Del Corto al Largometraje: El ciclo vital del Festival de Sundance

Muchas y muchos realizadores que presentaron primeras películas en esta edición de Sundance, como la chilena Francisca Alegría, antes fueron “hijos del festival”: ya habían sido premiados o reconocidos por sus seminales cortometrajes. Así funciona el ciclo virtuoso del certamen que defiende, con uñas y garras, la fuerza creativa del cine “indie”.

Por Patricia Guerrero, crítica de cine y guionista colombiana

“La vaca cantó una canción hacia el futuro”, de Francisca Alegría.

“Si no has visto los cortos no has ido a Sundance”, me dijo Abiram Brizuela durante enero de 2022, director de la comunidad artística de Sundance. Y siguiendo su consejo, corrí a ver esas pequeñas joyas del séptimo arte, presagios casi seguros de una prometedora carrera cinematográfica. Tal como ha sido el caso de la chilena Francisca Alegría, directora que compitió en dicha categoría con “Y todo el cielo cupo en el ojo de la vaca muerta” (2017). También ha sido el caso de Mariama Dallo, quien compitió conHair Wolf” (2018)y también ha sido el caso deCarey Williams, con“Emergency” (2017). Cintas merecedoras, y con mucha razón, del gran premio del jurado a mejor cortometraje y que abrieron las puertas a sus directores que debutaron en Sundance 2022 con sus primeros largometrajes.

De esta manera Sundance se confirma como una de las plataformas mas importantes de promoción del cine independiente que impulsa la carrera de jóvenes, desconocidos pero talentosos cineastas: se trata de un grupo de artistas que a su vez generan propuestas diferentes con ganas de trascender y llamar la atención de la industria y ciertamente en ocasiones terminan por ser mejores que los grandes estrenos comerciales.

Trailer de “If I Go Will They Miss Me”.

Este año, el premio a mejor cortometraje ficción estadounidense se lo llevó la emotiva “If I Go Will They Miss Me” (2022), de Walter Thompson-Hernandez, que cuenta la historia de un niño afroamericano que, obsesionado con el mito griego de Pegaso, cree ver hombres-aeroplanos despegando de las calles de su barrio. Lo que le lleva a imaginar, mirando los aviones comerciales que pasan por encima del bloque de edificios donde vive, que su vida sería diferente si él también pudiera volar hacia otro lugar.

Una película que usa sus 15 minutos de metraje de forma muy eficaz, con imágenes   muy poéticas, para hablar de las pocas posibilidades de disfrutar de una vida de calidad si creces en los llamados Project, de Estados Unidos.

El mismo premio, pero ficción internacional, recayó en “Warsha” (2022)de la directora libanesa Dania Bdeir, que nos cuenta como un migrante sirio que trabaja como gruista en Beirut se ofrece como voluntario para cubrir un turno en una de las grúas más peligrosas, donde paradójicamente encuentra su libertad.Una cinta que contrasta las duras condiciones de subsistencia los sirios desplazados por la guerra, con la fantasía de su protagonista quien se ve a sí mismo, mientras trabaja, como una bailarín queer.

Dos películas que sitúan su historia en contextos diferentes y en momentos de la vida diferentes, pero que nos tocan la fibra a través de sus personajes principales quienes comparten un objetivo común: escapar a toda costa de la realidad en la que viven.

No cabe duda de que la oferta de cortometrajes de Sundance es un semillero de futuros grande artistas. Y aunque no los pude ver todos, tras ver mas de una decena de ellos, los mejores, pude decir que si estuve en Sundance.

Ahora nos queda seguir de cerca a los ganadores de esta categoría, porque probablemente los veremos volver a la casa que los vio nacer, con su largo bajo el brazo,  de aquí a tres o cuatro años.

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