Alfredo Castro y el éxito de ‘Tengo Miedo Torero’: “Aún estoy bien impresionado”

Crédito: Miguel Ángel Larrea.

El actor en entrevista con NerdNews, relata el making of de su notable personaje ‘La loca del frente’ y analiza el suceso sin precedentes que significa este estreno de la película en streaming. Más de 200 mil ticktes y la cifra sigue subiendo. Además, refexiona sobre la revalorización de la figura de Pedro Lemebel en el concierto social que vive Chile.

Alfredo Castro dice que no ha parado de trabajar en la promoción de la película ‘Tengo Miedo Torero’: una revolución del streaming en la industria audiovisual chilena. En dos días de preventa han sido más de 200 mil espectadores y esa cifra seguro va a seguir creciendo. ¿La razón? Aún sigue en cartelera online en puntoticket.com  lo que ha sido uno de los fenómenos de la cultura pop en pandemia que comenzó en Twitter el mes de junio, cuando el primer tráiler del filme resultó Topic Trending.

¿Qué tan sorprendidos están en el equipo con relación a la inmensa reacción de las personas?

Sí, yo personalmente aún estoy bien impresionado porque nunca un tráiler había tenido la fuerza que tuvo este, y la cantidad de gente que lo vió. Entonces, yo he ido pasando de terror en terror, porque primero salió el tráiler, a la gente le fascinó, lo comentó y después pensé en el peso que tenía sobre mis hombros de representar un personaje de ficción y de no ficción porque todo el mundo esperaba la novela de Pedro Lemebel. Agarré un peso histórico muy fuerte sobre mi persona, pero respiré aliviado después del estreno. Creo que la gente reaccionó maravillosamente bien, se emocionó con la película. El primer signo bueno fue que ponían ver el tráiler y eso me cautivó. Tú dices qué increíble que alguien con menos de un minuto y algo, logre emocionarse por una película. Es súper impactante. Muy pocos filmes lo han logrado. Fue un signo de bien así que estoy impresionado, no dejo de estarlo.

—Sobre el peso de esta clase de carga/ persona/ personaje de Pedro Lemebel ¿Puedes detallarme un poco más acerca de esta presión?

Sí, bueno. Yo traté de aclararlo desde el principio. Empecé a estudiar un poco el guion, de leer de nuevo la novela, de entender y aclarar en primer lugar que no era Pedro Lemebel, que no le quitaran el talento de poder escribir ficción porque era muy egoísta. Decían “No, es Pedro”. No, no es biográfica. Ahora con la persona con que yo me junté a conversar, me contó que efectivamente en la novela hay muchos pasajes que sí son de Pedro: Son historias, crónicas realmente de él. Entonces, a construir desde la descripción que Pedro hace del personaje, él la describe muy claramente al inicio de la novela como una travesti vieja, flaca, fea, pobre, con muy poco pelo, sin dientes que usa placa dental. Entonces, todo ese imaginario yo traté de llevarlo en primer lugar al cuerpo. Estéticamente yo me di cuenta, porque Pedro en sus novelas, crónicas no son sólo una propuesta estética, también describe cómo habla la gente, cómo se viste, cómo es el lugar, cómo es la luz. Tiene una escritura maravillosa descriptiva para captar los humores, las emociones, los lugares, las luces. Entonces, leer la novela si la lees bien que creo que la leí medianamente bien—, entendí lo que él quería, él pedía quien era ese personaje, una función física importante.

Crédito: Marcelo Plaza.

—Quería saber si en algún momento del rodaje te emocionaste,  especialmente en una secuenciano voy a hacer spoiler—, pero hay una secuencia en donde vemos a las madres de los detenidos desaparecidos, en este juego de presente y pasado y ambos tiempos interactúan como en una experiencia casi de acción de arte y poética dentro del mismo filme.

Para mí fue súper importante esa escena porque es vital comprender que La loca del frente hace un viaje biológico no sólo amoroso. Es a través del amor que La Loca se convierte de esta facha pobre, cómo se diría ahora, de esta derechista acérrima… Hay una escena que no quedó en la película pero está bien, entiendo porque no quedó. En la escena pasaba la comitiva de Pinochet y yo le gritaba “Presidente Pinochet, soy su ídolo, lo amo señor” y el tipo quedaba “para adentro”. Esa escena de los Carabineros, las fuerzas especiales en que el personaje pasa y se encuentra con estas madres y familiares de detenidos desaparecidos, me mató porque estaba Lorena Pizarro. Estaban todas las señoras que yo las conocía de antes porque en muchos momentos me las había encontrado en otras manifestaciones. La verdad, me costó contenerme porque es el momento en que ella hace contacto con la realidad, con el país completo, con la historia completa. Piensa que ella lo que hace es bordar manteles para las mujeres de militares, ideológicamente ella pertenece a ese mundo.

Hay una cosa interesante en la película que es el uso del melodrama. ¿Cómo fue para ti encarnar y tratar de desarrollar eso desde tu personaje?

Cabe destacar que hay una crónica interesantísima que cuando Lemebel termina la novela, se la manda a Roberto Bolaño. Este quería mucho a Pedro, él fue quien lo sacó de Chile, es decir, lo llevó al extranjero a los editores de afuera y Bolaño le dijo ¿Pero qué es esto que escribiste? y él le dice: “Escribí una novela rosa ¿Qué otra cosa iba a escribir?”. A partir de ello, me tomé y claro esta es una novela de amor donde el amor es el motor de los personajes, es un amor posible e imposible. De este modo, posee todas las características de un melodrama amoroso. Así me fui metiendo también en cómo conectar con el relato, y el guion lo manifiesta muy bien, lo escribe muy bien. El guion lo que hace es contextualizar la película en cambio la novela parte ya con ellos conocidos, pero el filme realiza una introducción de cómo ellos pudieron haberse conocido.

Crédito: Wilson Gajardo Blackwood.

La loca de clase alta

Alfredo Castro habla ahora de su primer papel en el cine, en la película ‘Fuga’, de Pablo Larraín, filmada en 2006 y en donde interpretó a un gay que de alguna manera cierra un ciclo con La loca del frente de ‘Tengo Miedo Torero’.

“En ‘Fuga’ de Pablo Larraín, fue la primera película que hice en mi vida en donde mi papel era el de un hombre gay de clase alta completamente desquiciado, con evidentes problemas mentales que está encerrado en un psiquiátrico. El texto lo escribió Pablo con Mateo Iribarren y está basado en el manifiesto de Pedro Lemebel, ‘Hablo desde mi diferencia’.

No sabía eso…

Claro, en la escena con Benjamín Vicuña en Fuga, yo le digo: “Muchos niños van a nacer con una alita rota”. Es del manifiesto de Lemebel y dice “yo estoy acá por vieja, por maricona por loca y buena moza”. ¡Me acuerdo perfecto! Me gustó mucho ese texto y que está absolutamente tomado y robado diría yo—, de parte de Pedro. Entonces para mí cerrar este ciclo femenino con esta película es súper emocionante.

Desde Fuga, Alfredo Castro dice que aprendió a actuar en cine como nunca antes lo había hecho. Fue, además, un inicio tardío. “Pasado los 50 años”, asegura, y agrega, que en ‘Fuga’, cuando la vi, sentí que estaba muy teatral. Yo vengo del mundo del teatro, ahora de uno bien marginal, bien significativo para mí y para quien le guste ese teatro. Pero también vengo de la televisión, cuando filmé ‘Fuga’ estaba en plena televisión y ahí: los rostros, las caras, las muecas, los ojos. Hice mucha comedia en la televisión, al punto de la exageración máxima de un rol. Entonces yo venía de ahí por lo que con los años veía este trabajo en ‘Fuga’ y pensaba ‘¡qué sobreactuado!’ Tremendamente sobreactuado, también pensaba pero espérate porque es un gay extrovertido, psicótico, rayado lleno de pastillas. Después con el paso del tiempo, viene Tony Manero y yo ahí con Pablo aprendí. Este se detuvo y me dijo: Alfredo, este es otro cine, estamos haciendo de otra cosa. Aquí, el tema es no actuar ¿Entiendes? Sino bajar, bajar, bajar. Y me costó mucho entender el concepto de actuación o interpretación en el cine. De ahí, solito empecé a entender cada vez más y a entender qué de mi le gustaba a los cineastas y directores.

Claro, actuar para cine tiene otros códigos ¿no?

Me acuerdo una vez que Andrés Wood me mandó a decir con un conocido en común: “Dile al Alfredo que él no sabe el rostro que tiene para el cine”. Yo también me quedé pensando ¿Qué querrá decir eso que no tenga un rostro para el cine? Después con el tiempo fui entendiendo que mientras menos yo hiciera, más yo obtendría y los directores más contentos estaban. Luego, me llamó Lorenzo Vigas —cineasta de ‘Desde allá’ 2015— que hizo un casting por toda Latinoamérica partiendo en México, en todos los países de Latinoamérica hizo un casting con grandes actores y yo dije: “¿Por qué me dejaste a mí? Si tenías actores increíbles colombianos, venezolanos, argentinos, españoles”. Y me dijo: “porque yo andaba buscando interioridad y economía. Yo creo que tú con muy poco das mucho y este personaje en vez de hallar necesita silencio, una mirada, un cuerpo, respiraciones”. Y yo más entendí entonces cuál era mi punto, lo que yo tenía a favor como actor y el  por qué le gustaba a los directores.

Crédito: Raúl Bravo.

Personajes de anticipación

Alfredo Castro ahora es capaz de conectar el mundo creativo de ‘Tengo Miedo Torero’ con el contexto social del Chile actual, incluido estallido social, pandemia y cambios sociales en cierbes.

La loca del Frente, lo que representa es todo ese sector marginado de las sociedades sin derecho a salud, vivienda, a nada social—, dice el actor—. La situación de vulnerabilidad es tremenda (…)El nombre de Pedro Lemebel  está presente en este momento histórico en Chile, un hombre que dio una batalla de 40 años por la discriminación en la comunidad LGBTQ. Es un logro político súper importante que hay que saber leer también, y que no lo está leyendo mucha gente —y agrega—: Piensa que le sacaron los ojos a martillazos a Pedro Lemebel en un mosaico en el centro de Santiago. Para la gente que no sepa, durante la revuelta se hicieron una cantidad de rayados, grabados, graffitis en la calle y se hizo  en una esquina en el centro de Santiago una especie de homenaje de mosaicos a Pedro Lemebel con su rostro y anoche un par de ultraderechistas con un martillo le sacaron los ojos. Tal cual le volaron los ojos a los chicos que estaban protestando el 18 de octubre. Mira qué importante son las lecturas políticas. Mientras más de 200.000 personas ven la película, mientras el cine se democratiza, gracias a Lemebel, dos tipos de ultraderecha le vuelen los ojos en la calle en represalia por su película. Por su figura, por su lucha.

Lemebel como muchos artistas se anticipan a los hechos, leen el ambiente antes que el resto ¿no?

Claro, estaba acordandome de Diamela Eltit que escribe Sumar por ejemplo y que se anticipa muchos años a la gran marcha de migrantes de octubre de Centroamérica hacia Estados Unidos. También me acuerdo cuando quemaron las estaciones del metro, llamé por teléfono a Pablo (Larraín)  y le dije: “qué impactante tu película”. ‘Ema’ parte con una chica con un lanzallamas quemando todo en Chile en este momento porque fue el mismo 18.

Crédito: Miguel Ángel Larrea.

Para terminar cinco años de periodismo para hacerte esa pregunta ¿Has visto algunas películas o has estado muy ocupado?

No he podido ver nada, más encima nunca imaginé que iba a pasar esto. Ya son dos semanas sin parar de Zoom, de mi cama al Zoom y del Zoom a mi cama (de verdad, es una locura). He hablado con Maite Alberdi sobre su último trabajo, pero la verdad no he tenido tiempo. Espero que todo esto baje un poquito para poder dedicarme…

—Quería recomendarte una película que se llama ‘Las mujeres de mi casa’ con Jimenez, Trinidad González y con una debutante que se llama Bernardita Nassar, muy buena ella. Alfredo, me despido y muchas gracias.

¡Muchas gracias!

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