en Chile. Y aún así, todavía no tenemos una cabal imagen de todo el espectro de autores que han habido. Esto porque el género fantástico es un unicornio; mucha de la producción en Chile se editó sin ningún tipo de etiqueta y nos podemos sorprender de que, no teníamos idea de que tal autora o autor tocaba temáticas fantásticas en su obra.

En el caso de Ilda Cádiz Ávila, aunque su obra está bien identificada, no fue de los autores de primera fila como Elena Aldunate o Hugo Correa, que siempre se mencionan. Su misma personalidad conspiró contra ello; de carácter abstraído, siempre prefirió dejar un lugar que otro ocupara. A diferencia de muchos escritores, estar bajo las candilejas nunca fue su iniciativa, sino narrar de una forma honesta y dejar que esa narrativa se ganara al lector.

—¿Por qué se hace necesario reivindicarla, a ella y a otras voces femeninas?

—Porque Ilda explora una diversidad de temáticas de una forma bien entusiasta y efectiva, desde su posición de escritora. No se amilana al escribir “como un hombre”; de hecho, apenas se da cuenta de su acto de rebeldía. Centenares de años de literatura escrita por hombres, porque podíamos, han llevado a pensar que la escritura de las mujeres se debe dejar en un compartimiento estanco, especializado. ¿Escribir de cierta manera lo hace automáticamente adquirir un género? ¿Acaso hablamos de literatura masculina?

Otro ejemplo, que creo importante, es que fue una de las primeras voces en introducir el humor como parte de su obra de ciencia ficción. El humor es un elemento tan caro a nuestra narrativa, somos un país de depresivos, y cuando hacemos un chiste, es bastante negro. En Ilda, específicamente en su relato ‘Bil tu’, este concepto es fresco y luminoso, muy en la línea de Isaac Asimov, uno de sus santos patronos. Y otro ejemplo, ahí tenemos el relato ‘La imagen’, un muy digno ejercicio cortazariano, que va por los caminos trazados de ‘Continuidad de los parques’. En su obra, nos encontraremos con momentos y rincones que te pillan de sorpresa, y te dejarán frágil o sorprendido, o ambas cosas.

Finalmente porque sí, porque nos merecemos saber quienes construyeron nuestro acervo ficcional desde los géneros narrativos y celebrarnos como lo hacen todos los otros pueblos alrededor del mundo. Así como está Ilda, también podemos encontrar las obras de Armando Menedín, cercana al Bradbury de ‘Crónicas Marcianas’, y Eduardo Barredo, escribiendo desde su exilio en Cuba.

—¿Nos recuerdas detalles de la charla?

—La charla es una ponencia que no intenta ser más que una introducción al contexto de la obra de Ilda. Con ello pago una inquietud que tuve desde la primera vez que la leí, hace mucho, mucho tiempo. Primero con su colección ‘La tierra dormida’, que está compuesta por relatos de anticipación de corte clásico, y luego con ‘La casa junto al mar y otros cuentos’, que recién hace un año pude conseguirla. Este último libro me reveló una escritora en plenitud de su oficio, a veces implacable, a veces nostálgica, pero siempre vital, siempre con muchas ganas de relatar.

La charla se realizará el día miércoles 19 de agosto, a las siete de la tarde, por Zoom. Este es un esfuerzo que hace la gente de ‘Cathartes Ediciones’, una pequeña pero pujante editorial en el extremo norte de nuestro país, que ha venido demostrando un amor intenso por las literaturas de nicho. Es una actividad gratuita y se aceptarán inscripciones hasta el medio día del miércoles, y esto es importante: en cathartes.ediciones@gmail.com. Espero que tengamos mucho quórum porque estaría muy feliz de poder compartir mi entusiasmo por esta escritora.

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