Apuntes sobre ‘La casta de los Metabarones’ (o la ‘Dune’ de Jodorowsky)

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Después de la imposibilidad de realizar su propia versión de ‘Dune’, el franco-chileno Alejandro Jodorowsky se quedó en el tintero con varias ideas que había desarrollado durante años para adaptar la novela de Frank Herbert en la pantalla grande.
Es sabido, gracias al genial documental ‘Jodorowsky’s Dune’, que el chileno había realizado un sinfín de cambios a la novela original y que no había respetado en su integridad la historia de Herbert. Estaba lo básico: luchas de poder entre distintas castas de nobles y aristocracia en el año 10.000. Pero Jodorowsky transportó las ideas de Herbert, desde la ecología y la drogas recreacionales, hacia un misticismo más explícito y a la experimentación más ruda de los sicotrópicos y con cuotas de violencia y castración más hardcore.
Si revisamos la obra en el cine y los cómics de Jodorowsky, la violencia y la casi aguerrida relación de padres-hijos juegan un papel crucial en la construcción de sus universos surrealistas y provocadores, como ‘El topo’, ‘La montaña sagrada’ y ‘Santa sangre’. Y tras la frustración de ‘Dune‘, el chileno movió todas esas ideas a ‘La casta de los metabarones’: su propia versión libre de ‘Dune’, por decirlo de alguna manera, y una espléndida pieza de arquitectura narrativa que aparece como arco íntegro a comienzos de los años 90.
Si bien es verdad que el “último” Metabarón, este guerrero invencible cercano y similar a Paul Atreides, el héroe de “Dune”, aparece como personaje secundario en ‘El incal’, el cómic creado por el chileno en 1981 con el francés Moebius, es en 1993 cuando Jodorowsky da cuerpo y forma su extraordinaria saga galáctica, con los espléndidos dibujos del argentino Juan Jiménez.
Y ojo, que acaba de aparecer el librerías una más accesible edición española que en un solo tomo reúne, a lo largo de 588 páginas, y recorre el árbol genealógico de esta casta de guerreros estelares cuyos principales enemigos son… ellos mismos: con sus tortuosas y desgarradoras relaciones familiares, donde los padres son entes castigadores y fuertes y los hijos mutilados, que llevan injertos robóticos en pies, oídos, genitales, e incluso cabeza, deben seguir cuidando el crecimiento de esta casta invencible.
Hay ecos y tufillos de ‘Dune’, claro, pero Jodorowsky toma su propio camino basado en sus propios códigos e inquietudes como artista. Si vieron su última película, ‘La danza de la realidad’, una autobiografía semi imaginada, queda claro en su propia historia de vida la compleja relación que él mismo tuvo con su padre, un inmigrante ucraniano de origen judío en Tocopilla, pequeña localidad del norte chileno. Allí nació Jodorowsky y según sus propias memorias y filme, su padre era un hombre de duro carácter y de aún más dura crianza. Violento, intenso, el camino de la brutalidad y fuerza física era su destino y, según queda claro, el de su descendencia.
Esos pasajes de vida en el norte de Chile, en un ambiente claramente hostil y con una figura paterna casi salvaje y anclada en una recalcitrante y violenta visión de mundo, fueron el caldo de cultivo para dar pie al mundo imaginario y de ciencia ficción de ‘La casta de los Metabarones’, un cosmos cercado por una violencia pocas veces vistas en el cómic sci fi europeo.
Publicada en Francia por primera vez, este es un producto 100% europeo, claro, por lo avant-gard, innovador y arriesgado. Pero se trata además de un cuento con guiños a un tipo de chilenidad, a nuestra tosquedad y fuerza bruta. Y hay links con nuestra idiosincrasia: “por la razón o la fuerza”, reza una fuerza invasora de pontífices estelares que amenaza con destruir el mundo de Don Nicanor Rosamel de Rokha: homenaje a los poetas Nicanor Parra y Pablo de Rokha en el capítulo “Cabeza hierro, el bisabuelo”, una historia de un Metabarón sin cabeza que busca el amor y se encuentra con la cabeza de un poeta que durante cinco mil años ha esperado un cuerpo. Y el objeto del deseo y de los afectos de Cabeza de Hierro es la hija de Don Nicanor: Doña Vicenta Gabriela de Rokha: sus guiños a Vicente Huidobro y Gabriela Mistral.
Usando lo mejor de las estructuras del matiné, con los continuará, Jodorowsky además sale de la solemnidad de ‘Dune’ en ‘La Casta de los Metabarones’ usando a dos androides cómicos, Tonto y Lothor, que relatan el árbol genealógico de esta casta.
De este modo, la estructura narrativa es simple y clara: toma los nombres de los tatarabuelos, tarabuelas, bisabuelos, bisabuelas, abuelos, abuelas y así, para organizar y dar cuerpo y alma a cada componente de este árbol genealógico brutalmente entretenido.
Othon, Honorata, los tatarabuelos y fundadores de la casta; Agnar y Oda, los bisabuelos, y todos, deben sacrificarse y someterse al dolor y mutilación de alguna parte de sus cuerpos. “No hay felicidad para Los Metabarones, sólo sufrimiento”, reza uno de los robots narradores de esta aventura y prodigio del cómic francés, que debería alguna vez ser llevada, no al cine, sino que a la TV por una empresa rupturista y moderna como HBO.
‘La Casta de Los Metabadores’, la propia versión libre de ‘Dune’ de Jodorowsy y Juan Jiménez, no tiene nada que envidiarle a ‘Game of Thrones’. Y, claro, tampoco a ‘Dune’.

One thought on “Apuntes sobre ‘La casta de los Metabarones’ (o la ‘Dune’ de Jodorowsky)

  1. Muy buen artículo, por qué será que siempre los reportajes más interesantes se encuentran en sitios alternativos, qué pasa con los creativos de medios oficiales. En fin. Los felicito.

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