‘Esta mierda me supera’: Angustia (súper) natural de la adolescencia

Por Mariana Poblete Cortés.

Cuando Stephen King empezó a escribir su novela ‘Carrie’, nunca pensó el impacto que está tendría en la cultura popular. Se ve como una historia simple: una chica que es abusada por su madre, acosada por sus compañeros de colegio y humillada por el hecho de ser distinta.

Pero Carrie no es cualquier adolescente. Sus habilidades de telequinesis son un reflejo de sus emociones que no ha podido sacar. De la rabia y la pena. Y cuando sus compañeritos intentan burlarse de ella en el baile, arrojando sangre de cerdo mientras está en el escenario, ella desata una masacre en la escuela. Ya no es una niña indefensa.

La manera de ‘Carrie’ pudo quedarse en la memoria colectiva, especialmente luego de la versión cinematográfica realizada por Brian de Palma en 1976, es increíble y no envejece en el tiempo, dejando un legado que ‘Esta mierda me supera’ de Netflix recupera para un nuevo público.  

Ligeramente basada en la novela gráfica del mismo nombre por Charles Forsman, ‘Esta mierda me supera,’ trata sobre Sydney Novak (Sophia Lillis), una adolescente que está enfrentado los desafíos de la adolescencia y del reciente suicidio de su padre.

La vida de Sydney está en un punto sin retorno: Se da cuenta que está enamorada de su mejor amiga Dina (Sofia Bryant), quien es novia de un deportista abusivo llamado Bradley, la relación con su madre está prácticamente quebrada, su escape es juntarse con su vecino Stanley (Wyatt Oleff) a fumar marihuana y sus poderes telequinéticos empiezan a manifestarse en momentos de tensión.

Hay que decir que frente a una historia que ha sido reciclada una y otra vez para el público “adulto joven”, ‘Esta mierda me supera’ es capaz de poner una versión más fresca y oscura de este tipo de relatos, siendo un poco más liviana que su versión original, pero sin quitar temas fuertes como la salud mental y el suicidio.

En esta misma línea, hay que recalcar la brillante dirección que hizo Jonathan Entwistle (‘The End of the Fu***ing World’) y la producción de Shawn Levy (‘Stranger Things’), quienes supieron darle al material original un pequeño giro y agregar algunas referencias ‘Carrie’ de 1976 y un pequeño guiño a ‘Donnie Darko’. Algo que se agradece por montón.

También hay que destacar la increíble actuación de Lillis, quien es capaz de mostrar con una gran naturalidad todos los altibajos de Sydney. De hecho, su interpretación recuerda mucho a Sissy Spacek en la ya denominada ‘Carrie’, pero con un toque de Alyssa de ‘The End of the Fu***ing World’.

Además, es simpático ver a Lills y Oleff de nuevo en algo juntos, no solamente porque recuerda a sus actuaciones en la saga de ‘Eso’, sino porque ambos tienen una gran química y su relación en la serie se hace más creíble.

Finalmente, ‘Esta mierda me supera’ es un gran retorno a las historias sobrenaturales de adolescentes, que no se hunde en los clichés románticos que abundan en el género y que trata de no usar estas mismas formulas, ya conocidas anteriormente.

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