Entrevista a Alberto Rojas: “Podría escribir diez novelas ambientadas en Kalomaar”

La fantasía épica es un género que ofrece innumerables posibilidades, sin importar el formato. Puede ser un videojuego, una película, una novela gráfica o una serie de televisión. Yo elegí la literatura porque es donde me siento más cómodo. Y personalmente me interesa plasmar el mundo fantástico que inventé, que se llama Kalomaar, en libros que  despierten en los lectores de todas las edades el entusiasmo por ser parte de una aventura en estado puro. Y ‘El Medallón del Sol Negro’ es un muy ejemplo de eso”.
Así es como el periodista y escritor Alberto Rojas Moscoso define su motivación para seguir explorando el universo que estrenó en 1995 con la novela “La Lanza Rota”. Un libro que fue reeditado con gran éxito en una “versión extendida” en 2007 y que dio paso a una segunda entrega: “La Hermandad del Viento”, en 2009. Ahora, con “El Medallón del Sol Negro” ―que será presentada oficialmente el domingo 2 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de la Estación Mapocho―, Rojas vuelve a sus raíces literarias.

-Esta es tu tercera novela ambientada en el mundo fantástico de Kalomaar. ¿En qué se diferencia de las dos anteriores?
-La principal diferencia es que “El Medallón del Sol Negro” no es una continuación de mis dos primeras novelas, sino que inicia una nueva saga. Técnicamente es una precuela, porque se ambienta unos cuatro o cinco años antes de los acontecimientos narrados en “La Lanza Rota”. Y al mismo tiempo se trata de un spin-off, porque su protagonista, la pirata Tramey, era un personaje secundario de “La Hermandad del Viento”. Pero todas están ambientadas en el mismo universo de Kalomaar.
-¿Por qué decidiste comenzar una nueva saga en vez de retomar la que ya habías iniciado?
-Primero, porque varios lectores de “La Hermandad del Viento” me dijeron que les había gustado mucho el personaje de Tramey, lo que me llamó bastante la atención. Es un personaje femenino muy interesante y en los últimos años fui pensando la manera de darle una aventura propia. Así nació “El Medallón del Sol Negro”. Y segundo, porque tanto “La Lanza Rota” como “La Hermandad del Viento” son novelas que si bien comparten a los personajes protagónicos, narran aventuras separadas. El final del primer libro no continúa al comienzo del segundo, de modo que existe la libertad de volver a esa saga en otro momento. De hecho, mi tercer libro, “La Sombra de Fuego”, es una novela del género steampunk protagonizada por el teniente Bello; nada más alejado de Kalomaar. Además, cuando se publicaron los dos primeros libros, se habló de una trilogía. Pero con los años he pensado que bien podría ser una tetralogía y eso toma un poco más de tiempo.
-Cuéntanos un poco de la trama de “El Medallón…”.
-La pirata Tramey, que es capitana del barco “Tormenta de Fuego”, además de dedicarse a la piratería, también suele ofrecer su espada a quien pueda pagar el precio correcto. Es muy valiente, pero también algo temperamental e impulsiva. Y cuando le ofrecen pagarle una fortuna por robar un misterioso medallón, comenzará un viaje que la llevará de cabeza a una aventura llena de peligros y misterios, pero que también le permitirá conocer hombres y mujeres que serán clave en lo que ocurra con ese medallón.
-¿Qué público tenías en mente cuando la escribiste?
-Un público juvenil, sin duda, pero “El Medallón…” es una novela para todo público, sin importar ni su edad, género ni nacionalidad.
-La portada de tu nuevo libro es muy impresionante y atractiva. ¿Quién la diseñó?
-Su nombre es Pablo Santander, un ilustrador chileno de gran talento, que ha trabajado muchos años en novelas gráficas para el mercado europeo. Es un lujo que él haya estado a cargo de la portada, la contraportada y el mapa del interior.
-¿Qué autores sientes que te han influenciado en este género?
-Varios, pero básicamente dos: el estadounidense Robert E. Howard, el autor de las novelas protagonizadas por Conan, y el británico Michael Moorcock, creador del personaje de Elric de Melniboné. Obviamente hay más autores, pero siento que fue la obra de ellos dos la que me impulsó a escribir mis propias obras. Conocí muy tarde a Tolkien y a Lewis.
-Dejando un poco de lado la fantasía, ¿te interesa también la ciencia ficción?
-Por supuesto. Mis primeras lecturas fueron de ciencia ficción con autores que hoy ya serían considerados más bien clásicos, como Isaac Asimov, Ray Bradbury, Frank Herbert, Robert Heinlein o Wilson Tucker. Y en términos más modernos, Kim Stanley Robinson, David Brin, Robert Sawyer y Kim Newman.
-¿Y a qué edad comenzaste a escribir?
-Como a los 12 o 14 años. Empecé escribiendo cuentos de ciencia ficción en las hojas sobrantes de mis cuadernos de colegio. Luego mis padres me prestaron la máquina de escribir familiar, donde me lancé con todo: batallas espaciales, viajes en el tiempo, algunos intentos de relatos de terror… Hasta hoy conservo esos cuentos escritos a mano y cada cierto tiempo los vuelvo a leer.
-¿Cuáles son tus próximos proyectos?
-En este momento estoy terminando un libro de cuentos, algo que tenía pendiente hace ya varios años. En él quiero reunir varios de mis cuentos publicados junto con otros nuevos. En todo caso, la mayoría van a ser relatos inéditos. Luego, voy a comenzar a escribir la continuación de “El Medallón del Sol Negro”. Volveremos a ver a Tramey, Dak-Tor, Num y al resto de la tripulación del “Tormenta de Fuego” junto a nuevos personajes. Sera una gran aventura.
-¿Y pretendes seguir explorando el mundo de Kalomaar en muchos otros libros?
-Por supuesto. Si me preguntas, yo me imagino a Kalomaar del tamaño de Júpiter. Y eso es muy grande. De modo que todavía quedan muchos mares y continentes que explorar. Creo que podría escribir diez novelas más ambientadas en Kalomaar.

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