Benjamín Vicuña y ‘Pacto de Fuga’: “Tuvimos un nivel de respeto enorme por la historia”

El actor chileno se adentra en su protagónico de esta película nacional de David Albala que debutará en Amazon Prime y que actualmente es parte del festival de cine de Shangai. Pensando en varios proyectos a la vez desde su confinamiento en Buenos Aires, Benjamín Vicuña además adelanta que será parte de la primera serie Hulu para LATAM y que se trata de una comedia con los mismos creadores de la gran cinta ‘El ciudadano ilustre’.

Créame. Esta película chilena es realmente muy buena. Muy buena. Su relato es un asumido thriller, que cumple con las reglas del cine de género; algo que buena parte del cine chileno rehúye como si fuera una enfermedad. El debut en el largometraje de ficción del director David Albala (‘PersPecPlejia’, 2005) cuenta su cuento de lo más bien. Desde el “basado en hechos reales” hasta las normas para sorprender, tensar, emocionar, entretener y hacer reflexionar con su relato: la fuga de presos políticos en las postrimerías de la dictadura de Pinochet.

Benjamín Vicuña, como el protagónico, es la punta del iceberg de un reparto en su mejor expresión y que se corona con un soberbio Roberto Farías como parte de los guerrilleros que planifican y ejecutan lo imposible: sacar toneladas de escombros básicamente con “cucharas” para intentar huir por un túnel. Desde ‘Johnny Cien Pesos’ que he estado esperando una película así en Chile, con la capacidad de entretener, en su caso con un impresionante músculo narrativo, a lo Michael Mann –esto es un rudo mundo masculino- y también con el espesor y punto de vista para levantarse como algo único y valiosamente artístico.

Es cierto que antes ha habido buenos títulos comerciales de autor, como la injustamente menospreciada ‘Las niñas araña’ (2017), con Michelle Mella y de Guillermo Helo. Pero ‘Pacto de Fuga’ agrega otro valor: su recreación del Chile de 1988, 89 y 90, por ejemplo, tiene un eco sorprendente con el agitado presente social del país: un incómodo espejo que habla de la lucidez y sobrada inteligencia de David Albala para devolvernos, a todos los chilenos, un reflejo de lo que aún seguimos siendo. Chapeu. Drama. Chile. 2020. 100 minutos. T.E.   

-¿Cómo te ha tratado la cuarentena?

 Me ha tratado de diferentes formas, de todas las formas posibles. Desde la reflexión, la desesperación, la ansiedad. Ahora estoy atravesando un momento de proactividad, estoy desarrollando muchos proyectos, adaptándome a las formas. Pero bueno, básicamente, con la incertidumbre que creo compartimos todos.

 -Comparando el encierro que estamos todos obligados a vivir ahora por la situación sanitaria, ¿cómo extrapolas esos recuerdos de grabación de ‘Pacto de Fuga’, donde justamente tu personaje era un preso político en el Chile de 1988-89, en plena dictadura?

Efectivamente fue el material que tuvimos, y fue desde donde construimos esta historia del confinamiento, del encierro, de la libertad, de la solidaridad también. Cómo este grupo de presos políticos que entienden la libertad como la única salida posible, digna. Y la verdad es que el trabajo con David fue súper placentero, es un gran director.

Un tipo muy inteligente, contenedor, brillante. Estoy feliz, independiente que la película fue accidentado su estreno. Era una película pautada para el 19, 20 de octubre, estábamos realizando junket de prensa. Vino el estallido, supimos replegarnos, entender que había algo más grande que el estreno de una película, que era un llamado, era una necesidad, un debate social. Pasaron varios meses, estrenamos con mucha fortuna, estábamos teniendo una súper respuesta del público, transformándonos en la película más vista después de varios años, y luego vino la maldita pandemia.

Hoy tenemos la buena noticia de comunicar que la película va a ser vista por Amazon, para toda Latinoamérica, Canadá, Estados Unidos. Y está buenísimo saber que las historias que nosotros contamos y las producciones que hacemos desde Chile, viajan lo más lejos posible, así que feliz y orgulloso.

-‘Pacto de Fuga’ tiene algo súper interesante, corrígeme si me equivoco, pero tal vez sea la película más política en la que has participado en mucho tiempo. Y no sólo porque tiene una ambientación política, sino que tiene también una lectura bastante coincidente con la realidad social que nos tocó vivir en Chile desde el estallido social ¿no?

Es verdad, efectivamente es una coincidencia de timing impresionante. Yo siempre alcanzo la anécdota de Los prisioneros con “pateando piedras” o el “Baile de los que sobran“, que está en el soundtrack de la película, y es una decisión de David, tres, cuatro meses antes que viviéramos el estallido y que esa canción se transformara en el himno del estallido. Entonces, en ese sentido, es muy loco las coincidencias políticas y de momentos, que creo efectivamente la película, con este accidentado estreno o como lo llamemos, terminó viendo la luz en un momento que era absolutamente necesaria.

Yo viví la recepción del público, y era muy bonito. Pero lo que sí te corrijo, es que yo efectivamente he tenido muchas películas y proyectos que han tenido un contenido político, y esto no lo digo con orgullo, sino una casualidad. ‘Dawson. Isla 10’, ‘Los archivos del Cardenal’, o el documental que hice de memoria ‘Imágenes prohibidas’.

De alguna manera es inevitable ser actor y que no te rocen, y no hacerte cargo de tu historia reciente. A veces el público, y ahí sí creo que hubo un cambio de paradigma, el público tipo bots o haters, los comentarios como “hasta cuándo van a seguir sacando los huesitos“, cosas muy agresivas en torno a la necesidad de contar nuestra historia reciente que, por supuesto que la dictadura es parte de eso. Y con esta película hubo una sensación de que sí es necesario y clave revisitar una mil veces nuestro pasado reciente.

Y en ese sentido, estuvo bueno. Pero, nada, te lo quería decir como aclaración ni para bien ni para mal, pero que me hago cargo de que a veces incluso hasta te pueden tildar de un actor con cierta carga política por este tipo de proyectos, pero la verdad

no concibo la carrera de un actor sin hacerse cargo de eso, de la realidad de tu país.

-Y haciendo el vínculo con los trabajos que mencionaste, la estupenda serie ‘Los archivos del Cardenal’ y la película ‘Isla Dawson’, donde también todo está basado en hechos reales, ¿qué tan difícil fue para ti trasladar a personas  de la vida real a la pantalla?

Siempre, sobre todo este tipo de personajes, en donde personalmente despierta una admiración, respeto, hay un desafío de humanizarlo, de sacarlos de ese rol quizás épico.  O en el caso mío, cuando hice esta película que era para televisión pero que nos quedó muy bonita, que era Manuel Rodríguez, era darle carne y humanidad a un prócer, a una estatua. Sacarlo de ahí y verlo con sus miedos, con sus fantasmas, con sus debilidades.

Y en el caso de esta película, creo que fue absolutamente coral, creo que fue una composición coral, independiente de los colores de los personajes. Y ahí rescato el trabajo de Víctor Montero, de Roberto Farías, de la misma Amparo (Noguera), de la Pancha (Francisca Gavilán). Un súper equipo, que también se dio esta situación de estar filmando… fue un rodaje largo para lo que es el cine chileno. Estuvimos casi dos meses y era imposible no generar una cofradía, una sensación de respeto, de cariño por los compañeros. Tuvimos también un trabajo de entrenamiento que fue súper bonito, que creo que ya lo comenté en varios lugares en su momento para el junket.

Estuvimos una semana los actores, con el director, con Raúl Blanchet que lamentablemente murió hace poco. Y él compartiendo la filosofía de estos personajes reales, los sueños de la época, y de alguna manera viviendo esta situación donde nosotros nos hacíamos las camas, cocinábamos nosotros, lavábamos la loza, y eso por supuesto que interactúa muy bien con lo que luego vivimos que era el confinamiento, y estar dentro de la cárcel y vivir esas dinámicas que son muy parecidas. Entonces, de alguna manera la historia, gracias a estos entrenamientos se contó de manera bastante fluida, nos costó poco. Sin embargo, a veces es difícil cuando a ti te dicen “este es tu personaje, estas son las circunstancias dadas“, uno dice, me cuesta entender cómo como actor me acerco a estas situaciones límite.

Pero a través de este tipo de experimento o de experiencias uno empieza a familiarizarse y a reconocer texturas, y finalmente se cuenta, se puede contar.

-Además hay algo súper interesante en la película y creo que lo que me acabas de contestar, que es la relación entre todos ustedes. Que es una película muy masculina: ¿me puedes contar cómo era esa dinámica, cómo funcionaba?, porque te juro que se ve como si estuviera pasando, no como si estuvieran actuando.

Es que para mí, insisto, para mi fue clave este entrenamiento que nos fuimos una semana con los compañeros a conocernos, a reconocernos también. Luego, el rodaje se dio de forma muy bonita, se establecieron códigos.

Se trabajaba también por celda, y se ubicó el relato y la historia que queríamos contar por sobre los personajes e incluso, cada dimensión o cada interés de un personaje determinado. Y ahí ya te marca la diferencia, porque ahí pasa a ser coral. Y lo logramos, David lo logró.

La historia es más fuerte, el relato, la anécdota, es escape épico histórico, y ahí se puede general un debate social, ¿son héroes, son villanos?¿son terroristas o son no sé? Eso es más importante que el individualismo de cada actor y cada personaje, y eso creo que se dio gracias al punto de vista de David, al guion y a tener muy claro qué es lo que se quería contar.

-Sin hacer spoiler, la secuencia final es muy emotiva, está muy bien pensada para que uno se emocione sin que sea una manipulación burda. En esa secuencia, ¿ustedes tenían claridad de lo bien que estaba quedando al momento del rodaje, o eso lo van a saber después al final del montaje?

Bueno, me imagino que tú sabes porque tienes mucho cine encima, sabes mucho de los rodajes. Uno va percibiendo cuando las cosas son emotivas, son bonitas, son trascendentales. Tuvimos un nivel de respeto, amor y cariño por la historia que estábamos contando, que eso trasciende.

Hay una anécdota súper potente , se me paran los pelos, de un momento que había un monólogo, creo que era de Roberto (Farías), y estábamos guardando mucho respeto, mucho silencio, y en eso hay un estallido muy fuerte, bueno, la anécdota es que una paloma blanca se metió en un generador, dando una explosión y la paloma murió, y a nosotros… parece una estupidez, pero lo tomamos como una señal porque era un monólogo que tenía que ver con la libertad, que tiene que ver con la paz, con los acontecimientos.

Entonces te quiero decir que no sólo el actor siente señales o recibe señales de que está quedando bien o mal porque el rodaje está fluyendo, sino que a veces en este tipo de cosas que realmente son paranormales. Son sincronías que uno las asume así, y te da esa confianza o esa sensación de que vas por un buen camino. Sabemos que hay grandes historias del cine mundial, donde los protagonistas se llevaban como el culo, no se podían ver, y se transforman en la pareja más adorada y hermosa, y respetada y admirada de los últimos tiempos. O sabemos cómo trabaja Hitchcock, o Tarantino, no sé. No hay una forma de hacer las cosas, pero si tú me preguntas a mí, yo soy un poco más conservador y me gusta ir sintiendo buenas señales. Así como también hay procesos creativos que uno dice, francamente esto es una mierda, no tiene por dónde salir y efectivamente termina siendo así.

-La película para mí fue de lo mejor que vi en el año y que  trata de sintonizar con la masa. Está bien contar una historia de autor, pero quizás esta parte del cine más masivo está un poquito dejada de lado ¿no?

Lo que dices es algo que venimos persiguiendo hace mucho rato. Un grupo de personas que nos sentimos parte de la televisión y el cine, que es poder ampliar el abanico, y efectivamente no solamente, y está perfecto que exista, no sólo se haga cine de autor, sino que también puede haber cine de género. En ese sentido, el trabajo de David de ir más allá y pasar por encima de algunos prejuicios, me parece súper valioso.

Lamentablemente, esta pandemia nos frenó el mundo, pero ya con David veníamos con otro proyecto, y venía un envión muy importante, que espero se pueda retomar después de esto. Me imagino, que de lo bueno también salen cosas malas, porque gracias a esta pandemia donde no podemos salir, estamos consumiendo más streaming. Y es gracias a esta demanda es que quizás, ´Pacto de fuga’ puede tener una vitrina de exposición súper buena en todo el continente.

Igual se pensó así, y yo creo que era una película que tarde o temprano ese iba a ser el recorrido. No creo que haya sido producto de esta pandemia su internacionalización. Pero sí, creo que en relación a lo que dices de los malos tiempos y las oportunidades, que hay gente que no le gusta llamarlo así. Yo creo que los grandes beneficiados ha sido, sin duda, el streaming, los delivery, los takeaway, los diseñadores y la ficción. Si bien la ficción hoy está viviendo un momento muy delicado, tremendo para muchos actores, realizadores, técnicos, freelance, que es horrible. Si logramos soportar esta situación de apnea, va a volver la ficción y va a volver con todo. Porque nos dimos cuenta que la ficción y el documental es clave a la hora de acompañarnos.

Y viste cómo se demandó, cómo subieron los consumos de televisión, series, películas en todo el mundo. Fue nuestro gran aliado en este lockdown, en este confinamiento, y eso las grandes empresas generadoras de contenido y plataformas lo perciben. Y vamos a salir a producir, vamos digo porque me sumo como un actor más de la industria. Vamos a salir a producir y a generar contenidos para muchos años más.

-Cinco años de estudio para esta pregunta que viene, Benja ¿qué estás consumiendo y viendo en streaming ahora?

He visto todo, estoy mano a mano con Garratt, he visto mucho. He visto desde ‘La Jauría’, pasando por ‘Le treve’, una serie Belga. He visto ‘Hinterland’, de las que terminé las españolas. Mira, de verdad pregúntame qué no he visto en las plataformas. Está muy bien, porque además, es parte de tu oficio y es parte de lo que tu haces. Como que un escritor esté leyendo, tiene que hacerlo. Reconozco que me he concentrado en el thriller, como género. Que he visto que mayormente, por lo menos a mi, me llega mucho y es lo que más me gusta. Me gusta ver ficción de Europa del este, o Europa, pero sobre todo series, debo ser honesto contigo. Películas… como que necesito una serial, necesito encariñarme y que no me abandonen tan rápida. Por una sola cita, no estoy preparado a que me rompan el corazón por tan poco.

-Uno ya no está para Tinder, uno quiere una relación más larga en la vida del consumo cultural.

De verdad, yo digo, tiene tres temporadas, por lo menos tres temporadas, menos que eso, entro con mucha desconfianza.

-Sí, te entiendo súper bien. No, genial Benja, a todo esto. Entiendo que vas a ser papá de nuevo, te felicitamos y que salga todo bien. Para nosotros es un placer hablar contigo, siempre has sido muy cordial y profesional conmigo y con este espacio. Te quiero agradecer, y te recomiendo un par de series. Hay una que es de Hulu, que se llama ‘Devs’, que es un thriller a lo ciencia ficción.

Yo complemento algo, hablando de Hulu, voy a retomar ahora si todo vuelve, y se pueden cumplir los protocolos, una serie que haríamos la primera serie para Hulu de LATAM, así que contento con nuevos proyectos.

-No puedes decir mucho más, me imagino…

No, pero es una serie que la vamos a grabar acá en Argentina, y que me tiene bien contento porque es bien ambiciosa y tiene elementos muy potentes, pero es comedia, es una comedia delirante. Y los autores son dos tipos, bueno, ‘El ciudadano ilustre‘, dos tipos muy talentosos.

-Qué gran comedia de Argentina, con Oscar Martínez.

 Sí, Oscar Martínez que ganó una Copa Volpi en Venecia.

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