Festival de Berlín: Cine en la ciudad de los osos

Los libros de historia dicen que el último oso pardo que se acercó a la capital de Alemania fue acribillado hace 280 años en Stettin, a 142 kilómetros al noreste, en un territorio que actualmente pertenece a Polonia. Entre el 1741 de Federico ‘El Grande‘ y el 2021 de Angela Merkel, los grandes cuadrúpedos se extinguieron de Alemania y hoy resulta una paradoja que los cafés, bares y calles de Berlín tengan que suplir su ausencia con cientos de imágenes del noble animal que además es su símbolo.

El oso es también, por supuesto, el premio mayor del Festival de Cine de Berlín y existe en dos variedades: oro y plata.  Durante esta semana se está desarrollando la versión número 71 de uno de los grandes encuentros fílmicos europeos (junto a Cannes y Venecia) y las películas se exhiben de manera online para la prensa acreditada. En junio el plan es mostrarlas a todo público en las salas de la ciudad y apostando porque la pandemia haya aflojado.

Hay 63 películas en total y 15 de ellas son de la Competencia Oficial. También hay largometrajes estadounidenses de mayor producción, aunque fuera de competencia, entre ellos ‘French Exit’’ cinta de Azazel Jacobs, con Michelle Pfeiffer; ‘The Mauritanian’, filme de Kevin Macdonald por el que Jodie Foster ganó el Globo de Oro a Mejor actriz secundaria; o ‘Tina’, documental de Dan Lindsay y T.J. Martin sobre la referencial e ineludible Tina Turner. El miércoles 3 se dio además, dentro de la competencia, la esperada ‘Petite Maman’, obra de la directora francesa Céline Sciamma, que hace dos años nos entregó la magnífica ‘Retrato de Una Mujer en Llamas’.

Entre las películas que debutaron este lunes están ‘Introduction’ del consagrado realizador coreano Hong Sang-soo y ‘I’m Your Man’, de la directora y actriz Maria Schrader. No pueden ser más opuestas una de otra. Mientras el filme de Hong se desliza a grandes rasgos en aquel delicado territorio de las relaciones entre padres e hijos, la película de Schrader es un drama bastante convencional sobre un androide y su “dueña”.

Acostumbrado a trabajar con los mismos actores de siempre y más o menos donde lo pille la vida, Hong Sang-soo tiene debilidad por el blanco y negro, por los juegos de tiempo en sus historias y por personajes que no dan un centavo por la razón y más bien creen en el instinto. Son películas casi intuitivas, muchas veces de apenas 60 minutos (esta dura 66), donde parece que no pasara nada, pero finalmente sucede todo.

Es eso que se llama un gusto adquirido, pero quien se contagia del virus Hong puede estar seguro que al menos morirá con las botas puestas, feliz de haber entrado a este mundo gobernado por la melancolía, el frío, el mar, los cigarrillos y el soju, la bebida nacional coreana. En ‘Introduction’ asistimos a las viñetas de los jóvenes Young-ho (Shin Seok-ho) y Ju-won (Park Mi-so) en diferentes momentos de sus vidas, primero cuando son una pareja más o menos plena y luego cuando ya todo es recuerdo.

El realizador intercala estas historias con las relaciones que ambos mantienen con sus padres: mientras Young-ho vaga en el desierto de la indecisión profesional y es persuadido por un conocido de su madre para que no abandone la carrera teatral, Ju-won es acompañada por su madre al departamento de una conocida que la alojará en Berlín (el director filmó las escenas el año pasado mientras presentaba en este mismo festival su película ‘The Woman Who Ran‘).

No pasa mucho más de eso y una vez más una película de Hong Sang-soo parece ser el capítulo de una larga novela. Quienes no gustan de su cine le critican que todo parezca tan al azar en términos de producción y que “siempre cuente la misma historia”, pero los que estamos infectados de su bicho lo vemos de otra forma: creemos que su naturalismo es cosa de genios y que “la historia de siempre” es una de la que no nos queremos olvidar.

‘I’m Your Man‘ (que en alemán es ‘Ich Bein Mensch’) es una confección que podría haber sido un episodio ameno de la serie ‘Black Mirror’, pero que se extiende más allá de lo aconsejable. La película es dirigida por Maria Schrader, quien realizó ‘Stefan Zweig: Adiós a Europa‘ (sobre el malogrado escritor austríaco) y el año pasado alcanzó masividad al ganar un Emmy por la serie Unorthodox’.

De igual forma que aquella producción de Netflix, acá estamos otra vez en Berlín, aunque en un futuro no muy lejano. Básicamente la ciudad luce igual que hoy, pero hay un avance tecnológico ad portas que enreda la vida de la dedicada y solitaria Alma (Maren Eggert), una arqueóloga del Museo del Pérgamo que se dedica a descifrar escritura cuneiforme.

Casi como parte de un favor para uno de los directivos del museo acepta ser parte de un experimento que consiste en convivir durante tres meses con un avanzado prototipo de robot que luce y habla como humano. El androide en cuestión es Tom (Dan Stevens) y es útil como un computador, hacendoso como una aspiradora y romántico como un mal galán de Hollywood. La esquiva Alma difícilmente soporta los prefabricados buenos modales del amable Tom, pero en algún momento y por razones insondables comenzará a verlo con otros ojos.

A esas alturas ‘I’m Your Man‘ ya comienza a ceder terreno a los giros esperables de un guion que en su primera parte mantuvo humor y dignidad, pero que pierde el combustible creativo en la mitad del trayecto.

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