Las mejores y peores películas de ciencia ficción de 2012

LAS MEJORES

PROMETHEUS: Notable regreso de Ridley Scott a la saga que ya había perdido el rumbo en manos de varios directores y de extraños híbridos como “Alien vs Predator”. Remontándose a lo que aparentemente es el origen de la saga, Scott entrega un enigmático e inspirado relato (sobre todo en lo visual) que comienza a unir las piezas que habían quedado sueltas en la primera película de 1979.

LOOPER: Los viajes en el tiempo son todo un tópico en la ciencia ficción, y esta cinta vino a refrescar la cartelera con una trama interesante que le daba un nuevo aliento al tema del traslado temporo-espacial. Bruce Willis vuelve a ser parte de los viajes temporales luego de su recordada participación en “12 monos”.

LOS VENGADORES: Unir a algunos de los principales personajes de Marvel en esta película que reunió a varias franquicias recientemente echadas a rodar (Thor, Iron Man, Hulk y Capitán América), fue una decisión acertadísima, aun cuando a más de alguien le podría haber parecido una locura. Una historia bien contada, llena de gags e ironías y con un gran espectáculo de pirotecnia y tensión a escala planetaria y universal.

LOS JUEGOS DEL HAMBRE: La adaptación cinematográfica del primero de los libros de Suzanne Collins tiene algunas falencias, pero en general es una película muy entretenida y que tiene varios momentos con atmósferas muy logradas. Pudo haber sido mucho más, pero bueno, es lo que hay. Lo mejor es sin duda la gran presencia escénica de Jennifer Lawrence y la ambigua caracterización de Josh Hutcherson (“Zathura”).

 

LAS PEORES

 

JOHN CARTER: El problema con esta película -que no es tan mala tampoco, pero que se transformó en el gran hoyo financiero de Disney este año- es que tenía varios puntos menos ya desde la partida. La elección de su protagonista masculino sin duda no fue la más acertada de las decisiones, lo mismo que la de la heroína, ambos eran los poco conocidos Taylor Kitsch y Lynn Collins. El exceso de recursos -mal llevados en algunos casos- hace que se pierda la fibra de la historia y que haya desequilibrios importantes en el manejo del desarrollo de la historia.

EL VENGADOR DEL FUTURO: Cuando uno piensa en remakes innecesarios (como el que se hizo de “Psicosis”) acá se tiene un nuevo ejemplo de que hay cosas que para tocarlas de nuevo requieren de alguna idea buena que lo justifique. En lugar de esta deslavada versión de Len Wiseman (“Inframundo”) nos quedamos completamente con la de Verhoeven, que tenía mucho más narrativa, era más guarra, con efectos más ochenteros y sin tanta digitalización.

MS1. MÁXIMA SEGURIDAD: Hace algún tiempo que Luc Besson (“El quinto elemento”) anda con los radares para cualquier parte. Un ejemplo de eso es esta película de alto presupuesto que arroja todos los recursos por la borda para contar de mala manera, de modo infantil y hasta directamente torpe (con tallas obvias y frases dignas de la enciclopedia de los lugares comunes) una historia plagada de personajes desagradables, planos y que generan cero empatía.

BATALLA NAVAL: Estas son las películas que se parecen al menú del casino del día viernes, es decir, es como un resumen de los menús de la semana. En este caso, el deja vu con la saga de Transformers y con las películas de desastres es constante y lo único que cambia es principalmente el hecho de que la cosa ocurre en el mar. En el elenco se repite Taylor Kitsch, al que sinceramente esperamos no ver por un buen tiempo en la pantalla grande.

 

 

Estreno de Frankenweenie: La animación en el centro del cine de Tim Burton

Si hay algo que define gran parte del cine de Tim Burton es su particular estética, en donde se cita el ambiente victoriano (tomado principalmente de fuentes de cine de terror como las películas de la productora Hammer), una cierta versión del expresionismo alemán (que fue heredado de modo más animado por algunos cartoons gringos) y una melancolía que tiende a volver sombrías hasta las historias más cómicas.

Sin embargo, y pese a que gran parte de su filmografía está realizada con actores de carne y hueso, podría decirse que el centro de Burton está en sus animaciones y que es ahí donde su aparato creador funciona de modo perfecto. Tanto en “El cadáver de la novia” como en la reciente “Frankenweenie” (y en su producción de “El extraño mundo de Jack”), Burton despliega ahí toda su estética de modo concentrado y, por lo mismo, queda la impresión de que todo el resto de su filmografía está hecha con los retazos de este universo animado más compacto.

Bueno, al mirar la biografía de Burton, con sus inicios en los estudios Disney (donde en cierto modo también vivió como los inadaptados de sus personajes), ya se puede comprobar el hecho de que su estética particular se aleja de los cánones (lo mismo que lo hizo finalmente dejar Disney). De hecho, sus primeros cortos más renombrados, “Vincent” y “Frankenweenie” (homónimo del actual estreno cinematográfico que es su versión extendida), son animaciones de stop motion que tributan a algunas de sus principales fuentes de inspiración: Entre esas fuentes estaban las películas de terror de la Hammer, cuyo ícono interpretativo era Vincent Price (“Vincent” es la historia de un niño que se cree Vincent Price), con toda esa estética gótico-victoriana y sus guiones basados en relatos de Poe, Shelley y Stocker.

No es descabellado pensar que aquí, en estas animaciones de stop motion (técnica que adoptó inspirado por clásicos como las animaciones de Rankin Bass como “Rudolph el reno de la nariz roja” y, por supuesto, por el maestro Harryhausen de “Jason y los argonautas”), Burton ejecuta los lineamientos de gran parte de su cine. Sólo en estos dos cortos se encuentran una serie de referencias que más tarde pondrá en acción en sus películas. Por ejemplo, en “Frankenweenie” se encuentran ciertas secuencias visuales que se repetirán en “El jinete sin cabeza” (como el molino en llamas) o el barrido con la cámara por el Zoo que también se ve en “Batman vuelve”. En “Vincent”, además del homenaje a Price, aparecen criaturas que después se repetirán en “Beetlejuice”. El propio personaje freak e incomprendido de Vincent será la versión prototipo de otros que aparecerán en el cine de Burton como Edward, el protagonista de “El joven manos de tijera”, o el Ed Wood de su retrato biográfico del director de “Plan 9 del espacio exterior” (otro de sus referentes cinematográficos).

En cierto modo, en este universo de Burton se mezclan sus recuerdos de niño, lo que hace que las historias se inunden de una cierta melancolía a la que ayuda el recurso de la rima musical (o de las canciones directamente) que se ve en casos como el de “El cadáver de la novia” o en “Vincent”. En “Vincent” está incluso el recitado final del poema “El cuervo” de Poe.

Este recurso de rima también se ve en otra fuente infantil de inspiración de Burton como fue el Dr. Seuss, cuyos libros se caracterizan por relatos hechos a partir de versos cortos y divertidos. Algo que también trató de emular Burton en lo literario escribiendo su relato “La melancólica muerte de Chico Ostra”.

De todos modos, queda claro que una parte de la estrategia del cine de Burton va por retornar hacia sí mismo, hacia su propia biografía y hacia su imagen de marginal. Es un esfuerzo por recuperar sus propias imágenes infantiles que seguramente fueron las que lo distinguieron del resto de sus pares. “Frankenweenie” se le ocurrió recordando a su amado perro que murió cuando él era niño, y al cual hubiera querido resucitar al más puro estilo Frankenstein. Así mismo, el pasado de Burton completo pareciera ser como esa mascota, que el director está intentando resucitar con la ciencia del cine.

Buscando al creador: a propósito de los 30 años de Blade Runner

Este año se cumplieron 30 años del estreno de Blade Runner, pero aquí más que hablar de la película nos daremos la lata de ensayar una teoría acerca del cine de Ridley Scott, pero principalmente en torno a sus iconográficas películas de ciencia ficción. Continue reading “Buscando al creador: a propósito de los 30 años de Blade Runner”

Viajando en el tiempo con “Looper”, la nueva peli de Bruce Willis

Acá en Nerd News nos gustó mucho “Looper”. Tiene algo que cautiva, especialmente su primera media hora: un período de tiempo donde esta aventura de viajes en el tiempo construye y muestra un mundo tan bien hecho, un mundo de ficción real y tan poco fantasioso, pese a su premisa: estamos en Kansas, una explícita alusión y cita a “El Mago de Oz”, y, también, a la cita de la cita de “Avatar”, con su línea “ya no estamos en Kansas anymore”, como dice el coronel Colonel Miles Quaritch.
“Looper”, escrita y dirigida por Rian Johnson (gran talento de filmes como “Brick”, de 2005 y “Los hermanos Bloom”, de 2008), es una mezcla de películas, sin duda, desde “Terminator”, pasando por “Volver al futuro”, pero más allá de los guiños y la cita de la cita, lo que hace este joven director es armar un mundo que se siente palpable gracias a la original historia de Joe en versión joven, Joseph Gordon-Levitt, maquillado para parecerse a Bruce Willis por una razón crucial. Este Joe joven, que en el año 2047 mata a gente del futuro, debe matar a su versión vieja, a cargo de Willis, quien viaja desde al año 2074.
Suena complicado, pero la fluidez visual y narrativa de Rian Johnson convierte a esta apuesta en un producto, sin complejo alguno, agradablemente masivo.
Decía el director, Rian Johnson: “Siempre es peligroso cuando se trabaja con cualquier trama complicada,pero espacialmente cuando se trabaja con el tema del viaje en el tiempo porque es muy divertido y está la tentación de explicarlo todo en profundidad, como lo hace esa gran película ‘Primer’, pero aquí seguimos más el modelo del primer ‘Terminator’, en términos de que el viaje en el tiempo nos coloca simplemente en la situación y después se trata más bien de los personajes de la película… la finalidad de la película no es resolver un puzzle, sino más bien un lugar emotivo y esperanzador al cual llegar”.
Entonces esta es la piedra angular sobre la que se basa un filme bueno, con ideas, pero a la vez de llegada popular y que busca ser una oferta diversa frente a las películas de acción y comerciales que, seamos sinceros, se parecen unas a otras. Además, hay un factor que le da un factor de mayor particularidad a este proyecto: es la primera co producción de gran presupuesto entre China y Estados Unidos y por eso hay un momento, divertido, clever, cuando el Joe joven, obsesionado con aprender francés, responde a su jefe, Abe (Jeff Daniels), quien viene del futuro, que su porvenir está en Francia.
Abe, jefe: “No Joe, hazme caso, el futuro está en China. No en Francia”.
Rian Johnson explica cómo fue el rodaje en China: “Hay una secuencia en la película que se ambientó en China y que originalmente iba a ser en París. No es que haya creído que China era mejor que París, sino que más bien fue que no teníamos el presupuesto para ir a París. Nos enfrentamos a a la idea de falsificar París, en Nueva Orleans, los que estoy seguro que ustedes aprecian que no hubiera sido fantástico… teniendo que pegar la Torre Eiffel de fondo. Nuestro distribuidor chino se adelantó y nos dijo: ‘Si colocan esa secuencia en China nosotros podemos co-producir. Pueden venir a Shanghai y filmar esas escenas’.  Una vez que eso sucedió yo pensé ‘Bueno, tiene sentido que esa secuencia suceda en China’.  Tuvimos la oportunidad de rodar en Shanghai, en lugar de filmar en el barrio francés de Orleáns con una pantalla verde”.
“Looper” muestra un futuro oscuro y decadente, una visión que coincide con otros clásicos del género como “Terminator”, “No hay nada en esta película que se sienta demasiado futuro. Es también un mundo en el que la clase media ha desaparecido, con gente con dinero en los clubes o con indigencia en las calles. Para mí, eso fue una función que conducía la historia y los personajes son todos caracteres que están haciendo todo lo posible para aferrarse a su pequeño pedazo de la torta (…) Cuando veo una película de ciencia ficción, especialmente una como la nuestra, que no tiene un gran presupuesto, lo primero que miro es cómo hacer frente a los autos. Porque si vas al futuro te das cuenta de que esa es la cosa realmente costosa que uno no puede conseguir fácilmente. Tienes que averiguar cuál es el enfoque que vas a tener. Nuestro enfoque fue que dijimos ‘Muy bien, todo se está cayendo a pedazos en este futuro entonces los autos de nuestro mundo son como los grandes autos yanquis en Cuba, y les agregamos los paneles”.
Todo entonces se fue acomodando de la mejor forma posible a lo que el prespuesto permitía y la delirante historia del guión. Y una de las cosas más duras fue ver al protagonista de “500 días con ella” y el gran secundario de “Inception” perdiendo sus rasgos y su cara para ser una versión joven de Bruce Willis. “Bueno, yo estudié las películas de Bruce Willis y tomé el audio de algunas de sus películas y lo puse en mi iPod así que podía escucharlo”, recuerda Joseph Gordon-Levitt. “Bueno, Bruce de hecho se grabó a sí mismo haciendo algunos de mis monólogos y me grabó cintas que me mandó para que pudiera escucharlas, lo que fue realmente útil. Pero creo que lo más importante fue simplemente conocerlo, salir, comer juntos, hablar de lo que fuera, eso fue yo creo lo que me ayudó a conocer a saber lo que quería hacer con el personaje”.

El Fin del Mundo según Cronenberg

Cosmópolis se llama la nueva película del director canadiense David Cronenberg, su particular visión del fin del mundo… como lo conocemos. No hay grandes explosiones, no hay catástrofes, sólo indignados en las calles, hartos de los especuladores de la bolsa como las que realiza el protagonista de este filme, Robert Pattison, un millonario que no deja su limusina blanca por nada del mundo. Como si fuera un Jonás tragado por esta ballena blanca motorizada.

Basada en una novela del estadounidense Don DeLillo, está cinta está además protagonizada por Jay Baruchel, Paul Giamatti, Kevin Durand y Juliette Binoche. En Chile se estrena en 2013. Ojo que David Cronenberg explica su mundo creativo en el libro Tardes de Cine, de Ernesto Garratt y ahora en librerías

Mi oso me habló

Así es Ted, la primera película del creador de “Padre de familia” que ya está en Chile.

Es una idea tan buena que llama la atención que nunca nadie le haya hecho antes. Que un oso de peluche hable, que sea el mejor amigo de un niño y que después, años después, el niño y el oso crezcan, hablen palabrotas y garabatos y sean un par de vagos adultos que se drogan todo el día. Eso es Ted: la amistad entre este peluche incorrecto y su dueño, de adulto interpretado por Mark Wahlberg, en lejos, su mejor papel en años. Su novia es la rica y huachona Mila Kunis, como Lori Collins, una ejecutiva acosada por su ricachón jefe y una chica, seamos justos, que sabe perdonar la idiotez de su novio y de su hijo de peluche parlante.

Por ambos son eso: un par de idiotas. Pero gracias a Seth MacFarlane, el creador de la serie “Padre de familia” esta película, su primera película para el cine, se convierte en algo que superó tooooodas mis expectativas. Por qué ver esta en aparente estupidez. Pues por una razón clarísima: es divertidísima, tanto, que me encontré varias veces doblado de la risa por la incorrección de sus bromas, tallas ácidas que convierten a “Ted” en la primera película que está mejorada por la generación de talentos que hoy pupulan en la TV estadounidense.

Seth MacFarlane, te guste o no, es un talento puro y su arremetida en el cine ya prometía calidad y una graciosa subversión. Seth MacFarlane, además de escribirlo todo en la serie “Padre de familia”, hace las voces de varios personajes y de hecho la muy yica Mila Kunis hace la voz en esa serie de la hija menor y fea. Por todo lo anterior y más, Seth se autodenominó como el hombre a cargo de la voz de Ted.

Sí. Sin esa cualidad Ted no sería la maravilla que es.

Debo reconocer que, además, que esta película, una buena mala buena película, me recordó la incorrección de muchas películas ochenteras buenas para la talla y de hecho el señor todo poderoso y a quien admiramos Seth MacFarlane está tan conciente de su deuda con los años 80, que hace guiños y homenajes a varios clásicos de esa década (que aún no parece acabarse) como “E.T.” (sí, una vez más) y “Dónde está el piloto”, entre otras.

Hace rato que es discurso oficial que el cine está tan malo que la calidad está en la TV y, como decíamos, MacFarlane lo que hace es hacer una película realmente piola con sus recursos y manejos del sentido del humor ejercidos en su gran TV show “Padre de familia”. Es cierto que hay clichés en “Ted”, con su historia de amor un poco melosa: porque John Bennett y Lori Collins cumplen cuatro años de citas y ella, como que sí quiere la cosa, le pide al perno de su

pololo, un caso de mediocridad humana que merece estudio aparte, que deje de vivir con su oso de peluche y que se haga un hombre de una vez por todas. Que deje de ser un pendejo que anda drogado todo el día y que sólo sabe mirar malas películas ochenteras como Flash Gordon (uff, me dio un tiritón), esa donde lo mejor es la canción de Queen y lo peor, su actor, Sam Jones.

“Vamos John , tú sabes que esa película marcó nuestra niñez y nos enseñó lo amplio que es el concepto de ‘actuar'”, le dice en una parte el oso degenerado a su amigo y dueño en una lluvia de incorrección que realmente me ha alucinado, tío, joder.

Por favor, dénle más dinero a Seth MacFarlane para que haga películas así de buenas malas. ¿Placer culpable? No creo. Placer placentero nada más.