Así nace un clásico instantáneo: “Attack on Titan”

Vivimos los días en los que Ataque a los titanes se posiciona como uno de los tópicos principales entre el público que disfruta por igual del manga, el animé y la pantalla. No es para menos, ya que la segunda temporada de la serie animada llegará en 2016, la película de acción real se estrenará el verano de este año y ahora se dice que Sony Pictures podría hacer el remakenorteamericano. El estudio ha reservado hasta ocho dominios diferentes para el filme, entre ellos attackonthetitan-movie.comy attackonthetitan-movie.net, según ha informado Anime News Network.
El salto al género cinematográfico del manga creado por Hajime Isayama se dividirá en dos partes y se estrenará en Japón durante este verano en medio de gran expectación. Shinji Higuchi se encargará de la dirección, mientras que el guión corre a cargo de Yuusuke Watanabe —Dragon Ball Z: La batalla de los dioses, Gantz— y el crítico de cine Tomohiro Machiyama.
FUENTE DEL TERROR
Ante el furor de Ataque a los titanes, conviene recordar que en ocasiones el mundo de la cultura pop alternativo, tan estandarizado en estos tiempos, suele liberar de sus fronteras geeks, joyas de alta calidad que milagrosamente alcanzan grandes audiencias. Ahí, en esos terrenos de la distinción y la masividad, es donde puede ubicarse el animé japonés más hermoso y brutal del año 2013.
Shingeki no Kyojin, conocido en Chile por su nombre en inglés Attack on titansAtaque a los titanes— es un manga escrito e ilustrado por el artista japonés Hajime Isayama que tuvo éxito inmediato apenas se dio su lanzamiento en 2009. Desde que salió el primer capítulo en la revista mensual Bessatsu Shōnen Magazine de la editorial japonesa Kodansha hasta el año pasado, se han publicado trece volúmenes del manga y recopilado 63 capítulos. (En español se encuentra impreso por Editorial Norma).
Ataque a los titanes ha vendido más de 20 millones de copias desde la fecha de su estreno, por lo que consiguió ser adaptado a una serie de animé dirigida por Tetsuro Araki y producida por Wit Studio y Production I.G.
Esta animación se estrenó en Japón el 6 de abril de 2013 y finalizó el 28 de septiembre de ese año, conformando un total de 25 episodios de 26 minutos cada uno. La serie ha sido aclamada por la crítica y dio lugar a varios juegos, una película de imagen real que se estrenará a fines de este año, dos spin-off  del manga y una secuela recientemente anunciada para la televisión. Éxito absoluto.
Pero es el animé el que realmente trae el imaginario de Isayama a la vida: una sociedad basada en la cultura europea del siglo XVIII, amenazada por gigantes de diferentes clases —con rostros grotescos, eterna sonrisa diabólica, sin labios, dientes puntiagudos, ojos infantiles ¿hay algo más terrorífico que un rostro infantil entre la monstruosidad?— y de un mínimo tres metros de altura que están inconscientemente determinados a exterminar a la humanidad.
El mundo está frente a titánicos zombis devoradores de personas, nada más que ellas.
Ataque a los Titanes evoca varios elementos de las películas japonesas, principalmente en cuanto a monstruos clásicos como Godzilla o las criaturas que inspiraron los reptiles de Pacific Rim de Guillermo del Toro. Pero esas referencias a los bichos son solo guiños, porque los titanes en esencia provienen de una fuente específica del terror mucho más letal y estrujante: el alma belicosa de los hombres.
Quizás por ello, la historia también ha sido comparado con un apocalipsis zombi: “Creo que los titanes de la serie están en la misma línea que los kaiju o las películas de zombis, pero considero que tienen que ver más con metáforas contemporáneas”, dijo George Wada, productor de Production I.G, en una entrevista para una revista especializada en animé.
“Mi opinión personal es que representa el miedo al no entender lo que otras personas piensan. La mayoría de los Titanes parecen que están sonriendo, o se ven tristes, pero el miedo proviene de no entender lo que significan esas expresiones”, concluye Wada.
LOS MUROS
Producto del miedo y la necesidad de protegerse de estos monstruos, la humanidad sobreviviente a los primeros ataques de los titanes crean un fuerte inquebrantable. Tres paredes de cincuenta metros de altura y unos cuantos kilómetros de grosor en forma de anillos, cada uno separado por varios kilómetros de distancia donde se levantaron diferentes distritos.
El muro exterior es el muro María, el primero en caer tras la aparición del primer Colosal después de cien años de vivir en paz; en este muro se encuentra el distrito de Shinganshina, en el cual habitan dos de los protagonistas de la serie, Eren Jaegar y Mikasa Ackerman.
El segundo muro se llama Rose y se encuentra a una distancia aproximada de cien kilómetros respecto al María. En ambas áreas vive la gente de clase media y baja de la sociedad sobreviviente.
El segundo muro, como es más amplio, alberga cuatro distritos. La muralla Rose se mantiene estable ante el ataque de los titanes y la última zona, es la muralla Sina, que consta de cinco distritos y en ella viven los burgueses, la alta sociedad de la raza humana protegida por un ejército compuesto mayormente de adolescentes y niños.
Eren Jaegar es uno de esos niños. Vive en el muro María y su único sueño es integrar la Legión de Reconocimiento —Grupo militar que se encarga de las operaciones especiales— para salir a explorar el mundo fuera de las murallas.
Eren resiente que su mejor amigo, Armin Arlet y su hermana adoptiva, Mikasa Ackerman, se conformen con vivir confinados dentro de las paredes. De hecho, en el primer episodio, Eren se encuentra con Hannes, un miembro de la Guardia, que en vez de estar vigilando las paredes, está comiendo y bebiendo alcohol, actitud que Eren juzga y rechaza.
El oficial, confiado, le asegura que hace más de cien años que tienen controlados a los titanes, que se esté tranquilo y que mejor se dedique a comer y a disfrutar lo que las ciudades dentro del muro les entrega. Eren se enoja —ese es un estado anímico recurrente en él— y le grita que es una vergüenza para la Guardia, que él sería distinto, honraría al ejercito con su trabajo porque al exterminar a los titanes, finalmente podrían vivir fuera de las murallas y no dentro donde no eran más que ganado para los titanes.
 Y tenía razón.
 Minutos después,  se escucha una explosión fuera del murallón, provocando una neblina de polvo que cubre por completo el distrito. Cuando el panorama se aclara, aparece frente a ellos la cabeza de un Titán Colosal, de casi sesenta metros —superior al tamaño de la muralla, y mucho más grande que un titán normal—, que logra hacer una grieta en el muro María, dejando un espacio lo suficientemente grande para que los demás titanes entren.
Eren corre inmediatamente hacia su casa para salvar a su madre, a quien encuentra atrapada entre los escombros. Eren y Mikasa intentan sacarla mientras un titán de quince metros se aproxima. Carla les ordena que huyan, pero ambos se niegan rotundamente.
UNA RAZÓN PARA VIVIR
Este es el punto de inflexión del animé. Con la invasión de los titanes a Shinganshina, la individualidad de los personajes se pierde. En rigor, la entregan en pos del bien común, generando una dependencia con los demás, ligada a la necesidad de sobrevivir y luchar contra un enemigo común.
De esta forma, Eren, Mikasa, y Armin se unen a la academia de policías para aprehender a manejar los equipos de maniobra tridimensionales —un equipo de poleas que a los grupos de élite les ha llevado años perfeccionar—, perder el miedo al dolor y a luchar.
Pelear no solo contra los titanes, sino también contra la crueldad de la humanidad sobreviviente. Esta especie de Jaegar de Guillermo del Toro, conformada por los tres amigos, se divide en: Eren, que es el espíritu vengador, quién juró destruir a todos los titanes de la faz de la tierra. El que entrega a sus compañeros fuerza de voluntad, inspiración y una resistencia indomable, compensando así su falta de inteligencia y fuerza física. Les da a Armin y Mikasa una causa para vivir y una forma de utilizar sus habilidades de forma productiva.
Eren es la razón principal por la que sus amigos se unieron a las fuerzas armadas, es la persona que los une y los saca adelante cuando se quedan atrapados en pensamientos pesimistas o individualistas que no les permiten enfocarse en el verdadero objetivo que es ayudar a los demás frente a los ataques de los titanes.
El vínculo funciona con gran potencia entre los tres porque desde niños se ayudaban a sobrevivir. Eren salvaguardó la vida de Mikasa en la infancia; Eren y Mikasa salvaron muchas veces a Armin del acoso de matones. Eren es el espíritu voluntarioso de la máquina asesina en la que se convierten los tres. Por eso lo necesitan tanto.
UN MUNDO PARA SER LIBRES
La mayoría de los defectos y virtudes de Eren existen a causa de su fuerte moral y al hecho de que él no puede violar esa moralidad. Y no se refiere a la moralidad del bien y del mal, sino a la moralidad de lo humano y lo divino. Así queda establecido cuando Eren asesina a los hombres que tenían secuestrada a Mikasa cuando solo eran unos niñitos. Justificado o no, es muy inquietante ver a un niño matar sin ninguna duda o arrepentimiento.
Eren sabe que los humanos son autodestructivos, egoístas, estúpidos y violentos, pero también reconoce que en sus corazones son amables y merecen una oportunidad para ser libres. Por eso sus discursos son tan inspiradores. Sin embargo para Eren, el hecho de que los hombres que tenían presa a Mikasa eligieran violar, esclavizar y matar a otros seres humanos, era demasiado horrible, así que decidió deshumanizarlos. Los clasificó automáticamente como bestias asesinas que deben ser exterminadas sin remordimientos de conciencia.
Lo hace y arrastra a Mikasa en ese acto.
En cuanto a Mikasa, sería injusto decir que este personaje representa al cuerpo del Jaegar (citando a Pacific Rim), ya que no solo posee la fuerza física sino también sentido común y un fuerte instinto de supervivencia. Ella tiene mucho poder y sabe cómo usarlo, pero sin Armin y Eren a su alrededor lo emplea de manera egoísta. Eren le da el impulso para usar sus habilidades en causas justas, mientras que Armin —la mente del grupo— le da la dirección para que ella pueda aprovechar ese talento de manera eficaz.
Armin, a su vez, tiene la inteligencia, es un estratega pero no tiene voluntad para batallar o la fuerza para hacerlo. No es que sea un adolescente pesimista, sino que se sabe y se siente débil, porque desde niño fue protegido por Eren y Mikasa. No tiene la influencia de Mikasa, ni el impetu rebelde de Eren, por lo tanto suele dejarse llevar —o bien se paraliza— por las circunstancias.
También Armin el más lucido de los tres y conoce todo sobre el mundo más allá de los muros y aunque lee compulsivamente un libro que robó a su abuelo prefiere quedarse entre ellos, vivir a través de los textos y no salir a conocer el universo en persona. Durante la serie, Armin va adquiriendo valentía, pero gracias a la validez que los demás policías le dan por el éxito de sus estrategias en combate. En suma, los demás lo definen.
El hecho es que, por separado, ninguno de los tres sirven del todo. Es juntos como conforman una poderosa persona capaz de combatir contra los titanes y contra el mundo cruel que los burgueses de Sina van provocando al quitar los pocos recursos que van dirigidos a la alimentación y defensa de las clases bajas.
Pero ese es otro punto de la historia.
UN ESPECTÁCULO 
Ataque a los titanes es una serie con muchos personajes, no al estilo Games of thrones —donde tienes que escribir los nombres de los protagonistas para no perderte— pero sí son numerosos y todos tienen importancia en la historia. La mayoría forma parte de la academia que luchan contra los titanes. En ese sentido, hay un equilibrio, la historia no está creada para que solo los protagonistas brillen en las batallas.
La línea argumental permite que el televidente se vaya encariñando y conociendo a cada uno de ellos solo para que, momentos después, en una escena sangrienta vea cómo sus personajes favoritos son atrapados en el aire por estos gigantes mientras operan a velocidades increíbles sus equipos de maniobras tridimensionales, para después ser despedazados frente a sus ojos incrédulos y horrorizados.
Cada batalla contra estos gigantescos zombis es un espectáculo. Según Carlos Sánchez, redactor de blogocio.net esta espectacularidad es dada por la calidad de la animación: “Wit Studio ha realizado un trabajo fenomenal  a la hora de animar a los protagonistas y a los enemigos de turno, los titanes. La velocidad a la que se mueven los personajes no es algo fácil de hacer. Mientras otros optan por deformar a los personajes para dar una sensación extraña, en Shingeki no Kyojin los personajes se mantienen inalterables. Esa calidad, unida a los impresionantes giros de cámara que veremos a lo largo de los combates, logra un resultado realmente brillante. Por supuesto, no solo brillan los personajes y los titanes, el conjunto arquitectónico de la obra juega un papel importante, sobre todo cuando salta por los aires”.
Ataque a los titanes es un animé intenso, con buen ritmo y frecuentes giros de laucha; su argumento es muy simple, pero sustancialmente atractivo como el de toda sociedad distópica y amenazada que trata de sobrevivir y que en su batalla hace a la audiencia partícipe de esos mundos, sin darle la opción de quedarse detrás de los muros.

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