Cómo Chris Nolan le dio el alta a Batman

christianbaleinthe_2278122bLes debíamos hablar de Batman y de Christopher Nolan, el mejor psiquiatra del Hombre Murciélago en el cine y con el cierre de su trilogía con “Batman el caballero de la noche asciende” deja en claro una cosa: a Nolan, más que hacer una película de súper héroes, le interesa hacer eso que los críticos de cine llaman “estudios” cuando se refieren a los grandes cineastas. Y en este caso Nolan hace un estudio de la locura para explicar en tres películas (“Batman inicia”, “El caballero de la noche” y esta última, el motivo de estas líneas) por qué un millonario se disfraza de murciélago para cazar criminales.
Claro, Batman está loco. Ya lo sabíamos leyendo esa obra maestra que es el cómic “La broma asesina” de Alan Moore. Nolan toma la misma premisa del autor de “Watchmen”, pero a su modo, adapta esa idea a su propio mundo creativo que ha sido, desde su primera real primera película, “Following” (1998), el estudio de los desórdenes mentales.
En “Following”, ese experimento que Nolan filma durante los fines de semana mientras estudia literatura en la University College de Londres, el protagonista es un escritor desempleado sin inspiración y que busca a la musas con una medida un poco alocada: se propone seguir a distintas personas en la calle y se topa con dos personajes que le darán un giro a su vida: un ladrón y una rubia peligrosa. Este escritor joven, que no tiene otro nombre más que El Hombre Joven, es el primer personaje de Nolan en el cine que refleja un rasgo típicamente “nolanesco”: la nula frontera entre la razón y algo parecido al delirio. No soy sicólogo, pero claramente a Christopher Nolan los temas que tienen que ver con los desórdenes mentales le atraen, no sólo a él, sino que a su hermano Jonathan Nolan, su cómplice en varios guiones e impulsor de la serie “Person of interest” (pura paranoia, por lo demás).
Christopher Nolan desde “Memento” (2000), su debut en el cine con más presupuesto, siguió desarrollando su estudio de los rincones de la mente con este anti héroe que no puede recordar nada que haya pasado recientemente y el modo que elige el director para narrar esa pérdida de memoria a corto plazo es genial: de atrás para adelante, lo que recalca y subraya esa desorientación espacio-temporal en la que vive este paciente digno del diván de Nolan. Y antes de sentar en el diván a Batman, Nolan se metió en el terreno de los desórdenes del sueño en “Insomnia” (2002), con un Al Pacino como un policía que no puede dormir mientras tampoco puede atrapar al criminal.
“Batman inicia” (2005) es un circular estudio sobre los miedos y cómo el joven Bruce Wayne (Christan Bale) supera su gran trauma (la muerte de sus padres a manos de un criminal) suprimiendo su propia identidad, la de Bruce Wayne, y reemplazándola por la de Batman: este demonio temible, de negro, feroz y desconocido, como una pesadilla, que proviene justamente de otro de los temores del joven Wayne, los murciélagos. Dominar el miedo es triunfar, es la premisa, pero cómo lo llegas a dominar, en el caso de este millonario, es la locura.
En “Batman inicia” gana Batman, la enfermedad, el paciente, Bruce, pierde y se pierde entre los artilugios, disfraces y un delirio de superhéroe.
En “The Prestige” (2007), sorpresiva película sobre magos, Nolan pone en el tapete de nuevo el tema de la identidad: Christian Bale hace un doble papel: el de dos hermanos gemelos en la Inglaterra del siglo XIX que, para pasar como el mejor mago, asumen la misma identidad: dos personas diferentes que comparten el mismo espacio e identidad porque así es más fácil que uno salga por una puerta y el otro, inmediatamente, aparezca por otra en el escenario y de este modo la gente no llega a sospechar que se trata de un truco hecho por dos personas, la gente cree que es la magia de un solo individuo.
Y algo de eso tiene Batman: es el truco de un millonario excéntrico que hace creer a las masas que se trata de la mágica aparición de héroe.
Los dos hermanos gemelos comparten la misma cara y tanto Bruce Wayne como Batman comparten la misma máscara. Y en “El caballero de la noche” el gran enemigo es la locura en estado puro, ese Guasón tan bien hecho de Heath Ledger. Esta película, la mejor de la trilogía y co escrita con su hermano  Jonathan Nolan, es un choque entre razón y el libre albedrío y su símbolo máximo es alguien con dos caras, como Batman y la mayoría de los personajes de Nolan: justamente Dos Caras, un Harvey Dent perdido y podrido en su trágico final. Un tono de pesadilla temible que hace del cine Nolan algo tan único: sean súper héroes o personas con problemas psiquiátricos, sus personajes parecen vivir siempre en mundos oníricos.
La hipérbole de Batman, con explosiones, exageradas persecuciones, son el símil de muchos sueños y de hecho, con “El origen” (2010), Nolan llevó su obsesión por los problemas de la cabeza  a un nuevo nivel.
Mapa de los sueños y de la manera en que soñamos, esta película, una cinta de espías pero que crece con el agregado “dentro de los sueños”, es un alucinante y creativo y perfecto despliegue visual que justifica 100% el nacimiento y desarrollo del cine.
“El origen” es de las grandes piezas que enaltecen el cine, pero además dejan ese final abierto tan inquietante de que si lo estamos viendo es un sueño o no. Porque el indicador que muestra que “esto es real”, el remolino que gira y gira, no sabemos si sigue girando. Esa pista-engaño está al final de Batman 3. Esta es una película sobre Bruce Wayne. El alta de Brunce Wayne de esta enfermedad mental llamada Batman. Alfred, en un emotivo pasaje, le dice a su joven amo que durante unas vacaciones en Florencia, soñaba con ver a su joven amo en una mesa vecina, casado y con hijos. Pero no. Ahí estaba Bruce Wayne. Loco, vistiéndose de Murciélago y jugando con la muerte. En Batman 3, Bruce Wayne busca recuperar su vida. Dejar atrás la
locura. Ser alguien normal. Hay una bomba atómica, un rival duro, Bane, una mala mujer que antes ya anunciaba que era Mal -su nombre en “Inception”-, el caos completo sobre Gótica y nada parece ayudar a dejar el traje, una vez más, porque ya había probado el retiro después
de 8 años.
Un amigo me dijo que en esta Batman, Batman aparece súper poco. Y es verdad. Nolan le recetó a Bruce Wayne un poco de vida. Pero ¿Será cierto ese final que vimos? ¿No será un sueño dentro de un sueño? ¿Alguien vio que el trompo haya dejado de girar?

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