Sanando heridas con Alta Fidelidad

La segunda vez que me rompieron el corazón  uno de mis mejores amigos de la época me recomendó ver la película “Alta Fidelidad” según él porque me sentiría identificada con la historia de un tipo que se refugia en la música como vía de escape para sanar las heridas y además me daría cuenta que los hombres sufren por amor tanto o más que las mujeres (algo incomprobable hasta el momento).

Mi primera reflexión  al terminar de ver este clásico del cine fue pensar que el Soundtrack era increíblemente potente y podía  incluirlo como parte de mi terapia de recuperación y reinserción en la vida social. Sin embargo en una segunda lectura pude concluir que el análisis de la historia y la cercanía que tendría con los personajes marcaría mi pase por ese transe aun más que la adicción a las buenas canciones.

No solamente me visualicé bajo la lluvia en medio de una plaza pensando en mi propio guión para mi absurda historia inconclusa, las piezas musicales y las frases sobre un corazón destruido fueron la primera etapa para darme cuenta que otros ya usaron la música como tratamiento…otra persona ya paso por lo mismo y el consejo cinematográfico es ver como empeora todo antes de mejorar. A diferencia de la película mi historia no tuvo final feliz, aunque a mi favor, debo decir que siempre estoy en la búsqueda del final feliz como forma de vida más que como concepto dentro de una historia.

Lo que puedo extraer como mis (Top) 5 lecciones de aprendizaje para la recuperación dentro de esta pieza de Cultura Pop lo detallo a continuación:

El aprendizaje Nº1: Los grandes clásicos de la música ya lo definieron, así es como uno se encuentra de frente con The Velvet Underground y su “Oh! Sweet Nuthin”  y el gran “Most Of The Time” de Bob Dylan, resumiendo donde estas y que te espera en la terapia, porque ellos que ya son viejos que pasaron por esto en su juventud y lo resumen para tu bienestar cardiovascular.

Aprendizaje Nº2: conocer en un Soundtrack bandas que se quedaran contigo, como The Beta Band y el tema “Dry The Rain” son las capsulas des inflamatorias dentro de la letra de una canción para los momentos de profunda caída.

Aprendizaje Nº3: Bill Callahan de Smog, nunca va salir de su depresión post rupturas y se encargará en todas sus canciones de recordarte ese sentimiento.

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Aprendizaje Nº4: Las cosas que te gustaron antes, te perseguirán por siempre, es por eso que  cuando suena en la película “Lo Boob Oscillator” gran canción de Stereolab del disco Refried Ectoplasm del año 95’ sientes que aunque las historias se vuelven más civilizadas (tal como nos muestra la película) volvemos a escuchar una pieza de varios años antes y recordamos porque nos gustaban y porque aún seguimos identificándonos con las letras de ciertas canciones.

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Aprendizaje Nº5: Se puede salir adelante y rehabilitarse de la tristeza con un Playlist de 5 canciones… 2 de las más importantes son “Who Loves The Sun”  de The Velvet Underground y en “I Believe” de Stevie Wonder, porque eso es lo que necesitamos para nuestro mundo interior, actitud optimista luego de la lluvia.

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Volando con El Cuervo

cuervoEl soundtrack de la ahora clásica película de 1994 “El Cuervo” o “The Crow” es una verdadera joya del rock, probablemente sea  la mejor muestra de madurez musical de los años 90’ y de todo el ímpetu por dejar claras las diferencias musicales con otras épocas de la cultura pop.

Las luces de algunas canciones de este soundtrack siguen brillando en la memoria de quienes vieron por primera vez esta película hace más de 15 años. Las muestras más emblemáticas van de la mano de Nine Inch Nails, Helmet y Pantera que ayudaron a crear toda la enigmática atmósfera de la historia con la que Brandon Lee marcaría a la industria cinematográfica por su trágica y prematura muerte dentro del set y antes del término de las filmaciones.

 Quizás esta sea una de la razones de por qué este soundtrack marcó tanto a una generación de amantes del rock y de las leyendas que se cruzan con otras narraciones en forma paralela, porque la ilustración de este cómic se transformó en una historia donde los protagonistas saltaron del papel a la pantalla grande y luego a la realidad…la fantasía de todo soñador amante de las ilusiones (o historietas). Y en este caso en particular resulta aún más fascinante porque las canciones que acompañan al filme pertenecen a lo más sofisticado de lo oscuro y luminoso del pop rock.

Entre las canciones más expresivas y recordables se encuentran “Big Empty”, de Stone Temple Pilots quienes en el inicio de su carrera lograron entrar a esta elite de canciones con una justa dosis de grunge suficiente quizás para las demás muestras de rock de este disco. The Jesús & Mary Chain entrega lo suyo aportando la sensual mezcla melódica que lleva encima la “chapa” de Indie Rock noventero, porque “The Crow” mostraba todo el erotismo de un Brandon justiciero y valiente con tintes góticos que las canciones saben como representar, eso es lo que logra Trent Reznor de Nine Inch Nails con “Dead Souls” de Joy Division.

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La ventaja con que parte este soundtrack se debe a The Cure y su canción “Burn”, que fue compuesta por la banda a petición de James O´Barr, creador del personaje de cómic.  Helmet una leyenda del rock que a mediados de los años 90 se atrevió a sonar aún más fuerte y poco amigable que sus compañeros de generación transmitió en “Milktoast” el mismo sombrío carácter de los personajes de “The Crow”.

Una de las más “sensibles” muestras corresponde a la banda Medicine y su tema “Time Baby III”, acá los coros de Elizabeth Fraser vocalista de la extinta Cocteau Twins contribuyen con su voz de fábula en la dosis final de pop para un cuento gótico.

En resumidas cuentas, pocas veces una banda sonora ha transmitido tan bien el concepto de un cómic llevado al cine.

 

*Paulina Valenzuela es diseñadora gráfica, graciosa tuitera @paulidlux y colaboradora de NerdNews.cl