Francisco Casas sobre ‘Tengo Miedo Torero’: “Realmente es una gran película, pero al 100%”

Crédito: Sonia María Cunliffe.

El artista —parte del legendario colectivo ‘Las Yeguas del Apocalipsis’ junto a Pedro Lemebel–, comenta y analiza la película recién estrenada en Venecia sobre el homónimo libro de su compañero de tantas batallas artísticas y performances contra la dictadura. “La actuación de Alfredo Castro es extraordinaria”, comenta Pancho Casas sobre el protagonista de esta cinta,  que ha sido alabada de forma únanime por la crítica, y que podrá ser vista desde el 12 y 13 de septiembre, vía puntoticket. 

Francisco Casas está al otro lado de la pantalla de Zoom en su casa en Lima, Perú. Allí reside desde algunos años, trabajando desde la academia y siendo un aporte al acervo cultural latinoamericano. Cordial, saluda a la cámara, para analizar y comentar ‘Tengo Miedo Torero’, que debutará para el público, este 12 y 13 de septiembre, y que ha causado gran expectación.

Pancho’ Casas escucha ahora atento lo que le digo antes de comentar la película que hemos visto los dos, cada uno en su respectivo confinamiento: ‘Tengo Miedo Torero’ de Rodrigo Sepúlveda y basada en la novela homónina de quien fuera la otra parte del colectivo ‘Las Yeguas del Apocalipsis’, Pedro Lemebel.

Una vez hiciste una performance de las ‘Yeguas’ en la Escuela de Periodismo de la U de Chile, donde yo estudiaba al inicio de la democracia.

—¿Dónde fue eso?

—En la excalle Belgrado, donde antes funcionaba un cuartel de la DINA.

—Me acuerdo perfecto. Leímos con Pedro el Informe Rettig entero,la lista completa de todos los detenidos desaparecidos, antes el Presidente Patricio Alwyn había leído el Informe Rettig y había llamado por televisión entre lágrimas—hoy ya no le creemos—, a la reconciliación. Y nosotros dijimos “Ni cagando. Aquí no perdonamos ni olvidamos, sino que vamos a recordar a los demás y vamos a leer todos los nombres de todos los detenidos desaparecidos de este país con el Informe Rettig” mientras tomábamos una copa con tierra, y estaban todos los familiares de los detenidos desaparecidos.

—La primera pregunta ¿Apruebas la película, Pancho?

—Querido amigo, mira: Yo no sé si la palabra ‘Aprobar’ sea una palabra pertinente ¿Qué sería aprobar? Aprobar me suena como dar un veredicto o cuando te preguntan ¿Te gustó? Con las mismas palabras de Pedro (Lemebel) cuando él decía “Te puede gustar una coca-cola, te puede gustar un hot-dog”.  Considero que no es pertinente la pregunta, pero lo que sí pienso al respecto, creo que es un excelente material cinematográfico, que es una muy buena película y que indudablemente, va a transformarse en un referente único en la historia cinematográfica chilena. No hay otra película o referente con esta fuerza que involucra carga política, carga sentimental, familiares de detenidos desaparecidos, que se muestra en una secuencia donde están las madres y los familiares con las fotos. Y en todo sentido, la película es sin ninguna duda, y lo vuelvo a reiterar, es un precedente en la cinematografía pacata, homofóbica, transtarada chilena. Y eso me llenó de alegría. Porque es primera vez que aparece un personaje de la magnitud del personaje principal que tiene la película encarnado por el magistral Alfredo Castro. Entonces el personaje que se plantea a través de esta película, tiene que ver con la esencia de la narrativa de Pedro Lemebel. Eso te podría contestar como primera respuesta.

—En ese sentido ¿Me puedes desarrollar la idea de la narrativa de Pedro Lemebel? ¿Cómo la ves tú y cómo el filme lo dignifica y le rinde tributo?

El público de esta película, tiene que tener en cuenta que no es una película sobre Pedro Lemebel. Es una película basada en una novela de Pedro Lemebel, una novela a mi juicio, histórica, que se llama ‘Tengo Miedo Torero’ y que el trabajo de guion tomó toda la sensibilidad del alma de la novela y la puso en escena, a mi juicio, de manera magistral, principalmente en las actuaciones de Alfredo Castro y el torero. Dos grandes actores, dos grandes actuaciones con unos textos muy difíciles de decir sin que parezca telenovela mexicana. Logran hacer de la oralidad de la película, que además tiene que ver con la oralidad de la escritura de Pedro Lemebel, una trama fantástica en los buenos resultados.

Hay una idea que comentaba con la productora (Florencia) en algún minuto de que si la película me hablabade Pedro Lemebel como ser humano, como la persona que conocí, hay varios íconos que me llamaron la atención. Por ejemplo, que la casa donde vive ‘La loca del frente’ se parece mucho a una de las casas que Pedro tenía en barrio Bellavista cerca del Toro, cruzando el puente Purisima. Un lugar donde estuve muchas veces, y que al verla en la película,me trajo gran nostalgia. Y en cuanto a la narrativa de Lemebel lo que hace grande a Pedro, es que introduce en la literatura chilena un personaje que no existía: La Loca. Pero no solamente lo introduce como un personaje cabaretero o un personaje irrisorio, sino que como un personaje político. Le da vida a un cuerpo político y eso a mi me parece muy interesante.

De la persona al personaje

En este punto, Francisco Casas sitúa el filme ‘Tengo Miedo Torero’ en el repertorio de otras tres piezas cinematográficas con personajes similares en nuestra filmografía latinoamericana“Mis amigos escritores chilenos dicen que el otro referente es José Donoso. José Donoso creó el primer personaje homosexual, más bien travesti, de la literatura chilena y es la Manuela en ‘El lugar sin límites’.De alguna manera, Manuela es un personaje que es también politizado, porque ¿Qué quiere la Manuela? Que al pueblo de El Paso, en donde vive, llegue la luz eléctrica, para seguir haciendo su show en el prostíbulo. Ella construye la utopía, con la promesa falsa del patrón. La Manuela termina muy mal”, dice.

Casas, situado en su rol de profesor universitario en Lima, sigue con su espontánea clase,relacionando la valía de ‘Tengo Miedo Torero’ con piezas gays latinas previas. La otra es la película Cubana ‘Fresa y Chocolate’ basada en el cuento de Senel Paz, un film hecho para la consigna revolucionaria. En esta película el homosexual debe respetar al compañero revolucionario. ¿Y qué te está diciendo el régimen (cubano)? “Usted acá puede ser todo lo homosexual que quiera, pero al compañero no se le chupa la verga. Y si no le gusta, se va de la isla”.

Luego, el exintegrante de ‘Las Yeguas del Apocalipsis’ menciona un tercer título. ‘El beso de la mujer araña’, una cinta del brasileño-argentino Héctor Eduardo Babenco, que cuenta la relación de dos hombres encerrados en una prisión brasileña. En ella, Luis Molina (William Hurt), un homosexual acusado de corrupción de menores, comienza a relatarle películas de alto contenido romántico a su compañero, Valentín Arregui (Raúl Juliá); un revolucionario de izquierda, cerrado a los sentimientos. Cuando Molina, en una de sus sesiones, le narra el argumento de ‘Destino’, una cinta de propaganda Nazi, Arregui se indigna ya que la historia ensalza una ideología nefasta, no sólo para él sino para el mundo, sin embargo, Luis lo convence de no fijarse en ese punto, sino en el amor; en la historia de pasión, entre una cantante francesa que traiciona a la patria por amor a un soldado alemán de la SS.

Al respecto, Casas concluye: “a través de contarle películas y ficciones, lo envenena, lo debilita. Al final (Valentín) termina enamorado de él y la que termina muerta por amor es ella. (…) Pero estaque nos propone el guion de la película de ‘Tengo Miedo Torero’, es una loca que finalmente es inteligente, ávida. Es maravilloso el personaje. Y en ese sentido es maravilloso el personaje de la novela de Pedro”.

Crédito: Sebastián Utreras.

—Es un personaje que remece. De hecho fue un éxito inesperado en redes sociales cuando lanzaron el tráiler,fue un éxito, una comunicación inmediata y súper horizontal con seguidores no sólo de la literatura de Pedro, sino que de las personas que quieren nuevas historias, más conectadas con la realidad horizontal que tal vez necesita el país.

Aquí te reitero,esta no es una película sobre Pedro Lemebel, como pueda esperar la gente. Es una película basada en una novela de Pedro Lemebel y uno escribe el guión que quiere. Pero fijate así, contándole a la gente que ve esta entrevista, y agradeciendote a ti por la oportunidad de participar,yo con casi 30 años de mi vida soportando a ‘la loca’, hay tantos gestos en las actuaciones de Alfredo Castro que invocan a Pedro Lemebel, que va a ser súper difícil no confundirlos.

Imagínate que Pedro tenía un gesto en la boca —hace el gesto de estirar los labios a modo de beso sin roce— un tic, y que nosotros nos reíamos de ‘La yegua besucona’, un modismo. Y cuando Pedro hablaba cosas trascendentales como “Yo no tengo amigos, tengo amores”, ponía la boca de forma especial y la cara de una forma especial y Alfredo Castro lo hace perfecto y es como estar viendo al Pedro, como de teleserie dramática. Acuérdate el gusto que teníamos nosotros (‘Las yeguas del Apocalipsis’) por la Sarita Montiel, por los Cuplé. Había una loca que cantaba Cuplé, Jaime (Jaimina) y le decían ‘El último cumpleto’. “Ahí viene la ultima cumpleto”. Entonces, cómo ves esos pequeños escenarios de gente, yo creo que lo recrearon bastante bien porque he vivido ahí. O la casa donde está ambientada la película que es muy parecida a la casa de cruzando el puente purísima de la que hablábamos Pedro se la había comprado a una costurera, entonces le decíamos ‘La casa de la modista’.

Y casi me muero cuando veo un puente y casi la misma ventana de esa casa en la película…Hay una toma donde Alfredo Castro está bordando y es una costurera frente a esta ventana. Eso es Lemebel de todas maneras. Ya ni siquiera desde la ficción, hay algo del espíritu de él impregnado en esa metáfora.

Las Yeguas y la musicalidad de una vida

Desde 1988, Francisco Casas y Pedro Lemebel irrumpieron en la escena under chilena con performances en lanzamientos de libros y eventos de arte. Fueron estas muestras de protesta artística algo temido por organizadores de eventos, pero alabados por los seguidores de sus acciones culturales. De hecho, en el presente, Francisco Casas recuerda la primera vez que Pedro Lemebel leyó su ya clásico manuscrito de ‘Hablo por mi diferencia’:

“Estábamos juntos, que fue en el primer congreso del Partido Socialista en la Estación Mapocho y que anteriormente lo habíamos leído en el congreso del Partido Comunista en el Estadio Santa Laura. Entonces, Pedro con el micrófono abierto lee el manuscrito y la Estación Mapocho entera se quedó en silencio. Fue un silencio brutal. Miles de cámaras tomándole fotos a él. Y sabes que no existe, hasta el día de hoy, ninguna fotografía porque requisaron cada foto y este escenario ocurrió dos veces. Y la primera vez que ocurrió, como decir “¿Por qué le sacaron fotografías a estos homosexuales disidentes?”, como si fuese el coronavirus de la época, fue para la proclamación de Patricio Aylwin como candidato a presidente en el Teatro Cariola. ¿Tú sabes que existe una sola foto?  Esa foto era de un periodista de Apsi, la recuperamos casi diez años después que alguien la mandó por un correo anónimo en sobre”.

—Sobre la música presente en la película, me da la idea que, las letras de las canciones se confunden con las letras de la vida a la hora de hacer esta historia.

—Eran todas las canciones que escuchaba Pedro Lemebel. Le faltó la canción de la Jeanette ‘Corazón de poeta’ que le encantaba y las canciones que escuchábamos y seguíamos escuchando en esa época y no sé porque en un momento nos dio con lo peruano. Escuchábamos a Lucha Reyes, una canción de Mayol, la peruana maravillosa. A mí me asombró que pusieron a Paquita la del Barrio. Me acuerdo que una vez fui a ver a Paquita la del Barrio en México. A Chavela Vargas. Recuerda que Pedro estuvo con Chavela Vargas haciendo música que escuchábamos en esa época. La sigo escuchando hasta el día de hoy. Y está el libro maravilloso de Pedro llamado ‘Cancionero’.

—Así es ¿Y cómo era esa relación con la música? Era orgánica ¿No? Era muy natural y algo que hemos perdido en estos tiempos…

—Yo le llamo ‘Música de cocina’, porque teníamos ese gusto popular. Pedro, tú ya sabes, venimos de clases muy populares. Yo soy hijo de obrero y Pedro también. Entonces de alguna manera heredamos esos gustos de los padres, era lo que se escuchaba en nuestras casas, la música ranchera, la música mexicana y hubo un gusto. Me acuerdo que con Carmen Berenger (Poeta) éramos amigos y  solíamos escuchar siempre estas canciones y la música la bailábamos. Era claro el gusto y es un gozo que aún se conserve este gusto musical. 

—¿Cómo ves a Chile en tu estadía en Lima? ¿Estas pendiente de lo que pasa en Chile en alguna medida? ¿Tienes alguna opinión de lo que pasa acá, con todo esto del estallido social y el próximo plebiscito?

—Uno no puede no estar pendiente de las noticias de Chile, porque acá en Lima sale en la televisión a cada rato. Imagínate tú que toda Lima estuvo riéndose del desafortunado comentario del presidente donde le da órdenes al coronavirus para que se vaya. Pero antes de contestarte sobre la revuelta quiero hablar sobre el trabajo de Pedro, esos espacios culturales que fueron negados.Cómo murió sin recibir el Premio Nacional de Literatura… Cómo la última performance de Pedro Lemebel fue una barricada de fuego frente al Museo de Arte Contemporáneo. Y esa performance se llama ‘Arder’ ¿Quién iba a pensar que Chile entero iba a arder por todos sus costados? ¿Qué se iban a tomar el corazón de Santiago entero en una gigantesca barricada y lo iban hacer explotar? Pero esta vez, no por los derechos que podían exigir algunos pocos, sino que con los derechos de las mujeres, con los derechos de los trabajadores, de los estudiantes, con las disidencias sexuales y bonito acuñando la frase de la novela y de la película cuando le dicen “Cuando haya una revolución que nos incluya a las locas, me avisa”. Y el estallido social en Chile, que no se si llamarlo ‘Estallido’. Estallido es una palabra ya demasiado violenta para la violencia.

Yo le pondría un ‘Devenir’, pero esta cosa que ocurre ahí, me hizo mucho sentido con la performance de Pedro Lemebel y con la película. Osea, esta vez vamos todas las disidencias juntas y eso hizo que este movimiento fuera tan, o que siga siendo, tan importante. Yo espero que se reactive en algún momento, que no hay que retroceder ni un segundo hasta modificar o cambiar las cosas.

—Lo último.‘Tengo Miedo Torero’ posee un nivel de producción impresionante. Es de lo más importante, el lugar que te puede evocar una película. Y a mí, esa película me evocó lugares.Completamente.

—‘Tengo Miedo Torero’ me evocó lugares. Desde la casa de Pedro hasta la calle del Barrio Brasil y todas las terremoteadas, recuerda que yo estudiaba Literatura en la Arcis.

Entonces eran mis barrios, mis casas, mis callejones, en los lugares donde uno más bien transitaba y se movía. Y eso a mi me pareció. Realmente es una gran película, pero al 100%.

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