35 años de “Battlestar Galactica”

La clásica guerra entre humanos y cylones ha tenido varias aproximaciones a lo largo de más tres décadas. Este es el viaje de una enorme astronave de combate, pero también la de una serie que persiste en la retina del público.
“Hay quienes creen que la vida aquí comenzó muy lejos, al otro lado del universo… Con tribus de humanos que pudieron haber sido los antepasados ​​de los egipcios, los toltecas o los mayas… Incluso algunos creen que hoy puede haber hermanos del hombre, luchando por sobrevivir en algún lugar… entre las estrellas”.
Era el 17 de septiembre de 1978 y con esta introducción en la voz del actor británico Patrick Macnee (John Steed, del clásico de la televisión “Los Vengadores”), la cadena ABC emitía por primera vez su nueva serie de ciencia ficción: “Battlestar Galactica”. Una historia creada por Glen A. Larson, escritor y productor de televisión, responsable de programas como “El hombre nuclear”, “Buck Rogers en el siglo 25”, “Magnum” y “Automan”, entre otras.
Muchos afirman que Larson creó “Battlestar Galactica” impulsado por el sorprendente éxito que había tenido “La guerra de las galaxias” un par de años antes. Y tal vez tengan razón. Sin embargo, hay que reconocer que la trama de la serie distaba bastante de la creación de George Lucas.
“Galactica: Astronave de combate”, nombre con el cual fue transmitida en Chile por Canal 13 en el horario de las 21:00 horas (recuerden que entonces las noticias comenzaban a las 20:00 y duraban solo una hora), contaba la historia de las Doce Colonias, una rama de humanos en algún lugar distante del espacio que llevaban un siglo en guerra contra los Cylons, robots guerreros que habían sido creados por una ya extinta raza reptiliana.
El capítulo piloto, que costó US$ 7 millones de la época ―el más caro de esos años― ubicaba al espectador en el momento preciso en que humanos y cylones finalmente se disponían a firmar la paz. Sin embargo, los cylones lanzaban un ataque demoledor en contra de los mundos de las Doce Colonias, gracias a la ayuda de un traidor humano: el conde Boltar (John Colicos).
Entonces, los pocos sobrevivientes se refugiaban en una flotilla de 220 naves espaciales, bajo la protección y guía de la “Galactica”, la última gran nave de combate de los humanos. Al mando del comandante Adama (Lorne Greene, el patriarca de la familia Cartwright en “Bonanza”), este singular convoy de refugiados iniciaba la larga búsqueda de una colonia perdida, la decimotercera. Un planeta cuya existencia era considerada solo un mito: la Tierra.
Además de Greene y Colicos destacaban dentro del reparto figuras como Dirk Benedict, quien daba vida al temerario y galante teniente Starbuck, el mejor piloto de la flota y mano derecha de Apollo (Richard Hatch), hijo de Adama. Aquí vale la pena mencionar que al comienzo del episodio piloto muere el hermano menor de Apollo, interpretado nada menos que por el actor y cantante Rick Springfield, quien alcanzó gran fama durante los años 80.
También se pueden mencionar a personajes como Serina (encarnada por Jane Seymour), el amor de Apollo; Atenea (Maren Jensen) o la sexy Casiopea (Laurette Spang), novia de Starbuck. Incluso Fred Astaire, ícono de los musicales de Hollywood, apareció en un episodio como el supuesto padre de Starbuck.
Si bien la serie tuvo un muy buen comienzo en términos de audiencia, rápidamente comenzó a ser superada por otros programas, hasta que los ejecutivos de ABC tomaron la decisión de cancelarla.
Alcanzó a estar al aire solo una temporada y el último de sus 24 capítulos se transmitió el 29 de abril de 1979. Ese episodio final, titulado “La mano de Dios”, cerraba de una manera muy particular: a bordo de la “Galactica” recibían con cierta distorsión las imágenes de la misión Apolo 11 alunizando en julio de 1969. Es decir, todo lo ocurrido durante esa única temporada había sido casi en paralelo con los esfuerzos de Estados Unidos por poner un hombre en la Luna. O si lo quieren ver desde otro ángulo, la guerra entre humanos y cylones se había desarrollado entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, en tiempo terrestre.
La serie original de “Battlestar Galactica” tuvo aciertos y errores, qué duda cabe. Entre los aspectos más destacables estaba precisamente la idea principal de todo el programa: que hubiese una raza de humanos capaz de viajar por el espacio y que ―por su adelantada tecnología― al llegar a una Tierra primitiva, pudieran ser tomados por dioses. Nombres como Apollo o Casiopea avalaban dicha teoría.
Programas como “Ancient Aliens”, del canal History, se han tomado muy en serio dicha teoría, mostrando todo tipo de pruebas sobre “paleo-astronáutica”. Dentro de los aspectos negativos podemos mencionar varios capítulos “flojos”, que se notaban de relleno. Y que, tal vez como una forma de abaratar el costo de los efectos especiales, se repetían muchas escenas capítulo a capítulo, principalmente de naves aterrizando o de la misma “Galactica”.
Destino: la Tierra
Sin embargo, tras la cancelación se produjo un extraño fenómeno para esos años. Los fans comenzaron a enviar a la cadena ABC cientos de cartas pidiendo que repusieran la serie.
Sorprendidos de esta reacción, los ejecutivos de la cadena acordaron darle una segunda oportunidad y llamaron de regreso a Glen A. Larson.
De esta forma nació “Galactica 1980”, serie que se estrenó el 27 de enero de 1980, bajo una premisa diferente. Treinta años después de los acontecimientos narrados en el último episodio de la serie original, finalmente la flota de refugiados llegaba a la Tierra. Pero se encontraban con el mundo tal como era a comienzos de los años 80, todavía inmerso en la Guerra Fría y con un nivel de desarrollo tecnológico muy distante al de los sobrevivientes de las Doce Colonias.
¿Cómo podrían los habitantes de la Tierra ayudarlos? Y ni hablar de enfrentar a los Cylons. La solución surgía de parte del comandante Xavier (sí, Xavier, igual que el profesor de los X-Men), miembro del Consejo de los Doce, quien propone viajar en el tiempo al pasado de la Tierra e introducir tecnología más avanzada que permita cambiar la historia y de esa manera, lograr que la Tierra de 1980 sea mucho más avanzada. El problema estaba en que Xavier decide viajar a la década de 1940 para aliarse con los nazis.
Esta trama responde, fundamentalmente, a que ABC había aceptado revivir la serie, pero a un costo mucho más bajo. Por eso solo se conservó al personaje original de Adama, dejando el peso del resto de la serie en manos del capitán Troy ―el hijo adoptivo de Apollo― y de su amigo, el teniente Dillon (una suerte de nueva versión de Starbuck).
“Galactica 1980” alcanzó a poner al aire solo diez episodios antes de que fuese cancelada definitivamente por los bajísimos ratings. Una situación esperable, considerando el nuevo eje dramático y a que gran parte de la interacción de los protagonistas con los terrícolas servía solo para generar situaciones medianamente cómicas. Además, había aspectos que resultaban un tanto ridículos, como las motos voladoras que usaban los protagonistas o que un efecto secundario de viajar al pasado fuera que tanto sus ropas como vehículos de combate y armas se volvían… ¡blancos! ¿Acaso viajar por el tiempo genera decoloración?.
A pesar de todo esto, en los años posteriores “Battlestar Galactica” pasó de ser un fracaso televisivo a una serie de culto. De hecho, Richard Hatch se dedicó por todos los medios ―incluso hasta hoy― a revivir la serie. Escribió siete novelas que continuaban la trama de la serie original y una serie de cómics. E incluso llegó a hipotecar su casa para financiar el tráiler de una serie que bautizó como “Battlestar Galactica: The Second Coming” (http://www.youtube.com/watch?v=_s8heJPX8xk) y que retomaba la trama de la serie original, ignorando la existencia de “Galactica 1980”.
Como era de esperar, los estudios Universal ―dueños de la franquicia― no se mostraron interesados y jamás filmó ni un episodio piloto. Sin embargo, entrado el siglo XXI, sería Sci-Fi Channel quien se la jugaría por revivir “Battlestar Galactica” a través de un remake que retomó la premisa de la serie original.
Un dark remake
Esta nueva versión estuvo protagonizada por Edward James Olmos and Mary McDonnell, entre muchos otros actores. Y si bien la idea original de un puñado de sobrevivientes escapando de los cylones era más o menos la misma, la nueva versión ―que estuvo al aire durante cuatro temporadas entre 2004 y 2009― tuvo un enfoque mucho más oscuro y adulto. De alguna forma, era el reflejo de un mundo post 11-S, marcado por el miedo, la sospecha y un profundo debate sobre la identidad.
Temas como la discriminación, el miedo al exterminio y la desconfianza hacia las autoridades cruzaban buena parte de su trama. Asimismo, en esta “renacimiento” de “Battlestar Galactica” los cylones habían sido construidos por los propios humanos, los habitantes de las Doce Colonias tenían un estilo de vida muy similar al terrestre, usando ―por ejemplo― corbatas y trajes; y mientras los humanos eran politeístas, en contraposición los cylones eran monoteístas, llegando varios de ellos a un nivel casi fanático.
Además, en esta nueva versión Starbuck pasó de ser un papel masculino a uno femenino: Kara Thrace (alias Starbuck), interpretada por Katee Sackhoff.
El éxito de la nueva serie permitió que se filmara “Caprica”, una precuela que tuvo una sola temporada al aire, durante 2010. También un spin-off llamado “Battlestar Galactica: Blood & Chrome”, estrenado en noviembre de 2012 en el formato de una webserie sobre la juventud de Adama. Y de manera más reciente el telefilme “El Plan”.
¿Por qué “Battlestar Galactica” lleva ya 35 años en televisión, ya sea a través de su serie original o de su remake? Tal vez porque es un muy buen espejo en el cual nuestra sociedad moderna y tecnologizada puede mirarse sin filtros. Una serie de televisión capaz de abordar temáticas que, tal vez, de otra forma no tendría cabida en la parrilla televisiva mundial. Después de todo, la ciencia ficción siempre ha sido una gran metáfora de la realidad.
Además, la idea de la búsqueda de “la tierra prometida” está muy arraigada, culturalmente, en gran parte de los pueblos que hoy están repartidos por el mundo. Así como el miedo ―a veces exagerado― a las nuevas tecnologías.
“Battlestar Galactica” es un viaje lleno de peligros y amenazas, pero sobre todo, esta serie está llena de dudas sobre cómo estamos viviendo, el rol de la tecnología y el miedo a un eventual Frankenstein moderno capaz de desbancar a sus propios creadores.
Como sea, no importa si uno disfrutó la serie original o el remake. La esencia de la trama es la misma. Una que se disfruta adornada con épicas batallas y la imponente imagen de la “Galactica”, la última gran astronave de combate, recorriendo el espacio con aquella inolvidable fanfarria sinfónica compuesta por Stu Philips.

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