Especial Ondamedia, el streaming del cine nacional

Imagen: Roberto Mazuela

En NerdNews sabemos lo difícil que es hacer y exhibir cine en Chile; por esta razón, que involucra el apoyo y la difusión, es que valoramos tanto instancias como Ondamedia, un servicio gratuito de streaming que ha permitido a miles de chilenos disfrutar de lo mejor del séptimo arte local.

Este mes, Ondamedia ha estrenado una serie de cintas de gran de calidad que, debido a la pandemia, debieron abandonar las salas antes de su periodo de exhibición originalmente programado, eso en el caso de que hayan alcanzado su estreno, pues muchas otras quedaron enlatadas. El resto del contenido también incluye algunos clásicos de siempre, que ningún cinéfilo pasaría por alto.

A continuación, te dejamos con el espacio hecho por el equipo de NerdNews, que incluye entrevistas a los realizadores y elencos, así como también reseñas de algunas películas representativas que pueden encontrar en el sitio.

‘Sumergida’: La sicología del ambiente

Luna Martínez, protagonista de ‘Sumergida’: “Esta película me demandó mucho a nivel emocional”

La fórmula de Andrés Finat, director de ‘Sumergida’

El director de cine Jorge Olguín: “El terror me ayudó a controlar mis propios miedos”

Tarde para morir joven’: La melancolía de un verano

Los Fuertes’: Amar sin miedo ni prejuicios

Omar Zúñiga, director de ‘Los Fuertes’: “Me interesaba contar una historia de amor que estuviese privada de culpas”

El pacto de Adriana’: La fragmentación de una historia

‘El Príncipe’: Un debut prometedor

Sebastián Muñoz, director de ‘El Príncipe’: “Hacer esta película fue un camino largo”

‘Perro Bomba’: El Chile del estallido

‘Perro Bomba’: El Chile del estallido

Calificación:

Inspirado en su propio cortometraje ‘La duda’, del 2017, el director chileno Juan Cáceres hace un promisorio debut en el cine arte y ensayo con este potente filme que habla, claro y directo, al reflejo del Chile que le da contexto: el de las desigualdades, racismo, discriminación. El Chile que salió a protestar porque no vivimos en un oasis como la propaganda del modelo de los Chicago Boys nos ha hecho creer.

‘Perro Bomba’ es la historia del joven haitiano Steevens (Steevens Benjamin), un inmigrante que tiene su vida más o menos hecha en Chile. Trabajo, respeto de su comunidad y unas trenzas que le hacen ver casi como un ídolo pop. Con una cámara segura y un afán casi documental, el director Juan Cáceres filma con respeto a este protagonista y su entorno inmigrante; también, es valiente y osada su decisión de que casi todo el metraje esté hablado en creole, una manera sin duda eficiente de inducirnos a una realidad distinta a la chilena y de sumo interesante como es la de Steevens. Un haitiano en ascenso en nuestra empinada pirámide social, hasta que comete una falta y debe empezar de nuevo.

Tal vez con menos solemnidad de por medio, esta, muy buena película, habría tenido más logros: pero más allá del respeto y denuncia de la xenofobia que expone (aplausos para el cada vez más prolífico Alfredo Castro como un capataz racista), es una inmersión en lo que significa ser haitiano en Chile, para bien y para mal, y todo armonizado con el peso de una noche santiaguina siempre punk, underground y callejera. Muy buena. Disponible en Ondamedia.

Ficha Técnica

Título original: Perro Bomba.
Año: 2019.
Duración: 80 minutos.
País: Chile.
Director: Juan Cáceres.
Guion: Juan Cáceres.
Protagonistas: Daniel Antivilo, Steevens Benjamin y Alfredo Castro.

‘El Príncipe’: Un debut prometedor

Calificación:

Esta película estuvo seleccionada en el Festival de Venecia 2019, ganó el premio Queer Li en este certamen italiano y se estrena recién en estas fechas para disposición del público chileno. Se los digo: es una ópera prima fascinante. Sebastián Muñoz, director de arte presente en muchas producciones del cine chileno, hace un excelente debut como autor. Con guion del talentoso Luis Barrales y el propio Muñoz, esta película respira en cada cuadro vida real, lejos de un simulacro con las costuras a la vista.

El Príncipe’ es la historia de un joven llamado Jaime (un notable Juan Carlos Maldonado), encarcelado por un crimen que sí cometió. Y esa entrada es genial. No se trata de encontrar inocentes ni culpables en la dinámica de esta cinta, no hay tal juicio moral. Es más profundo e interesante el enfoque Muñoz, el director: acá todos son culpables y dentro de esa sombra bajo la cual ocurre la acción es donde se pueden hallar grises y algunos destellos de luz pura y potente.

Quien apadrina y protege al recién llegado a esa cárcel del Chile de 1970 es El Potro: un excepcional Alfredo Castro, actor chileno que al parecer nació en estado de gracia para interpretar como los dioses cualquier papel que le pongan por delante. La relación entre Jaime y El Potro es de aprendizaje, de protectorado, de apadrinaje, de sometimiento, es muchas cosas: es sexo y deseo también, y en ese torbellino de múltiples cosas pasando al mismo tiempo. Y ese tiempo que parece detenido en prisión, cobra una dimensión y se convierte en un tiempo cinematográfico fascinante, donde el aprendiz está llamado a convertirse en el maestro y ese proceso, paso a paso, es el gran acierto de este debut, disponible en Ondamedia.

Ficha Técnica

Título original: ‘El Príncipe’.
Año: 2019.
Duración: 96 minutos.
País: Chile.
Director: Sebastián Muñoz.
Guion: Luis Barrales y Sebastián Muñoz.
Protagonistas: Juan Carlos Maldonado, Alfredo Castro.

‘El pacto de Adriana’: La fragmentación de una historia

Calificación:

Para algunas personas —me incluyo—,  los porqué son importantes. Sin ir más lejos, en lo personal, es la razón por la cual hoy estoy escribiendo estas líneas. “Es bueno” o “es malo” per sé dejaron de ser suficientes en algún momento y se hizo necesario escarbar más: ¿Por qué lo encuentro malo o bueno? ¿Qué elementos de la película me llevaron a esa conclusión?¿Es la estética, la narrativa, los elementos o el conjunto? Luego ¿por qué el director decidió hacer esto de esta forma? ¿Trató de contarme algo más con esta específica manera de poner algo en escena? Y entonces —o quizás a priori— ese ‘Por qué’ se instala en nuestras vidas y nos hace preguntarnos el cómo llegamos a algún estado o porqué una relación se instauró o se quebró en nuestras vidas.

Lisette Orozco se preguntó ‘Por qué’. ¿Por qué, de pronto, mi tía huyó del país?¿Por qué hay gente que la persigue?¿Por qué hay quienes dicen que es mala? y, finalmente, ¿Por qué he dejado de creer en ella, nuestra relación ya no es lo mismo y el vínculo que teníamos desapareció?

El pacto de Adriana‘ navega esta travesía de cuestionamientos internos experimentados por la directora de este documental del año 2017; proyecto en que la autora nos invita a escoltarla en sus procesos, y nos permite experimentar esas interrogantes en primera persona, ciertamente no con la misma intensidad que Lisette, pero la película sí se convierte en un camino personal, propio.

Cuando uno se sienta a escuchar música, leer un libro, jugar un juego, ver una pintura, una escultura o una película, en definitiva, siempre que nos enfrentamos a una forma de arte, encaramos también una historia ligada a ella y, en consecuencia, a la interrogante: ‘qué nos quiso contar la persona que la creó’.

En las películas, incluso en los documentales, nos afrontamos en mayor o menor medida a la intención del autor. Es un hecho ineludible. Contamos algo de forma consciente o inconsciente, pero ponemos un pedazo de nuestra historia y nuestra verdad en lo que hacemos y, también de forma consciente o inconsciente, podemos alterar o no, lo que contamos para dirigir a nuestra audiencia hacia dónde queremos que vaya.

Para escribir esta columna tuve que ver por segunda vez este documental, que en su primer visionado me voló la cabeza, porque me sentí engañado por Adriana tal como creo que pudo sentirse Lisette, siempre respetando las proporciones, por supuesto. En esa ocasión me sentí como con ‘The Imposter‘ (2012; Bart Layton. Si no la has visto te la recomiendo). No obstante esta vez, al saber hacia dónde se dirigía y cómo se iban a ir desenvolviendo las cosas, no me tocó tanto y me pregunté en algún momento si la directora había querido que yo siguiera un camino determinado por ella y, tras darle varias vueltas —por varias semanas—, considero que el único camino que la autora quiso que siguiéramos era el que ella recorrió primero,y eso le entrega a su película el elemento que la hace destacable: ‘El pacto de Adriana’ está contada de forma sincera, es verdadera en cuanto a cómo se fueron dando los hechos y los sentimientos de Lisette y por eso funciona.

Cuando exponemos nuestros sentimientos de forma veraz logramos conectar. Todos hemos pasado por una desilusión. Particularmente, tras el estallido social han aparecido nuestras posturas frente a los hechos y me he topado con amigos de años expresando opiniones que hacen me cuestione qué tan bien los conocía, y a veces me pregunto si estas declaraciones han logrado de alguna forma hacer pequeñas fisuras en nuestras relaciones. Lisette vivió esto de forma descomunalmente más fuerte: su tía favorita y admirada resultó ser parte de la DINA, la organización que en años de dictadura se encargaba de torturar y matar a las personas que no estaban de acuerdo a los ideales que quería imponer Pinochet.

¿Cómo haces frente a que una de las personas que más quieres haya sido capaz de cometer las atrocidades que más condenas? ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que se cree tener la facultad de matar a otro por pensar diferente? Desde la incredulidad hasta el quiebre del vínculo y todos los conflictos, interpelaciones y posibles justificaciones que atravesó Lisette aparecen aquí.

“Reconstruí su imagen en este relato y nuestros lazos se fracturaron, desde el dolor armo los fragmentos de mi memoria, el vínculo no se puede destruir…espero que esto sea el punto de partida para otros quienes merecen encontrar esas piezas ocultas para sanar

Y es que “Lo pasado, pasado es” no es tautología y los por qué de nuestra historia son el fundamento de lo que somos y hacia dónde iremos en el futuro.

Ficha Técnica

Título:El pacto de Adriana’.
Año: 2017.
Duración: 93 minutos.
Dirección: Lisette Orozco.
País: Chile.

Omar Zúñiga, director de ‘Los Fuertes’: “Me interesaba contar una historia de amor que estuviese privada de culpas”

El Teddy Award es una distinción entregada desde 1987 en el Festival internacional de cine de Berlín —o Berlinale— a producciones que tienen como protagonistas a personajes de la comunidad LGBTQ+. Chile ha obtenido el galardón tres veces, con el largometraje ‘Una mujer Fantástica’ (2017), con el documental ‘Lemebel’ (2019), y la primera vez en 2015 con el corto, ‘San Cristóbal’.

El responsable de esa obra fue Omar Zúñiga, un joven cineasta chileno que, a través de la ficción, quiso representar una historia entre dos hombres (interpretados por Samuel González y Antonio Altamirano), que, libres de todo prejuicio, decidieron celebrar su amor y reclamar el espacio que merecen.

Cinco años pasaron desde el éxito de ‘San Cristóbal’, tiempo que para Zúñiga, estuvo lleno de intenso trabajo, búsqueda incansable de financiamiento y otras actividades como realizador, que incluyen la dirección de un segmento en la película ‘The Color of Time’, durante su paso por la Universidad de Nueva York.

Finalmente, el año 2019, se estrenó en el Festival de Cine de Valdivia:‘Los Fuertes’, la concreción de más de seis años de trabajo, y su primer largometraje de ficción. Una cinta que gravita en el mismo universo que su cortometraje ganador de la Berlinale, pero que, según sus propias palabras, se trata de un proyecto muy distinto.

‘Los Fuertes’, que fue filmada en su totalidad en la región de Los Ríos, y que llegó a las salas en marzo de este año, cuenta, al igual que ‘San Cristóbal’, la historia de amor entre Lucas y Antonio; dos personajes opuestos que se encuentran en un momento inesperado de sus vidas, y que deciden darle una oportunidad al romance, a pesar de todo.

La cinta, que será parte de la selección oficial del Outfest Los Angeles 2020, no gozó de la exposición merecida debido a la pandemia que afectó a nuestro país y al mundo. Pero a partir del próximo 21 de agosto podrá ser vista a lo largo del territorio nacional en el sitio de cine chileno, Ondamedia. Y también en el sitio oficial www.losfuertes.cl para Chile y algunos países de Latinoamérica.

En conversación con NerdNews, Omar Zúñiga, quien además es parte de la productora Cinestación, junto a las también cineastas, Dominga Sotomayor y Catalina Marín, habla sobre lo que significa dar el salto de dirigir un cortometraje a una película de 98 minutos. Los desafíos técnicos y argumentales de este nuevo proceso. De su visión frente a la representación de la comunidad LGBTQ+ en la pantalla grande, y de cómo ve el escenario actual de Chile, frente a la tolerancia, el amor y otros temas.

—Esta película nació como un largometraje, pero luego se transformó en un corto que estrenaste en el 2015, y que fue distinguido en la Berlinale. ¿Fue esa distinción lo que te motivó a querer hacer el largometraje, o ese paso se iba a dar sí o sí?

—Creo fue parte del mismo proceso. Yo estaba escribiendo este proyecto en etapas tempranas, y se dio la oportunidad de poder filmar algo que estuviese conectado al universo de estos personajes, que diera cuenta del tono que queríamos usar en la película. Son proyectos muy distintos entre sí, pero, ciertamente comparten un tono y obviamente, el universo. La trayectoria que tuvo nos sorprendió a todos, fue muy bonito. No lo esperábamos para nada, pero permitió demostrar la calidad del trabajo de nuestro equipo. Y también permitió, eventualmente, financiar esta película, que siempre quisimos hacer. 

Entre medio pasaron varios años. Los actores, yo, Chile, cambiamos, y nos interesaba hacer una película que fuese más política. El corto tenía algo mucho más melancólico, y la película giró hacia un lugar, que era el que más nos interesaba en un inicio, que era la idea de celebrar y defender a estos dos personajes que son capaces de encontrar su lugar en el mundo, que son capaces de anteponerse ante cualquier hostilidad que puedan encontrar. Nosotros queríamos celebrar esa valentía y ese amor, y dar esta idea de que estamos aquí y merecemos vivir los espacios que habitamos.

—Como tú dices, pasaron varios años entre ambos proyectos, me imagino que el equipo creció muchísimo, los tiempos de rodaje. ¿Cómo fue dar ese salto del corto al largometraje, en el aspecto técnico?

—Los procesos de las películas son súper largos, es muy difícil financiarlos en Chile, los fondos son muy competitivos. Nosotros, finalmente, logramos tener el fondo público de producción de largometrajes, con eso pudimos filmar, y queríamos filmarla del mejor modo posible. Pudimos contar con el financiamiento de rodaje para hacerlo, y trabajamos con un equipo técnico, en su mayoría de la Región de Los Ríos, que era algo muy importante para nosotros, colaborar con los talentos locales, y ayudar a la descentralización de la producción. Que pudiésemos cultivar todos los técnicos que existen, actualmente, en la región de Los Ríos, que tiene una gran capacidad audiovisual instalada. Fue una muy buena experiencia poder trabajar con un equipo donde la mayoría era local.

La película tiene varios desafíos de producción, se puede ver que hay secuencias complejas. Pero logramos sortearlo con una gran colaboración entre el equipo. El cine es un ejercicio colectivo y todos pusieron mucho de sí mismos para ver lo que se ve en pantalla. 

EL ORIGEN

—Volcándonos al guion, a lo que son los personajes ¿desde dónde surgen Lucas y Antonio, estos dos personajes protagonistas, esta historia, el lugar donde se filmó? ¿Por qué eliges ese lugar específico, que es tan hermoso y trasmite tanta paz al espectador?

—Con respecto a los personajes, o al punto de partida, cuando comencé a escribir el proyecto que fue varios años atrás, me interesaba mucho contar una historia de amor, que yo no he visto lo suficiente como espectador. Que tiene que ver con una historia de amor del mismo sexo, que esté totalmente privada de la culpa, o de la idea del descubrimiento. Siento que muchas películas que giran alrededor de historias de amor entre personas del mismo sexo muestran a uno de los personajes, dudando, sintiendo que lo que están haciendo está mal. Y yo quería hacer algo que estuviese absolutamente privado de eso. Y esa libertad me parece necesaria, revolucionaria e importante, porque siento que no lo he visto, tanto como me gustaría.Ellos dos saben exactamente quienes son, qué es lo que quieren, no es una historia de descubrimiento, es una historia de amor entre dos personas. Eso me parecía político y necesario.

También me interesaba explorar dos personajes que son muy distintos entre sí, que encuentran este amor cuando menos se lo esperan, pero que tienen distintos modos de ver el mundo, y me interesaba explorar esa tensión entre esos modos de ver el mundo. Una película que habla mucho de la libertad, de la autonomía, de la independencia. Me interesaba como ellos definen para sí mismos esa independencia de un modo distinto, y dar cuenta de eso en un Chile que es muy el Chile de hoy. Un Chile en el que estamos a medio camino entre un pasado y un progreso, y yo creo que la película también da cuenta de esa realidad cultural, en términos de la aceptación de la relación de ellos, en ese entorno.

Ellos encuentran un rango de reacciones, desde total apoyo hasta un rechazo medio torpe e irracional. Y quería explorar ese rango de cosas, y dar cuenta de nuestro país en este momento del tiempo.

Dar cuenta de este romance de un modo absolutamente luminoso y romántico. Y que celebre la valentía de ellos dos, y con representar a muchas personas de nuestro país, que no se han visto lo suficiente en pantalla, y ha sido muy bonito que eso se ha dado. Hay personas que se ven a sí mismos, y nos contactan, y para mí eso es muy importante, porque es acerca de decir que somos parte de este país, decir que existimos, que merecemos dignidad, y que nos merecemos el espacio que merecemos. 

Con respecto al lugar, siempre quise que tuviese esa atmósfera marina del sur de Chile, que me gusta mucho, a la que me siento muy atraído. Yo no soy de la Región de los Ríos, pero es un lugar que conozco mucho, y me interesaba retratarlo, no sólo su geografía, que es fascinante, sino también su cultura.

La película, de alguna manera, es una carta de amor a esta región y quería retratarla de un modo fidedigno y auténtico. Y, eventualmente, cuando el proyecto fue avanzando estaba la idea de los fuertes españoles de la bahía de Corral, que es algo muy específico dentro de Chile, que no existe en otro lugar del país. Son estos edificios que han estado ahí de pie por varios siglos, y para mí eso hablaba de una permanencia en el tiempo o de resiliencia, eso tenía muchos ecos con la relación de los personajes. Estos edificios que resisten los embates de las olas después de muchos siglos, y que todavía siguen de pie. Igual que pasa con Antonio y Lucas, ya que ellos resisten, también, muchos embates de muchas olas que vienen a ellos. 

—Algo que tú dijiste me quedó dando vueltas. En Chile estamos en este proceso de estar en el pasado, caminando hacia un progreso lento.  Se sabe tambiénque en Chile hay muy poca representación de la comunidad LGBT, y además de eso, siempre se vincula mucho a la violencia que recibe la comunidad. ¿Cómo fue para ti como director y guionista, pararte desde la otra vereda, desde el amor? ¿Hubo algún tipo de incertidumbre al presentarle esa visión al público?

—Es algo que pensamos mucho, y que yo pensé mucho, respecto a desde dónde existe esta película. Y te encuentro toda la razón, muchas veces se retrata desde la violencia. Para mí era muy importante representar este amor de un modo fidedigno, autentico, luminoso. O sea, creo que la posibilidad de hacer una película es tan complicada y larga, con tanto problema entre medio, que, al momento de poder hacerlo, para mí era importante instalar algo nuevo. Instalar la idea del amor, de la libertad, de cómo ellos son capaces de encontrar su libertad. Y bueno, en la película hay tensión y hay homofobia. Yo no quiero ignorar eso, en Chile existe la homofobia, es brutal. A mí me conmueven los casos que son reportados periódicamente, de agresiones violentas en todo nuestro país.

Sin embargo, para mí el foco estaba en celebrar este amor, y celebrar esta valentía con la que ellos enfrentan el mundo. De un modo, que creo, es muy verosímil, un modo que sí es posible en el Chile de hoy. En el que existe un rango de posibilidades y reacciones. Entonces, para mí era importante concentrarnos en ese amor, celebrar este amor, esta valentía y esta independencia. Y para mí, eso sin duda es político. Tiene que ver con ganar la dignidad de nuestra comunidad, y que cada uno merece tener el destino que define para sí mismo. Creo que esa es la fuerza de la película, y es algo que me importaba mucho. 

—Tú y los actores logran entre ellos una intimidad que es tremendamente erótica en pantalla, pero que no deja de ser súper emotiva, y que trasmite mucho amor. ¿Ese trabajo se logra a partir del corto, van trabajándolo, cómo llegan a ese punto? 

—Los protagonistas, que son Samuel González y Antonio Altamirano,son dos tremendos actores, que quiero y admiro mucho. Nos hemos vuelto muy cercanos a partir del proceso de la película. A nosotros nos interesaba mucho dar esta sensación de algo romántico, y es algo que trabajamos muy cuidadosamente con ellos, en una atmosfera de un set que también permitiera que ellos pudiesen dar los mejor de sí mismos. Son distintas técnicas o factores, que fuimos usando para dar esta sensación al público.

Con respecto a lo sexual, con Antonio y con Samuel, queríamos que este sexo fuese totalmente desprejuiciado, desinhibido y no invadido por la culpa, ni por lo sórdido. Siento que muchas veces la representación del sexo entre dos hombres va cerca de lo oculto, de lo que se debe esconder, del dolor, del trauma. Y nosotros queríamos representar esto en otra línea, totalmente contraria, que, sentimos, no se ha visto lo suficiente. Que tiene que ver con el amor, con el placer, con celebrar este placer, celebrar la conexión que ellos dos tienen. Finalmente, es dar cuenta de que todos amamos del mismo modo, de generar esa empatía y entender que todos pasamos por cosas similares. Independiente de la orientación o del género. Me interesaba explorar ese tono en la relación entre ellos, que siento, no hemos visto tanto como me gustaría.

Eso era algo que quisimos construir, y esas escenas, más allá de los cuerpos, son muy vulnerables para ellos, en términos de emociones también. Porque es acerca de cómo se están conectando, y cómo se están enamorando. Es notable el trabajo que Samuel y Antonio hacen en la película, en ese y otros aspectos. 

—Esto es un tema que a mí me pareció interesante y que tal vez para ti no fue ningún problema. En nuestro idioma, el castellano, el título ‘Los fuertes’, lo podemos interpretar de dos maneras: comolas construcciones, y también como una persona con fuerza.

—Sí.

Pero en la traducción al inglés solo se puede interpretar de una forma. Quiero saber si eso fue deliberado, ¿cómo eliges, finalmente, que sea ‘The Strong Ones’ y no the forts, por decirlo de alguna forma?

—Es algo que pensé mucho. Es muy bonito eso del lenguaje, que tiene distintos significados, y claro, en español es tanto el lugar, como ellos. La idea de ellos dos en este lugar. Obviamente, la película está en clave en ese universo muy específico. Y quería darle homenaje a ese lugar a través del título. El español tiene la linda ventaja que se puede entender de las dos maneras. Traducirlo al inglés fue muy difícil, porque probamos muchas versiones, también cambios de título radicales. Muchas veces las películas cambian de título en un 100% cuando se traducen. Entonces,probamos opciones hacia allá, pero finalmente nos gustó ‘The Strong Ones’, porque era lo más parecido a la idea de la resiliencia, y cómo ellos son capaces de anteponerse a la hostilidad que puedan encontrar en el mundo. Quizás perdimos lo del lugar, pero me interesaba que fuese claro en ese sentido. 

INFLUENCIAS CINÉFILAS

—Tú dices que estas historias de amor han sido poco representadas en el cine en general. Pero me imagino que debes tener referentes en los que te apoyas para construir tu propia obra.

—Sí, puede ser. 

—Me podrías contar cuáles son.

—Es difícil, a mí me gustan mucho muchas cosas, tengo un gusto muy ecléctico, y hay cosas que me han influenciado mucho. Con respecto a ‘Los Fuertes’, más allá de historias LGBT, me interesaban historias de amor en un sentido amplio. Vimos ‘Los puentes de Madison’, amores que tienen repercusiones entre los personajes. Como cuando vas en una dirección y el amor te envía a otra. Hay una película que vi cuando ya estaba escribiendo, pero que también me gustó un montón, que se llama ‘Western’, de la directora alemana Valeska Grisebach. Es una película muy realista, acerca de unos obreros que están trabajando en el borde entre Alemania y Bulgaria, donde hay límite geográfico, en el que cambian los idiomas, etcétera. Y hay un personaje que empieza a buscar conexión con otras personas, amistad incluso. Recuerdo que me encantó esa película porque habla de la fragilidad de lo masculino. Muchas veces lo masculino se entiende desde la omnipotencia, pero me interesaba entender cómo se quiebra, cómo hay fragilidad.

Me gustan muchos directores, y temas, más allá de ‘Los fuertes’ en particular. Uno se alinea con ciertas cosas que le gustan y me gusta mucho Sofia Coppola, Gus Van Sant, Robin Campillo, que es un director francés. 

—La siguiente pregunta quiero plantearla de modo que no sea un spoiler para quienes leen, pero ¿por qué nos hiciste eso con el final?

—La gente siempre me hace comentarios de algo similar, pero yo creo que nosotros estamos entrenados, por convenciones narrativas del cine a esperar que en una historia de amor las personas lo dejen todo por ese amor. Y puede ser muy entretenido en una película. O sea, a mí me fascinan películas que son así, me fascina ‘Titanic’, me fascinan esos romances épicos, pero lo que quería explorar en ‘Los Fuertes’, era algo que fuese más cercano a la vida, más cercano a nuestras experiencias. Que fuese más complicado, menos claro, que existan más preguntas alrededor del amor:Qué dejas atrás, qué cosas estás dispuesto a hacer.

Creo quetratamos de plantear esta historia desde un lugar más adulto, menos cercano a la convención y con más complicaciones entre medio. Creo, también, que nunca nadie está totalmente seguro de las decisiones que toma. Eso es lo que mostramos al final. No sé si lo que sea que pase entre ellos dos, va a ser una decisión que se van a cuestionar o si se va a mantener como sucede.

Entonces, me interesaba explorar eso, que para mí es un poco más realista, y es un poco más cercano a la vida, a las experiencias que conozco. Está menos invadido de esta fórmula épica de las películas.

—¿Qué le dirías a los realizadores jóvenes, más jóvenes que tú, que buscan adentrarse en esto de la representación, pero desde la otra vereda, como tú me contabas? 

—A veces hago clases, y algo que menciono mucho es que todo en el cine ya se hizo, todo ya existe; todo ya se hizo de un modo u otro. Entonces, lo interesante para mi es plantear las experiencias particulares. Y es algo que trato siempre decir a la gente que está empezando a realizar, que exploren sus propias experiencias. Hay algo muy especial respecto a lo que hemos vivido, que tú las viviste y que otras personas alrededor tuyo no. Y cómo nos cuentas acerca de eso desde tu punto de vista. Eso para mi es lo principal, porque es lo que hace interesante, en mi opinión, una película. 

—¿Qué es lo siguiente en tu carrera, qué se viene?

—Tenemos, con dos socias —Dominga Sotomayor y con Catalina Marín—,una productora que se llama Cinestación. Tenemos varios proyectos que queremos filmar. Aparte de nuestras propias películas, producimos a otros directores, y tenemos dos películas que queremos filmar durante el próximo año, que, obviamente, tuvimos que atrasar por la pandemia. Una que se llama ‘1976’, de Manuela Martelli, y otra que se llama ‘Penal Cordillera’, de Felipe Carmona.

Yo estoy comenzando a escribir una película, un proyecto nuevo, está en una etapa muy temprana. 

También estuve haciendo montaje de una película que dirigí, que es algo de muy bajo presupuesto, medio experimental, que me invitaron a dirigir en la Universidad de Nueva York, donde estudié. Me invitaron a hacer un taller con gente que estaba haciendo su master en actuación, entonces, filmamos un proyecto medio extraño que me gustaría que ojalá se viera, entre este año y el que viene. Varias cosas.

Lo que nos interesa en Cinestación es levantar estas nuevas miradas en Chile y en Latinoamérica, y ojalá contribuir a estos nuevos directores. 

‘Los Fuertes’: Amar sin miedo ni prejuicios

Calificación:

No he sabido apreciar lo suficiente al cine chileno. En general, no suelo identificarme con el séptimo arte nacional. No tengo una razón específica que logre convencer a los más eruditos en este tema, pero me atrevo a decir que, esa falta de conexión con el cine local, se debe a que sus tramas, en general, hablan de una época que no viví y de un país que sólo reconozco como mío, por versiones históricas. Orales y bibliográficas.

Sin embargo, cuando vi que ‘Los Fuertes’ llegaba al catálogo de los streaming Ondamedia.cl y Cinestación.cl, me emocioné. Éste, el primer largometraje de Omar Zúñiga, narra la historia de amor entre dos hombres—y la incertidumbre de un futuro juntos—,que viven su romance entre los fuertes españoles de la bahía de Corral, en la Región de los Ríos.

Como espectadora, me emocioné no tan sólo porque disfruto de un buen drama romántico, sino también, porque habla del Chile de hoy. De un país que sí habito y reconozco en la relación de Lucas y Antonio, los protagonistas de esta historia,interpretados por Samuel González y Antonio Altamirano, respectivamente.

La película se centra en estos dos desconocidos, que se encuentran cuando Lucas llega a visitar a su hermana al sur del país, pocas semanas antes de partir a estudiar al extranjero. Ahí conoce a Antonio, un joven pescador artesanal que, alejado de cualquier prejuicio, vive su sexualidad libremente.

Aunque, para ser justos con la construcción del guion—también escrito por Zúñiga—, la orientación sexual de los personajes no es tema, porque nada lo es cuando se habla de amor, sobre todo, el que pueden llegar a sentir los personajes principales.

Además de estar ambientada en uno de los paisajes más bellos que podemos encontrar en Chile, ‘Los Fuertes’, es de esas historias de amor que se quedan rondando largamente en la mente de los más románticos, como es mi caso.  Y, si bien ese es el tópico principal en la que gira toda la trama, la película tampoco olvida que aún existe homofobia, y la violencia hacia parejas del mismo sexo, es más común de lo que quisiéramos.

Esta cinta se ambienta en el mismo universo del cortometraje ‘San Cristóbal’, que le dio a su director el Teddy Award en la Berlinale 2015. Y, como obra hermana, la película logra explotar y resolver con mayor tiempo, ciertos aspectos.

‘Los Fuertes’ habla de ese amor desprejuiciado, y despreocupado del futuro, que como en todo, es incierto. Citando a mi gran amiga, Luz Muñoz, la cinta habla de ese amor que no teme un mal final.

Habla de enfrentar los riesgos de enamorarse; sin estar pensando en que te pueden romper el corazón; de abrirse a nuevas experiencias, independiente de lo que puede pasar. Y con eso declarado, la cinta logra su cometido de mantener la atención del espectador, de punta a cabo.

Hay que destacar, sin duda, la tremenda química que logran desarrollar los protagonistas, algo que traspasa la pantalla. Algunas escenas están cargadas de erotismo, que, gracias a esa química amorosa, no traspasan el límite de la vulgaridad.

Esta se ha convertido en una de mis películas favoritas del último tiempo, y es un deber verla si te interesan no tan sólo las películas que representan a la comunidad LGBTQ+, sino también, esas que tienen al amor como bandera de lucha.

Qué bonito es ver este tipo de cine en nuestra pequeña industria nacional.

Los Fuertes’ puede disfrutarse a través de VOD, y desde el próximo sábado 21 de agosto, en el sitio ondamedia.cl, con una cantidad limitada de visionados por persona. 

Ficha Técnica

Título original: ‘Los Fuertes.
Año: 2020.
Duración: 98 min.
País: Chile.
Dirección: Omar Zúñiga.
Guion: Omar Zúñiga.
Elenco: Antonio Altamirano, Samuel González, Marcela Salinas y Rafael Contreras (II).