Por qué el libro “El Juego de Ender” no es un juego de niños

Desde su primera edición, publicada en 1985, El juego de Ender de Orson Scott Card, se ha convertido en un clásico de la ciencia ficción contemporánea y aún sigue vendiendo alrededor de doscientas mil copias por año tan solo en Estados Unidos.
En medio de altas expectativas generadas entre los fans del escritor nacido en Richland, Washington, en 1951, hoy llega a las pantallas chilenas El juego de Ender, la esperada adaptación cinematográfica de la novela, con las actuaciones de Asa Butterfield (el inolvidable Hugo Cabret en la cinta de Martin Scorsese) como Ender Wiggin y el no-necesito-presentación Harrison Ford como el coronel Graff, ambos personajes protagonistas de la historia.
Este evento fílmico se convirtió, a la vez, en una inmejorable oportunidad para que Ediciones B relanzara la novela y la editorial no la ha desaprovechado, ya que la obra podrá encontrarse en las librerías esta misma semana.
El juego de Ender no solo ha ganado seguidores y devotos desde su primera publicación hace 25 años, sino que casi como regla general las personas que tuvieron la oportunidad de leerla en su juventud quedaron especialmente enamorados de la historia.
La trama, que se desarrolla en un futuro en el que niños -que no piensan como si lo fueran- son alistados para luchar contra una especie extraterrestre llamada insectores, se centra en Andrew Wiggin, un chico que no conecta con su entorno y por tanto es rechazado.
Al cumplir los seis años de edad, Andrew es reclutado por la Flota Internacional y se convierte en un líder y estratega militar después de ser sometido a un brutal y manipulador régimen de entrenamiento.
Miles de años atrás, en lo que sería nuestra realidad, una niña de cuatro años se sienta a leer sobre un árbol enterrado en el patio trasero del jardín infantil. Lleva en su cabeza una corona de lentejuelas y en vez del uniforme habitual de los chicos de preescolar, viste un traje amarillo de dama victoriana, y bajo el brazo un perro beagle de peluche.
Mientras lee sus cuentos favoritos, un grupo de niños mayores que ella se reúne en la base del árbol y la invitan a jugar a la pinta. Ella se sorprende ya que es la primera vez que la integran en un juego grupal. Baja del árbol entusiasmada y con ilusión de convivir, pero sólo será para sufrir lo que ella no esperaba.
La niña es golpeada, y recibe un maltrato que la deja en un estado de humillación. Todo ello por haber tenido la perseverancia para aprender a leer (y disfrutar la lectura) antes que sus compañeros.
De esta historia de bullying se desprende el mismo patrón que habría de vivir Ender en su infancia: el niño con capacidades superiores, cuyas virtudes no son reconocidas por sus pares; los adultos que no protegen, se hacen los sordos y ciegos; los matones que consiguen llegar lejos solo con su entrenada forma de intimidación. Una desgarradora historia de abuso que es transversal en épocas y realidades.
Ícono de vulnerabilidad
El escritor John Gardner ha calificado las novelas de Orson Scott Card como “ficción de la moral” y cita El juego de Ender y sus secuelas como ejemplos irrefutables.
El juego de Ender fue escrito originalmente como un cuento de ciencia ficción y fue publicado en la revista Analog Science Fiction and Fact el año 1977; 17 años después recibió el Premio Ignotus. La historia quedó en segundo lugar para el Hugo en 1978, y ese mismo año su autor recibió el premio Campbell como mejor nuevo escritor.
La versión como novela, ya trabajada en su extensión y estructura, fue publicada en 1985, y recibió los premios Nébula y Hugo. La voz de los muertos logró la misma hazaña en 1986 y, hasta la fecha, Orson Scott es el único escritor en ganar en años consecutivos ese par de galardones a la mejor novela.
El juego de Ender puede entenderse como la historia de “un niño, nuestro último icono de la vulnerabilidad, que es expuesto a mucho estrés. Y es cuando decidió renunciar a la empresa que ganó la victoria final; y luego se convirtió en una figura casi trágica, cuando se dio cuenta que su victoria lo dejó obsoleto, que su formación lo había dejado incapacitado para cualquier otro tipo de vida”, escribió el autor en Notas de El juego de Ender, que a pesar de sus preocupaciones de índole moral parece más interesado en provocar simpatía por Ender que en cuestionar su moralidad.
“Someter a un niño de seis años a una implacable tortura podría suponerse la manera más obvia de lograr que el lector sienta empatía con el personaje”, critica el autor norteamericano de ciencia ficción John Kessel en su artículo Creando a un genocida.
Y quizá sea cierto, porque desde el primer capítulo de la novela se lee cómo un adulto somete a Ender a una operación que lo lastimará (una suerte de cirugía en sentido contrario a la que le practican al Max DeCosta que interpreta Matt Damon en Elysium): el médico quiere quitarle el monitor quirúrgicamente implantado en la nuca del niño y que debió usar mientras estuvo siendo evaluado por el organismo de formación de cadetes.
“Andrew, supongo que a estas alturas estarás más que harto de llevar ese horrible monitor. Bien, voy a darte una buena noticia. Te lo vamos a quitar hoy. Vamos a extraerlo ahora mismo, y no te dolerá nada. —Ender asintió con la cabeza. Naturalmente, era mentira que no dolería nada. Pero como los adultos siempre decían lo mismo cuando algo iba a doler, podía considerar esa afirmación como una predicción exacta del futuro. Algunas veces las mentiras eran más de fiar que las verdades”.
Y el caso es que el dolor fue insoportable, ciertamente. Y ésa fue la primera de muchas torturas a las que fue sometido Ender, puesto que también es intimidado por el sicópata de su hermano mayor, Peter, cuya fuente de su odio se basa en la envidia por la superioridad de Ender en prácticamente todo: en inteligencia, creatividad, sensibilidad y empatía.
En ese primer capítulo, el mismo día en que le retiran el monitor, Stilson, un matón del colegio junto a sus seguidores, ataca a Ender en el patio. A la edad de seis años, es la primera de varias batallas físicas que Ender gana, incapacitando completamente a su oponente. Sin embargo, su forma de lucha no es muy honorable, porque una vez que derriba a su contrincante continúa golpeándolo hasta dejarlo en pésimas condiciones:
“El chico cayó. Ender se quedó sorprendido; no había pensado tirar al suelo a Stilson de una patada. No se le ocurrió pensar que Stilson no había tomado en serio una pelea como ésa, que no estaba preparado para un golpe tan desesperado. Por un momento, los otros retrocedieron y Stilson siguió en el suelo, inmóvil. Todos se preguntaban si estaba muerto. Ender, sin embargo, trataba de descubrir la forma de anticiparse a la venganza, de evitar que mañana le atacaran todos juntos. «Tengo que vencer ahora, y para siempre, o tendré que pelearme todos los días y cada vez será peor.» Ender conocía las reglas nunca dichas de la guerra entre hombres, aunque sólo tuviera seis años. Estaba prohibido golpear al oponente caído indefenso en el suelo; solo un animal lo haría”.
Y como un animal, venció.
Miedo o vergüenza
Ender es un niño retraído, el tercer hijo de una familia que por ley solo debía tener dos. El tercero, el último -casi ilegal- que además siente que su familia no le ofrece protección. Peter lo tortura a diario (tanto que podría haber sido auténtica inspiración para Sid Phillips, el rudo vecino de Andy Davis que tortura juguetes en Toy Story), y al parecer su abuso pasa completamente inadvertido y sin control por parte de sus padres.
De hecho, Peter amenaza varias veces con matar a Ender, pero éste nunca lo acusa ni pide ayuda a un adulto. Quizás Ender entiende que su hermano es malvado por naturaleza; incluso en el capítulo de Locke y Demóstenes, es insinuado cuando su hermana Valentine cuenta cómo éste tortura a las ardillas, las estaca en el suelo y las despelleja vivas con el fin de verlas morir lentamente.
Es justamente Valentine quien evita que Peter asesine a su hermano menor, con la ayuda de su inteligencia y el poder de manipulación, arma que los tres hermanos poseen; solo que Peter lo hace a través de las debilidades del oponente y Valentine maniobra a través de las fortalezas, de la adulación.
Ella es la defensora y protectora de Ender durante la infancia en casa, ya que por razones que no quedan del todo claras en la novela, Ender nunca le dice a sus padres que su hermano es un sicópata que quiere asesinarlo. En el mundo real, la motivación para guardar tal secreto es el miedo, acaso el terror de recibir represalias por parte del agresor; o quizás es que no cree en que la justicia pueda llegar del mundo adulto; aunque también puede impedir esa denuncia la vergüenza y el sometimiento emocional, porque se llega a tal punto de intimidación que el niño cree ser merecedor de esos abusos.
John Kessel escribe: “Es interesante que la única vez que el padre de Ender se enfrenta a él y le pregunta por qué no fue en busca de un adulto para que lo ayudara cuando estaba siendo intimidado por Stilson, Ender, antes de responder, es interrumpido” así que la pregunta nunca se contesta.
Pero el lector puede suponer como válida la que su intuición le dicte.
Situaciones extremas
En cuanto a la relación de Ender con Peter, los padres son simplemente ciegos, como tantas veces ocurre en la vida real cuando se cultivan niños problema por desatención o por mimos excesivos a quienes no los merecen del todo. O puede ser también que aprueben ese tipo de comportamientos o, lo que es peor, pero desde el punto de vista de la novela más sugerente, no les importa.
Lo contrario sucede con coronel Graff, quien suprime intencionalmente su deseo de ayudar a Ender, ya que necesita llevarlo al extremo de sus capacidades, aislarlo, torturarlo, entrenarlo para que sea capaz de enfrentar cualquier desafío por su propia cuenta. Solo.
“Ya se lo he dicho. No podemos romper su aislamiento. Si lo hacemos, jamás se convencerá de que nunca acudirá nadie en su ayuda, nunca. Si piensa, aunque solo sea una vez, que hay una salida fácil, está perdido”, dice Graff en un momento del entrenamiento de Ender. “Tiene razón. Sería terrible que creyera que tiene algún amigo” contesta Anderson. “Puede tener amigos. Lo que no puede tener es padres”, concluye el coronel Graff.
En ese contexto, un padre vendría siendo cualquier adulto con el poder para proteger a un niño. Sin embargo, en casi toda la novela, en lugar de ayudar a Ender, los adultos son los provocadores de su sufrimiento. Como dice Graff: “Ender Wiggin tiene que creer que, pase lo que pase, ningún adulto va a dar un paso para prestarle ningún tipo de ayuda, nunca”.
“Orson Scott construye situaciones extremas para aislar a Ender, y de esa forma garantiza que el lector sienta lástima por él”, explica Kessel en su artículo, obviando la verdadera naturaleza del niño.
Después de que Ender entra en la Escuela de Batalla, la tortura continúa, pero esta vez fomentada por Graff: desde el momento en que dejan la Tierra para dirigirse a la escuela espacial, el coronel lo llena de elogios con el único propósito de que los demás reclutas lo odien y aíslen.
En cada capítulo, Ender enfrenta hostilidad, desprecio, e incluso maltrato físico. El resultado es una serie de desafíos y respuestas violentas. Porque es así: Ender no tiene alternativa. Debe responder con violencia, despachando a sus torturadores rápidamente y por lo general con un final nefasto. “Ender se entrega a este tipo de crueldad de forma impersonal, con frialdad, sin pasión, y en muchas ocasiones solo en beneficio de los demás”.
Incluso, es capaz de asombrar al lector por su destreza criminal y su aparente brutalidad.
Crueles enemigos
Un pasaje que muestra a la perfección lo anterio,r es el que ocurre justo antes de la graduación de Ender en la Escuela de Batalla, cuando debe luchar contra el grupo Salamandra, cuyo comandante Bonzo Madrid, un adolescente español, y sus partidarios emboscan a Ender en las duchas.
A partir de esa secuencia narrativa se puede ejemplificar cómo Scott Card manipula la historia para que los lectores amen a Ender; se trata de una premisa sicótica, cruel y terrorífica para el personaje, toda vez que Graff y los oficiales de la Escuela de Batalla están enterados de que Bonzo tiene la intención de asesinar a Ender; sin embargo no hacen nada para impedirlo.
Scott Card añade otro elemento para poner al lector del lado de Ender, al  situarlo en su momento más vulnerable que sus enemigos: lo sorprenden desnudo y solo en las duchas, lo cual le da una fragilidad parecida a la que el público encuentra en Carrie White al inicio de la novela o de las películas, también justamente en la ducha de su escuela sin saber qué le ocurre a su cuerpo.
Por si esto no fuera suficiente, Ender es más pequeño y más joven que sus oponentes; y Dink, un chico que aparentemente es neutral, trata de intervenir, pero es bloqueado por los guardaespaldas de Bonzo. Todo ello hace que Ender se cuestione: no quiere pelear pero lo hace porque no le queda otra alternativa que dejarse matar.
Sin embargo, no está luchando para sí mismo, sino por la Tierra; y es que de alguna manera es consciente que de él depende la supervivencia de la raza humana. “Si Ender muere, la última esperanza de la humanidad muere con él, con lo que su autodefensa en última instancia, es un acto desinteresado”, explica Kessel.
Bonzo Madrid y los otros muchachos representan todo el abuso que Ender ha sufrido hasta entonces en la novela, y de verdad que no es poco. La pandilla de Bonzo incluye a su otro enemigo, Bernard, y mentalmente Ender incorpora a sus verdugos de años anteriores, cuando piensa que todo lo que se necesitaría para completar la escena es que también estuvieran ahí su vil hermano Peter y Stilson, el matón del colegio.
Estos enemigos son crueles y, a diferencia de Ender, disfrutan de la perspectiva del asesinato, incluso más si tienen una ventaja injusta. Los términos en que los chicos se presentan rivalizan con los de los villanos melodramáticos: “Muchos sonreían, la mueca condescendiente del cazador ante su víctima acorralada. Bonzo no sonreía”. Bonzo Madrid disfruta con la posibilidad de asesinar al objeto de su odio. También es inmune a la razón. Cuando Dink señala que su verdadero enemigo son los insectores, y que al matar a Ender condenará a la raza humana, en lugar de pensar en la lógica de sus palabras, solo se enfurece más. Entonces Ender piensa «Con esas palabras, me acabas de matar, Dink. Bonzo no quiere oír que quizá yo pueda salvar al mundo(…)».
Los enemigos de Ender no se preocupan por la raza humana, lo único que quieren es su propia venganza; Bonzo, por ejemplo, rechaza las súplicas de misericordia que lanza Ender; en estricto sentido, lo estimulan: “Era lo que estaba esperando Bonzo, la confesión de que él ostentaba el poder. Para otros chicos habría sido suficiente que Ender se hubiera sometido; para Bonzo, era solo una señal de que su victoria era segura.”
Razones desinteresadas
A pesar de las circunstancias desesperadas, Ender con la frialdad que lo caracteriza manipula al personaje de Bonzo para que la pelea sea uno contra uno. Y una vez que comienzan la batalla, Ender lo supera fácilmente y lo muele a golpes. Y aun cuando está claro que Ender ya ha ganado la batalla, éste persiste en mutilar a Bonzo a fin de asegurar que no haya futuros ataques. Lo mismo que hizo con Stilson.
Al igual que muchas escenas de violencia en esta y otras obras de Scott Card (Pathfinder, es buena muestra de ello), esta pelea es intensa y cruel, y aunque Ender no lo sabe en ese momento, termina asesinando a su adversario. Es más, en esa escena el lector podría sentir cierta repulsión contra Ender, pero el relato insiste en que el niño es violento por razones desinteresadas; por un deseo personal de seguir vivo solo para salvar al mundo de la invasión de los insectores, además del pensamiento lógico y la convicción aprehendida de terminar para siempre las peleas, haciendo mucho daño al adversario para que de esa forma el temor supere al odio.
Ender generaliza a partir de esta situación que la única política racional para garantizar la seguridad en el mundo es estar siempre preparados para matar: “El poder de causar dolor es el único poder que importa, el poder de matar y destrozar; porque si no eres capaz de matar entonces siempre estás sometido a los que sí son capaces, y nada ni nadie te salvará”, dice y a pesar de su asentamiento en esta filosofía milica, después de que todo ha terminado, el autor asegura una vez más que Ender es en el fondo un pacifista.
“Los homicidios cometidos por un héroe a quien el autor se ha forzado por mostrar simpático indican que la bondad o maldad de Ender o la de cualquier ser humano, son actos inherentes a los motivos del actor, no en el acto mismo o en sus resultados”, explica John Kessel  en Creando a un genocida. Aquí, como en gran parte de la novela, el autor defiende una moral basada en la intención. A lo largo de El juego de Ender, se insta al lector a juzgar las acciones de Ender no en su efecto, sino en los motivos que lo llevan a realizarlas.
Aunque esta doctrina no es explícita en la novela, sí está presente en todas partes de la acción. Y al probar esta premisa moral en situaciones de asesinato, incluso el genocidio, el autor parece desafiar al lector a tratar de rechazarlo, es como decir que si la moral de la intencionalidad puede hacer frente a esta prueba, entonces se puede hacer frente a cualquier otra cosa.
La cuestión es tan grande como preguntarse si el fin justifica los medios.
“Pero, al mismo tiempo que elige estos difíciles ejemplos, Scott Card hace todo lo posible para instar al lector a no rechazar a Ender en base a las represalias violentas que lanza sobre sus enemigos. Dice una y otra vez, sin ironía, que Ender es bueno”, argumenta Kessel..
 No sólo Ender está sometido a ese motor de sus acciones. Otros personajes de El juego de Ender también se ven forzados a hacer cosas que ellos mismos ven como inmorales, y que van en contra de su propia naturaleza. Graff, por ejemplo, el orquestador de la cruel educación de Ender, jura que es su amigo, a pesar de que no hace nada para demostrarlo. Hace, más bien, todo lo contrario.
Al igual que con la bondad de Ender, el autor insiste en que no necesita ser demostrada por la acción para que así se entienda: “La bondad no es una cuestión de hechos, sino de intenciones, una cualidad inherente independiente de lo que uno hace”, explica el escritor.
En el trayecto de la novela se pueden ver reiteradas acciones de personas cuya crueldad se justifica, incluso un acto de amistad. Por otro lado, están los personajes a quienes se podrían considerar como malos, cuyo maltrato a los demás no se justifica porque a diferencia de las acciones de Graff y Ender, surgen de malas intenciones, nunca se cuestiona si esos personajes tuvieron motivos de similares a Ender para actuar como actúan. No. Simplemente: Bernard es un sádico, Stilson un matón, Peter es un psicópata y Bonzo es un adolescente consumido por los celos y el odio.
La doctrina de que la moralidad de una acción se determina únicamente por el motivo se basa en el supuesto de que el bien siempre sabe cuáles son sus causas para actuar de esa forma, y nunca se mueve por razones egoístas. Ender tiene perfecto conocimiento de sus propias motivaciones y los de los demás. “Se trata de un truco bien elaborado que hace creer al lector que la condena del genocidio resurge como un signo de los propios prejuicios y la estrechez de mente”, explica John Kessel.
Ender no es el victimario, pero sí la víctima incomprendida y también blanco de los prejuicios ajenos. Sin embargo, fuera de todo convencionalismo, un genocida es un genocida.
Pecados no cometidos
El genocidio pone la moral de la intención propuesta por John Kessel, a su última prueba. Se puede perdonar a Ender los asesinatos de Stilson y Bonzo, pero se le puede perdonar por el exterminio de toda una raza inteligente. Esta pregunta fue desarrollada en el ensayo de Elaine Radford,  Ender y Hitler: simpatía por el súper hombre.
El ensayo de Radford especula que El juego de Ender es una apología a Adolf Hitler. En ella señala ciertas semejanzas entre la biografía de Ender y Hitler: ambos eran terceros hijos, que actos de genocidio.
Scott Card por su parte, negó todas esas afirmaciones argumentando que cuando escribió Ender no estaba en conocimiento de los datos biográficos de Hitler que Radford citó en su ensayo, y que tales semejanzas solo eran coincidencias triviales. También agregó que la intención de Ender es totalmente opuesta a la de Hitler: “Hitler sabía lo que estaba haciendo; Ender no. Hitler pretendía exterminar; Ender no. Hitler no sentía ningún escrúpulo moral; Ender pasa el resto de su vida expiando la culpa que siente por exterminar a los insectores”.
Quizá las semejanzas biográficas expuestas por Radford no son evidencia de que el autor de Ender haya tenido la pretensión de convertirlo en el mini Hitler del futuro, salvo que ambos cometen genocidio. Sin embargo, aunque Scott Card se esfuerza en señalar lo mucho que distan las intenciones de Ender a la moral de Hitler, admite que el tratamiento del genocidio en la novela fue a propósito. .
“Todos los elementos de la historia de Ender están diseñados para mostrar que, en su caso, la imagen no es la realidad. Ender no es como Hitler o Stalin, exactamente lo contrario de lo que afirma Radford. No uso a Ender para lavar la imagen de Hitler, solo lo uso de contraste, así como a otros genocidas, para de esa forma iluminar el carácter de Ender Wiggin. Los seres humanos en El juego de Ender nunca imaginaron que estaban borrando otra especie, sino que pensaban que estaban destruyendo la capacidad para hacer la guerra de una especie. El genocidio fue el resultado de no entender el efecto que tendría la muerte de la reina colmena sobre los demás insectores”, respondió el autor en Fantasy Review, misma revista en la que fue publicado el ensayo de Elaine Radford.
Así el autor insiste en que la diferencia entre el genocidio de Hitler y el de Ender es que en este último caso, fue un accidente. Ender pensó que estaba jugando mientras que Hitler sabía que las cámaras de gas eran reales. Este “elemento de ciencia ficción” sirve en términos morales como otra evasión de la realidad, ¡hello! la gente no comete genocidio por accidente. Entre la guerra con lo sinsectores y las escenas donde Ender mata a Stilson y a Bonzo, hace parecer improbable que él no sepa que está matando a sus adversarios. Porque si las simulaciones de las batallas eran prácticas o eran reales, pasa a segundo plano ya que el objetivo de cualquier práctica era promulgar la destrucción. Ender y sus comandantes se estaban entrenando para la última batalla y todos lo sabían.
El punto es que Ender recurre a la violencia y lo hace a extremos ilegales, elimina por completo cualquier posibilidad de que su enemigo pueda reagruparse y atacar de nuevo. Lo hizo con Bonzo y con Stilson, eliminó su “capacidad de hacer la guerra”, dándoles muerte. Y de eso trata toda la novela, esa era la intención de sus comandantes, del coronel Graff, ellos necesitaban a un asesino empático que fuera capaz de entender a su enemigo, de amarlos para poder destruirlos.
De esa forma crean a Ender, lo forman, deforman y justifican sus asesinatos después. Así que el hecho de que Ender tenga éxito en ganar la guerra, destruyendo totalmente al enemigo no puede ser llamado como una consecuencia no deseada. A pesar de la evidencia en el libro de que el exterminio de los insectores, Bonzo y Stilson son, por decir lo menos, crímenes de guerra, Scott Card quiere que se crea que Graff y Ender no son culpables, y cualquier intento de culparlos es una injusticia. Inventa una trama que argumenta con fuerza una ética en la que Ender puede matar sin ser culpable. Ender es abusado casi desde su nacimiento; sufre en cada etapa de su entrenamiento, y también, se siente horrible al ser el único culpable de la exterminación de los insectores.
Ender recibe el crédito por salvar a la raza humana, se lleva el crédito por sentirse mal por ello, y se lleva el crédito por expiar pecados que supuestamente no cometió. Se sacrifica emocionalmente, y después que los insectores están muertos se sacrifica moralmente para que otros puedan sentirse inocentes. Y así como los genocidas de nuestra historia fueron registrados como monstruos que descansan sobre millones de cadáveres, en la realidad de Ender lo será también, salvo que a él se le llamará El monstruo salvador.
 El Juego de Ender
Orson Scott Card
Ediciones B
Precio de referencia: $14.000

La lista de los nominados a los Premios Oscars 2014

Hace poco se dio a conocer los nominados a los Premios de la Academia 2014, que se llevarán a cabo el próximo 2 de marzo.
Como ya se viene repitiendo hace bastante, diferentes cintas ganadoras de los Golden Globes se han posicionado para estar entre las favoritas de la Academia.
El evento de presentación estuvo a cargo de Chris Hemsworth y de la presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs, los cuales anunciaron quienes competirán en las categorías más importantes.
Por su parte “American Hustle” y “12 Years a Slave“, lideran las nominaciones de este año. A su vez la cinta de Martin Scorsese, “The Wolf of Wall street“, consiguió estar en las categorías de Mejor Actor de Reparto y Mejor Director, además de las de Mejor Actor y Mejor Guión Adaptado.
A continuación la lista completa de los Premios Oscars 2014.
Mejor Película
American Hustle
Captain Phillips
Dallas Buyers Club
Gravity
Her
Nebraska
Philomena
12 Years a Slave
The Wolf of wall Street
Mejor Director
David O. Russell por American Hustle
Alfonso Cuarón por Gravity
Alexander Payne por Nebraska
Steve McQueen por 12 Years a Slave
Martin Scorsese por The Wolf of Wall Street
Mejor Actor
Christian Bale por American Hustle
Bruce Dern por Nebraska
Leonardo DiCaprio por The Wolf of Wall Street
Chiwetel Ejiofor por 12 Years a Slave
Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club
Mejor Actriz
Amy Adams por American Hustle
Cate Blanchett por Blue Jasmine
Sandra Bullock por Gravity
Judi Dench por Philomena
Meryl Streep por Osage County
Mejor Actor de Reparto
Barkhad Abdi por Captain Phillips
Bradley Cooper por American Hustle
Michael Fassbender por 12 Years a Slave
Jonah Hill por The Wolf of Wall Street
Jared Leto por Dallas Buyers Club
Mejor Actriz de Reparto
Sally Hawkins por Blue Jasmine
Jennifer Lawrence por American Hustle
Lupita Nyong’o por 12 Years a Slave
Julia Roberts por Osage County
June Squibb por Nebraska
Canción Original
“Alone Yet Not Alone” de Alone Yet Not Alone
“Happy” de Despicable Me 2
“Let it Go” de Frozen
“The Moon Song” de Her
“Ordinary Love” de Mandela
Mejor Guión Adaptado
Before Midnight
Captain Phillips
Philomena
12 Years a Slave
The Wolf of Wall Street
Mejor Guión Original
American Hustle
Blue Jasmine
Dallas Buyers Club
Her
Nebraska
Mejor Película Animada
The Croods
Despicable Me 2
Enerst & Celestine
Frozen
The Wind Rises
Mejor Documental
The Act of Killing
Cutie and the Boxer
Dirty Wars
The Square
20 Feet from Stardom
Mejor Película Extranjera
The Broken Circle Breakdown (Bélgica)
The Great Beauty (Italia)
The Hunt (Dinamarca)
The Missing Picture (Camboya)
Omar (Palestina)
 
 
 

La serie de Wonder Woman es cancelada oficialmente por The CW

Amazon”, el proyecto de serie de Wonder Woman que The CW quería llevar a cabo tras el fracaso del piloto anterior, se ha cancelado oficialmente.
Lo último que sabíamos con respecto a este trabajo es que se había paralizado completamente, pero ahora en una entrevista concedida a The Hollywood Reporter, Mark Pedowitz, presidente del canal, así lo confirma, aunque no cierra completamente la puerta a volver a intentarlo en un futuro.
No vamos a seguir adelante con ello. (…) Todo depende del guión. Fuimos muy cuidadosos con (Green) Arrow y lo estamos siendo también con Flash. Estos son personajes icónicos así que vamos a ser muy cautelosos con Wonder Woman. Solo tienes una oportunidad antes de que te muerdan“, señaló.
¿Qué les parece está decisión?, ¿hubieran preferido una serie o quizás simplemente quedarse con Gal Gadot?.

Con Uds. nuevas imágenes de “The Amazing Spider-Man 2”

Desde el portal Total Film nos llegan nuevas imágenes de la secuela del vecino arácnido favorito de todos, hablamos de “The Amazing Spider-Man 2“.
 Cabe recordar que esta nueva película cuenta con las actuaciones de Andrew Garfield, Emma Stone, Jamie Foxx, Dane DeHaan, Paul Giamatti, Chris Cooper, Sally Field y Chris Zylka.
Además la fecha de su estreno será el 2 de mayo del 2014. A continuación los dejamos con las nuevas imágenes.

Un primer vistazo al corto de Marvel Studios, “All Hail The King”

Desde el Facebook oficial de la “Casa de las Ideas“, nos llega el primer clip del corto de 14 minutos de duración de Marvel Studios,All Hail The King“, el cual está basada en la figura del polémico personaje Trevor Slattery, interpretado por Ben Kingsley, también conocido como “El Mandarín”.
Esta pieza que permitirá sacar, esperemos, mejores conclusiones del enemigo de Tony Stark, saldrá junto al dvd/Blu-Ray de “Thor: Un Mundo Oscuro”, el próximo 25 de febrero.
A continuación los dejamos con el adelanto de este corto.