‘Casa Propia’: Los monstruos detrás del espejo

Por Mariana Poblete Cortés.

Hace tres años, el periodista Ernesto Garratt Viñes escribió ‘Allegados’, un libro que fue avalado no solo por su excelente escritura e historia, sino por visibilizar a una parte de la sociedad chilena que había sido invisibilizada. Se leyó su novela, se le felicitó, pero las cosas siguieron iguales.

Ahora, las cosas son un poco más distintas. El estallido social ha despertado las conciencias de miles de chilenos y pareciera que el horror vivido hace treinta años ha vuelto. Pero al mismo tiempo, les ha otorgado a las personas una nueva perspectiva. Las prioridades han cambiado y los invisibles han empezado a tener su propia voz.

En ese contexto llega ‘Casa Propia’ (Hueders, 2019), la segunda parte de la historia de nuestro protagonista y su madre, quienes luego de pasar un tiempo en una casa de una pinochetista, reciben un subsidio del estado que les permite por primera vez en sus vidas, ser dueños de un espacio.

Sin embargo, la vida de nuestro protagonista se empieza complicar: aparece en su vida su media hermana, quien le vuelve a abrir sus heridas relacionadas al abandono de su padre y a su condición de “huacho”. Su novia queda embarazada de una relación con un amigo de ambos, la Prueba de Aptitud Académica se acerca y la vida de su madre empieza lentamente a apagarse gracias a un cáncer de pulmón.

La creciente ansiedad de nuestro protagonista empieza a reflejarse en la historia del vampiro Mihai, quien ahora enfrenta las consecuencias de sus acciones en el primer libro y el embarazo de Mina. Cada vez más, la línea que separa a Mihai y al protagonista se hace más fina. Casi indistinguible. La fantasía ya no puede separarse de la realidad.

Al igual que ‘Allegados’, Garratt es capaz de componer un relato que no solo está llena de críticas al Chile neoliberal que fundó la dictadura, de las diferencias sociales, de la rabia y angustia acumuladas por un sistema quebrado, sino que continúa y profundiza impecablemente la senda dejada por el primer libro sin caer en el sobre dramatismo o suavizar la cruel realidad.

Además, cabe destacar la manera en que se emplean los elementos fantásticos con los reales,  El hecho de que el protagonista solo pueda ver a su hermana como “una mancha de color carne”, que pueda aprender telepatía gracias a un libro es una manera o el mismo Mihai pueda ver al “niño-hombre” desde su mundo es un truco muy inteligente de explorar el interior del protagonista a través de metáforas.

Sin embargo, parece extraño que frente al evidente protagonismo de Mihai en esta serie de novelas, no tenga su propio libro. Es entendible que Mihai y el protagonista están conectados, pero la historia de este último tiene potencial por sí mismo, donde podría figurar en su propio relato gráfico, pero en este libro, está un poco coartado por el protagonista.

Finalmente, ‘Casa Propia’ es un gran segunda parte de la trilogía que Garratt comenzó hace tres años, donde la crítica social, la rabia adolescente y la fantasía pueden convertirse en el espejo de un protagonista (y una sociedad) que está a pasos de la Educación Superior.

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