¿Boric rockstar?: La influencia de Tool en el Presidente electo

Nuestro columnista Escudo de Roble entrelaza la ética y estética de la agrupación musical Tool con uno desus fans más relevantes: el Presidente electo de Chile, Gabriel Boric. Por Escudo de Roble

Presidente electo Gabriel Boric:  llegas a la “Moneda chica” en Providencia y afuera te esperan jóvenes, señoras, trabajadores y trabajadoras, funcionarios, líderes de organizaciones sociales, niños con su madre o su padre; te esperan víctimas de la violencia, de la violencia estatal, del narcotráfico, de la pobreza, del olvido de un sistema. Te esperan para alegarte, para abrazarte, para darte la mano, para pedirte una foto y para agradecerte. Son personas de todo tipo, cada uno con sus deseos hacia a ti.

No puedo evitar preguntarme, ¿te habrás convertido en un rockstar?

Para varios sigues siendo el joven de las marchas, que gasta sus botines en la calle, que deambula como ermitaño por las tierras magallánicas, como si fueras un personaje de Francisco Coloane. Para varios sigues siendo el joven de los libros, el melómano, el de los casete de Metallica, el de los casete de Los Prisioneros, de los álbumes de Nine Inch Nails, el amante de la rebeldía de las guitarras; rebeldía que te hace desdeñar una corbata asfixiante y el peinarte como buen marido. Para nosotros eres el hombre osado, con la actitud de los jóvenes de espíritu; de corazón rockero.

Aquello tal vez eso te ha metido en problemas, sin duda (y para qué vamos a detallar cada momento en que lo ha hecho), pero no importa, es mejor eso que una prudencia falsa. (El resto lo nota). Además, el rock y el metal se trata de la honestidad. No es la música del que quiere ser un yerno o yerna perfecta, pues en ella hay mucha oscuridad. De hecho el metal como género tiene mucha sombra y poca luz. En él todo es wagneriano. Todo en él parece estar hecho de gloria pero también de tinieblas. Como Tool. Banda con la que siempre se te identificará.

Hace algunas semanas escribiste “mis otros lentes” y adjuntaste una foto del álbum “10.000 days” de Tool. El título de este disco hace referencia al llamado “ciclo de Saturno”, los 10.000 días o 27 años, que equivalen a lo que tarda el periodo orbital de Saturno, aunque en específico son 10.759 días.

El vocalista de Tool, Mynard James Keenan, sobre esto dijo que “a los 28 o 29 años es cuando se presenta la oportunidad de transformar en cualesquiera que sean tus expectativas, dejar que la luz del conocimiento y la experiencia aligere tu carga, dejar ir viejos patrones y aceptar una nueva vida”.

“Es como la historia de Jonás, y la panza de la ballena, te hundes o nadas en este punto, mucha gente no lo logró. Hendrix no lo hizo, Janis Joplin tampoco, John Bonham no lo logró, Kurt Cobain no pasó su regreso de Saturno”, detalló.

Probablemente, Gabriel, fue solo un posteo casual porque el álbum te gusta mucho, pero siempre hay cierta magia en mostrar lo que uno escucha, y por otro lado, es inevitable vincular este ciclo de Saturno de 28 a 29 años a lo que experimentamos en este último tiempo, a la impugnación de los 30 años de Chile (que no fueron 30 pesos). Inevitablemente este proceso se grafica en ti, en un nuevo ciclo que inicia con un Presidente joven para dejar a atrás los 30 años. Efectivamente son “otros lentes”, ya que es otra mirada.

Además, en dicho álbum de Tool también destaca por otra cosa: en él existe un tema encriptado, ya que el tema homónimo “10.000 days (Wings Pt 2)” que dura 11:13, se puede escuchar en simultáneo con “Viginti tres” (5:02) y “Wings for Marie” (6:11), en ese orden, ya que estos últimos dos suman los mismos 11:13 min que el tema homónimo.

Estos temas se ensamblan, no se mezclan, porque una mezcla es cuando algo se diluye para formar un tercer elemento distinto. En el caso de este “ensamble de temas”, estos funcionan bien por separados y también unidos.

Tu periodo como Presidente, tendrá mucho de hacer este mismo ejercicio de unir piezas para hacerla sonar como una sola canción. O sin ir más lejos, de crear equipos, consensos; de hacer una armonía con lo que aparentemente está hecho para no sonar al unísono.

Como tú ya sabes, Tool destaca por su filosofía, su ocultismo, sus múltiples referencias al eneagrama, a la Kabala, a la crítica ácida, a la psicología jungiana, a ratos en un tono muy pesimista, pero también por sus letras sanadoras. De hecho “Schism”, que debe ser la canción más conocida de la banda, habla justamente de la idea de volver a unir piezas.

I know the pieces fit cuz I watched them fall away

Mildewed and smoldering. Fundamental differing.

Pure intention juxtaposed will set two lovers souls in motion

Disintegrating as it goes testing our communication

En esa línea, en el mismo álbum donde aparece este tema Schism, está la canción que le da el nombre al disco: Lateralus. Este tema destaca por estar compuesto en el ritmo de la secuencia Fibonacci, que es una sucesión matemática que explica el crecimiento en espiral de la naturaleza.

«Spiral out, keep going», reza emblemáticamente el tema. Pero más allá de la particularidad y la asombrosa composición de esta canción, Lateralus apela al llamado “Pensamiento Lateral”, que es una alternativa para resolver problemas de manera creativa y sin apegarse al razonamiento lógico. “Pensar fuera de la caja”, dijo Maynard James Keenan.

Con estos sonidos e ideas has decidido identificarte, Gabriel. Las oscuras y reflexivas melodías de Tool. Decidiste habitar ese sonido astral y profundo del bajo de Justin Chancellor, la batería ceremoniosa de Danny Carey, la sombría guitarra de Adam Jones, y la voz melodiosa, rabiosa y casi hipnótica de Maynard James Keenan, son parte de ti.

Tiempo atrás, dijiste a los 40 Principales, que si tuvieras que elegir un tema de Tool sería Ænima, “que es un poco catastrofista y destructiva, pero que ayuda a tener perspectiva de donde estamos”.

Si bien sobre esta canción varios destacan las referencias al comediante Bill Hicks y su visión nihilista, y también las predicciones de principios del siglo XX del médium norteamericano Edgar Cayce y su anuncio de que California y Nueva York quedarían bajo el mar ante catástrofes climáticas, la canción ante todos nos habla sobre la irremediable forma en que todo se está yendo al carajo. El fin del mundo.

Some say the end is near.

Some say we’ll see Armageddon soon.

I certainly hope we will.

I sure could use a vacation from this.

Pero dicha letra está abordada con sarcasmo, en un estilo muy parecido a lo que hizo recientemente el filme “Don’t Look Up” de Adam McKay. Ello, acusa una mirada totalmente realista del escenario actual. Entiendes que el pesimismo es la única forma de abordar la urgencia. Tú, Gabriel, no pretendes “pintarte la cara, color esperanza, tentar el futuro con el corazón”. Tampoco pretendes engañarnos diciéndonos ”Chile, la alegría ya viene”, tal vez el mensaje es:

The only way to fix it is to flush it all away.

Any fucking time. Any fucking day.

Volviendo a la pregunta si te convirtieron en un rockstar, creo que la respuesta se contesta con otra pregunta: ¿Es Tool una banda para un rockstar? Para nada. Detrás de ese misticismo de la banda, sabemos que hay simples personas que hacen lo que aman, y así lo han hecho saber reiteradamente.

Tool es una banda que destaca por sacar un álbumes en periodos muy largos de tiempo. Su idea no es transformar a los fans en clientes y vivir de vender un música mediocre y repetida. Tool es una banda que saca un álbum cuando tiene algo que realmente pueda sonar bien y algo nuevo qué decir. Tool sobre todo es una banda que busca que sus fans reflexionen con su música, no buscan ser deseados. De ti, Presidente electo, veo esa misma contundencia.

¿Un rockstar? Para nada. Pero siempre rockero.   

 

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