Baradit y su novela de un caso alienígena chileno

Jorge Baradit, uno de los escritores de ciencia ficción más prolíficos y premiados dentro de la literatura nacional estuvo haciendo el ejercicio de hacer una novela en entregas, las que eran leídas por los lectores de un periódico. El singular ejercicio se transformará el próximo año en un libro. Sobre eso y algo más conversamos con este verdadero master.

 

 

-¿Cómo fue la experiencia de escribir Lluscuma (ver recuadro final) en entregas? ¿Te sentiste como esos antiguos escritores que escribieron algunas de sus obras más importantes de ese modo?

Para nada, me sentí como el director de una serie de televisión en tiempo real que debe elaborar epifanías ficticias y apariciones marianas maqueteadas muy barrocas cada semana para ser transmitidas, como grandes realities auto sacramentales sacados desde los intestinos y a dos manos. Pura literatura kamikaze donde no hay más ética que “lánzate por el acantilado y anda armando el paracaídas”. Surfear la historia en la cresta de la ola sin fallar cada lunes. Presión y a veces sudor frente a la página en blanco, rabia, la usb conectada al sistema límbico. Me sentía más como el guionista del desembarco en Normandía, escribiendo los textos mientras las cosas iban ocurriendo.
Hay toda una reflexión que hacer sobre esta modalidad de trabajo y mi experiencia personal. No se trató de escribir una novela e ir cortándola en capítulos, se trató efectivamente de escribir un capítulo cada semana, dejarlo todo en él, quedar en cero, y comenzar de nuevo, cada vez, acorde a los acontecimientos del país, mi contingencia y el feedback de los lectores, desde mayo a noviembre. Tuve dos crisis gástricas clínicas durante diciembre directamente atribuidas al ejercicio de esa dinámica. Lluscuma fue una pesadilla maravillosa.

-¿Cómo fue tu encuentro con la historia que inspira Lluscuma, el caso Valdés, y cómo fue el trabajo de documentación (ya sea de la leyenda o los hechos reales)?

Yo tenía 8 años cuando la historia estalló por los diarios, en 1977. Con los años me la fui topando a medida que ingresaba en los submundillos de la conspiración y la ufología, desde los libros más “serios” hasta los folletos más cutres. Mi trabajo de documentación no es el de un periodista. Me interesa la visión parcial, el rumor insensato y las interpretaciones equívocas. Me interesa estar ahí donde la marea de información entra y sale de las mentes de todos, transfigurándose en un barro cada vez más más innoble. Es de tanto comer y excretar la información que otros ya han digerido y expulsado que una historia se vuelve de todos, falsa pero llena de la fantasmagoría de todos. La pura dinámica de un mito que se pule con las décadas y se vuelve otra cosa.
Para el aspecto duro desde el que cultivar mi propia visión desviada, usé el mejor libro editado al respecto: “La Noche de los centinelas”, de Patricio Abusleme, un libro del 2010 donde el periodista realiza la investigación más seria, descarnada y documentada de todas las disponibles. Escrito con una honestidad salvaje que pone en evidencia lo duro, lo maduro y lo podrido de un tema que sigue siendo parte de nuestras oscuridades más intocadas del imaginario contemporáneo. Quizá el caso de abducción ufológica más famoso del mundo.

-La versión impresa que saldrá en 2013 ¿tendrá ampliaciones o adaptaciones? ¿y por qué lado irían esas extensiones de la historia?

Lo primero es editarla, la vorágine está bien, pero ya no estamos en el régimen de entrega semanal, será un libro con todo el tiempo necesario para reflexionarlo, mutilarlo, reordenarlo y lijarlo. No se qué va a pasar cuando me enfrente al legajo como editor, antes de entregárselo a un editor. Hay algunos aspectos que quisiera reforzar, como la idea de la casa de clase media chilena antigua, con muebles sencillos pero de buena calidad que duraban 20 años y nunca se cambiaban de lugar, los mismos cuadros, los mismos adornos. Ese lugar congelado y pequeño, la nueva ruca del indígena incorporado. No es la casona de Donoso, era una especie de refugio para nietos de obreros, inquilinos y mineros de la provincia. La idea de la mujer como parte de un mueble más de esa casa, la operaria, un fantasma en vida que recorría día y noche sus habitaciones. Cada una de esas casas tiene una mujer que no sabe que ha muerto, recorriéndola. El oficial militar que después del golpe pudo casar a sus hijos con hijas de chilenos de clase alta, la mezcla de ADN. El fracaso posterior, los mutantes que produjo. Las casas chilenas sin sótano, porque compartimos un mismo sótano mental lleno de muertos. Qué se yo. Lluscuma se trepanará en puntos clave y se le coserán órganos en aspectos que requieren más desarrollo, como la guerra contra 1891. Es importante saber más de los ejércitos que nacieron en nuestros días y cómo operaban. Yo necesito resolver muchas situaciones que aún no conozco y nudos que no había descubierto. Lluscuma es rizomática, se autofagocita en mi cabeza y necesito congelarla, detenerla un poco para capturar algunos sentidos que se me escapan y enchufarle algunos tentáculos a las entradas de mis otros aparatos.

-¿Has tenido alguna oferta concreta de adaptación cinematográfica de alguna de tus novelas?

Siempre. Desde Ygdrasil he conversado con mayor o menor seriedad la posibilidad de adaptar a medios audiovisuales mis historias. El problema con el que siempre chocamos es el presupuesto para la realización, pues no se trata de historias humanas recortadas contra fondos sencillos. Se iniciaron proyectos filmados y animados en tradicional, stop motion y técnicas mixtas. Todos fracasaron en estadios más o menos avanzados exclusivamente de la pre-pre-producción. Sólo el esfuerzo de Nicolás López con SYNCO llegó a algún puerto cuando ganamos un fondo CORFO para realizar los guiones de ocho capítulos de una eventual serie basada en la novela. Parte de esos fondos se utilizaron en la realización de una presentación del proyecto con un mejor nivel de producción que circula en la red como “trailer” de SYNCO.

-Después de lo del 21 de diciembre ¿dirías que estamos ya en una nueva era o todavía hay que esperar el apocalipsis?

El fin del mundo es la entropía, siempre estamos en el fin del mundo. El Big Bang fue el fin del mundo y vivimos en un instante de la explosión posterior. El apocalipsis ya fue, esto es el aftermath.
La ilusión que tengo es que todo lo que no es posible en este Universo es posible en otros, que se alejan. Vivimos en un fragmento de posibilidades, en una esquirla de una Edad de oro estallada en el inicio, que deriva hacia el frío. El cosmos es el cadáver de Jehová flotando en el vacío, desperdigándose; habitamos como unas pequeñas lucecitas en algún lugar perdido de sus intestinos, apagándonos, pataleando antes que las estrellas se enfríen.
Le damos demasiada importancia a la humanidad, si vinieran extraterrestres informarían que la Tierra está cubierta casi completamente de agua y habitada principalmente por insectos, punto.

-¿Qué historia tienes o has tenido la ambición de escribir con mayor ansiedad, aunque se trate de algo que veas como proyecto imposible?

Reescribir la Historia de Chile completa.

 

EL CASO DE LLUSCUMA

El caso de Lluscuma o del Cabo Valdés es un clásico de la ufología chilena e internacional, que ocurrió en una zona limítrofe con Bolivia, llamada justamente Lluscuma, donde supuestamente un militar experimentó el fenómeno de abducción extraterrestre, en el año 1977, teniendo como testigos a sus subalternos.

 

One thought on “Baradit y su novela de un caso alienígena chileno

  1. This design is incredible! You definitely know how to keep a reader entertained.
    Between your wit and your videos, I was almost moved to start my own blog (well, almost…HaHa!) Great job.
    I really enjoyed what you had to say, and more than that, how you presented it.
    Too cool!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te podría gustar...