Guillermo del Toro y su amor por los monstruos

Con el estreno de “Titanes del Pacifico” (“Pacific Rim”) en nuestro país pudimos ver la fascinación que tiene su director, el mexicano Guillermo del Toro, por la fantasía y en especial por los monstruos. Un claro ejemplo de ello son los variados Kaijus o monstruos gigantes que destruyen distintas ciudades a través del mundo. Es por eso que en Nerd News queremos repasar la carrera de este realizador originario de Guadalajara.
Guillermo del Toro nació  el 9 de octubre de 1964. Desde adolescente comenzó a filmar y su primer contacto formal con el cine fue a los 18 años, cuando estudió efectos especiales y maquillaje bajo la tutela del artista de efectos visuales Dick Smith, quien realizó los efectos de maquillaje de películas como “El Exorcista”, “El Padrino” y “Amadeus”. Pasado el tiempo formó su propia compañía, Necropia, antes de poder ser el productor ejecutivo de su primera película a los 21 años.
“Cronos” o “La invención de Cronos” (1993), fue el primer filme que este mexicano amante de la fantasía dirigió. La opera prima de del Toro contaba la historia de un alquimista que en 1535 construye un extraordinario mecanismo encapsulado en un pequeño artefacto dorado en forma de escarabajo. El artefacto, diseñado para brindar vida eterna a su poseedor, sobrevive hasta 1997, cuando es descubierto por un anticuario de apellido Gris. Mientras éste revisa el dispositivo, de repente el mismo exuda unas pequeñas “piernas de araña” que le agarran fuertemente mientras una aguja le inyecta una solución no identificada en su piel.
En esta cinta trabaja junto a dos de sus actores preferidos y frecuentes colaboradores: el argentino Federico Luppi y el estadounidense Ron Perlman, quien aparecería más adelante en varias de sus producciones.
Después de ser bien recibida por la crítica por su estilo visual elegante y a la vez aterrador y creativo, llegaría su primer encuentro con Hollywood.
El estudio Miramax financió su segundo largometraje, “Mimic” (1997), cuya trama trata de una epidemia provocada en Nueva York por las cucarachas que enferma a los niños y cuyo único remedio para acabar con la plaga, es un insecto modificado genéticamente llamado Judas.
Mimic
La película no logró causar un gran impacto en la taquilla, pero sirvió de lección y aprendizaje para el mexicano sobre los diferentes problemas de filmar en Hollywood.
Tras su paso por el cine estadounidense, del Toro se traslada a España a filmar su siguiente filme. “El Espinazo del Diablo” (2001), una película ambientada en un orfanato acechado por un fantasma, en los años de la Guerra Civil española. Esta cinta fue producida por la productora de Almodóvar.
Tras su producción del 2001, Hollywood llamó nuevamente a su puerta, pero ahora su regreso a las grandes ligas sería nada menos que con “Blade II” (2002), la segunda adaptación al cine de las aventuras del vampírico personaje de Marvel Comics, interpretado por el actor Wesley Snipes. En esta ocasión, del Toro, un apasionado de los cómics, contó con una libertad mucho mayor a la hora de dirigir y trabajó al lado de la chilena Leonor Varela que tiene un rol secundario crucial.
Luego vendría “Hellboy”, un proyecto basado en el cómic del autor Mike Mignola sobre un demonio criado por un bondadoso científico y convertido en un defensor de la humanidad.  En el papel principal del Toro contaría con su actor fetiche, Ron Perlman.
La cinta se distinguió debido a sus impresionantes efectos visuales -mayormente tradicionales-, atmósfera y coloridos personajes. El filme fue un éxito y terminó de establecer a del Toro como un cineasta de influencia en la industria de Hollywood.
Es por eso que en su siguiente proyecto tomaría un mayor aire de grandeza y pondría a la crítica pendiente del buen trabajo del realizador.
Del Toro regresa a España para concretar lo que tenía en mente, un film de fantasía al mismo tiempo que una cruda mirada al pasado de la Guerra Civil española es reflejado en la cinta “El Laberinto del Fauno”.
La historia nos cuenta sobre una niña amante de los cuentos de hada, hijastra de un militar del régimen fascista de Francisco Franco, que se encuentra con una criatura mística que, convencida de que la niña es una princesa de un reino mágico, la hace recorrer una serie de peligrosas pruebas.
La realización fue un éxito de crítica y taquilla a nivel internacional, y llegó a estar nominada a seis premios Oscar -incluyendo el de Mejor Película de Habla No Inglesa-, ganando las estatuillas a la Mejor Dirección de Arte, Mejor Maquillaje y Mejor Fotografía, tras ocupar impresionantes combinaciones de efectos por computadora y maquillaje. También compitió en el Festival de Cannes por la Palma de Oro.
Siguiendo su amor por lo fantástico, el siguiente proyecto fue traer de vuelta al demonio amante de los puros, Hellboy, en la secuela “El Ejercito Dorado”.  Del Toro trabajo codo a codo con el creador del personaje Mike Mignola para realizar esta historia, que eso sí, no estaba inspirada en ninguna historia del cómics.
“Hellboy II: El Ejército Dorado” aumentó la escala de las escenas de acción y la espectacularidad de las criaturas mágicas que pueblan el mundo escondidos de los humanos, y de nuevo fue recibida con críticas favorables y éxito taquillero.

 

Luego del éxito cosechado por el demonio rojo, del Toro se propuso crear varios proyectos que tenía en carpeta, uno de ellos era la adaptación de “El Hobbit”, la novela que sirve como precuela de la trilogía “El Señor de los Anillos” que Peter Jackson había adaptado de manera exitosa a la pantalla grande. El director neozelandés contrató a del Toro para coescribir y dirigir.
Sin embargo, los problemas financieros del estudio Metro Goldwyn Mayer supusieron que la película fuera pospuesta una y otra vez, hasta el punto en que del Toro se vio obligado a renunciar al proyecto.
El mexicano no se quedó de brazos cruzados y volvió al estudio Universal con la intención de concretar otro de sus proyectos soñados: una adaptación de la novela “En las Montañas de la Locura” (“At the Mountains of Madness”), del legendario autor de ciencia ficción H.P. Lovecraft. Pero la realización, anunciada a mediados del 2010, no se concretó debido a que el estudio no pasaba por un buen momento comercial.
Pero el amante de lo fantástico encontró su siguiente proyecto, “Titanes del Pacífico” (“Pacific Rim”). Una historia que homenajea al anime -animación japonesa- y al cine clásico de monstruos gigantes, con una historia sobre criaturas gigantes de otra dimensión a las que la humanidad deberá hacer frente pilotando robots.
Aunque sabemos, por el sólo hecho de ver su trayectoria, que será difícil sacarlo de su fetichismo por las criaturas, del Toro, aún tiene en carpeta muchos proyectos.
Ya que no sólo espera poder encontrar la oportunidad de realizar “En las Montañas de la Locura” (“At the Mountains of Madness”), sino que también tiene programado dirigir el capítulo piloto de una serie televisiva basada en la trilogía vampírica literaria “The Strain”, escrita por él mismo y por Chuck Hogan.
Así que los fanáticos de este excelente director mexicano pueden estar tranquilos, tendremos más monstruos y del Toro para rato.

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