Christopher Nolan y ‘Dunkerque’: “Intento usar agresivamente el tiempo”

El aplaudido director de ‘Batman’, ‘Memento’ e ‘Interestellar’ estrena en Netflix la espectacular cinta bélica ‘Dunkerque’. En esta entrevista de archivo con Ernesto Garratt, Nolan cuenta cómo filmó esta película narrada desde tres tiempos y puntos de vista —aire, cielo, tierra—, pero con un suspenso fulminante.

Amantes del cine de calidad. Ojo.

Netflix acaba de estrenar en su grilla ‘Dunkerque’ (2017), debut en el cine bélico de Christopher Nolan. Es cierto que sus admiradores queremos ver en pantalla grande ‘Tenet’, película que a pesar de las limitaciones para juntarse en recintos cerrados, impuestas por la Organización Mundial de la Salud como medida para prevenir el contagio del Covid-19, Nolan se empeñó en lanzar este 2020. Pero mientras esperamos ese momento, en NerdNews reeditamos para ustedes, la entrevista que Ernesto Garratt le realizó al cineasta en Los Ángeles, California, en el contexto del estreno de ‘Dunkerque’.

Esta historia bélica basada en hechos reales, marcó un antes y un después en la carrera del director. Se puede ver en esos doce años que existen entre, el hombre que dirigió ‘Batman Inicia’ en el 2005 y el que presentó ‘Dunkerque’ el 2017,  un crecimiento en su inventiva, mejor manejo de las técnicas narrativas y un refinamiento inigualable de una de sus principales obsesiones: el uso del tiempo.

Nolan, a lo largo de su prodigiosa carrera, ha usado el tiempo y la manera en que es percibido por sus personajes y por los espectadores como su principal atractivo que, en conjunto a la nula subestimación del público, Christopher nos desafía a cuestionar, y quizá hasta aprehender  sus particulares historias en la pantalla grande.

Sentado dentro de un hangar de la ciudad de Los Angeles, con traje elegante, camisa y corbata, Nolan se acomoda la chasquilla antes de contestar por qué ‘Dunkerque’, basada en el real asedio de los nazis a las fuerzas aliadas apostadas en las costas francesas, corre desde tres puntos de vista y durante tres momentos distintos.

Desde el muelle, los soldados Tommy (el extraordinario debutante Fionn Whitehead), Gibson (Aneurin Barnard) y Alex (la estrella pop Harry Styles) son parte de los 400 mil combatientes que tratan de salir de las cercadas playas de Dunkerque a lo largo de una semana.

Desde el mar, el flemático Mr. Dawson (Mark Rylance, ganador del Oscar al Mejor Secundario por ‘Puente de espías’), su hijo Peter (Tom Glynn-Carney) y el niño George (Barry Keoghan) son los civiles que van a bordo de un yate para tratar de salvar a los soldados atrapados durante un viaje que dura un día.

Y desde el cielo, los pilotos Farrier (Tom Hardy) y Collins (Jack Lowden) maniobran sus veloces Spitfire y disparan contra aviones nazis durante una hora.

Semana, día, hora. Tierra, mar, aire. Una combinación que Nolan hila con talento y sincronía en una creciente tensión de suspenso y miedo: nunca se ve la cara del enemigo, no hay nazis en cámara ni sangre en pantalla. En un juego de puntos de vista conjugado con tiempos distintos, se corona como un maestro del cine cerebral, que le exige al público pensar durante sus películas, como ya lo hizo con ‘Memento’ (2000), donde cuenta el relato al revés y donde un antihéroe está atrapado en un confuso y eterno presente, ya que no es capaz de recordar nada de su pasado reciente. También lo hizo con ‘El origen’ (2010), sobre un ladrón de ideas que se mete en los sueños de otros y los tiempos de las diferentes capas oníricas se perciben de manera distinta: mientras más adentro en los sueños, más lento parece el paso de las horas. Al contrario, en ‘Interestellar’ (2014), un astronauta y padre de familia se angustia porque pasar una hora en un planeta equivale a siete años en la Tierra.

—¿Cuán importante es el tiempo en su obra y en esta película?

—Creo que el tiempo, en cualquier película, es una herramienta muy interesante para los directores de cine, y yo intento usarlo agresivamente, como herramienta para la narrativa. Lo que quería hacer en esta película era contar la historia intensa y subjetivamente. Es de mucho suspenso, con una narrativa de primera persona, pero también sentí la responsabilidad de crear un conocimiento mayor de los eventos de ‘Dunkerque’. Eso incorpora múltiples experiencias y una contraposición de escenas. El cine es capaz de darle al espectador esa noción subjetiva del tiempo. Quería crear una película que nunca abandonara la subjetividad, pero que diera una imagen más amplia de los eventos que sucedieron, sin tener que empujar cosas encima de mapas. 

UNA GUERRA DE SUSPENSO  Y SIN SANGRE 

El abuelo de Christopher Nolan peleó en la Segunda Guerra Mundial y fue una inspiración para narrar una de las gestas más importantes de la historia inglesa. Y durante la filmación de ‘Dunkerque’, el director visitó su tumba.

Nunca conocí a mi abuelo porque falleció durante la guerra —cuenta Nolan—. Fue marino del Bombardero Lancaster e hizo varias misiones. Y trágicamente murió cuando justo estaba por retirarse. Nunca lo conocí, pero mi padre siempre estuvo fascinado por la aviación y las fuerzas aéreas, entonces en esta película sentí una enorme responsabilidad de conseguir una sensación de realidad y autenticidad.

Usando más de mil extras en las playas de Dunkerque, con embarcaciones y aviones reales, Nolan recreó un verdadero campo de batalla que luce y se oye real. Rodada con cámara Imax, se emplearon miles de rollos de celuloide, al estilo de la vieja escuela, para darle a esta pieza un aspecto único en la era de las películas vistas en celulares y computador.

Era una necesidad que las sensaciones y las emociones de lo que fue Dunkerque resultaran auténticas. Y para eso hay que ser selectivo en los detalles. Por ejemplo, puedes recrear una versión perfecta de un destructor británico con efectos digitales o podrías decir: ¿Cuál es la nave que nos podría servir? Hay una francesa, que es más grande, pero la podríamos disfrazar para que se parezca a una británica. Intentamos conseguir expertos en historia naval que nos indicaran las diferencias, pero las sensaciones que produce la película son más importantes que ver una nave real o una versión de ella.

Para Nolan, el mejor efecto es la empatía en el espectador, sobre todo “quienes realmente estuvieron ahí y lo que sintieron realmente”.

La semana pasada hicimos una proyección en Londres para los veteranos que estuvieron ahí. Estar presentándoles nuestra versión de lo que vivieron fue una de las cosas más terroríficas que he hecho profesionalmente.

A diferencia de otras cintas bélicas, lo más notable de ‘Dunkerque’ es que no incluye sangre ni gore (efectos sangrientos), ni tripas volando por los aires.

—El guion siempre se basó en el suspenso —dice Nolan y repasa los títulos que él y su equipo vieron para subrayar la idea de misterio durante un momento de alto estrés: ‘El salario del miedo’ (1953), de Henri-Georges Clouzot; ‘Enviado especial’ (1940), de Hitchcock, y ‘Rescatando al soldado Ryan’ de Spielberg. 

El suspenso es un idioma cinematográfico que te dice que no puedes quitar tus ojos de la pantalla. El horror te dice que alejes la mirada y mires al lado. Nosotros buscamos el suspenso, una forma de conectar con el público que no fuera el horror. Y cuál es la última ambición de este director nominado tres veces a los Oscar al hacer una película como ‘Dunkerque’ —Dinero, mucho dinero —dice riendo—.

No, mi intención es entretener. La palabra entretener es ambigua, porque hay muchas formas de hacerlo y podría sonar raro que eso suceda con una historia real basada en la guerra. Pero lo que puede hacer el cine para una audiencia es darle una experiencia vigorizante que no podría vivir en sus propias existencias, llevarlos a algún lugar que nunca imaginaron. Sea ciencia ficción o ‘Dunkerque’, mi objetivo es que al final de la película el espectador tome aire y piense: “Vaya, qué experiencia”.

SILENCIOS Y MÚSICA: DE HARRY STYLES  A HANS ZIMMER.

En los encuentros con la prensa, una pregunta constante para Nolan es cómo fue trabajar con la estrella pop Harry Styles, ex cantante de ‘One Direction’ y ahora solista inglés que sube como la espuma en el mundo adolescente.

—¿Perdona, Harry quién? —responde risueño para luego explicar este rastro pop—. Necesitábamos gente joven, irónicamente desconocida, para que actuara en esta película. No queríamos tipos de 30 años que interpretaran a niños de 19: queríamos jóvenes; rostros que la gente no hubiera visto. Así es como llegamos a un proceso, de miles de audiciones, de ir a escuelas de actuación, de ver gente de agencias, de verdad caras nuevas. Vimos mucho talento, vimos a Fionn (Whitehead) al comienzo como alguien que podría actuar de Tommy y varias posibilidades, pero no podíamos encontrar al personaje de Alex. En algún momento, Harry envió (su “tape”) al director de casting, y le dijimos “si quieres venir como persona desconocida y lanzarte en las audiciones, eres bienvenido”. Y eso hizo. Para mí, él era perfecto para ese rol. Estoy muy emocionado con su trabajo y también de que la gente lo vea, porque creo que es una actuación muy difícil, pero muy lograda.


—¿Tenía temores de que la creciente popularidad de Harry Styles opacara la gloria del filme?


—No. Él es muy famoso en un ámbito en particular. Bueno, ahora que es solista y tiene su nuevo álbum quizás haya cambiado, pero en ese momento yo no tenía mucha idea de quién era. Mis hijos sabían y aun así no lo había visto mucho y eso es cierto para mucha gente de mi edad. Pero no creo que, como director, uno deba preocuparse tanto de ese bagaje. Cuando elegí a Heath Ledger como El Guasón para ‘The Dark Knight’, muchas cejas se levantaron preguntando si iba a funcionar. Pero mi trabajo es ver el potencial en la gente que no ha hecho esto antes. Independiente de si estás hablando de una estrella pop, un actor de cine o haciendo un casting con David Bowie, veo algo que pueda funcionar.

Tanto Harry Styles como Tom Hardy y el resto del elenco, sacan poco la voz en una película que podría decirse que opera con la lógica del cine mudo: pocos diálogos en contraste con un espectacular despliegue audiovisual y, sobre todo, una espectacular música compuesta por Hans Zimmer, que es una protagonista en sí misma y que acompaña la idea de creciente tensión y paso del tiempo en un mundo dominado por el miedo.

—El guion se escribió de acuerdo a los principios de la música. Creé una suerte de aproximación geométrica basada en un efecto musical que he usado en mis otras películas. Creo que se llama… ‘Shepards Tone’. Consiste en un tono que sube continuamente y que nunca sale de rango. Lo que hice en el guion fue intentar crear una narrativa que fuese equivalente a eso, donde cada historia presiona la otra, pero nunca termina ya que estás pedaleando una serie de clímax. Siempre supimos que la música iba a tener que reforzar esa idea con Hans Zimmer. Para la música de esta película grabé un reloj que tengo, que hace un sonido muy insistente y se lo mandé. Le dije que intentáramos construir un ritmo de estructura musical encima de eso, y cuando editamos la película, agregamos capas del sonido y volvimos a incorporar el tic tac para ver cómo funcionaría. Al final del proceso, lo que tuvimos, para bien o para mal, fue una fusión que unía música e imagen: algo que nunca habíamos podido hacer antes y que están muy, muy fusionados.

Es el sonido y la música del miedo, de un suspenso que rodea e inunda cada segundo de ‘Dunkerque’: en el suelo, en el mar, en el aire; en una semana, en un día, o en una hora. 

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