‘El llamado salvaje’: Hacia la ruta del instinto

Por Mariana Poblete Cortés. 

Hace algún tiempo atrás, mientras observaba a mi perro, me pregunté cómo era posible que un pequeño Shih-Tzu pudiera descender de un lobo. Tiene patitas peludas y ojos grandes de peluche, pero aún conserva ciertas características de sus ancestros: su gusto por la carne, por correr, por soltarse de su correa.

Ahí me di cuenta de algo fantástico. Por extraño que se lea, mi perro tiene el instinto necesario para sobrevivir por sí solo. Que somos muy parecidos y que podemos aprender del otro. Este entendimiento hace que la película ‘El llamado salvaje’ de 20 Century Pictures sea tan reconfortante.

Basado en uno de los libros más conocidos del escritor Jack London, ‘El llamado salvaje’, cuenta la historia de Buck (Terry Notary vía motion capture), un perro consentido que vive en California a fines del siglo 19 y que es secuestrado para ser vendido como perro de trabajo en las frías tierras del Yukón.

El perro empieza un largo camino y su vida se entrelaza con los de sus amos. Los primeros, Perrault y Francoise (Omar Sy y Cara Gee respectivamente),cruzan miles de kilómetros para entregar cartas a tiempo. Los segundos (Karen Gillian, Dan Stevens y Colin Woodell), un grupo de engreídos obsesionados por encontrar oro en la zona y finalmente el solitario Jack Thornton (Harrison Ford), un hombre quebrado y solitario que encuentra en Buck un igual.

Para lo que leyeron el libro y tenían miedo que esta adaptación podía arruinar la magia de la historia original, les cuento que no tienen que asustarse. Existen algunos cambios mayores para hacerlo más amigable para las familias y los nuevos tiempos, pero esta adaptación conserva el corazón y la aventura de la novela de London.

Con eso, la dirección y guión están perfectamente a la par. Ambos reflejan muy bien el viaje de nuestro peludo protagonista y es aún más impresionante que su director Chris Sanders (quien ha trabajado en animación durante toda su carrera) pasó sin ningún problema al live-action, algo que sus colegas como Charlie Bean no pudieron hacer bien.

Además, hay que recalcar que las actuaciones están muy buenas, especialmente la de Harrison Ford, quien es capaz de darle a Thornton la profundidad que tiene el personaje en el libro: Un hombre de la naturaleza que se oculta de la sociedad para mitigar el dolor, pero que descubre en Buck una nueva oportunidad.

Sin embargo, existe un problema con el excesivo uso del CGI en la película. Se podría hacer el argumento que se utilizó un actor en motion capture por temas de ética animal, pero algunas veces que nuestro protagonista, en especial en el principio, parece no estar del todo ahí.

Afortunadamente, el CGI mejora muchísimo al paso del metraje, pero uno podría cuestionarse porque la película no fue animada al cien por ciento o porqué, considerando que toda la acción se desarrolla en Alaska, todos los sets fueron generados por computadora.

Sinceramente, creo que es una de las mejores películas familiares que he visto en el último tiempo. No subestima a sus espectadores más jóvenes y le da a una novela clásica una nueva vida. Quizás pase desapercibida, pero si tienen oportunidad de verla, les cuento que será una aventura que van a disfrutar.

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