‘Donkey King’: Un sátira a medias

Por Mariana Poblete Cortés.

Empiezo esta reseña clarificando algo: soy una persona que cree en la democracia, está a favor de una nueva constitución para Chile, de la convención constituyente y siente que la mayor parte de los políticos solo vela por sus intereses personales.

Con eso, pienso que el cine es capaz de dar grandes mensajes que nos pueden inspirar, dar nuevas perspectivas y hacernos pensar. Pero hay veces que su mensaje puede ser empañado por falta de cuidado o fallas técnicas y ‘Donkey King’ es uno de esos casos.

‘Donkey King’ es una película pakistaní dirigida por Aziz Jindani y que trata sobre Mangú, un simple burro que sueña con ser millonario. A su vez, el rey de Azad Nagar, un león llamado, Badshah Khan piensa que su hijo y heredero al trono no es una figura muy querida por el pueblo y por sugerencia de su consejera, la zorra Miss Fitna, convoca a elecciones.

De manera inesperada, Mangú se convierte en el candidato favorito del pueblo de Azad Nagar, siendo una esperanza para los oprimidos mientras que compite contra el príncipe que está más interesado en su imagen que en los otros. Sin embargo, Mangú es parte de una conspiración hecha por Fitna para entregarle el poder a alguien más y tendrá que darse cuenta antes que sea demasiado tarde.

Aquí se pueden hablar de muchas cosas. Se puede rescatar de que el mensaje que entrega la película está clarísimo. Existe una ácida crítica hace la corrupción de las elecciones, a la prensa que se colude con el poder, a la intervención extranjera en países tercermundistas y a la desconexión de los líderes con su gente.

Pero al mismo tiempo, el filme tiene una animación que, aunque entendible por el bajo presupuesto, tiene errores básicos como que un animal con pezuñas puede sostener una percha sin problema, personajes que se repiten en un mismo cuadro o letreros escritos en Comic Sans.

También existe un problema importante con respecto al guión, desde un tercer acto que comprime toda la acción que debió pasar anteriormente hasta con rupturas de cuarta pared a propósito de nada. De hecho, hay veces que los personajes se teletransportan de un punto a otro sin mucha lógica o la exposición de información es muy poco sutil.

Además, considerando la barrera cultural que existe entre la cultura pakistaní y la chilena, hay escenas que simplemente pierden su magia por ser presentadas en contextos diferentes. Como los números musicales, que al ser doblados al español por actores que no cantan, resulta ser una experiencia dolorosa para los oídos.

Por lo que me pregunto, ¿a quién va dirigida la película? Porque si es para los niños, quizás ellos se aburran o se asusten con algunas escenas bastante fuertes. No sé si sería para adultos ya que se cuestionan todos los errores estructurales o considerar la historia infantil y dudo que sea buena para consumir irónicamente, ya que no tiene la cualidad de “es tan malo que es bueno”, como sí la tiene ‘Cats’.

Cuando se trata de sátira política en el cine, lo que pido es que tanto el mensaje como la manera en que se construye, sea coherente y pueda aprovechar la cantidad de oportunidades que otorga este medio.

No pido una obra maestra como ‘Parasite’ o ‘Sorry to bother you’. Pero si los creadores de ‘Donkey King’ quieren que su obra sea recordada, tendrán que ingeniárselas más. Yo por lo menos, prefiero volver a ver ‘Vampiros en la Habana’.

 

 

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